Gráfico comparativo del Nasdaq en máximos históricos vs caída del Dow Jones en bolsa

Wall Street en dos velocidades: Nasdaq y S&P 500 rompen techos, Dow Jones frena

Mercado dividido: El Nasdaq y el S&P 500 escalan a máximos históricos, pero el Dow Jones se queda atrás en una jornada de contrastes.

El Dow Jones retrocedió 152,87 puntos (-0,31%) hasta situarse en 49.499,27, su primer tropiezo en cinco sesiones. Mientras, el S&P 500 avanzó un 0,3% (cerrando en 7.320,12) y el Nasdaq se disparó un 0,9%, hasta 25.144,44, ambos marcando récords de cierre que no se veían desde la burbuja tecnológica de 2000. La brecha entre índices refleja una rotación sectorial: los inversores premian a las big tech y castigan a los valores industriales, tradicional refugio del Dow.

El rally que se desinfló a media sesión

La jornada arrancó con euforia —el Nasdaq llegó a subir un 1,5% en la apertura—, pero la toma de beneficios frenó el impulso. “Es un mercado que avanza con los dientes apretados”, advirtió Marcia Clark, estratega de BlackRock, en declaraciones a CNBC. El volumen de operaciones superó en un 12% la media de los últimos 30 días, señal de que los grandes fondos están reajustando carteras ante la incertidumbre geopolítica. El Dow, con su alta exposición a empresas cíclicas como Caterpillar (-2,1%) y Boeing (-1,8%), sufrió el mayor castigo.

Apple salva al Nasdaq con un “efecto arrastre”

Apple se disparó un +3,3% tras superar expectativas en beneficios (US$1,53 por acción vs. US$1,43 estimados) y anunciar una proyección de ingresos para el próximo trimestre de entre US$89.000 y US$93.000 millones, por encima de los US$87.500 millones que esperaba el consenso. La compañía ya representa el 7,2% del peso del Nasdaq, un nivel no visto desde 2021, cuando su capitalización superó los US$3 billones. “Apple no solo crece: arrastra consigo a proveedores como TSMC (+2,5%) y Broadcom (+4,1%)”, explicó Daniel Ives, analista de Wedgewood Partners.

El avance de Apple contrastó con el comportamiento de otras FAANG:

  • Meta cayó un 0,7% tras anunciar un gasto récord en metaverso (US$15.000 millones en 2024).
  • Amazon subió un 0,4%, pero perdió fuelle tras conocerse que su división AWS creció solo un 13% interanual, su ritmo más lento desde 2020.
  • Nvidia, la estrella del año, se mantuvo estable (+0,1%) tras acumular una revalorización del 140% en lo que va de 2024.
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Petróleo: el alivio que esconde una trampa

Los futuros del crudo West Texas cerraron con una caída cercana al 3% (a US$82,45 por barril), prolongando el retroceso del 1,7% registrado el día anterior. El descenso llegó tras tocar máximos de cuatro años (US$87,12), impulsados por los recortes de producción de la OPEP+ y los ataques a buques en el Mar Rojo. “Es un alivio temporal”, advirtió Helima Croft, de RBC Capital Markets, quien recordó que “el riesgo geopolítico sigue latente: un 20% del suministro global pasa por el Estrecho de Ormuz”.

La caída del petróleo alivió las presiones inflacionistas, pero los analistas señalan un dato clave: el spread entre el Brent y el WTI se amplió a US$5,20, su nivel más alto desde 2022, lo que sugiere tensiones en el suministro europeo por la guerra en Ucrania.

PMI e interés a 10 años: las dos caras de la economía

El Índice PMI manufacturero del ISM se mantuvo en 52,7 en abril, su cuarto mes consecutivo en expansión (por encima de 50), aunque por debajo de las expectativas (53,0). El componente de precios pagados subió a 62,5, su nivel más alto desde junio de 2022, una señal de que las presiones inflacionistas persisten. Mientras, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años escaló hasta 4,68%, su cota más alta en cinco meses, lo que encarece el crédito para empresas y hipotecas.

“El PMI confirma que la economía resiste, pero el mercado de bonos está descontando que la Fed no bajará tipos en junio”, explicó Mohamed El-Erian, asesor económico de Allianz. La probabilidad de un recorte en la reunión de junio cayó del 60% al 35% en solo una semana, según los futuros de la CME Group.

