IA en Argentina: cómo las empresas líderes reescriben las reglas del negocio
Revolución silenciosa: La inteligencia artificial ya no es el futuro, es el presente que redefine a gigantes como Mercado Libre, Arcor y Despegar.
Una declaración del fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, encendió las alarmas: “¿Qué pasa si ChatGPT se asocia con alguien y, de repente, nuestra aplicación ya no aparece?”. La pregunta no es retórica: según Gartner, el gasto global en IA alcanzará los US$2,52 billones en 2026, un salto del 44% interanual. En Argentina, las empresas más grandes ya están respondiendo con acciones concretas.
El CEO de Mercado Libre, Ariel Szarfsztejn, reveló en el Argentina Week de Nueva York cómo la IA está transformando la compañía: “Escalamos nuestro servicio de atención al cliente sin contratar más personas, a pesar de crecer un 40% en ingresos y triplicar las transacciones en fintech“. El dato clave: Latinoamérica lidera la adopción de IA, con un optimismo empresarial que supera al de otras regiones, según Eduardo López, presidente de Google Cloud para América Latina.
El 82% de las empresas argentinas ya implementan IA para eficiencia operativa, según un informe de Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). Arcor, con 250.000 puntos de venta conectados, usa IA para predecir demanda y personalizar promociones. Despegar, pionera en viajes, lanzó SOFIA, un asistente que resuelve el 80% de las consultas sin intervención humana y eleva un 20% el NPS (índice de satisfacción).
De chatbots a agentes autónomos: la próxima frontera
Los bots tradicionales —como los de los bancos— operan con respuestas predefinidas. Pero los agentes de IA van más allá: toman decisiones, ejecutan tareas y aprenden. Sergio Pernice, director de Ingeniería en IA de UCEMA, advierte: “En dos años, estos agentes no solo estarán en nuestras computadoras, sino en robots con herramientas del mundo físico“.
En Arcor, ya desarrollan agentes para analizar datos comerciales y asistentes virtuales en su plataforma TOKIN. “Los comercios necesitan herramientas que les permitan tomar decisiones en segundos”, explica Leandro Farah, gerente de Negocios Digitales del grupo. La meta: automatizar el 60% de las operaciones de abastecimiento para 2027, según su plan estratégico.
Mientras, Despegar organizó las AI Olympics, una competencia interna para crear agentes que resuelvan problemas complejos. Su asistente SOFIA ya integra voz, texto e interfaces visuales, reduciendo los tiempos de respuesta de 15 minutos a 2 segundos en consultas rutinarias. “El 95% de los clientes que interactúan con SOFIA repiten su uso”, destaca Pablo Abad, CTO de la compañía.
IA en finanzas y energía: casos que marcan tendencia
Ualá, el banco digital que recaudó US$195 millones en 2026, usa IA para detectar fraudes y optimizar cobranzas. Su asistente Uali resuelve el 92% de las consultas en menos de 10 segundos, liberando a los equipos humanos para casos complejos. “La IA nos permitió reducir un 30% los costos operativos en atención al cliente”, revela Pablo Guzzi, chief data & AI officer.
En el sector energético, Axion energy implementó FUSION, un sistema que monitorea la calidad del combustible en tiempo real, desde la refinería de Campana hasta el tanque del vehículo. Con sensores y IA, detectan alteraciones en el producto y anticipan quiebres de stock. “Logramos reduccir un 40% las paradas no planificadas en la refinería”, afirma Sandra Yachelini, vicepresidente comercial de la empresa. Además, usan simulaciones con IA para capacitar a sus 3.200 playeros en atención al cliente.
La IA también optimiza la logística: en 2025, Axion evitó 120 horas de demoras en entregas gracias a algoritmos predictivos. Para 2026, planean incorporar agentes autónomos en la gestión de inventarios, con un piloto en 50 estaciones de servicio.
