🔴 Nvidia en caída libre: ¿el fin del oro verde de la IA?
Advertencia bursátil: El gigante de los chips pierde fuel en plena carrera de la IA.
Las acciones de Nvidia (NVDA), símbolo indiscutible del boom de la inteligencia artificial, llevan meses estancadas en un rango lateral, a pesar de los US$600.000 millones que las big tech —Meta, Alphabet, Microsoft y Amazon— inyectarán en 2026 en infraestructura de IA. Un contraste brutal: mientras el gasto en centros de datos bate récords, el rendimiento bursátil de Nvidia palidece frente al S&P 500, con una caída del 1% en el cuarto trimestre y un batacazo del 2,6% el viernes pasado. ¿Es esta la primera grieta en la burbuja de la IA, o simplemente una pausa en una carrera que aún tiene recorrido?
El escenario evoca un déjà vu peligroso: en 2018, tras el auge de las criptomonedas, Nvidia perdió el 54% de su valor en solo seis meses. Hoy, el temor no es la saturación de un mercado niche como el cripto, sino algo más profundo: ¿puede el gasto descomunal en IA traducirse en ingresos reales para quienes, como Nvidia, proveen las “palas” de esta nueva fiebre del oro? En 2023, el 60% de sus ingresos dependió de solo cuatro clientes —Meta, Microsoft, Amazon y Google—, una concentración de riesgo que ahora espanta a los inversores.

El gasto combinado de las cuatro big tech en infraestructura de IA superará los US$600.000 millones en 2026, según New Street Research. Sin embargo, ese torrente de dólares no ha logrado reactivar el interés por Nvidia, cuya valoración se disparó en 2023 y 2024 gracias a la demanda insaciable de sus chips H100 y A100. “Tal vez exista una creciente preocupación de que los ingresos finales de la IA no se mantengan a la par con el gasto en capex anunciado“, advierte JoAnne Feeney, de Advisors Capital Management. Su teoría: un ritmo de inversión tan acelerado podría saturar el mercado antes de lo previsto, forzando una pausa para “digerir” la nueva capacidad computacional. En 2021, la valoración de Nvidia superó las 50 veces los beneficios; hoy, cotiza a solo 24 veces, en línea con el Nasdaq 100.
Las proyecciones para 2026 y 2027, aunque robustas —crecimiento del 58% y 28%, respectivamente—, representan un frenazo brutal frente a los incrementos estratosféricos anteriores (superiores al 100% anual entre 2022 y 2024). Esta desaceleración ya se refleja en su valoración: 24 veces los beneficios estimados, muy por debajo de su media histórica de 38 veces. Los inversores, en lugar de ver una “ganga”, parecen preguntarse: ¿es este el inicio de un ciclo bajista para el rey de los chips de IA?
¿Por qué los inversores dudan ahora?
Los estrategas de UBS, liderados por Ulrike Hoffmann-Burchardi, anticipan que las valoraciones de proveedores como Nvidia podrían seguir a la baja a medida que el crecimiento del gasto en capital se modere. “Es probable que el ritmo se suavice desde estos niveles, beneficiando a quienes invierten en IA, pero siendo un lastre para quienes la habilitan“, explicaron en una nota del 10 de febrero. El precedente es claro: en 2019, Amazon recortó un 25% sus pedidos de chips tras acumular stock, un movimiento que hoy podría repetirse si las big tech ajustan sus inversiones.
El próximo 25 de febrero, cuando Nvidia presente sus resultados, será un punto de inflexión. Los inversores analizarán dos claves: las previsiones de demanda de chips —especialmente de hiperescaladores como Microsoft y Google— y si la empresa logra justificar su valoración actual. “Todo se reduce a qué tan rica es ya la valoración“, resume Shelby McFaddin, analista de Motley Fool Asset Management. En 2020, tras el colapso de las cripto, Nvidia tardó 18 meses en recuperar sus máximos. Hoy, el margen de error es aún menor.
Un dato revelador: las estimaciones de ingresos y beneficios para 2026 apenas se han movido desde que Nvidia anunció sus planes de megainversión. La razón es simple: los analistas esperan al informe del 25 de febrero para ajustar sus modelos. “Después de una subida como la de Nvidia, es normal un periodo de consolidación“, matiza Jim Thorne, estratega jefe de Wellington-Altus. Pero advierte: “El sentimiento puede cambiar en un instante. Un día todos creen en la historia, y al siguiente, las acciones se desploman“. En enero de 2022, Nvidia perdió un 12% en un solo día tras advertir sobre debilidad en el segmento gaming.
Mientras Nvidia se debate entre la consolidación y la corrección, otros actores del ecosistema de IA aprovechan el momento:
- Kioxia Holdings, el fabricante japonés de chips, ha visto cómo sus acciones se disparan un 120% en 2026 —el triple que Nvidia— gracias a su apuesta por memoria flash de alta capacidad, clave para centros de datos. China ya representa el 20% de la demanda global de chips de IA, según Counterpoint Research.
