“No es nada nuevo”: Merz resta peso a la retirada de tropas de EEUU en Alemania
Tensión controlada: El canciller alemán minimiza el impacto de la salida de 5.000 soldados estadounidenses y descarta crisis con Washington.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha restado importancia al anuncio de Estados Unidos sobre la retirada de 5.000 de las 39.000 tropas desplegadas en Alemania, tachándolo de “algo exagerado” y recordando que “no es nada nuevo“. En una entrevista con la televisión pública ARD, Merz aclaró que la decisión sobre este contingente fue adoptada originalmente por el presidente Joe Biden y que su posible retirada “lleva tiempo sobre la mesa”.
El mandatario alemán fue contundente al desvincular este movimiento de dos temas candentes: la falta de participación alemana en el ataque a Irán y las tensiones con el expresidente Donald Trump. “No hay ninguna relación“, afirmó, subrayando que EEUU sigue siendo “el socio más importante” dentro de la OTAN. “No cabe absolutamente ninguna duda de la disuasión nuclear estadounidense y su protección al territorio de la Alianza“, remarcó, en un guiño a la garantía de seguridad que Washington ofrece a Europa.
Merz también abordó las críticas de Trump hacia los aliados europeos por su escasa contribución en operaciones militares, como la reciente ofensiva contra Irán. Aunque reconoció los reproches, el canciller alemán lanzó un mensaje directo: “Si queréis que os ayudemos en un conflicto así, entonces llamadnos antes“. Pese a las fricciones, dejó claro que no renunciará a colaborar con Trump, una postura que refleja la compleja relación transatlántica en plena campaña electoral estadounidense.
Misiles Tomahawk: una promesa lejana
Sobre la posibilidad de que EEUU entregue misiles Tomahawk a Alemania —compromiso adquirido por Biden—, Merz fue pesimista: “Ahora mismo los estadounidenses no tienen bastantes para sí mismos. No hay prácticamente ninguna posibilidad de que proporcionen sistemas de armamento de este tipo“. Este escenario evoca los desafíos logísticos que enfrenta Washington, inmerso en múltiples frentes, desde Ucrania hasta Oriente Medio, donde la demanda de armamento supera la capacidad de producción.
Alemania alberga actualmente el mayor contingente militar estadounidense en Europa, con 39.000 efectivos, una cifra que subraya la importancia estratégica del país en la defensa continental. La presencia de estas tropas, heredada de la Guerra Fría, ha sido clave para la estabilidad regional, aunque en los últimos años ha generado debates sobre la soberanía europea y la dependencia de la OTAN.
Fricciones internas: impuestos y alianzas
En el ámbito doméstico, Merz reconoció un “cierto malestar” dentro de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), por el acuerdo de coalición que sostiene al Gobierno, respaldado por el Partido Socialdemócrata (SPD) y la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera. El detonante fue la propuesta del ministro de Finanzas, Lars Klingbeil (SPD), de subir impuestos a las rentas más altas, una medida que Merz rechazó rotundamente: “Que sepan que no es posible con la CDU/CSU y tampoco conmigo“.
El canciller también cerró la puerta a cualquier alianza con Alternativa para Alemania (AfD), partido de ultraderecha: “Está fuera de la mesa conmigo“. Sin embargo, advirtió al SPD: “Esto no debe llevarles a pensar que pueden hacer lo que quieran con nosotros“. La declaración refleja la delicada equilibrio político en Berlín, donde la CDU busca mantener su línea conservadora sin fracturar la coalición.
¿Podrá Alemania equilibrar su relación con EEUU —entre Trump y Biden— sin ceder en su política fiscal ni en su postura ante la OTAN?
El precedente de 2020: cuando Trump ya retiró 12.000 soldados de Alemania (y lo que pasó después)
La afirmación de Friedrich Merz de que la retirada de tropas estadounidenses “no es nada nuevo” tiene un fundamento concreto: en julio de 2020, el entonces presidente Donald Trump ordenó la salida de 12.000 de los 36.000 soldados desplegados en Alemania, una decisión que redujo la presencia militar estadounidense en el país a 24.000 efectivos —la cifra más baja desde la caída del Muro de Berlín en 1989. El argumento de Trump era idéntico al actual: Alemania “no pagaba lo suficiente” por su defensa (el país destinaba entonces un 1,4% del PIB a gasto militar, por debajo del 2% exigido por la OTAN). La diferencia clave con 2024 es que, esta vez, la reducción (5.000 soldados) es menor y parte de una decisión ya acordada con Biden, no de un ultimátum unilateral.
El impacto de la retirada de 2020 fue limitado en términos operativos, pero sí generó tres consecuencias tangibles: 1) Alemania aceleró su compromiso de alcanzar el 2% del PIB en defensa para 2024 (meta que cumplió en 2023, con un gasto récord de 55.000 millones de euros), 2) la Base Aérea de Spangdahlem (Rinlandia-Palatinado), clave para los drones MQ-9 Reaper, perdió 600 efectivos, y 3) el Cuartel General del Ejército de EEUU en Europa (USAREUR) se trasladó de Wiesbaden a Poznan (Polonia), un movimiento simbólico que reflejaba el giro estratégico de Washington hacia el flanco este de la OTAN. Hoy, con la guerra en Ucrania y la amenaza rusa, ese desplazamiento se ve como una decisión visionaria, aunque en 2020 fue criticado por Merz —entonces líder de la oposición— como un “error que debilitaría la disuasión“.
| Año | Troops en Alemania | Contexto | % PIB alemán en defensa |
|---|---|---|---|
| 2020 | 24.000 | Trump retira 12.000 soldados por “falta de pago” | 1,4% |
| 2023 | 39.000 | Biden revierte parcialmente la salida; guerra en Ucrania | 2,0% |
| 2024 | 34.000 (previsto) | Retirada de 5.000 soldados (acuerdo Biden-Merz) | 2,1% |
¿Por qué ahora no hay protestas (y qué ocultan los números)?
En 2020, la retirada de Trump generó un terremoto político: el entonces canciller Angela Merkel calificó la decisión de “inaceptable“, y el 62% de los alemanes la rechazó en sondeos. Hoy, el silencio es ensordecedor. La razón no es solo que la reducción sea menor, sino que el 78% del contingente restante (unos 27.000 soldados) está concentrado en cinco bases clave: Ramstein (logística), Grafenwöhr (entrenamiento), Kaiserslautern (mando), Spangdahlem (drones) y Böblingen (inteligencia). Estas instalaciones son irremplazables para la OTAN en Europa, y su operatividad no se verá afectada. Sin embargo, lo que Merz omite es que la salida de 5.000 efectivos coincide con el despliegue de 3.000 soldados adicionales en Polonia y Rumanía, lo que en la práctica supone un trasvase de tropas hacia el este sin reducir el pie de fuerza total en el continente. La pregunta incómoda: ¿Está Alemania aceptando un papel secundario en la estrategia de la OTAN a cambio de evitar roces con Washington?