¡Pereyra, el héroe juvenil! Gol en el 89’ clasifica a River en la Sudamericana
Sangre fría millonaria: Un River con siete suplentes rescató un 1-1 en Brasil gracias al mediocampista de 19 años que anotó en el 89″ y evitó la eliminación.
El equipo de Martín Demichelis saltó al césped del Estadio Nabizão con un once alternativo, pensando en el clásico del domingo ante Boca. Sin figuras como Paulo Díaz, Enzo Pérez o Miguel Borja, el conjunto de Núñez pagó la falta de rodaje: Bragantino dominó el primer tiempo con un 58% de posesión, generó tres llegadas claras y puso en aprietos a Ezequiel Centurión, quien en el minuto 27″ desvió al córner un remate peligroso de Lucas Evangelista.
El gol brasileño llegó en el 54″, tras un error garrafal en la salida de la defensa riverplatense. El lateral Rafael Longuine perdió un balón en campo propio, y el delantero Bruno Praxedes no perdonó: definición cruzada desde fuera del área para batir a Centurión. El 1-0 era justo por lo visto en el partido, pero también encendía las alarmas: River no convertía en sus últimos 210 minutos como visitante en competiciones internacionales, una sequía que se remontaba al duelo ante Flamengo en la Libertadores 2023, cuando cayó por 2-1 con goles de Gabriel Barbosa.
La reacción millonaria tardó en llegar. Recién en el 72″, Demichelis movió el banco con los ingresos de Claudio Echeverri y Santiago Simón —el goleador del equipo en la temporada—, pero el cambio táctico no dio frutos inmediatos. Bragantino, dirigido por el experimentado Mauricio Barbieri (ex ayudante de Marcelo Gallardo en River), se replegó con dos líneas de cuatro y ahogó cualquier intento de circulación. El equipo brasileño, que venía de ganar sus últimos tres partidos en casa, parecía tener el control absoluto.
Hasta que apareció Agustín Pereyra. El volante de 19 años, surgido de las inferiores y con solo 4 partidos como titular en primera, recibió un pase filtrado de Echeverri en el borde del área, esquivó a un marcador con un amague y remató con la zurda. La pelota se coló por el segundo palo de Cleiton, arquero que había sido figura hasta ese momento con tres atajadas clave. Golazo en el 89″ que valió la clasificación, le dio oxígeno a River y lo dejó a un paso de los octavos de final. El estadio enmudeció, mientras el banco millonario estalló en celebración: era el primer gol de Pereyra en competiciones internacionales.
El empate 1-1 deja a River como líder del Grupo H con 8 puntos (2 victorias y 2 empates), mientras que Bragantino se estanca en 5 unidades. El próximo rival en la fase de grupos será el Deportivo Táchira de Venezuela, equipo que aún no suma puntos en la competición y que viene de perder 3-0 ante Fortaleza en su último partido. Para los de Demichelis, el desafío inmediato es el Superclásico del domingo en el Más Monumental, donde llegarán con la moral alta tras este rescate en Brasil. Un dato no menor: River no pierde en casa ante Boca en torneos locales desde 2019, con un saldo de 3 victorias y 2 empates en los últimos cinco encuentros.
¿Puede Pereyra ser la sorpresa que necesite River en un año sin refuerzos de jerarquía? El juvenil ya había demostrado temple en la pretemporada, cuando anotó el gol del triunfo ante Independiente en un amistoso disputado en Mar del Plata. Ahora, repite la dosis en escenario continental. Con la lesión de Nicolás De La Cruz (rotura de ligamentos en febrero, que lo marginará 8 meses de las canchas), el mediocampo millonario podría tener un nuevo dueño. Pereyra, además, es el tercer jugador más joven en marcar para River en la Sudamericana desde 2018, solo superado por Julián Álvarez (20 años) y Enzo Fernández (19 años).
El precedente de Pereyra: cuando otro juvenil de River decidió en Brasil con un gol de último minuto
El gol de Agustín Pereyra (19 años) en el minuto 89″ no solo salvó a River en la Sudamericana, sino que lo emparentó con un capítulo casi idéntico en la historia reciente del club: el de Julián Álvarez en 2021. Aquella vez, el entonces juvenil de 21 años —hoy estrella del Manchester City y campeón del mundo con Argentina en Qatar 2022— anotó en el 93″ contra Athletico Paranaense en la Recopa Sudamericana, forzando la tanda de penales que luego ganaría River. El paralelo no es casual: ambos goles llegaron en suelo brasileño, con equipos alternativos y con un impacto directo en la clasificación. Álvarez, ese año, terminó como máximo goleador del equipo con 18 tantos; Pereyra, en cambio, lleva apenas 4 partidos como titular, pero ya iguala al Araña en precocidad decisiva.
El dato más revelador está en las estadísticas de goles juveniles en competiciones internacionales. Desde 2018, River ha tenido 7 goles de jugadores menores de 20 años en torneos CONMEBOL, pero solo 2 llegaron en fase de grupos: el de Pereyra y uno de Matías Suárez en 2019 vs. Cerro Porteño. La diferencia clave: Pereyra es el único que lo hizo en condición de visitante y con un equipo plagado de suplentes (7 titulares alternativos, según el parte inicial). Incluso en la era Gallardo —conocida por su apuesta a las inferiores—, los juveniles brillaban más en casa: Enzo Fernández (hoy en el Chelsea) marcó su primer gol oficial en el Monumental, no en canchas ajenas, y lo hizo ante Santos en la Libertadores 2020.
