Fila de servidores en centro de datos con luces parpadeantes, símbolo del *boom* de IA que impulsa a México en semiconductores

México se posiciona como ganador latino del *boom* de IA en EE.UU.

Oportunidad histórica: La inversión récord en centros de datos de IA en EE.UU. impulsa a México como clave en la cadena global de semiconductores.

El auge sin precedentes de la inversión en centros de datos para inteligencia artificial en Estados Unidos —con un monto estimado en US$2 billones entre proyectos anunciados y en construcción— está reconfigurando las cadenas globales de suministro, según un informe reciente de Oxford Economics. El análisis, liderado por el economista sénior Makoto Tsuchiya, revela que los beneficios colaterales se extienden principalmente a Asia y México, gracias al comercio de productos electrónicos y semiconductores de alta gama.

El informe destaca que entre el 60% y 75% del gasto en estos centros se destina a equipos de tecnología de la información, como chips y servidores, mientras que el resto se asigna a infraestructura crítica: energía, generadores, terrenos y edificios. Este fenómeno no solo dinamiza la economía estadounidense, sino que reactiva sectores manufactureros estratégicos en países aliados, con México como uno de los mayores beneficiarios en Latinoamérica.

México se posiciona como ganador latino del *boom* de IA en EE.UU.

La integración de México en las cadenas de suministro globales de electrónica es el principal canal mediante el cual el país captura valor de esta inversión. Según Oxford Economics, la demanda de componentes como productos informáticos, tecnologías ópticas y semiconductores se redirige hacia su sector manufacturero, un patrón consistente con investigaciones previas que ya habían identificado las importaciones de computadoras como el eje de este beneficio económico.

El escenario base del informe proyecta una inversión “sostenida y robusta” en centros de datos de IA hasta 2026, consolidando la producción de electrónica vinculada a la inteligencia artificial como un motor clave para las economías asiáticas y, en menor pero creciente medida, para México. Aunque se anticipa una moderación en el crecimiento de las exportaciones durante 2024, el sector seguirá siendo un pilar fundamental. ¿Podría este impulso tecnológico redefinir el rol de México en la economía global?

Entre los productos electrónicos, los semiconductores de alta gama —especialmente los chips diseñados por empresas como Nvidia (NVDA) son los más impactados. Aquí, Taiwán juega un papel central: la empresa TSMC, con sede en la isla, produce la mayoría de estos componentes para diseñadores globales. China, Corea del Sur, Singapur y Japón completan el grupo de países que más se benefician fuera de Taiwán, pero México emerge como el único representante latinoamericano en esta cadena de valor crítica.

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Centros de datos para IA: la infraestructura que mueve el futuro

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Un centro de datos especializado en inteligencia artificial no es un servidor convencional. Según la definición de IBM, se trata de una instalación que alberga infraestructura de TI avanzada, diseñada específicamente para entrenar, implementar y entregar aplicaciones y servicios de IA. Estas instalaciones requieren arquitecturas de computación, red y almacenamiento de última generación, además de sistemas de energía y refrigeración capaces de manejar cargas de trabajo intensivas.

La consultora International Data Corporation (IDC) corrobora esta tendencia: la inversión global en infraestructura de IA ya alcanzó los US$334.000 millones en 2023 y se proyecta que supere los US$900.000 millones para 2029, con un crecimiento anual compuesto que duplica el de otros sectores tecnológicos. ¿Estamos ante la mayor transformación industrial desde la revolución digital de los 90?

Latinoamérica acelera: centros de datos crecen al 20% anual

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Latinoamérica no se queda atrás. Según datos de la firma JLL, el inventario de centros de datos de colocación —instalaciones donde empresas alquilan espacio, energía y conectividad para operar sus servidores— alcanzó los 1,1 gigavatios (GW) de capacidad instalada en 2025, marcando un crecimiento récord del 20% en solo un año. Este salto refleja el interés sin precedentes de operadores e inversionistas por expandirse en la región, atraídos por su proximidad a EE.UU. y costos competitivos.

Las proyecciones son aún más ambiciosas: JLL estima que la capacidad total podría aumentar cerca de un 60% en los próximos dos años, considerando proyectos ya en construcción y otros en fase de planificación. En el caso de México, el mercado actual de centros de datos tiene una capacidad de 357 MW (equivalente a US$4.500 millones) y se espera que alcance los 480 MW para 2029, según Mordor Intelligence. Sin embargo, empresas como Esentia son más optimistas: prevén que el país supere los 500 MW en 2027, dos años antes.

