“Crisis mental o terrorismo anti-IA”: el ataque a Sam Altman que sacude Silicon Valley
Atentado con manifiesto: Un joven de 20 años, armado con cócteles molotov y un arsenal incendiario, intentó asesinar al CEO de OpenAI en un ataque que expone los riesgos del extremismo anti-IA.
El sospechoso de atacar e intentar asesinar a Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI —la empresa detrás de ChatGPT—, compareció ayer ante un tribunal federal en San Francisco. Daniel Moreno-Gama (20 años), originario de Texas, enfrenta cargos por intento de asesinato, incendio provocado y posesión de artefactos explosivos, según confirmó The San Francisco Standard. El ataque, ejecutado en dos fases durante el último fin de semana, comenzó con el lanzamiento de un cóctel molotov contra la mansión de Altman, seguido de un tiroteo horas después.
Moreno-Gama, quien según su abogado padece autismo y una “crisis mental aguda”, no tiene antecedentes penales y trabaja medio tiempo en una pizzería mientras estudia en un colegio comunitario. Sin embargo, las autoridades hallaron en su poder una pistola, queroseno, un encendedor azul y un manifiesto de tres partes que justificaba la violencia contra ejecutivos de inteligencia artificial, incluyendo una lista con nombres y direcciones de posibles blancos. “Si por algún milagro sobrevivís, tomadlo como una señal divina para redimiros”, escribía en una carta dirigida directamente a Altman.
El manifiesto, encontrado junto a los artefactos incendiarios, profundiza en su teoría sobre el “riesgo existencial de la IA” y aboga por el asesinato de líderes tecnológicos. Sus redes sociales, revisadas por el FBI, reflejan una obsesión recurrente con la extinción humana por algoritmos. Moreno-Gama era miembro activo de PauseAI, un grupo en Discord que promueve una moratoria en el desarrollo de IA avanzada, aunque la organización se desvinculó públicamente de sus acciones: “La violencia contra cualquier persona es contraria a todo lo que defendemos”, declararon en un comunicado tras el ataque.
La defensora pública Diamond Ward calificó la acusación de “excesiva” y denunció que el fiscal está “explotando la enfermedad mental de un joven vulnerable” para convertir un caso de vandalismo en un delito con posible cadena perpetua. “Es injusto que infundan miedo para ganar el apoyo de un multimillonario”, alegó. Los padres del acusado lo describieron como “cariñoso y atento”, sin historial de violencia, y atribuyeron sus actos a una reciente crisis psiquiátrica.
La fiscal de distrito Brooke Jenkins rechazó estos argumentos, insistiendo en que “fue un ataque dirigido contra Altman”. “Da igual si la víctima es un CEO o un ciudadano común: todos merecen justicia”, declaró. Mientras tanto, el FBI allanó la casa de Moreno-Gama en Spring, Texas, donde encontró evidencia adicional. Tras el atentado, el acusado deambuló por San Francisco con la pistola, hasta que fue detenido en un hotel local.
El caso se complica con un segundo ataque contra la residencia de Altman: en la madrugada del domingo, Amanda Tom (25 años) y Muhamad Tarik Hussein (23) dispararon desde un sedán Honda antes de ser arrestados. Las autoridades investigan si ambos incidentes están conectados. ¿Es este el inicio de una ola de violencia contra los arquitectos de la IA? El manifiesto de Moreno-Gama sugiere que no sería el último: “La humanidad no sobrevivirá si no frenamos esto ahora”, advertía en sus escritos.
PauseAI, el grupo al que pertenecía el acusado, condenó el ataque y expulsó a Moreno-Gama de sus canales. “Creemos en el debate pacífico, no en la violencia”, subrayaron. Sin embargo, el caso ha reavivado el debate sobre los límites éticos de la IA y hasta dónde pueden llegar sus detractores. Altman, quien ya había recibido amenazas previas por su papel en OpenAI, ahora enfrenta un escenario donde el activismo anti-IA podría escalar a terrorismo doméstico.
Este no es el primer incidente violento vinculado a teorías sobre la IA. En 2021, un ingeniero de Google fue despedido tras publicar un manifiesto interno donde afirmaba que “la IA ya era consciente”. En 2023, un grupo hacktivista filtró datos de NVIDIA como protesta contra los chips usados en modelos de lenguaje. ¿Estamos ante un patrón de radicalización? Los expertos advierten que, a medida que la IA avanza, también lo hacen los movimientos que la ven como una amenaza existencial.
