IA en guerra: cómo los operadores financiero batallan el caos con algoritmos en tiempo real
Guerra y algoritmos: La IA se convierte en el “sexto sentido” de los inversores mientras el conflicto en Irán reescribe las reglas del petróleo y los mercados.
Mientras los misiles cruzaban el cielo de Medio Oriente y el crudo Brent se disparaba un 11% hasta rozar los US$119 por barril, Maxence Visseau —fundador de la firma de inversión Arkevium con base en Dubái— activó su arsenal secreto: modelos de inteligencia artificial que le permitieron comprimir en horas lo que antes requería semanas. “Estuve 48 horas sin dormir, supervisando interceptaciones en los Emiratos Árabes Unidos mientras ejecutaba escenarios en paralelo con Claude de Anthropic“, confesó. “Este es el primer conflicto donde la IA no solo analiza la guerra, sino que la lucha“.
La tecnología redujo en un 80% el tiempo que Visseau dedicaba a investigar efectos dominó en activos globales, desde bonos soberanos hasta materias primas. Pero hay un matiz crucial: “La IA no reemplaza el juicio humano —advirtió—, pero en un mercado donde el Estrecho de Ormuz puede cerrarse en minutos y el petróleo oscila entre ganancias y pérdidas de dos dígitos en horas, ahorrar 20 horas de análisis marca la diferencia entre el éxito y el colapso”.

El crudo Brent cotizó su último valor en US$108 tras el pico del jueves, pero el daño ya estaba hecho: los operadores habían activado protocolos de emergencia. Según datos de Bloomberg Intelligence, la volatilidad en los mercados energéticos es la mayor desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando el petróleo superó los US$130.
Velocidad de guerra: cómo la IA acelera decisiones en segundos
En Zúrich, Jian Shi Cortesi, gestora de fondos en GAM Investment Management, comparó el salto tecnológico con un cambio de herramientas: “Antes era como cavar con una pala; ahora usamos excavadoras”. Donde antes invertía 30 minutos en sintetizar noticias de múltiples fuentes, la IA le entrega resúmenes en segundos. “La velocidad se ha multiplicado por cinco —aseguró—. Y en un conflicto donde cada minuto cuenta, eso es sobrevivir“.
La ventaja no es solo rapidez, sino profundidad histórica instantánea. Anna Wu, estratega de Van Eck Associates en Sídney, usó ChatGPT y Claude para analizar 100 años de rupturas petroleras por guerras, cruzando datos con inflación y crecimiento económico. “Descubrimos que, en crisis similares, el oro subió un promedio del 15% en tres meses, mientras las acciones energéticas tardaron 6 semanas en recuperarse”, reveló. “Antes, esto me habría llevado días. Ahora, lo tengo antes del desayuno”.
El Estrecho de Ormuz y el “juego de tronos” de los datos
Para Gustavo Pessoa, socio fundador del fondo Legacy Capital en São Paulo, la IA se volvió indispensable para calcular el impacto de un posible cierre del Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial. “La usamos para todo: desde analizar la elasticidad de la demanda de crudo ante precios récord hasta estimar cuántos barriles extra necesitaría Arabia Saudita para estabilizar el mercado”, detalló. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), un bloqueo prolongado del estrecho podría disparar los precios a US$150 por barril en menos de un mes.
Pero la tecnología tiene sus sombras. Un informe del Banco de Inglaterra advirtió que la IA en trading podría amplificar burbujas y comportamientos gregarios, como ocurrió en el “Flash Crash” de 2010, cuando algoritmos aceleraron una caída del 9% en el Dow Jones en minutos. Visseau lo sabe: “Es un proceso iterativo: cuestiono cada resultado, ajusto supuestos y cruzo datos con fuentes humanas. La IA no es un oráculo”.
