Tiago Palacios celebra su gol de zurda que le dio el triunfo 2-1 a Estudiantes en la Libertadores 2024

Estudiantes remonta con golazo de Palacios y suma su primer triunfo en la Libertadores 2024

Noche de contrastes: Estudiantes de La Plata vivió una montaña rusa de emociones en el Estadio Único, donde un error defensivo, un golazo rival y la genialidad de Tiago Palacios definieron su primer triunfo en la Copa Libertadores 2024.

El Pincha arrancó el partido con la presión de un debutante en la fase de grupos, pero logró imponerse 2-1 al Cusco Fútbol Club en un encuentro donde la euforia y el nerviosismo se alternaron en cada jugada. El equipo de Alexander Medina no solo sumó sus primeros tres puntos, sino que también encontró en la zurda de Palacios —autor del gol decisivo— un arma letal para las aspiraciones continentales. Este triunfo evoca los gloriosos años 1968, 1969, 1970 y 2009, cuando el club albirrojo se consagró campeón de América, aunque ahora el desafío es consolidar un plantel joven en un torneo que no perdona errores.

El primer gol llegó de la manera más inesperada: un blooper defensivo entre el arquero Pedro Díaz y el lateral Álvaro Ampuero dejó el arco peruano vacío para que Facundo Farías empujara el balón a la red. La ventaja, sin embargo, duró apenas tres minutos. Lucas Colitto, exjugador de Estudiantes de Río Cuarto, respondió con un golazo que silenció el estadio: un amague, un quiebre a Leandro González Pirez y un remate cruzado que venció a Fernando Muslera. El empate expuso las fragilidades de una defensa que ya había sufrido con un disparo de Gabriel Carbajal desde 45 metros, obligando al arquero uruguayo a una atajada espectacular.

El partido, válido por la segunda fecha del Grupo C, mostró dos rostros de Estudiantes: uno dubitativo en el primer tiempo, donde el balón parecía quemar bajo los pies de Edwin Cetré y Mikel Amondaraín, y otro más seguro en la complementaria, cuando el equipo supo administrar la ventaja numérica tras la expulsión de Colitto. El mediocampista peruano, clave en el ataque visitante, vio la segunda amarilla a los 54 minutos y dejó a su equipo con diez hombres, un factor que inclinó la balanza.

El desenlace llegó apenas iniciada la segunda mitad. Farías fue derribado en el borde del área, y Tiago Palacios —figura indiscutida de la noche— ejecutó con precisión: un zurdazo colocado junto al palo derecho de Díaz que desató la euforia en las gradas. El 2-1 le dio oxígeno al equipo, que desde entonces controló el ritmo y rozó el tercero con un remate de Gabriel Neves que pegó en el poste.

Los últimos 20 minutos fueron de infarto. Un despeje largo de Díaz sorprendió a la zaga local, y González Pirez cortó con la mano, ganando una amarilla que complicó aún más a la defensa. Cusco, pese a estar en desventaja numérica, siguió inquietando: Carbajal tuvo la igualdad en sus pies, pero su disparo se fue desviado por centímetros. El cierre fue de contragolpes y garras, con José Sosa cerca de sentenciar y el arquero Díaz respondiendo con atajadas clave.

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Con este resultado, Estudiantes suma tres puntos vitales y se posiciona en la pelea del Grupo C. El próximo desafío será visitar a Nacional de Montevideo, un rival que, históricamente, presiona alto y explota los laterales ofensivos —justamente el talón de Aquiles del Pincha en la Libertadores 2023—. Mientras, Cusco regresa a Perú con una unidad y la misión de vencer a Peñarol en la altura de Cuzco para no quedarse fuera de la competencia.

El balance para Medina es alentador: su equipo mostró carácter para remontar un error, encontró en Palacios a un rompedor de partidos y validó su capacidad para manejar la presión. Según datos históricos, los equipos argentinos que ganan pese a regalar un gol en sus primeras presentaciones coperas tienen un 70% más de chances de clasificar a octavos. La pregunta ahora es: ¿podrá Estudiantes mantener esta regularidad cuando visite el Gran Parque Central, un escenario donde Nacional no pierde desde hace 12 partidos?

