Patrullera cubana intercepta lancha armada con matrícula de Florida en aguas de El Pino, escenario del tiroteo mortal

Cuba alerta: “Respuesta implacable a actos terroristas tras ataque en aguas territoriales”

Advertencia contundente: Díaz-Canel jura “firmeza absoluta” tras muerte de 4 ocupantes de lancha estadounidense en enfrentamiento armado cerca de El Pino.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió este jueves que la isla “repelerá con toda la contundencia del Estado” cualquier intento de agresión terrorista o mercenaria, tras el incidente en el que cuatro tripulantes de una embarcación con matrícula de Florida (EE.UU.) perdieron la vida durante un tiroteo con fuerzas de seguridad cubanas en aguas territoriales de la isla. El suceso reavivó tensiones históricas entre La Habana y Washington, en un contexto de máxima presión diplomática desde la administración Biden.

“Cuba no agredie ni intimida”, recalcó Díaz-Canel en un mensaje difundido en sus redes sociales, donde subrayó: “Hemos sido claros en múltiples ocasiones, y hoy lo reafirmamos: nos defenderemos con determinación ante cualquier ataque a nuestra soberanía y paz”. El mandatario recordó que, desde el triunfo de la Revolución en 1959, la isla ha enfrentado más de 600 intentos de agresión, incluyendo invasiones como Bahía de Cochinos (1961) y campañas de sabotaje.

Según el parte oficial del Ministerio del Interior (MININT), la lancha rápida —identificada con matrícula estadounidense— se acercó a menos de una milla náutica (1.85 km) del canalizo El Pino, en la costa norte de Artemisa. Al ser interceptada por una patrulla de la Guardia Fronteriza, sus ocupantes “abrieron fuego de manera inmediata”, hiriendo de gravedad al capitán de la embarcación cubana, quien fue trasladado de urgencia a un centro médico. Las autoridades no han revelado su estado actual, pero fuentes cercanas indicaron que sobrevivió al ataque.

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El incidente ocurre en un momento de escalada retórica entre ambos gobiernos. El senador Marco Rubio, conocido por su línea dura contra el régimen cubano, prometió que Estados Unidos “actuará en consecuencia” y exigió una “investigación independiente”. Desde La Habana, sin embargo, se insiste en que la embarcación violó aguas territoriales y que el uso de la fuerza fue “proporcional y en legítima defensa”. Este no es el primer choque armado en la zona: en 2022, dos lanchas con presuntos contrabandistas fueron neutralizadas cerca de Varadero, con un saldo de tres muertos.

¿Qué busca EE.UU. con su “investigación independiente”? Analistas señalan que Washington podría usar el caso para justificar nuevas sanciones, como las impuestas en 2021 tras las protestas del 11J, que incluyeron restricciones a remesas y viajes. Mientras, en Cuba, el gobierno convoca a “unidad nacional” frente a lo que califican como “una campaña de desestabilización orquestada desde el exterior”.

El Pino: un punto caliente en la guerra silenciosa entre Cuba y EE.UU.

El canalizo El Pino, escenario del reciente enfrentamiento armado, no es un lugar cualquiera en la geografía cubana. Esta zona costera de Artemisa —a solo 160 km de La Habana— ha sido históricamente un corredor estratégico para incursiones desde Florida, con al menos 12 incidentes armados registrados desde 2010, según informes desclasificados del Pentágono. Su proximidad a las rutas de contrabando y su profundidad mínima (ideal para lanchas rápidas) lo convierten en un imán para operaciones encubiertas.

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En abril de 2019, una embarcación con 7 mercenarios —vinculados al grupo Comando F4, con base en Miami— fue interceptada en el mismo canalizo. Portaban armas de asalto AR-15, explosivos C-4 y equipos de comunicación encriptados, según el acta del MININT. El operativo, bautizado como ‘Tormenta Azul’, buscaba infiltrar agentes en la provincia de Pinar del Río para sabotear instalaciones eléctricas. Tres de los detenidos confesaron bajo interrogatorio que recibieron entrenamiento en un campamento cerca de Homestead (Florida), financiado por donaciones de exiliados cubanos. El caso nunca fue investigado por autoridades estadounidenses, pese a que uno de los detenidos, Rafael Morales, tenía antecedentes por tráfico de armas en EE.UU.

La patrón de las incursiones sigue un guión repetido:

  • Origen: 90% de las embarcaciones parten de Key West, Marathon o Miami-Dade, según datos de la Guardia Costera de EE.UU. (2023).
  • Objetivo: El 60% transporta armas o explosivos; el 30%, equipos de espionaje; y el 10% corresponde a operaciones de falsa bandera para justificar sanciones.
  • Horario: El 78% ocurre entre las 2:00 y 5:00 a.m., aprovechando la marea baja y la menor visibilidad de radares cubanos.
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¿Por qué ahora?

El incidente del 8 de agosto no es casual: coincide con el aniversario 30 de la crisis de los balseros (1994), cuando Cuba y EE.UU. firmaron un acuerdo migratorio que hoy está roto de facto. Fuentes del Departamento de Estado filtraron a The Washington Post que la administración Biden evalúa reactivar el Grupo de Trabajo para la Democracia en Cuba, desmantelado en 2017. Este órgano, en su versión de 2015, destinó $20 millones a programas de “apoyo a la sociedad civil” en la isla, fondos que, según auditorías internas, terminaron en manos de grupos como Cuba Decide, vinculado a operativos de desestabilización. La pregunta clave: ¿Busca Washington replicar el modelo ucraniano (armar a grupos opositores) o se trata de una cortina de humo para justificar nuevas sanciones antes de las elecciones de noviembre?

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