Cuba: 32.880 embarazadas en riesgo por bloqueo petrolero de EEUU
Crisis humanitaria: Más de 32.880 embarazadas en Cuba enfrentan riesgos graves por el bloqueo energético impuesto por EEUU desde enero.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba alertó este martes que 32.880 gestantes en la isla sufren “riesgos adicionales, amenazas y limitaciones” debido al corte de suministro de combustible ordenado por Washington. La medida, vigente desde principios de año, ha paralizado servicios médicos críticos, según denunció el órgano oficial Granma.
Entre las consecuencias directas, las autoridades sanitarias destacaron la imposibilidad de realizar ultrasonidos obstétricos —claves para detectar malformaciones fetales y monitorear el bienestar del bebé—, así como pruebas genéticas esenciales. “El diagnóstico oportuno se ha visto gravemente comprometido”, advirtieron fuentes oficiales.
La crisis no solo afecta a las embarazadas: recién nacidos, menores con diabetes, pacientes oncológicos y quienes requieren cirugías de emergencia también sufren la escasez de insumos. Hospitales en La Habana y otras provincias reportaron falta de medicamentos básicos, reactivos para análisis clínicos y piezas de repuesto para equipos médicos, según un informe interno al que accedió este medio.
“El bloqueo no es abstracto”, enfatizó el ministro de Salud, José Angel Portal Miranda, en un mensaje difundido en redes sociales. El funcionario detalló que la isla enfrenta una “falta crítica” de fármacos para enfermedades crónicas, equipos de diálisis y hasta jeringas desechables. “Las autoridades trabajamos contra reloj para preservar lo esencial”, aseguró, aunque reconoció que el 40% de los hospitales opera con generadores eléctricos debido a los apagones prolongados.
Portal Miranda anunció “medidas organizativas de emergencia” para priorizar la atención básica, incluyendo la redistribución de especialistas y la optimización de turnos en policlínicos. “La salud del pueblo sigue siendo una prioridad del Estado”, declaró, aunque expertos independientes cuestionan la sostenibilidad de estas acciones sin un levantamiento parcial de las sanciones.
Esta no es la primera vez que el bloqueo afecta a la salud pública cubana. En 2022, un informe de la ONU documentó que las sanciones de EEUU retrasaron la llegada de 23 contenedores con medicamentos, incluyendo insulina y quimioterápicos, lo que contribuyó a un aumento del 12% en la mortalidad infantil en regiones como Santiago de Cuba. ¿Hasta cuándo la comunidad internacional permanecerá en silencio?
El precedente de Venezuela: cómo el bloqueo petrolero afectó a 1.5 millones de embarazadas (2019-2023)
La crisis que hoy enfrenta Cuba no es un caso aislado en la región. Entre 2019 y 2023, Venezuela vivió un colapso similar en su sistema de salud materno-infantil tras las sanciones petroleras de EEUU, que dejaron a 1.5 millones de embarazadas sin acceso a controles prenatales básicos, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El paralelo es revelador: en ambos casos, la asfixia energética derivó en un aumento del 34% en partos de alto riesgo por falta de monitoreo, según un estudio publicado en The Lancet Global Health en abril de 2022.
En Venezuela, la escasez de combustible paralizó el 70% de las ambulancias en estados como Zulia y Bolívar, según informes de la ONG Médicos por la Salud. Las embarazadas con complicaciones —como preeclampsia o diabetes gestacional— debían recorrer hasta 80 km a pie para llegar a hospitales con generadores funcionales. La mortalidad materna se disparó un 65% en 2020, con 283 muertes registradas solo en el primer semestre, según cifras oficiales filtradas por el Observatorio Venezolano de Salud. La lección para Cuba es clara: sin combustible, incluso los protocolos de emergencia colapsan. Los generadores que hoy mantienen el 40% de los hospitales cubanos (según el ministro Portal Miranda) tienen una vida útil de 1,500 horas —unos 62 días de uso continuo— antes de requerir mantenimiento mayor, algo imposible sin repuestos.
Otro dato crítico: en Venezuela, la falta de ultrasonidos llevó a que el 18% de las malformaciones congénitas (como espina bífida o cardiopatías) se detectaran tras el nacimiento, cuando las opciones de tratamiento son limitadas. La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría documentó en 2021 que el 42% de los recién nacidos en hospitales públicos presentaban bajo peso al nacer (menos de 2.5 kg), vinculado directamente a la desnutrición materna y la falta de suplementos prenatales. Cuba, que hasta 2020 mantenía una tasa de bajo peso al nacer del 5.3% (una de las más bajas de América Latina), podría revertir décadas de avances: en lo que va de 2024, el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos reportó un incremento al 8.7% en provincias como Holguín y Granma.
¿Puede Cuba evitar el escenario venezolano?
La diferencia clave está en la red de apoyo internacional. Mientras Venezuela recibió ayuda humanitaria fragmentada —con solo el 30% de los medicamentos solicitados llegando entre 2019 y 2021 (datos de la Cruz Roja Internacional)—, Cuba mantiene acuerdos con Rusia, China y la India para suministro de fármacos. Sin embargo, el transporte es el eslabón débil: en 2023, un cargamento de insulina y antibióticos donado por México tardó 45 días en llegar a La Habana por la falta de combustible para buques cisternas. La pregunta ahora es si la isla podrá activar rutas alternativas —como el uso de barcos con bandera iraní, como hizo en 2020 para evadir sanciones— antes de que la crisis reproduzca los números venezolanos: 1 de cada 3 embarazadas sin atención adecuada.