Bomberos combaten llamas en monte Galleiro (Ponteareas) con 400 hectáreas quemadas y helicópteros sobrevolando

“Alerta controlada: Ponteareas respira tras 400 hectáreas arrasadas por el fuego”

Fuego contenido: La Xunta baja a Situación 1 en Ponteareas tras quemarse 400 hectáreas, pero los vientos mantienen en jaque a los bomberos en tres frentes activos.

La Xunta de Galicia ha rebajado este martes el nivel de emergencia en Ponteareas (Pontevedra), donde el incendio forestal —que arrasó cerca de 400 hectáreas del monte Galleiro— ya no representa un riesgo inminente para la población. Según datos del 112 Galicia, el fuego sigue activo desde las 14:47 horas del lunes, pero la Situación 2 (nivel de alerta máxima) fue desactivada a las 23:30 horas tras estabilizarse parcialmente las llamas. Este tipo de emergencia no se decretaba en la zona desde los grandes incendios de octubre de 2017, cuando más de 1.200 hectáreas quedaron calcinadas en la misma comarca.

En la extinción trabajan 13 agentes forestales, 19 brigadas, 13 motobombas, dos palas excavadoras, cuatro técnicos, una unidad de apoyo logístico, cinco helicópteros y seis aviones. La alcaldesa de Ponteareas, Nava Castro (PSOE), advirtió a Europa Press que la situación sigue “complicada” por los vientos racheados, que dispersan las brasas y dificultan las labores de control. “Los medios están dando todo de sí, pero el fuego es impredecible”, declaró.

El fuego obligó a desalojar de forma preventiva a un vecino con movilidad reducida en la aldea de Mouro, aunque no se registraron daños personales. En A Laracha (A Coruña), otro incendio activo provocó la evacuación de cinco viviendas en la parroquia de Caión, aunque los vecinos pudieron regresar horas después. Este siniestro, que se unió a otro frente en Carballo, dejó 150 hectáreas calcinadas en la parroquia de Noicela, donde las llamas amenazaron los núcleos de Leira y Carballedo.

Medios desplegados: una carrera contra el reloj

En el frente de A Laracha y Carballo, la Xunta movilizó 7 agentes, 12 brigadas, 10 motobombas, una pala, dos técnicos, tres unidades de apoyo, tres helicópteros y cuatro aviones. Las máquinas trabajaron hasta la noche para crear cortafuegos y evitar que las llamas alcanzasen el cámping de Ás Névedas, un área con alta densidad turística en estas fechas. Según el Plan Infoga, Galicia acumula ya más de 2.500 hectáreas quemadas en lo que va de año, un 30% más que en el mismo periodo de 2023.

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El incendio de Noicela, aunque ya estabilizado, avanzó rápidamente el lunes por la tarde hacia zonas pobladas, lo que obligó a desplegar medios terrestres y aéreos de forma coordinada. “Fue crítico entre las 18:00 y las 20:00 horas“, explicaron fuentes de la Consellería do Medio Rural. La rápida intervención evitó que las llamas llegasen a las 50 viviendas más expuestas en Carballedo, donde los bomberos crearon una línea de defensa con maquinaria pesada.

¿Por qué arde Galicia? El patrón que se repite

Los incendios de esta semana siguen un patrón recurrente en Galicia: altas temperaturas (se superaron los 30°C en Pontevedra), baja humedad (inferior al 40%) y vientos del este que avivan las brasas. Según el Informe de Incendios Forestales 2023, el 95% de los fuegos en la comunidad son intencionados o negligentes. En Ponteareas, las autoridades investigan si el origen pudo estar en quemas agrícolas no autorizadas, una causa común en esta época del año.

La alcaldesa Nava Castro recordó que el municipio ya sufrió en 2019 un incendio similar, que destruyó 200 hectáreas y obligó a desalojar dos aldeas. “Cada verano es igual: negligencias, olas de calor y vientos fuertes“, criticó. Mientras, los bomberos advierten: con las previsiones meteorológicas para los próximos días —más de 32°C y rachas de 40 km/h—, el riesgo de nuevos focos sigue siendo “extremo”.

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¿Lograrán contener los focos antes de que el viento vuelva a cambiar?

Ponteareas en la memoria del fuego: los incendios que marcaron su historia reciente

El incendio del monte Galleiro no es un episodio aislado en Ponteareas, sino el último capítulo de una tendencia recurrente que ha convertido a esta comarca en una de las más castigadas por el fuego en Galicia. Mientras las brigadas luchan por sofocar las brasas, los datos históricos revelan un patrón alarmante: cuatro de los cinco grandes incendios forestales (GIF) registrados en la provincia de Pontevedra desde 2010 han tenido su epicentro en un radio de 20 kilómetros alrededor de Ponteareas. La pregunta ahora es si las lecciones del pasado —como la Estrategia de Prevención 2020-2030, impulsada tras los siniestros de 2017— están surtiendo efecto o si, por el contrario, la zona sigue condenada a repetir errores.

El precedente más devastador ocurrió en octubre de 2017, cuando un incendio arrasó 1.200 hectáreas en las parroquias de Angoares y Guillade, a menos de 10 kilómetros del actual frente en Galleiro. Aquellas llamas, que obligaron a desalojar a 150 personas y destruyeron tres viviendas, se originaron por quemas de rastrojos mal apagadas, según el informe técnico del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Lo llamativo es que, pese a que la Xunta multó con 60.000 euros al responsable —un agricultor de la zona—, los bomberos locales denuncian que las quemas no autorizadas siguen siendo una práctica extendida. De hecho, en 2021, otro fuego en la misma área, esta vez en San Lourenzo de Oliveira, quemó 87 hectáreas y tuvo idéntico origen: restos agrícolas incinerados en día de alerta roja por viento.

La repetición de causas no es casual. Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) publicado en 2022 señalaba que el 78% de los incendios en Ponteareas entre 2015 y 2021 se iniciaron en franjas horarias de 12:00 a 16:00, coincidiendo con el pico de temperaturas y la actividad agrícola. Además, el monte Galleiro —ahora en llamas— ya ardió parcialmente en 2019, cuando un fuego controlado para “limpieza de matorral” se descontroló y afectó a 45 hectáreas. La diferencia entonces fue el viento del norte, menos agresivo que los actuales racheados del este, que en esta ocasión han dispersado las brasas a más de 500 metros de distancia del frente principal.

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Año Hectáreas quemadas Causa confirmada Desalojos
2017 1.200 ha Quema agrícola 150 personas
2019 200 ha Fuego controlado descontrolado 2 aldeas
2021 87 ha Rastrojos no apagados Ninguno
2024 400 ha (hasta ahora) Bajo investigación 1 persona

¿Un futuro en llamas? La paradoja de la prevención

Ponteareas es un espejo de la paradoja gallega: pese a invertir 18 millones de euros anuales en prevención —según datos de la Consellería do Medio Rural—, los incendios no solo no disminuyen, sino que se vuelven más virulentos. El Plan Infoga atribuye este fenómeno a dos factores clave: el abandono rural (el 60% de los montes no tienen gestión activa) y la falta de alternativas a las quemas para los agricultores. La alcaldesa Nava Castro anunció ayer que solicitará a la Xunta un plan específico para la comarca, pero el tiempo apremia: las previsiones de la AEMET advierten de que, entre jueves y sábado, las temperaturas superarán los 34°C y los vientos del este alcanzarán rachas de 50 km/h. Si el patrón se repite, el monte Galleiro podría ser solo el principio.

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