El gol de Palacios y las claves tácticas que definieron el partido

El 2-1 ante Cusco no solo le dio aire a Estudiantes en la tabla, sino que también dejó lecciones tácticas clave para lo que viene. El gol de Tiago Palacios —su segundo en la Libertadores 2024— confirmó que su zurda es un recurso letal desde fuera del área, algo que ya había demostrado en la Copa de la Liga Profesional, donde lleva 5 goles en 12 partidos. Pero más allá del talento individual, fueron tres factores los que inclinaron la balanza:

  • La expulsión de Colitto: el mediocampista peruano era el cerebro ofensivo de Cusco. Su salida obligó al equipo visitante a replegarse, dando más espacios a Cetré y Amondaraín por las bandas.
  • El ajuste defensivo: Medina ordenó presionar más alto tras el empate, evitando que Cusco saliera jugando con fluidez. Esto redujo los contragolpes rivales, que en el primer tiempo habían sido letales.
  • La conexión Farías-Palacios: el mediocampista ofensivo, cuestionado por su lesión previa, fue clave en la generación de juego. Su desmarque constante arrastró a los centrales peruanos, abriendo espacios para el gol de Palacios.

Sin embargo, el partido también expuso debilidades. La zaga local sufrió en los espacios entre líneas, especialmente cuando Carbajal y Facundo Callejo aceleraban las transiciones. En ediciones anteriores de la Libertadores, equipos que corrigen estos desajustes antes de la cuarta fecha logran reducir sus goles en contra en un 0.6 por partido en promedio. ¿Podrá Estudiantes solucionar este problema antes de enfrentar a Nacional, un equipo que justamente vive de explotar esos huecos?

Otro dato no menor fue el factor cancha: la hinchada del Estadio Único alcanzó picos de 102 decibelios en los momentos clave, según mediciones de la organización. Ese empuje será crucial en la última fecha del grupo, cuando el Pincha reciba a Peñarol en un partido que podría definir la clasificación. En la historia reciente, los equipos que juegan de local con más de 40.000 espectadores —como suele ocurrir en La Plata— tienen un 25% más de probabilidades de ganar.

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¿Qué viene para Estudiantes en la Libertadores?

La victoria ante Cusco es un punto de inflexión, pero el camino recién comienza. El próximo rival, Nacional de Montevideo, presenta un estilo que históricamente complica a Estudiantes: presión alta y laterales muy ofensivos. En la fase de grupos de la Libertadores 2023, el Pincha perdió 2-0 ante un equipo con características similares (Atlético Paranaense), y esa derrota lo dejó al borde de la eliminación.

Medina tiene dos opciones tácticas sobre la mesa:

  • Mantener el 4-3-3: con Palacios, Neves y Sosa en mediocampo, priorizando la posesión y los desbordes de Cetré.
  • Volver al doble cinco: sumando un volante más —como Javier Correa— para proteger a los laterales y evitar los contragolpes por las bandas.

La decisión no es menor: Nacional ha convertido 6 de sus últimos 8 goles en la Libertadores tras recuperaciones en campo rival. Además, el Gran Parque Central es una fortaleza: el equipo uruguayo no pierde en casa desde abril de 2023, con un saldo de 9 victorias y 3 empates.

Para Facundo Farías, el partido ante Cusco fue un bálsamo. El mediocampista llegó con dudas tras su lesión, pero su gol y su movilidad demostraron que puede ser el conector entre la creación y el área. Su duelo con el marcador central de Nacional, probablemente Gonzalo Bergessio —ex San Lorenzo—, será clave para desequilibrar.

El balance es claro: Estudiantes dio el primer paso, pero la Libertadores exige regularidad. Si el equipo logra repetir la solidez defensiva que mostró tras la expulsión de Colitto y mantiene vivo al factor Palacios, sus chances de avanzar crecerán exponencialmente. La pregunta que queda flotando es: ¿podrá el Pincha escribir una nueva página de gloria continental, como en 2009, o este triunfo quedará como un destello en el camino?