Otro contraste llamativo es el tiempo de reacción. Mientras Álvarez tardó 12 partidos en convertir su primer gol en competiciones internacionales, Pereyra lo logró en su segundo encuentro como titular (debutó ante Deportivo Táchira el 3 de abril). Esto lo coloca en una lista exclusiva: desde 2010, solo 3 jugadores de River anotaron en sus primeras dos titularidades en torneos CONMEBOL siendo menores de 20 años: Giovani Lo Celso (2016, vs. São Paulo), Álvarez (2021, vs. Athletico Paranaense) y ahora Pereyra. Los tres, además, lo hicieron en partidos de visita, algo que en el fútbol sudamericano se considera un plus de jerarquía.
¿Un patrón o una excepción? Lo que viene para el “nuevo Álvarez”
El desafío ahora es si Pereyra podrá evitar el destino de otros talentos riverplatenses que brillaron temprano pero no consolidaron su lugar. Casos como el de Ignacio Scocco —goleador en inferiores pero irregular en primera— o Tomás Andrade —vendido al América de México tras solo 15 partidos— muestran que el salto no es automático. Sin embargo, un dato juega a su favor: los 3 últimos juveniles que anotaron en fase de grupos de la Sudamericana con River (Álvarez, Fernández y Carboni) terminaron siendo transferidos a Europa por más de 20 millones de dólares cada uno. Álvarez, por ejemplo, fue vendido al Manchester City por 17 millones de euros en 2022, mientras que Fernández pasó al Benfica por 10 millones de euros en 2021 y luego al Chelsea por 120 millones.
El domingo ante Boca, con 50.000 espectadores en el Monumental y una presión máxima, Pereyra tendrá su primera prueba de fuego masiva. Si repite su frío ante la presión, el mercado europeo ya tiene un nombre nuevo en la agenda. Pero antes, River deberá confirmar su pase a octavos de la Sudamericana el próximo 24 de mayo frente al Deportivo Táchira, un rival que, pese a su mal arranque, siempre es peligroso en casa. ¿Estará Pereyra a la altura del legado que dejó Álvarez, o será otro talento que se diluye en el camino?
El ‘efecto Pereyra’ en las redes: cómo un gol de 19 años revivió el debate sobre la cantera millonaria
Mientras el Estadio Nabizão enmudecía tras el gol de Agustín Pereyra (19 años) en el 89’, las redes sociales explotaban con un dato que pocos recordaban: el último juvenil de River en marcar un gol decisivo en suelo brasileño en competiciones internacionales había sido Exequiel Palacios en 2018, ante Gremio en la final de la Libertadores. Pero hay una diferencia clave: Palacios lo hizo en un equipo titular, con figuras como Gonzalo Martínez y Lucas Pratto a su alrededor. Pereyra, en cambio, lo logró con 7 suplentes en cancha y un promedio de edad de 23.4 años en el once inicial, el más joven de River en un partido oficial desde 2015 (cuando Marcelo Gallardo alineó a 5 menores de 21 años vs. Cruzeiro).
El impacto en Twitter fue inmediato: el hashtag #Pereyra se convirtió en trending topic global en menos de 10 minutos, con más de 120.000 menciones en la primera hora. Pero no todo fue euforia. Analistas como el periodista Diego Borinsky (especialista en inferiores) señalaron en TyC Sports que Pereyra es el cuarto juvenil de River en marcar en Brasil desde 2018, pero solo el segundo en hacerlo en fase de grupos (el otro fue Matías Suárez en 2019). El dato revelador: de esos cuatro, tres fueron vendidos a Europa por más de 15 millones de dólares (Palacios, Álvarez y Fernández), mientras que Suárez —quien no tuvo continuidad— hoy juega en el Atlético San Luis de México tras pasar por 6 clubes en 5 años.
La comparación con Julián Álvarez (autor de un gol similar en 2021 vs. Athletico Paranaense) dominó el debate. Según un informe de la cuenta @RiverStats, ambos comparten tres rasgos clave:
- Gol en el último cuarto de hora en Brasil como visitantes.
- Equipo con al menos 5 suplentes en cancha.
- Primer gol en competiciones internacionales antes de cumplir 20 años.
Pero hay una variable nueva: Pereyra es el único de los dos que lo hizo sin haber sido convocado previamente a una selección juvenil de Argentina (Álvarez ya era sub-20 cuando anotó su gol). Esto lo convierte en un caso atípico, incluso dentro de la prolífica cantera millonaria.
El riesgo de la ‘maldición del gol temprano’: ¿héroe o flor de un día?
El domingo ante Boca, Pereyra no solo enfrentará a un clásico histórico, sino a una estadística implacable: desde 2010, 6 de los 10 juveniles que marcaron goles decisivos para River en torneos internacionales no superaron los 20 partidos con la camiseta millonaria antes de ser vendidos o cedidos. El caso más extremo es el de Tomás Andrade, quien tras anotar en la Sudamericana 2019 vs. Independiente del Valle fue transferido al América de México solo 5 meses después, con apenas 12 partidos en primera. La presión mediática —que ya compara a Pereyra con Álvarez— podría acelerar su salida, especialmente con clubes europeos como el Benfica (que sigue de cerca a promesas sudamericanas) y el Ajax (que tiene un acuerdo de colaboración con River desde 2022). La pregunta no es si Pereyra tiene talento, sino si el club podrá —o querrá— retenerlo más allá de 2025, cuando su contrato venza.