Geopolítica e inflación: el cóctel que define las próximas horas

El mercado opera en “modo espera” ante dos frentes:

  1. Negociaciones Irán-EE. UU.: Fuentes de Reuters confirmaron que Teherán prepara una “respuesta contundente” a las últimas exigencias de Washington sobre su programa nuclear. El barril de Brent subió un 1,2% en el after-market, borrando parte de las pérdidas diarias.
  2. Datos clave de EE. UU.: Mañana se publican las cifras de empleo no agrícola (NFP) y el índice de precios al consumo (IPC) de abril. El consenso espera un IPC interanual del 3,4% (vs. 3,5% en marzo), pero cualquier sorpresa al alza podría retrasar los recortes de la Fed hasta septiembre.
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“Si el IPC supera el 3,5%, veremos una corrección del 5-7% en el S&P 500”, advirtió Mark Newton, de Fundstrat. El VIX, índice de volatilidad, cerró en 16,2, un 18% por encima de su mínimo anual, señal de que los hedge funds están comprando protección.

Sectorial: quién gana y quién pierde

La rotación sectorial fue brutal:

  • Tecnología (+1,2%): Liderada por Apple y Microsoft (+1,8%), que se beneficia de su exposición a la IA.
  • Energía (-2,4%): Castigada por la caída del petróleo, con ExxonMobil (-3,1%) y Chevron (-2,7%).
  • Financieras (-0,8%): JPMorgan y Goldman Sachs cedieron ante el alza de los bonos.
  • Consumo discrecional (+0,5%): Tesla (+2,3%) rebotó tras caer un 20% en abril.

“El mercado está premiando a las empresas con márgenes estables y castigando a las cíclicas”, resumió Liz Ann Sonders, de Charles Schwab. La relación entre el S&P 500 y el Russell 2000 (índice de small caps) alcanzó su nivel más alto desde 2001, señal de que los inversores huyen del riesgo.

¿Podrá el Nasdaq mantener su racha récord si la Fed retrasa los recortes y el petróleo vuelve a subir? La respuesta llegará en las próximas 48 horas, cuando los datos de empleo y la reacción de Irán a EE. UU. pongan a prueba la resiliencia de Wall Street.

El precedente de 2000: cuando la brecha entre índices anunció el pinchazo de la burbuja

La divergencia actual entre el Nasdaq (en máximos históricos) y el Dow Jones (estancado) evoca un patrón visto por última vez en marzo de 2000, justo tres semanas antes de que el índice tecnológico iniciara un derrumbe del 78% en 30 meses. Entonces, como ahora, el S&P 500 y el Nasdaq marcaban récords diarios mientras el Dow Jones acumulaba cinco sesiones consecutivas en rojo, arrastrado por valores industriales como General Electric (que cayó un 54% ese año) y IBM (-23%). La diferencia clave hoy: en 2000, el ratio CAPE (valoración ajustada por beneficios a 10 años) del Nasdaq superaba 80x; ahora ronda 32x, según datos de Robert Shiller (Yale).

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El detonante de aquel crash fue la subida de tipos de la Fed —de 4,75% a 6,5% entre 1999 y 2000—, combinada con el colapso de empresas como Pets.com (que quebró en noviembre de 2000 tras quemar US$300 millones en 268 días) y WorldCom (whose fraudulent US$11 billion accounting scandal in 2002 deepened the crisis). Hoy, el riesgo no es el fraude contable, sino la concentración extrema: las 7 mayores big tech (Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon, Meta, Alphabet y Tesla) representan el 28% del S&P 500, un nivel solo superado en 1999 por el 36% que acaparaban las dot-com como Cisco (que perdió 86% de su valor entre 2000 y 2002).

Indicador Marzo 2000 Abril 2024
Ratio CAPE Nasdaq 82x 32x
Peso top 7 empresas en S&P 500 36% 28%
Rendimiento bono 10 años EE.UU. 6,5% 4,68%
Brecha Dow-Nasdaq (12 meses) +42% (Nasdaq) +28% (Nasdaq)

La pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿Es 2024 un déjà vu con mejor maquillaje?

En 2000, el VIX (índice de volatilidad) cotizaba en 22,1 el día que el Nasdaq alcanzó su máximo histórico (5.048,62 puntos). Hoy está en 16,2, pero con un detalle inquietante: las opciones de venta (puts) sobre el S&P 500 para junio superan en volumen a las de compra (calls) por primera vez desde noviembre de 2022, según Goldman Sachs. Entonces, el mercado anticipaba (correctamente) un giro agresivo de la Fed. Ahora, el 65% de los hedge funds tiene cobertura contra una caída del 10-15% en las big tech, según un informe de Bank of America publicado ayer. La diferencia entre entonces y hoy no está en los fundamentales, sino en la velocidad: en 2000, el Nasdaq tardó 18 meses en caer desde su máximo al -50%; con el trading algorítmico actual, ese plazo podría reducirse a 6 semanas, como ocurrió en marzo de 2020 con la pandemia.

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