“No pasarán”: España blinda su cielo y desafía a EEUU e Israel en la guerra con Irán
Escalada sin precedentes: Madrid cierra su espacio aéreo a la operación “Furia Épica” y enfrenta amenazas comerciales de Trump.
El Gobierno español ha dado un paso histórico al prohibir el sobrevuelo y uso de sus bases militares a cualquier aeronave vinculada a los ataques contra Irán, en el marco de la operación “Furia Épica” liderada por EEUU e Israel. La medida, confirmada por fuentes del Ejecutivo a Europa Press, no solo afecta a despegues desde suelo nacional, sino también a aviones militares que pretendan cruzar el espacio aéreo español procedentes de bases en Reino Unido o Francia, claves en la logística de la ofensiva.
La decisión, adoptada en plena tensión geopolítica, ha desencadenado una respuesta airada de Washington. El presidente Donald Trump amenazó el pasado 4 de marzo con “cortar todo el comercio con España”, recordando que el país ibérico incumple el compromiso de la OTAN de destinar el 5% del PIB a Defensa (actualmente ronda el 1,3%, según datos de 2025). “Podríamos usar sus bases si quisiéramos. Nadie nos lo impediría, pero se mostraron hostiles”, declaró Trump en un tono que evoca la crisis diplomática de 2020, cuando España denegó el paso a un buque estadounidense con armamento para Arabia Saudí.
El alcalde de Rota (Cádiz), José Javier Ruiz, defendió la postura del Gobierno tras la negativa a ceder las bases de Rota y Morón, estratégicas para la OTAN. Estas instalaciones albergan desde 2014 el escudo antimisiles Aegis, clave en la defensa europea, y son usadas por la VI Flota estadounidense.
La tensión escaló cuando el senador republicano Lindsey Graham propuso el 10 de marzo abandonar las bases españolas y trasladarlas a países aliados más “comprometidos” con la protección del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. La ministra de Defensa, Margarita Robles, rechazó el ultimátum: “España pide respeto a su posición firme contra la guerra“.
El pulso comercial: ¿se rompe el vínculo con EEUU?
A pesar de las amenazas, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que las relaciones comerciales “se mantienen y se intentan mejorar”. España, de hecho, abrirá dos nuevas oficinas comerciales en Boston y Houston en 2026, sumándose a las existentes en Miami, Los Ángeles, Nueva York, Washington y Chicago. EEUU es el primer destino de las inversiones españolas, con un stock de US$85.000 millones en 2025.
El embajador estadounidense en Madrid mantuvo una reunión “constructiva” con Cuerpo el pasado viernes, mientras Trump negociaba con Irán “tanto directa como indirectamente”. Como gesto de “respeto”, Teherán permitió el paso de 20 petroleros por el estrecho de Ormuz, bloqueado desde el 28 de febrero en represalia por los ataques.
La decisión española se enmarca en una tradición de neutralidad activa en conflictos externos, similar a su postura durante la guerra de Irak (2003), cuando el gobierno de Aznar sí apoyó a EEUU, pero con un coste político interno que derivó en su derrota electoral en 2004. ¿Repetirá la historia con Sánchez?
Mientras, el Golfo Pérsico sigue al rojo vivo: Irán ha desplegado misiles balísticos Khordad-15 (con un alcance de 2.000 km) cerca del estrecho, y EEUU ha movilizado al portaaviones USS Gerald R. Ford hacia la zona. ¿Podrá España mantener su equilibrio entre principios y presión económica?
Rota y Morón: las bases que EEUU no puede perder (y por qué España tiene la sartén por el mango)
La negativa española a ceder las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) no es un gesto simbólico: es un jaque estratégico a la OTAN. Estas instalaciones, operativas desde los acuerdos de 1953 y 1988 respectivamente, son nodos irreemplazables en la proyección militar estadounidense en Europa y África. Según un informe del Pentágono de 2023, el 60% de las operaciones de la VI Flota en el Mediterráneo dependen logísticamente de Rota, donde atracan destructores equipados con el sistema Aegis —capaz de interceptar misiles balísticos a 150 km de altitud— y submarinos nucleares de la clase Virginia. Morón, por su parte, alberga el Escuadrón 492 de Operaciones Especiales de la USAF, clave en misiones como la evacuación de Kabul en 2021 o los bombardeos contra el Estado Islámico en 2017-2019.
El antecedente más cercano que explica la furia de Washington ocurrió en abril de 2020, cuando España denegó el atraque en Rota al buque USNS *Alan Sheppard*, cargado con 300 toneladas de armamento destinado a Arabia Saudí para su guerra en Yemen. La decisión, entonces justificada por el Gobierno de Pedro Sánchez como cumplimiento de la Ley 53/2007 (que prohíbe el tránsito de material bélico en conflictos no avalados por la ONU), provocó que EEUU desviara la carga a Djibouti, con un sobrecoste de $12 millones y un retraso de 15 días en las operaciones. Fuentes militares citadas por *The Wall Street Journal* revelaron que, desde entonces, el Mando Europeo de EEUU (EUCOM) clasificó a España como un aliado de «confianza condicional», un escalón por debajo de Polonia o Italia.
La amenaza de Lindsey Graham de trasladar las bases a países más «comprometidos» choca con la realidad operativa: Portugal carece de infraestructura para submarinos nucleares; Grecia tiene limitaciones constitucionales para albergar tropas extranjeras en tiempo de paz; y Turquía, aunque dispone de la base de Incirlik, está bajo el veto de Recep Tayyip Erdoğan desde 2019 por su alianza con Rusia en el sistema S-400. Según un estudio de la RAND Corporation (2022), mover las operaciones de Rota a otro país costaría $3.200 millones en la primera fase y aumentaría en un 40% los tiempos de respuesta en el Mediterráneo.
¿Bluff o guerra fría 2.0? El próximo movimiento de la Casa Blanca
Las amenazas comerciales de Trump —que en 2018 impuso aranceles del 25% al acero español— podrían ser solo el primer acto. El Departamento de Estado tiene sobre la mesa un informe confidencial, filtrado por *Politico* en febrero de 2024, que evalúa sanciones selectivas a empresas españolas con contratos duales (civiles y militares) en Irán, como Indra o Santa Bárbara Sistemas. Pero el verdadero test llegará en junio, cuando la OTAN celebre su cumbre en Washington: si España mantiene su veto al sobrevuelo, EEUU podría activar el artículo 5 del Tratado de Defensa Mutua… para presionar a Madrid a cambiar de bando. ¿Estamos ante un pulso retórico o el inicio de una fractura transatlántica?