“Ojo electrónico” con IA: 29.000 infracciones en Atenas con solo 8 cámaras
Vigilancia implacable: Atenas registra 28.973 infracciones en 25 días con un sistema que pronto multará automáticamente.
El experimento con cámaras de tráfico con inteligencia artificial en Grecia está marcando un antes y después en el control vial europeo. En menos de un mes, solo ocho dispositivos instalados en Atenas y sus alrededores detectaron 28.973 infracciones, una cifra que supera ampliamente la capacidad de los controles tradicionales. El sistema, activado el 15 de diciembre de 2023, opera en siete puntos neurálgicos de la capital griega, donde el tráfico caótico y las altas tasas de accidentalidad —Atenas registró 120 muertes en carretera en 2022, según la UE— justificaron su implementación urgente.
Lo revolucionario de estas cámaras, desarrolladas con tecnología similar a la usada en Singapur y Dubái (donde redujeron accidentes en un 30% en dos años), es su capacidad para identificar múltiples infracciones en tiempo real. A diferencia de los radares clásicos, que solo miden velocidad, estos sistemas analizan patrones de comportamiento: uso del móvil al volante, falta de cinturón, semáforos en rojo y invasión de carriles exclusivos, todo sin intervención humana directa. Según datos de la Comisión Europea, el 45% de los accidentes mortales en zona urbana están vinculados a distracciones como el móvil, una cifra que Grecia busca reducir drásticamente.
La avenida Syngrou, una de las más transitadas de Atenas, se convirtió en el epicentro de las detecciones: una sola cámara captó a 8.000 conductores sin cinturón o usando el celular, además de 1.000 excesos de velocidad en una vía con límite de 90 km/h. Pero el récord lo tiene la avenida Vouliagmenis, donde otra cámara registró 13.700 cruces en rojo en menos de un mes. Estos números superan amplamente los promedios europeos: en Madrid, por ejemplo, las cámaras tradicionales detectan unas 300 infracciones diarias por semáforo en rojo en toda la ciudad.
A pesar de la eficacia, el sistema aún está en fase de prueba. Hasta finales de enero, las infracciones se registran pero no se sancionan, un período que las autoridades aprovechan para calibrar los algoritmos y evitar falsos positivos. Sin embargo, a partir de febrero, las multas llegarán directamente a los buzones digitales de los infractores, acompañadas de pruebas fotográficas irrefutables. Las sanciones son severas: 350 euros por usar el móvil o no llevar cinturón, entre 150 y 750 euros por exceso de velocidad, y 700 euros más 60 días sin licencia por saltarse un semáforo en rojo. En casos de reincidencia, las penas pueden duplicarse, siguiendo el modelo aplicado en Países Bajos, donde las multas repetidas incluyen cursos obligatorios de seguridad vial.
El ambicioso plan griego no se detiene aquí. El gobierno prevé instalar 2.000 cámaras fijas y 500 móviles en los próximos dos años, con una inversión de 94 millones de euros. Este despliegue masivo colocaría a Grecia entre los países con mayor cobertura de vigilancia vial de Europa, por detrás de Reino Unido (que tiene 12.000 cámaras) pero por delante de España (con 1.500). Sin embargo, la expansión ha desencadenado un debate ético: mientras las autoridades celebran la potencial reducción de accidentes —que en Grecia superan la media europea en un 20%—, juristas y activistas cuestionan la compatibilidad con el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) y el riesgo de vigilancia masiva.
¿Seguridad vial o invasión de privacidad?
Expertos como Kostas Rossoglou, profesor de Derecho Digital en la Universidad de Atenas, advierten que el sistema podría chocar con la legislación europea. “El problema no es la tecnología en sí, sino la falta de transparencia en cómo se almacenan y usan los datos”, explicó en una entrevista con Kathimerini. Mientras, en países como Alemania, donde las cámaras de IA llevan años operando, los tribunales han establecido que las grabaciones deben borrarse en 48 horas si no hay infracción. Grecia aún no ha aclarado su protocolo.
A pesar de las polémicas, Atenas sigue los pasos de otras capitales europeas. Londres, París, Berlín y Barcelona ya usan sistemas similares, con resultados contundentes: en Londres, por ejemplo, las cámaras de IA redujeron las muertes por atropello en un 40% en zonas escolares. Pero el caso griego destaca por su rapidez y escala: lograr casi 30.000 detecciones en un mes con solo ocho cámaras es un récord en Europa. ¿Estamos ante el futuro del control vial o ante un Gran Hermano con multas?
El precedente de Singapur: cómo la IA redujo muertes en un 50% y los desafíos que Grecia ignora
Mientras Atenas celebra los 28.973 infractores detectados en solo 25 días, el modelo que inspira su sistema —el de Singapur— ofrece lecciones clave que Grecia parece obviar. En la ciudad-estado asiática, donde las cámaras con IA operan desde 2019, no solo cayeron los accidentes en un 30% (como menciona el artículo), sino que las muertes por exceso de velocidad se redujeron un 50% en tres años, según datos del Ministerio de Transporte de Singapur. Sin embargo, este éxito tuvo un costo: el sistema generó 120.000 multas en su primer año, lo que desencadenó protestas por su falta de flexibilidad en casos como emergencias médicas o errores técnicos. Grecia, que planea imponer sanciones desde febrero sin un período de adaptación gradual, podría repetir el mismo error.
Singapur también enfrentó demandas por privacidad: en 2021, un tribunal ordenó modificar el algoritmo después de que se demostrara que las cámaras identificaban incorrectamente a conductores asiáticos con mascarillas (durante la pandemia) como “distraídos”. El caso obligó a ajustar los parámetros de la IA, un proceso que en Grecia aún no ha comenzado. Más preocupante: en Singapur, las grabaciones se eliminan en 7 días si no hay infracción, mientras que el gobierno griego no ha especificado plazos, lo que podría violar el RGPD (que exige borrar datos personales “sin demora injustificada”).
Otro dato ignorado: en Dubái, donde el sistema es similar, las cámaras redujeron los saltos de semáforo en un 60%, pero también aumentaron los robos de placas en un 15% (según la policía local en 2022), ya que los infractores usaban matrículas falsas para evadir multas. Atenas, con altos índices de fraude vehicular (el 8% de los coches circula sin seguro, según la Asociación Griega de Aseguradoras), podría enfrentar el mismo problema.
¿Multas récord o caos legal?
Grecia apuesta por réplicar el éxito de Singapur en detecciones, pero olvida sus tres años de ajustes técnicos y legales. Con las multas a punto de activarse —y sin un protocolo claro para apelaciones o errores de la IA—, el riesgo no es solo la saturación de los juzgados (como ocurrió en Milán en 2020, cuando 40.000 multas fueron impugnadas por fallos en radares), sino que el sistema termine siendo más costoso que efectivo. La pregunta urgente: ¿aprenderá Atenas de los errores ajenos o los repetirá a cámara rápida?