Lecturas relacionadas:
- El debate ético que divide a Silicon Valley: ¿Debe pausarse el desarrollo de la IA?
- PauseAI: quiénes son los activistas que exigen frenar la inteligencia artificial
- Sam Altman y las amenazas previas: un historial de controversias en OpenAI
- Cócteles molotov y teorías conspirativas: cómo el extremismo anti-IA gana adeptos
El precedente ignorado: cómo el ataque a Altman repite el patrón del «Unabomber» anti-tecnología
El manifiesto de Daniel Moreno-Gama no es el primer documento violento que vincula el rechazo a la tecnología con el terrorismo doméstico. Su retórica —centrada en la «extinción humana por algoritmos»— sigue un guion casi idéntico al de Theodore Kaczynski, el «Unabomber», quien entre 1978 y 1995 envió 16 bombas por correo a universidades y ejecutivos tecnológicos, matando a 3 personas e hiriendo a 23. Kaczynski, matemático brillante y exprofesor de Berkeley, justificó sus ataques en un manifiesto de 35.000 palabras titulado *«La sociedad industrial y su futuro»*, donde argumentaba que la tecnología «deshumanizaría irreversible la civilización». Al igual que Moreno-Gama, combinaba paranoia intelectual con planes meticulosos: sus paquetes explosivos incluían mecanismos de activación por movimiento y estaban dirigidos a blancos simbólicos, como el presidente de la American Airlines o un genetista de Yale.
La conexión va más allá de la ideología. Ambos casos comparten tres elementos clave:
- Perfil del atacante: Hombres jóvenes (Kaczynski tenía 25 años al iniciar su campaña; Moreno-Gama, 20), con formación técnica parcial (el primero era doctor en matemáticas; el segundo estudia informática en un colegio comunitario) y aislamiento social agravado por crisis mentales. Kaczynski vivía en una cabaña sin electricidad en Montana; Moreno-Gama, según su abogado, pasó meses obsesionado con foros de PauseAI antes del ataque.
- Objetivos simbólicos: Kaczynski atacó a figuras vinculadas a la ingeniería genética y la informática; Moreno-Gama apuntó a Altman, rostro visible de la IA generativa. Ambos evitaron víctimas aleatorias: buscaban máximo impacto mediático con mínimo daño colateral (las bombas de Kaczynski a menudo incluían notas advirtiendo a los destinatarios).
- Manifiestos como herramienta de reclutamiento: Los escritos de Kaczynski fueron publicados por The Washington Post y The New York Times en 1995, bajo presión del FBI. Esto llevó a que su hermano lo reconociera y denunciara. Moreno-Gama, en cambio, subió fragmentos de su manifiesto a Discord días antes del ataque, donde miembros de PauseAI los reportaron como «preocupantes», pero sin actuar.
Hay una diferencia crítica: Kaczynski operó en la pre-web, cuando la radicalización era lenta y física. Moreno-Gama es un producto de la era de los algoritmos de recomendación, donde foros como 4chan o Discord aceleran la exposición a teorías extremas. Según un informe del Southern Poverty Law Center (2023), el 68% de los ataques terroristas domésticos en EE.UU. desde 2020 están vinculados a comunidades online cerradas, donde la retórica apocalíptica (como la de Moreno-Gama: *«La humanidad no sobrevivirá»*) se normaliza en semanas.
¿Estamos ante la primera ola de «ludditas digitales»?
El caso de Moreno-Gama podría ser el punto de inflexión que convierta el activismo anti-IA en un movimiento violento organizado. Kaczynski actuó solo; Moreno-Gama, en cambio, tenía cómplices potenciales (los autores del segundo ataque contra Altman) y una red de apoyo ideológico (PauseAI, aunque se desvinculó). La pregunta ahora es si las plataformas moderarán estos espacios antes de que surjan más «Unabombers 2.0», armados con drones, IA para evadir vigilancia y manifistos virales. El FBI ya monitorea 12 grupos en Discord y Telegram con retórica similar. La cuenta atrás ha comenzado.