¿Extinción laboral? Los analistas junior en la mira
El avance de la IA ya tiene consecuencias laborales. Cortesi admitió que podría prescindir de analistas principiantes: “Si le pido a la IA que analice una empresa con el enfoque de Warren Buffett, lo hace al instante. Un junior quizá no sepa ni qué es ese enfoque”. Datos de Bloomberg Intelligence (2023) proyectan que los bancos globales podrían eliminar 200.000 puestos en 3-5 años por la automatización de tareas.
Sin embargo, expertos como John Foo, fundador de Valverde Investment Partners en Singapur, matizan: “La IA complementa, no sustituye. En los próximos 2-3 años, seguirá sin replicar el instinto humano —ese sexto sentido que detecta cuando un modelo falla”. Foo recordó el caso de 2018, cuando algoritmos de trading de Goldman Sachs generaron pérdidas de US$100 millones en un día por un error en los datos de entrada.
Mientras el conflicto en Irán redefine geopolítica y mercados, una pregunta urge: ¿Estamos ante el amanecer de una nueva era financiera —donde las máquinas deciden el destino de billones— o al borde de un colapso sistémico acelerado por código?
El precedente del Flash Crash de 2010: cuando los algoritmos desataron el caos
Mientras los operadores como Maxence Visseau confían en la IA para navegar la volatilidad actual, el mercado ya vivió un colapso algorítmico que sirve como advertencia. El 6 de mayo de 2010, el índice Dow Jones se desplomó casi 1.000 puntos (un 9%) en menos de 20 minutos, borrando temporalmente $1 billón en valor de mercado. La causa: algoritmos de alta frecuencia que, al detectar ventas masivas, aceleraron la caída en un efecto dominó. La SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.) y la CFTC tardaron 5 meses en publicar un informe conjunto que culpaba a un solo operador —Navinder Singh Sarao, un trader británico— de usar algoritmos para manipular el mercado con órdenes falsas (spoofing). Sarao fue extraditado en 2016 y condenado a 1 año de prisión, pero el episodio expuso una vulnerabilidad que persiste: los modelos pueden amplificar errores humanos a velocidad de máquina.
Hoy, con la IA analizando conflictos geopolíticos en tiempo real, el riesgo no es solo técnico, sino sistémico. En 2018, un error en los algoritmos de Goldman Sachs —que sobrevaloraron la liquidez en mercados asiáticos— generó pérdidas de $100 millones en un día. Y en 2020, durante el inicio de la pandemia, los fondos cuantitativos (quant funds) registraron su peor desempeño desde 2008, con caídas promedio del 12% en marzo, según Hedge Fund Research. La diferencia ahora: la IA no solo ejecuta órdenes, sino que interpreta noticias, discursos políticos y hasta movimientos militares, como los misiles en Irán. “Estamos delegando decisiones a cajas negras que ni sus creadores entienden del todo”, advirtió en 2023 Gary Gensler, presidente de la SEC, en un discurso en el MIT.
| Crisis | Año | Pérdidas/Impacto | Rol de los algoritmos |
|---|---|---|---|
| Flash Crash | 2010 | $1 billón (temporal) | Aceleraron caída por spoofing |
| Error Goldman Sachs | 2018 | $100 millones | Sobrevaloración de liquidez |
| Pandemia (quant funds) | 2020 | -12% en marzo | Fallas en modelos predictivos |
¿Estamos repitiendo los errores del pasado con tecnología más poderosa?
La pregunta no es si la IA fallará, sino cuándo y a qué escala. En 2021, un estudio de la Universidad de Oxford y el Bank of England simuló un colapso algorítmico en mercados energéticos: el resultado fue un aumento del 40% en la volatilidad del petróleo en solo 72 horas. Con Irán en el epicentro, el Estrecho de Ormuz como punto crítico y fondos como Arkevium ejecutando escenarios de guerra en tiempo real, el margen para el error se reduce. Visseau lo resume: “La IA es nuestro mejor aliado hasta que deja de serlo. Y en una crisis, no habrá tiempo para apagar los servidores”.