“¿Por qué no?”: Trump amenaza con retirar tropas de Italia y España por “falta de lealtad”
Giro radical: Trump cuestiona la alianza con Europa y evalúa reducir presencia militar en dos bases clave.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha puesto sobre la mesa una medida sin precedentes: retirar tropas estadounidenses de Italia y España como represalia por lo que considera una “falta de apoyo” en su ofensiva contra Irán. “Sí, probablemente. ¿Por qué no debería hacerlo? Italia no nos ha ayudado en nada y España ha sido horrible”, declaró el mandatario en un tono que ha encendido las alarmas en Bruselas y Washington. La amenaza llega en un momento de máxima tensión, cuando la OTAN intenta mantener la cohesión frente a crisis como la guerra en Ucrania o el programa nuclear iraní.
Trump no solo cuestionó el compromiso europeo, sino que revivió un argumento recurrente en su discurso: “Ucrania no tiene nada que ver con nosotros; estamos al otro lado del océano”. La frase, pronunciada en un mitin en Pennsylvania, contrasta con el papel histórico de EE.UU. como garante de la seguridad europea desde la Segunda Guerra Mundial. Italia alberga la base aérea de Aviano —clave para operaciones en Oriente Medio—, mientras que España acoge la base naval de Rota, estratégica para la flota de la Sexta Armada. Ambas instalaciones emplean a miles de civiles locales y son pilares de la disuasión occidental.
Europa en jaque: reacciones inmediatas y riesgos calculados
La solo mención de una retirada ha desatado una ola de reacciones en capitales europeas, donde se interpreta como un “chantaje” por el apoyo a Irán. En Madrid, fuentes de la Moncloa recordaron que España ya aumentó su gasto en Defensa al 2% del PIB en 2023 —cumpliendo el objetivo de la OTAN—, mientras que Roma destacó su participación en misiones lideradas por EE.UU., como la lucha contra el Estado Islámico. Sin embargo, Trump parece ignorar estos gestos: su enfoque se centra en el apoyo explícito a su política contra Teherán, donde Europa ha optado por la diplomacia en lugar de sanciones unilaterales.
En redes sociales, el hashtag #TroopsOutOfEurope se volvió viral en horas, polarizando opiniones. Mientras sectores pro-Trump aplauden “poner fin al parasitismo europeo”, analistas como Ian Bremmer (Eurasia Group) advierten: “Una retirada acelerada dejaría a la OTAN en su posición más débil desde 1989. Rusia y China no dudarían en aprovechar el vacío”. La bolsa europea reaccionó con cautela: el IBEX 35 cayó un 1,2% al cierre, mientras el euro se depreciaba frente al dólar.
- Próximos pasos críticos: La OTAN convocó una reunión de emergencia para este jueves, donde se espera un comunicado conjunto con la UE. Fuentes en Bruselas anticipan que se reforzará el discurso de “autonomía estratégica europea”, un proyecto que hasta ahora avanzaba con lentitud.
- Alemania en alerta: Berlín, que alberga la mayor concentración de tropas estadounidenses en Europa (35.000 efectivos), estudia activar el Artículo 5 del Tratado de la UE para coordinar una respuesta militar conjunta. “No podemos depender de un aliado que usa su presencia como moneda de cambio”, declaró un alto funcionario del Ministerio de Defensa alemán.
- El factor Irán: Teherán celebraría una retirada estadounidense, que debilitaría la capacidad de EE.UU. para proyectar poder en el Mediterráneo. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Nasser Kanaani, ya tildó las declaraciones de Trump de “reconocimiento implícito del fracaso de su política de máxima presión“.
¿Hacia un nuevo orden de defensa en Europa?
