Rory McIlroy celebra un birdie en Augusta con 6 golpes de ventaja y Patrick Reed observando de fondo

McIlroy arrasa en Augusta: 6 golpes de ventaja y Reed en su sombra

Dominio histórico: Augusta vibra con McIlroy, quien iguala récords con 6 golpes de ventaja y busca el bicampeonato que solo lograron Nicklaus, Faldo y Woods.

El Augusta National ha sido testigo de liderazgos contundentes, pero pocos como el que exhibe Rory McIlroy tras 36 hoyos. Con 12 bajo par y una ventaja de seis golpes —la mayor en la historia del torneo a esta altura—, el norirlandés no solo aspira a revalidar su título, sino a acercarse al récord de Tiger Woods en 1997, cuando lideró con 12 golpes de ventaja antes de la ronda final. La clave de su transformación: libertad mental. Tras completar el Grand Slam en 2025, McIlroy juega sin la presión que lo ahogaba en ediciones anteriores, reemplazando el “chaleco de dudas” por el saco verde de campeón que ya lució en la cena de campeones.

Su actuación en el par 5 del hoyo 12 fue decisiva. Un drive a la derecha que evocó el error fatal de 2023 se convirtió en un birdie espectacular tras un segundo golpe milimétrico y un putt de tres metros. Este momento encendió una racha de seis birdies en siete hoyos, incluyendo un acierto desde fuera del green en el 17, que consolidó su liderato. “Sé lo que puede pasar aquí. Mañana empezamos todos en par”, advirtió el líder, consciente de que Augusta castiga la relajación. Su juego corto, pulido con horas de entrenamiento en chips y putts, podría ser su mejor escudo.

Reed: el rival incómodo con historia pendiente

A seis golpes, Patrick Reed es la sombra que persigue a McIlroy. El estadounidense, campeón del Masters en 2018, no solo tiene el talento para remontar, sino un historial de rivalidad que añade drama al duelo. Todo comenzó en la Ryder Cup 2016, cuando Reed silenció a McIlroy con un gesto tras un putt decisivo en el hoyo 8, y se consolidó en 2018, cuando le arrebató el título en Augusta con un juego de creatividad extrema. Ahora, con un bogey en el 18 que lo dejó fuera del último grupo, Reed saldrá junto a Sam Burns, mientras Justin Rose, Shane Lowry y Tommy Fleetwood —a siete golpes— completan el pelotón de perseguidores.

Ver  Djokovic sobrevive por lesiones rivales y explota contra periodista en Australia

El estilo de Reed, basado en tiros inventivos y un putting letal, es ideal para Augusta, donde la imaginación vale tanto como la potencia. “Enviarle un tee a Rory en el campo de prácticas”, como hizo antes del Dubai Desert Classic 2023, refleja su mentalidad competitiva. Aquella vez, McIlroy ganó por un birdie, pero ahora el escenario es distinto: Reed necesita repetir la hazaña de 1956, cuando Jack Burke Jr. remontó 8 golpes en la última ronda para ganar. ¿Podrá el estadounidense escribir otro capítulo épico?

El lado oscuro del corte: DeChambeau, Cabrera y el adiós de los latinos

Mientras McIlroy y Reed acaparan los focos, el Masters dejó víctimas ilustres. Bryson DeChambeau, conocido por su potencia y su enfoque científico del golf, se quedó fuera del corte, al igual que Cameron Smith y JJ Spaun. Pero el golpe más duro para los aficionados latinos fue la despedida de dos argentinos: Ángel “El Pato” Cabrera, campeón en 2009, y Mateo Pulcini, el joven campeón del Latinoamericano de Lima 2024.

Cabrera, en su 22ª participación en Augusta, cerró con 81 golpes en la segunda vuelta y un +16 que lo dejó penúltimo entre 91 jugadores. “El campo está muy largo y yo no estuve fino”, admitió el cordobés de 56 años, quien ahora enfocará su temporada en el Senior PGA Championship. Pulcini, por su parte, se despidió con 78 golpes y un +14, pero se llevó el consuelo de haber compartido cena con leyendas y la promesa de volver. “Me divertí, hablé con grandes figuras, pero el golf no estuvo cerca de lo que quiero”, confesó el riocuartense de 25 años.