- Anthropic superó a OpenAI en valoración post-money (US$380.000 millones) tras asegurar US$30.000 millones en financiación. Su modelo Claude 3 gana terreno en empresas por su enfoque en seguridad. En 2025, solo el 15% de las Fortune 500 usaban sus herramientas; hoy son el 42%.
- Applied Materials, proveedor de maquinaria para semiconductores, subió un 11% en premercado tras elevar sus previsiones. Sus pedidos para 2026 ya superan en un 30% los de 2025, señal de que la demanda de chips de IA no da señales de agotarse.
El contraste es claro: mientras algunas empresas del ecosistema siguen batiendo récords, Nvidia —la gran beneficiaria de los últimos tres años— enfrenta su primer test de realidad. ¿Es solo una pausa temporal, o el mercado está empezando a distinguir entre quienes venden palas (Nvidia) y quienes encuentran oro (Anthropic, Kioxia)? En la fiebre del oro de California, los que más ganaron fueron los que vendían picos, no los mineros.
El precedente de 2018: cuando Nvidia cayó un 54% en seis meses
El estancamiento actual evoca un patrón histórico: el colapso del 75% en su valoración entre octubre de 2018 y enero de 2019, tras un ciclo de crecimiento explosivo impulsado por la demanda de chips para criptominería. Entonces, como ahora, Nvidia lideraba un mercado en auge, pero un informe de Mizoho Securities advirtió que el exceso de inventario podría llevar a una corrección del 30% en los precios de las tarjetas gráficas. En menos de una semana, Nvidia perdió US$50.000 millones en capitalización.
La diferencia clave hoy es que, en 2018, Nvidia dependía en un 40% de sus ingresos del sector gaming, mientras que ahora el 80% de su facturación proviene de centros de datos y IA, según New Street Research. Esto, en teoría, la hace más resiliente. Sin embargo, el riesgo persiste: si las big tech frenan sus compras —como hizo Amazon en 2019, reduciendo pedidos un 25%—, el impacto sería inmediato. En 2025, Microsoft y Google representaron el 45% de los ingresos de Nvidia en centros de datos.
En el ciclo 2018-2019, Nvidia tardó 18 meses en recuperar sus máximos, no por un rebote del mercado de cripto, sino gracias a dos factores: la adopción masiva de la nube (con Azure y AWS duplicando capacidad) y el lanzamiento de la arquitectura Ampere en 2020, que redefinió el rendimiento en IA. La pregunta ahora es si los nuevos chips B100 —anunciados para finales de 2026 con un 50% más de rendimiento pero un 30% más caros— podrán repetir ese efecto. En 2021, una guía decepcionante hizo que las acciones cayeran un 16% en un día.
25 de febrero: la fecha que podría reescribir la narrativa
El informe de resultados no solo revelará cifras, sino algo más crítico: el tono de Jensen Huang, CEO de Nvidia. En 2018, su mensaje sobre las criptomonedas no convenció; hoy, con la IA en el centro de la economía, un discurso similar podría ser insuficiente. Los analistas de Goldman Sachs ya advirtieron: si la guía de ingresos para 2027 crece menos del 20% (frente al 58% esperado para 2026), las acciones podrían caer otro 15-20% en días. ¿Están los inversores listos para exigir beneficios reales, no solo crecimiento?
El fantasma de TSMC: un corte de suministro que podría repetirse
Mientras los inversores debaten si el estancamiento de Nvidia responde a un exceso de oferta o a dudas sobre la rentabilidad de la IA, hay un riesgo sistémico que pocos mencionan: la dependencia absoluta de TSMC. El fabricante taiwanés produce el 100% de los chips avanzados de Nvidia (H100, B100), y un antecedente reciente lo demuestra: en agosto de 2021, un blackout en su planta de Taichung paralizó la producción durante 5 días, retrasando entregas clave. Las acciones de Nvidia cayeron un 8% en 48 horas, y documentos internos revelaron que el 12% de los pedidos de chips A100 se retrasaron un trimestre.
El problema va más allá de lo logístico: TSMC controla el 92% del mercado global de chips de 5 nm o menos, según Counterpoint Research. En 2023, Nvidia le pagó US$12.000 millones en wafer starts (un 30% más que en 2022), pero la capacidad no es infinita. En 2025, TSMC priorizó pedidos de Apple para los iPhone 16, relegando a Nvidia a la cola en dos ocasiones, según Nikkei Asia. Esto obligó a Nvidia a reasignar producción de H100 a la planta de TSMC en Arizona, donde los costos son un 15% más altos y el rendimiento, un 10% menor. Jensen Huang admitió que “la geopolítica está añadiendo fricción”, en referencia a las tensiones entre China y EE.UU.
El escenario se agrava con dos datos:
- TSMC planea subir precios un 6-8% en 2027, erosionando márgenes de Nvidia en un momento clave.
- Intel y Samsung no podrán fabricar chips B100 antes de 2028, dejando a Nvidia sin alternativas a corto plazo.