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Este crecimiento no es casual. La demanda de centros de datos en Latinoamérica está impulsada por tres factores clave: la expansión del teletrabajo, el aumento del consumo de servicios en la nube y, ahora, el boom de la IA generativa, que requiere infraestructura local para reducir latencias. ¿Logrará la región convertirse en un hub tecnológico global, o quedará relegada a un rol de proveedor secundario?

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México vs. Asia: la batalla por los semiconductores que ya comenzó en 2020

Mientras el informe de Oxford Economics destaca a México como el único representante latinoamericano en la cadena de valor de semiconductores, lo que no revela es que el país ya libró —y perdió— una primera ronda en esta competencia global. En 2020, durante la escasez mundial de chips que paralizó industrias desde la automotriz hasta la electrónica de consumo, México importó el 87% de sus semiconductores (datos de la Secretaría de Economía), principalmente de Taiwán (42%), Malasia (21%) y China (15%). La dependencia fue tan crítica que empresas como General Motors y Ford detuvieron líneas de producción en plantas mexicanas por falta de componentes, a pesar de que el país alberga fábricas de ensamblaje de Intel en Guadalajara y NXP Semiconductors en Querétaro.

El contraste con Asia es abismal. Mientras México exportó apenas US$6.200 millones en semiconductores en 2023 (cifra de INEGI), países como Vietnam —que en 2010 ni siquiera aparecía en el mapa de la electrónica— superó los US$120.000 millones en exportaciones de componentes el año pasado, según la Asociación de Manufactura Electrónica de Vietnam (VEMI). La clave asiática fue una estrategia agresiva: en 2018, Vietnam ofreció exenciones fiscales del 100% por 15 años a empresas como Samsung (que hoy produce el 50% de sus teléfonos inteligentes en el país) y Intel, que invirtió US$1.500 millones en una planta de ensamblaje y prueba de chips en Ho Chi Minh. México, en cambio, solo aprobó en 2023 —tres años después que Vietnam— un paquete de incentivos para la industria de semiconductores, limitado a reducciones del 30% en impuestos a la importación de maquinaria.

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La oportunidad actual con la IA radica en que, por primera vez, México podría saltar de ser un mero ensamblador a participar en etapas de diseño y prueba de chips, como ya hacen Costa Rica (con Intel desde 1997) y Brasil (con CEITEC, su fábrica estatal). Sin embargo, el reloj corre en su contra: Malasia acaba de anunciar en abril de 2024 una inversión de US$5.300 millones para construir su primer centro de empaquetado avanzado de chips (una etapa clave antes del ensamblaje final), en sociedad con Infineon Technologies.

País Exportaciones de semiconductores (2023) Inversión reciente en IA/chips Ventaja clave
Taiwán US$180.000 millones US$40.000 millones (TSMC, 2023-2025) Fabricación de nodos avanzados (3nm)
Vietnam US$120.000 millones US$1.500 millones (Intel, 2023) Ensamblaje masivo + incentivos fiscales
México US$6.200 millones US$800 millones (proyectos 2024) Proximidad a EE.UU. + mano de obra calificada
Malasia US$85.000 millones US$5.300 millones (abril 2024) Empaquetado avanzado de chips

2025: el año en que México definirá si compite o se queda atrás

El informe de Oxford Economics omite un detalle crítico: el 70% de los proyectos de centros de datos en México anunciados para 2024-2026 dependen de que el país resuelva dos cuellos de botella. El primero es energético: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya advirtió en marzo de 2024 que no podrá garantizar suministro estable a nuevos parques industriales en Querétaro y Jalisco —justo donde se concentran las plantas de semiconductores— sin inversiones adicionales en infraestructura. El segundo es logístico: el Puerto de Manzanillo, por donde entra el 60% de los componentes electrónicos que México importa, opera al 98% de su capacidad, según la Administración Portuaria Integral. Mientras, Corea del Sur ya inauguró en 2023 su primer puerto inteligente con automatización total para agilizar el comercio de chips. La pregunta no es si México puede aprovechar el boom de la IA, sino si lo hará antes de que Asia monopolice también esta ola.

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