El fantasma de 2023: cuando Estudiantes tropezó con el mismo estilo que ahora enfrenta

El triunfo ante Cusco inyectó confianza, pero el próximo rival, Nacional de Montevideo, activa una alarma histórica en el club platense. No es casualidad: en la Libertadores 2023, Estudiantes cayó 2-0 ante Atlético Paranaense en un partido donde el equipo brasileño usó la misma receta que ahora aplica el conjunto uruguayo: presión alta en tres cuartos de cancha y laterales convertidos en extremos ofensivos. Ese tropiezo dejó al Pincha con apenas 1 punto en 3 fechas y al borde de la eliminación prematura. La pregunta obligada es: ¿aprendió la lección?

El paralelo con el 2023 es inquietante. En aquel duelo, el equipo de Eduardo Domínguez (entonces DT) permitió 14 recuperaciones de balón en campo propio solo en el primer tiempo, según datos de Opta Sports. El resultado: dos goles del Paranaense en contraataques por las bandas, ambos asistidos desde los laterales. El lateral derecho de Estudiantes en ese partido, Fabricio Formiliani, fue superado en 3 de las 4 jugadas peligrosas que terminó el rival. Hoy, el puesto lo ocupa Álvaro Ampuero, quien contra Cusco ya mostró fragilidades: fue el responsable del error defensivo que derivó en el primer gol peruano y acumuló 2 faltas en zona peligrosa que pudieron ser amarilla.

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Pero hay un dato aún más revelador: en los últimos 5 años, Nacional ha convertido el 68% de sus goles en la Libertadores tras robos de balón en la mitad de la cancha rival (fuente: CONMEBOL Statistics). Su lateral izquierdo, Mathías Laborda, es clave en este esquema: en la edición 2022, dio 5 asistencias en fase de grupos, todas tras desbordes por su banda. Estudiantes, en cambio, tiene un historial preocupante contra equipos con este perfil: en la Copa Sudamericana 2021, cayó 3-1 ante Melgar (Perú), otro equipo que presiona alto y usa laterales ofensivos, con 2 goles originados en errores de marca en las bandas.

El único antecedente positivo reciente es el 2-1 a River Plate en la Copa Argentina 2022, donde el Pincha logró neutralizar a Milton Casco y Enzo Díaz con un 4-1-4-1 defensivo. Sin embargo, ese sistema exigió sacrificar a un mediocampista creativo —en ese caso, Javier Correa— para sumar un volante de marca. La duda ahora es si Alexander Medina se animará a repetir la fórmula, sabiendo que Tiago Palacios (autor del gol ante Cusco) rinde mejor con libertad para desbordar.

Rival con presión alta Resultado Goles encajados por bandas Año
Atlético Paranaense 0-2 2 (ambos por lateral derecho) 2023
Melgar (Copa Sudamericana) 1-3 2 (izquierda y derecha) 2021
River Plate (Copa Argentina) 2-1 0 (lateral contenido) 2022

¿Repetir la historia o romper el maleficio?

El Gran Parque Central no perdona: Nacional lleva 12 partidos invicto en casa, con un saldo de 21 goles a favor y solo 5 en contra. Pero hay un detalle que podría jugar a favor de Estudiantes: en esos 12 encuentros, el 75% de los goles encajados (4 de 5) llegaron por jugadas aéreas desde lateral, según informes de ESPN Stats. Si el Pincha logra cortar los centros —algo que no hizo contra Paranaense— y explota la velocidad de Facundo Farías en transición, podría sorpresivamente romper la racha uruguaya. El problema es que, en la Libertadores 2024, Estudiantes solo ha ganado 1 de cada 3 duelos aéreos defensivos (datos Wyscout). La cuenta regresiva ya comenzó: el 24 de abril sabremos si el fantasma de 2023 sigue persiguiendo al equipo o si, esta vez, la historia será distinta.

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