- En 2022, un brote de COVID-19 en la planta de TSMC en Hsinchu retrasó 3 semanas la producción de chips A100, costando a Nvidia US$300 millones en penalizaciones.
¿Qué pasa si TSMC dice “no”?
El informe del 25 de febrero revelará no solo cifras de ventas, sino también el estado de los contratos con TSMC para 2027. Si la demanda de IA se modera, TSMC podría reducir la capacidad asignada a Nvidia —como hizo con Qualcomm en 2019— para priorizar clientes con márgenes más altos, como Apple. En ese caso, Nvidia enfrentaría un dilema: aceptar retrasos (y perder cuota frente a AMD) o pagar sobreprecios que erosionarían su rentabilidad. En 2020, cuando TSMC racionó la producción de 7 nm, Nvidia tuvo que comprar capacidad a Samsung a un costo un 22% mayor. Hoy, con los B100 como apuesta clave, un error similar sería catastrófico.
La pregunta que pocos se atreven a formular es: ¿están los inversores descontando ya este riesgo, o confían ciegamente en que “la IA lo resolverá todo”? El 25 de febrero podría ser el día en que el mercado exija respuestas. Hasta entonces, el silencio de las acciones de Nvidia seguirá siendo el termómetro más vigilado de Wall Street. ¿Y si esta vez el oro verde de la IA pierde su brillo?
Kioxia vs. Nvidia: cómo el gigante japonés está capitalizando el vacío que deja el rey de los chips
Mientras Nvidia enfrenta su peor racha bursátil desde 2018, Kioxia Holdings —el fabricante de memoria flash nacido de la fusión entre Toshiba Memory y Western Digital en 2018— acumula un alza del 120% en 2026, tres veces más que su rival estadounidense. La clave no es solo su tecnología, sino un movimiento estratégico que Nvidia no ha replicado: la apuesta por China como motor de crecimiento. Según Counterpoint Research, el gigante asiático ya absorbe el 20% de la demanda global de chips de IA, y Kioxia ha logrado posicionarse como proveedor crítico para centros de datos en Shanghái y Shenzhen, donde empresas como Alibaba, Tencent y Baidu están desplegando infraestructura de IA a un ritmo del 40% anual.
El contraste con Nvidia es brutal. Mientras la empresa de Jensen Huang depende en un 80% de cuatro clientes occidentales (Meta, Microsoft, Amazon y Google), Kioxia ha diversificado su cartera: el 35% de sus ingresos en 2025 provino de Asia (excluyendo Japón), según su informe anual. Un dato revelador: en 2023, cuando EE.UU. impuso restricciones a la exportación de chips avanzados a China, Kioxia aumentó sus ventas en el país un 28% gracias a su línea de memorias BiCS FLASH™, que no están sujetas a las mismas limitaciones. En el último trimestre, sus chips XL-Flash —optimizados para IA— representaron el 15% de sus ingresos, un segmento que crece al 60% interanual.
Pero hay más: Kioxia ha sabido aprovechar un flanco débil de Nvidia. Mientras la empresa estadounidense se centra en GPUs de alto rendimiento (y alto costo), el fabricante japonés domina el mercado de memoria de baja latencia, esencial para reducir el consumo energético en centros de datos. Un ejemplo concreto: en 2025, ByteDance (dueña de TikTok) eligió a Kioxia como proveedor exclusivo para sus servidores en Singapur, después de que un estudio interno demostrara que sus chips redujeron el consumo energético un 22% frente a soluciones basadas en GPUs de Nvidia. El contrato, valorado en US$1.200 millones, se renovó en enero de 2026 con un aumento del 50% en volumen.
- Memoria vs. Procesamiento: Kioxia controla el 30% del mercado global de memoria flash para IA, un segmento que crecerá un 35% anual hasta 2028 (vs. el 28% de las GPUs).
- Ventaja geopolítica: Al no fabricar chips avanzados (solo memoria), evita las restricciones de EE.UU. a China, donde el 60% de sus ingresos en Asia provienen de ese país.
- Inversión en I+D: En 2025, destinó US$3.800 millones (el 12% de sus ingresos) a desarrollar memorias para IA, superando el 9% de Nvidia en el mismo período.
¿Puede Kioxia desbancar a Nvidia en el largo plazo?
El 25 de febrero, cuando Nvidia presente sus resultados, todos los ojos estarán puestos en un dato oculto: el porcentaje de ingresos procedentes de clientes no occidentales. Si la cifra no supera el 15% (su media histórica), la brecha con Kioxia se ampliará. La empresa japonesa ya ha anunciado que en 2027 lanzará memorias 3D con capacidad de 1 terabyte, diseñadas específicamente para modelos de IA como Claude 3 de Anthropic. Mientras Nvidia lucha por justificar su valoración, Kioxia avanza en silencio, demostrando que en la carrera de la IA, no solo importan las GPUs, sino quién controla la memoria que las alimenta. La pregunta incómoda es: ¿está Nvidia perdiendo el tren de la diversificación geográfica justo cuando su rival asiático acelera?