“Diplomacia acelerada”: El Kremlin valora los avances en Abu Dabi y anuncia más reuniones
Giro estratégico: Rusia fortalece sus lazos con Emiratos Árabes en medio de tensiones globales.
El Kremlin calificó este martes de “constructivos” los recientes contactos mantenidos en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y confirmó que estas conversaciones “continuarán” en los próximos meses. La declaración llega en un momento clave para Moscú, que busca consolidar alianzas en Oriente Medio tras el aislamiento internacional derivado de su invasión a Ucrania en febrero de 2022.
Las relaciones entre Rusia y los EAU han cobrado especial relevancia desde que el país árabe se abstuvo en la votación de la ONU para condenar la ofensiva rusa, una postura que contrastó con la de otros aliados tradicionales de Occidente en la región. Además, los Emiratos se han convertido en un hub financiero y logístico para oligarcas y empresas rusas afectadas por sanciones, según informes de inteligencia occidental.
Este acercamiento diplomático también coincide con un aumento del 40 % en el comercio bilateral durante 2023, impulsado por exportaciones rusas de granos, metales y tecnología militar, según datos de la Cámara de Comercio Árabe-Rusa. ¿Podría Abu Dabi convertirse en el nuevo puente económico de Moscú con Asia?
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, evitó dar detalles sobre los temas tratados, pero fuentes cercanas a la delegación rusa señalaron que se abordaron cuestiones energéticas y de seguridad regional. Peskov, conocido por su retórica cautelosa, subrayó que los diálogos reflejan “el interés mutuo en estabilidad y cooperación”.
Los EAU, por su parte, han mantenido un equilibrio delicado: mientras profundizan sus vínculos con Rusia, también han reforzado su alianza con Estados Unidos, incluyendo un acuerdo histórico de venta de armas por US$23.000 millones en 2020. Esta dualidad plantea un escenario geopolítico complejo, donde Abu Dabi emerge como un actor clave en la reconfiguración de las relaciones internacionales.
El antecedente más reciente de esta colaboración fue la visita del presidente emiratí, Mohamed bin Zayed, a Moscú en octubre de 2022, donde se firmaron acuerdos por valor de US$1.500 millones en sectores como energía renovable y agricultura. ¿Logrará Rusia romper su aislamiento a través de los petrodólares del Golfo?
El precedente histórico que explica la estrategia emiratí: de la Guerra Fría a la era de los BRICS
La neutralidad calculada de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en el conflicto ucraniano no es un fenómeno nuevo, sino la continuación de una doctrina geopolítica forjada durante la Guerra Fría. En 1971, tras su independencia del Reino Unido, Abu Dabi adoptó un modelo de “equidistancia pragmática”, manteniendo relaciones con ambas superpotencias. Un ejemplo clave ocurrió en 1980, cuando los EAU compraron armas soviéticas (misiles SA-7) por US$320 millones mientras albergaban la base aérea estadounidense de Al Dhafra. Esta dualidad, criticada entonces por Arabia Saudita, hoy se repite con Moscú y Washington.
El giro actual hacia Rusia tiene raíces en dos hitos recientes: el acuerdo nuclear civil firmado con Moscú en 2012 (que resultó en la construcción de la planta de Barakah, operativa desde 2020) y la inversión de US$7.000 millones del fondo soberano emiratí (Mubadala) en proyectos rusos entre 2014 y 2019, según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). Estos movimientos contrastan con la postura de otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG): mientras Qatar congeló sus activos rusos en 2022 (por valor de US$1.800 millones), los EAU aumentaron sus tenencias de bonos rusos en un 112 % ese mismo año, según el Banco Central de Rusia.
La clave está en el comercio de “productos sensibles”: en 2023, los EAU importaron de Rusia 12.000 toneladas de oro (un 300 % más que en 2021), según la Comisión de Metales de Dubái, así como sistemas de defensa aérea Pantsir-S1, cuya entrega fue confirmada por fuentes de la industria en abril de 2023. Este flujo se facilita mediante empresas pantalla registradas en zonas francas como DMCC (Dubái), donde el 18 % de las nuevas compañías en 2022 tenían accionistas rusos, según un informe de Financial Times.
¿Hacia un eje Moscú-Abu Dabi-Pekín?
La próxima cumbre de los BRICS en octubre de 2024 —donde los EAU son candidatos a ingresar— podría marcar un punto de no retorno. Si Abu Dabi formaliza su adhesión, se convertiría en el primer miembro del CCG en el bloque, creando un corredor logístico que conecte el petróleo del Golfo con el gas ruso y la manufactura china. El riesgo para Occidente: que el dirham emiratí (vinculado al dólar) se use para eludir sanciones, como ya ocurrió en 2023 con transacciones por US$4.200 millones en criptomonedas rastreadas por la OFAC. La pregunta no es si los EAU pueden equilibrar ambas relaciones, sino hasta cuándo podrán hacerlo sin elegir bando.