El desafío: de la adopción a la innovación
El éxito no depende solo de implementar IA, sino de enfocarla en problemas concretos. En Ualá, por ejemplo, cada proyecto comienza con tres preguntas: ¿Qué problema resuelve? ¿Cuál es el beneficio medible? ¿Cómo se evaluará el impacto? “Sin esto, la IA se convierte en un gasto, no en una inversión”, advierte Guzzi.
El físico Sergio Pernice añade un dato preocupante: “El 70% de los proyectos de IA en Latinoamérica fracasan por falta de alineación con los objetivos de negocio”. La solución, según los expertos, es empezar con pilotos pequeños y escalables. Mercado Libre comenzó con atención al cliente; hoy, la IA optimiza desde logística hasta marketing.
En Despegar, el 68% de los empleados participan en programas de capacitación en IA, según su informe interno de 2026. “No se trata de reemplazar personas, sino de liberar su potencial“, aclara Abad. Un ejemplo: los agentes de IA ahora generan informes de mercado en 3 minutos, una tarea que antes llevaba 2 horas.
¿Y el futuro? Eduardo López (Google Cloud) lo resume: “En 2030, el 40% de las tareas repetitivas en las empresas serán realizadas por agentes de IA”. La pregunta que queda es: ¿están las pymes argentinas preparadas para esta ola, o quedarán relegadas como advirtió Galperin?
El precedente que explica el miedo de Galperin: cuando Amazon borró a Parler de la noche a la mañana
La advertencia de Marcos Galperin sobre el riesgo de que un gigante tecnológico —como el hipotético socio de ChatGPT— “desaparezca” la app de Mercado Libre no es teorética. Tiene un antecedente concreto que sacudió a la industria en enero de 2021: la suspensión de Parler por Amazon Web Services (AWS). En solo 24 horas, la red social favorita de la derecha estadounidense quedó fuera de línea después de que AWS le retirara el hosting, alegando incumplimiento de sus políticas contra la violencia. El resultado fue inmediato: Parler perdió 90% de su tráfico y tardó un mes en volver, migrando a servidores menos robustos. El caso demostró cómo la dependencia de una única plataforma puede ser letal, incluso para empresas con 12 millones de usuarios activos (la cifra de Parler en su pico).
En Argentina, el escenario adquiere matices locales. Según un informe de CEPAL de 2023, el 68% de las pymes argentinas dependen de al menos una “superapp” (como Mercado Libre o Rappi) para el 30% o más de sus ventas. Pero a diferencia de Parler —que desafió abiertamente las reglas de AWS—, el riesgo aquí es más sutil: la integración vertical de IA. Si un competidor global (digamos, una alianza entre OpenAI y un banco digital) desarrolla un agente autónomo que unifique pagos, logística y atención al cliente con mayor eficiencia, podría relegar a los jugadores locales a nichos marginales. No por censura, sino por obsolescencia algorítmica.
El dato que pocos mencionan: en 2022, Mercado Pago (brazo financiero de Mercado Libre) ya vivió un aviso similar. Cuando WhatsApp lanzó pagos en Brasil en asociación con Visa y Mastercard, las transacciones en Mercado Pago cayeron un 15% en un trimestre en ese mercado, según datos de Statista. La lección aprendida entonces —diversificar alianzas tecnológicas— es la misma que ahora impulsaría a Galperin a acelerar el desarrollo de agentes de IA propios, como los que ya prueba en su centro de innovación en Montevideo.
La paradoja argentina: liderar en adopción, pero sin soberanía tecnológica
Argentina es el país de Latinoamérica con mayor penetración de IA en empresas (82%, según CACE), pero el 95% de los modelos que usa son de proveedores extranjeros (OpenAI, Google, IBM). Si la tendencia que alerta Galperin se materializa, el país podría repetir la historia de su industria farmacéutica en los 90: líder en consumo de medicamentos, pero con 0% de patentes propias. La diferencia es que, esta vez, el “fármaco” es el algoritmo que decide qué negocio vive o muere.