Fox McCloud y Donkey Kong en escena de 'Super Mario Galaxy: La película' con guinos a universos paralelos y 372M en taquilla global

Nintendo niega su “universo cinematográfico”, pero los cameos y cifras gritan lo contrario

El Nintenverso secreto: Mario arrasa en taquilla y los cameos de Fox McCloud y Donkey Kong dibujan un mapa oculto.

Con 372 millones de dólares en su primer fin de semana global (188 millones solo en EE.UU.), Super Mario Galaxy: La película no solo pulveriza récords, sino que consolida a Nintendo como la única franquicia animada con dos estrenos superiores a 350 millones —junto a Shrek, Gru: Mi villano favorito y Frozen. Pero hay un detalle que la empresa japonesa se empeña en ignorar: los guinos a Star Fox, Donkey Kong y hasta Pikmin no son casuales. Son el ADN de un universo que, pese a las negativas de Shigeru Miyamoto, ya está en marcha.

El precedente es claro: Marvel construyó su imperio con cameos estratégicos (Nick Furia en Iron Man, Bruja Escarlata en Soldado de Invierno) y registros de copyright años antes de anunciar proyectos. Nintendo sigue el mismo patrón. En julio de 2025, la compañía registró un “Untitled Donkey Kong Project”, y Seth Rogen ya habló de un spin-off ambientado en Donkey Kong Country. ¿Coincidencia? Imposible.

Fox McCloud no es un cameo: es el primer paso

Nintendo niega su 'universo cinematográfico', pero los cameos y cifras gritan lo contrario

Glen Powell (voz de Fox McCloud) y Donald Glover (Yoshi) no llegaron a la película por casting tradicional. Ambos contactaron a Illumination para pedir un papel —cualquiera— en el universo Nintendo. Powell, fan confeso de Star Fox, insistió en que su personaje tuviera un arco narrativo propio, no un mero guiño. El resultado: una aparición que justifica su presencia en el cosmos Mario mediante universos paralelos, un recurso clásico en los cómics y que Marvel explotó para introducir a personajes como Doctor Strange.

Miyamoto, creador de Star Fox, admitió a Forbes que al principio se opuso a mezclar franquicias: “Las IPs de Nintendo no se cruzan”. Pero el espacio como escenario lo convenció. “Quería ver qué resultaría”, confesó. Lo que resultó fue una puerta abierta a un universo compartido, donde Donkey Kong destruye edificios en Nueva York (como en los juegos de los 90) y Pikmin aparece “porque mola”, según Illumination. ¿Suena a improvisación? El MCU también empezó así.

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Donkey Kong, el “Untitled Project” y el patrón Marvel

En 2023, Super Mario Bros: La película presentó a Donkey Kong como un personaje secundario carismático. Dos años después, Nintendo y Universal registraron un proyecto sin título centrado en él. El mismo movimiento que Disney hizo con She-Hulk o Moon Knight: proteger la marca años antes del anuncio oficial. Seth Rogen, su voz, ya habló de un spin-off en Donkey Kong Country, un mundo con potencial para explorar la jungla, los barriles y hasta el conflicto con King K. Rool.

Pero hay más: las escenas postcréditos de Super Mario Galaxy apuntan directamente a otros juegos. Un recurso que Marvel perfeccionó: Thanos al final de Los Vengadores (2012) no dijo nada, pero convirtió la película en un prólogo. Nintendo, en cambio, niega cualquier planificación. “No habrá un Super Smash Bros. cinematográfico”, aseguró Miyamoto. Sin embargo, Illumination reconoce que “surge de conversaciones sobre qué sería divertido” —igual que cuando Marvel metió a Pantera Negra en Civil War “porque el personaje lo merecía”.

¿Por qué Nintendo finge que no existe?