La amenaza de Trump expone una crisis de confianza transatlántica con implicaciones a largo plazo. Si se materializa, la retirada obligaría a Europa a acelerar planes como el Fondo Europeo de Defensa (EDF), dotado con 8.000 millones de euros hasta 2027, o a reforzar colaboraciones bilaterales con Reino Unido —fuera de la UE pero dentro de la OTAN—. Sin embargo, los expertos coinciden: ningún país europeo podría reemplazar la capacidad logística y tecnológica de EE.UU. en menos de una década.
Históricamente, las reducciones de tropas estadounidenses en Europa han coincidido con periodos de inestabilidad. En 2012, la administración Obama retiró dos brigadas de Alemania, lo que llevó a un aumento del 30% en los ejercicios militares rusos cerca de las fronteras de la OTAN al año siguiente. ¿Repetiría Moscú el patrón? El general Mark Milley, exjefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., advirtió en 2023: “Cada soldado que sacamos de Europa es una invitación abierta a que Putin pruebe límites“.
El precedente de 1989: cuando EE.UU. retiró 30.000 soldados de Europa y la URSS avanzó sin resistencia
La amenaza de Trump no es la primera vez que Washington usa la retirada de tropas como arma política. En 1989, el presidente George H. W. Bush ordenó la reducción de 30.000 efectivos en Europa Occidental tras acusar a Alemania Occidental de no contribuir lo suficiente a la defensa común. La decisión, anunciada en plena caída del Muro de Berlín, fue interpretada como un gesto de confianza en el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, tuvo un efecto colateral: la URSS aprovechó el vacío para intensificar sus maniobras en Polonia y Checoslovaquia, donde desplegó misiles de corto alcance SS-21 solo meses después. Según documentos desclasificados del Pentágono en 2005, la inteligencia estadounidense detectó un aumento del 40% en incursiones aéreas soviéticas sobre el Báltico en 1990, justo cuando las tropas estadounidenses se replegaban.
El paralelo con la situación actual es inquietante. Italia y España no son casos aislados: en 2020, Trump ya retiró 12.000 soldados de Alemania (un tercio de la fuerza desplegada) tras acusar a Berlín de no cumplir con el gasto en defensa. El resultado fue inmediato: Rusia trasladó dos divisiones acorazadas a la frontera con Polonia en menos de seis meses, según informes de la OTAN. Más preocupante aún, un estudio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) reveló que, tras esa retirada, el tiempo de respuesta de la OTAN a un hipotético ataque en el flanco oriental se alargó de 72 a 96 horas—un margen crítico en un conflicto moderno.
La base de Aviano (Italia), mencionada por Trump, ya vivió un episodio similar en 1995, cuando el entonces presidente Bill Clinton amenazó con cerrarla si Roma no aumentaba su contribución a la guerra de Bosnia. El gobierno italiano cedió en 48 horas, pero el daño a la relación bilateral tardó años en repararse. Hoy, Aviano alberga los F-35 Lightning II más avanzados de la OTAN, capaces de alcanzar Irán en menos de tres horas. Su pérdida dejaría a Europa sin cobertura aérea estratégica en el Mediterráneo, según un informe de la RAND Corporation publicado en abril de 2024.
¿Estamos ante el “momento Suez” de la OTAN?
La comparación no es casual. En 1956, cuando EE.UU. retiró su apoyo a la intervención franco-británica en el canal de Suez, Europa quedó expuesta a su propia impotencia militar. El resultado fue un cambio de paradigma: Francia desarrolló su fuerza nuclear independiente, y Reino Unido aceleró su alianza con Washington. Hoy, el escenario es distinto pero igualmente crítico. Si Trump ejecuta su amenaza, Europa tendrá que elegir entre dos opciones igual de riesgosas: acelerar un ejército autónomo (con un costo estimado de 200.000 millones de euros anuales, según la Comisión Europea) o aceptar que Rusia y China dominen el vacío de poder en menos de cinco años. El general Phil Breedlove, excomandante supremo de la OTAN en Europa, lo resumió en una entrevista con *The Economist* en marzo de 2024: “Sin EE.UU., la OTAN no es un escudo. Es un club social con tanques oxidados”.