Augusta no perdona: el fantasma de los colapsos históricos

La ventaja de McIlroy es abrumadora, pero Augusta tiene un historial de derrumbes épicos. En 1996, Greg Norman perdió una ventaja de 6 golpes en la última ronda frente a Nick Faldo. En 2011, Rory McIlroy —el mismo que hoy domina— colapsó con un +8 en los últimos 9 hoyos cuando lideraba. Y en 2016, Jordan Spieth desperdició una ventaja de 5 golpes en el famoso “Amen Corner” (hoyos 11, 12 y 13), donde el viento y la presión sepultan sueños.

Ver  ¡River renace! Coudet rompe récords: 4 victorias, juego y goleada histórica

El “factor Augusta” exige precisión en el drive y frío en el putt. McIlroy lo sabe: en 2023, un error en el agua del hoyo 12 lo dejó fuera de la pelea. Esta vez, su juego corto —88% de aciertos en putts dentro de 5 metros, según estadísticas de la PGA— podría ser la diferencia. Reed, mientras tanto, confía en su creatividad y su experiencia como campeón. “En Augusta, nunca estás fuera hasta que termina el 18”, repite el estadounidense, recordando que en 2019, Tiger Woods remontó desde el 12º puesto para ganar.

El domingo en Augusta promete ser una batalla entre la consistencia de McIlroy y la resiliencia de Reed. Si el norirlandés mantiene su ritmo, podría unirse a Nicklaus, Faldo y Woods como único bicampeón consecutivo en la era moderna. Pero si la presión o el campo lo traicionan, Reed está listo para aprovechar. La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿Estamos ante el nacimiento de una nueva leyenda o el regreso de un cazador implacable?

El hoyo 12: el ‘juez implacable’ que decidió destinos en Augusta

El par 3 del hoyo 12, conocido como ‘Golden Bell’, no es solo un obstáculo de 155 yardas sobre agua: es el termómetro psicológico del Masters. Aquí, Rory McIlroy transformó un potencial desastre en 2024 —un drive a la derecha que recordaba su error de 2023, cuando un doble bogey en este mismo hoyo lo sacó de la pelea— en un birdie clave que encendió su racha. Pero la historia de este hoyo está escrita con tinta de tragedias: en 2016, Jordan Spieth cuadruplicó su ventaja aquí (pasó de +5 a +1 en solo tres hoyos) antes de derrumbarse, y en 1992, Fred Couples vio cómo su bola, tras un golpe aparentemente perfecto, rodó al agua por el viento, costándole el torneo.

Ver  Adiós al Muñeco: Gallardo deja River tras un ciclo sin gloria y US$80M invertidos

Lo que hace único al 12 es su green en forma de riñón, donde el área útil para embocar apenas supera los 12 pies de ancho en la bandera trasera. Según datos de la PGA, desde 2010, el promedio de score aquí en la ronda final es de 3.27 golpes —el más alto de todos los par 3 del circuito—. McIlroy lo sabe: en 2011, su triple bogey en este hoyo (un 7) fue el detonante de su colapso. Esta vez, su aproximación desde 162 yardas (con viento en contra) dejó la bola a 3 metros del hoyo, un margen que en Augusta equivale a un milagro. Patrick Reed, en cambio, tiene un historial ambivalente aquí: en 2018, su birdie en el 12 fue decisivo para su victoria, pero en 2020, un bogey en este hoyo lo dejó fuera del top 10.

Año Jugador Error en el 12 Consecuencia
1992 Fred Couples Bola rodó al agua por viento Perdió por 2 golpes
2011 Rory McIlroy Triple bogey (7 golpes) Colapso en la última ronda
2016 Jordan Spieth Doble bogey (5 golpes) Perdió ventaja de 5 golpes

¿Será el 12 el verdugo o el salvador en 2024?

McIlroy llega al domingo con un 88% de acierto en putts cortos, pero el 12 exige más que estadísticas: requiere lectura del viento en milisegundos y una dosis de suerte. Reed, que juega 30 yardas más corto que el norirlandés en promedio, podría usar su precisión con hierros largos para atacar la bandera. El dato clave: desde 2000, 18 de los 24 campeones del Masters han terminado el 12 en par o mejor en la ronda final. Si alguno de los dos falla aquí, Augusta tendrá un nuevo nombre en su lista de víctimas.

Referencia de contenido: aquí

Categorías