La diferencia con Marvel es estratégica. Mientras Kevin Feige sube a un escenario en la Comic-Con para anunciar 10 años de películas, Nintendo prefiere el misterio. No hay ruedas de prensa con gráficos de fases, ni fechas filtradas. Solo registros de copyright, cameos calculados y declaraciones ambiguas. “No es como el MCU”, insisten. Pero el patrón es idéntico:

  • Personajes secundarios que escalan: Viuda Negra (de Iron Man 2 a protagonista) o Fox McCloud (de cameo a potencial líder de un spin-off).
  • IPs “dormidas” rehabilitadas: Doctor Strange mencionado en Soldado de Invierno; Star Fox resucitado en una película de Mario.
  • Escenas postcréditos como anuncios: El Tesseract en Thor (2011) anunció la saga de Thanos; los guinos de Super Mario Galaxy apuntan a Donkey Kong o Metroid.
  • Copyrights registrados en silencio: Disney protegió Eternals en 2018; Nintendo hizo lo mismo con Donkey Kong en 2025.
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La pregunta no es si existe un Universo Nintendo, sino cuándo lo admitirán. Mientras, los fans conectan los puntos: 372 millones en taquilla, cameos con arco argumental, proyectos registrados y un Miyamoto que, como Stan Lee en sus inicios, niega lo evidente. ¿El próximo paso? Que en la escena postcréditos de Donkey Kong aparezca… Samus Aran.

El precedente olvidado: cuando Nintendo ya intentó (y fracasó) un universo compartido en los 90

Mientras los fans celebran los cameos de Star Fox y Donkey Kong en Super Mario Galaxy, la historia demuestra que este no es el primer intento de Nintendo por crear un ecosistema cinematográfico interconectado. En 1993, la compañía firmó un acuerdo con Lightmotive (productora detrás de Street Fighter: La película) para desarrollar un *Nintendo Cinematic Universe* que incluyera adaptaciones de Zelda, Metroid y F-Zero. El proyecto, anunciado en la Nintendo Space World ’93, prometía un enfoque similar al de Marvel: películas independientes con conexiones sutiles, como objetos o personajes recurrentes (el Trifuerza apareciendo en fondos de F-Zero, o Samus Aran mencionada en noticias de Hyrule).

El plan se vino abajo en 1995 por dos razones: el desastre de Super Mario Bros. (1993), que perdió 42 millones de dólares y dejó a Nintendo reacia a ceder control creativo, y la quiebra de Lightmotive tras el fracaso de Double Dragon (1994). Sin embargo, los guiones filtrados revelan detalles sorprendentes: Link y Samus iban a cruzarse en un *crossover* ambientado en el *Subespacio* (un concepto que luego Nintendo revivió en Super Smash Bros. Brawl, 2008), y Donkey Kong aparecía como villano en una secuela de King Kong que Universal planeaba con derechos compartidos. El proyecto incluso tenía un nombre en clave: «Project Rainbow», en referencia al puente entre mundos de Zelda: A Link to the Past.

Lo más irónico: Shigeru Miyamoto fue el único que se opuso desde el principio. En una entrevista con Famitsu en 1994, argumentó que *«los juegos y las películas son medios distintos; forzarlos a coexistir rompe la magia de ambos»*. Sus palabras hoy suenan proféticas, pero también revelan un patrón: Nintendo solo avanza cuando el éxito ajeno (Marvel, DC, ahora Illumination) le obliga a replantearse su estrategia. El *Nintenverso* de 2024 no es una innovación, sino un *remake* de un sueño fallido… con 30 años de retraso.

¿Por qué ahora sí podría funcionar?

La diferencia clave está en los números: en los 90, Nintendo dependía de estudios externos; hoy, Illumination ha demostrado que puede triplicar la taquilla de cualquier franquicia animada (Minions: El origen de Gru recaudó 939 millones en 2022 con un presupuesto de 80). Además, el modelo ya no requiere películas conectadas explícitamente: basta con cameos y *easter eggs* para mantener vivo el interés, como hizo Sony con Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) y sus referencias a Venom sin necesidad de un universo formal. La pregunta no es si Nintendo repetirá los errores del pasado, sino si Miyamoto cederá al mismo instinto que lo llevó a aprobar los cameos de Star Fox: el miedo a quedarse atrás mientras otros —como Sony con The Last of Us o Microsoft con Halo— dominan la adaptación de videojuegos. Esta vez, el *Project Rainbow* podría pintarse con billetes de 100 dólares.

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