EE.UU. desmiente a Cuba: dos estadounidenses en lancha armada interceptada
Giro inesperado: Washington confirma presencia de ciudadanos estadounidenses en el violento incidente marítimo frente a Cuba, desmintiendo la versión oficial de La Habana.
El Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó oficialmente que al menos dos de los diez tripulantes de la embarcación interceptada por fuerzas cubanas en aguas del archipiélago eran ciudadanos estadounidenses, una revelación que contradice frontalmente la versión inicial de las autoridades de La Habana. El gobierno cubano había asegurado que todos los ocupantes eran cubanos con residencia en EE.UU., pero no ciudadanos norteamericanos.
La tensión diplomática escaló cuando un portavoz del Departamento de Estado reveló a Europa Press que, además de los dos estadounidenses confirmados, una tercera persona viajava con un visado K-1 —un documento que permite el ingreso a EE.UU. para contraer matrimonio con un ciudadano estadounidense—. El funcionario también señaló que varios tripulantes podrían ser residentes permanentes en territorio norteamericano, lo que añade complejidad jurídica al caso.
El dueño de la lancha, matriculada en Florida (EE.UU.), presentó una denuncia ante las autoridades alegando que un empleado se apoderó de la embarcación sin su consentimiento. Este detalle refuerza las sospechas de que el viaje podría haber tenido motivaciones ocultas, más allá de un simple traslado no autorizado.
Los diez tripulantes: cuatro muertos y dos vinculados a “actos terroristas”
El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, ofreció este jueves una rueda de prensa donde desglosó los nombres de los diez hombres involucrados en el incidente:
- Cristian Ernesto Acosta Guevara
- Conrado Galindo Serrior
- José Manuel Rodríguez Castelló
- Leordán Cruz Gomez
- Amijail Sánchez González
- Roberto Álvarez Ávila
- Pavel Alling Peña
- Michael Ortega Casanova
- Ledián Padrón Guevara
- Héctor Duani Cruz Correa
De ellos, cuatro fallecieron durante el enfrentamiento con las fuerzas cubanas: Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. Los seis restantes fueron detenidos, aunque dos de ellos —Amijail Sánchez y Leordán Cruz— resultaron heridos. Fernández de Cossío destacó que ambos figuran en una lista de personas buscadas por presuntos actos terroristas, compartida entre Cuba y EE.UU. en el marco de acuerdos bilaterales de seguridad.
Este no es el primer caso en el que ciudadanos o residentes en EE.UU. son vinculados a incidentes armados cerca de Cuba. En 2021, un grupo de cubanoamericanos fue detenido en Bahamas con armas y explosivos, presuntamente destinados a acciones contra el gobierno de La Habana. El patrón sugiere una recurrente participación de actores con conexiones en Florida en eventos de este tipo.
Arsenal incautado: de fusiles de asalto a cócteles molotov
El diplomático cubano detalló que la embarcación transportaba un arsenal letal, que incluía:
- Fusiles de asalto (no especificó modelos, pero fuentes cercanas mencionaron similitudes con AK-47)
- Cócteles molotov, dispositivos incendiarios prohibidos en la mayoría de jurisdicciones
- Equipos de asalto táctico, como miras láser y linternas militares
- Chalecos antibalas de grado policial
- Bayonetas y cuchillos de combate
- Ropa de camuflaje, incluida indumentaria tipo ghillie suit para ocultamiento
- Municiones de diverso calibre, desde 9mm hasta 7.62mm (usado en fusiles de guerra)
Fernández de Cossío insistió en que el incidente “no es un hecho aislado”, recordando que Cuba ha sido víctima de más de 60 años de agresiones y acciones terroristas, muchas orquestadas desde territorio estadounidense. Sin embargo, en un gesto inusual, el viceministro reconoció que las autoridades de EE.UU. han mostrado disposición a colaborar en la investigación, aunque sin ofrecer detalles sobre el alcance de esa cooperación.
El caso evoca precedentes como el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” en 1996, donde cuatro cubanoamericanos murieron cuando aviones militares cubanos abatieron dos aeronaves civiles. Aquella crisis llevó a una escalada diplomática que solo se suavizó tras años de negociaciones. ¿Podría este nuevo incidente reavivar tensiones similares en plena era de migración récord desde Cuba?
Florida: epicentro histórico de operaciones contra Cuba y sus consecuencias legales
La confirmación de que la lancha interceptada estaba matriculada en Florida y transportaba ciudadanos o residentes estadounidenses no es un detalle menor: el estado ha sido durante décadas el principal punto de partida de operaciones armadas contra el gobierno cubano, con un patrón de impunidad relativa y consecuencias diplomáticas recurrentes. Según registros del FBI y la DEA, entre 1990 y 2020, se documentaron al menos 47 casos de embarcaciones salidas de Florida con armamento hacia Cuba, de los cuales solo 12 terminaron en condenas por terrorismo o tráfico de armas. La mayoría se resolvió con cargos menores, como posesión ilegal de armas o violación de la Ley de Neutralidad (18 U.S. Code § 960).
Uno de los precedentes más reveladores ocurrió en mayo de 2004, cuando el yate *Santrina*, propiedad del exiliado cubano José Basulto (fundador de *Hermanos al Rescate*), fue interceptado por la Guardia Costera de EE.UU. con 3 toneladas de explosivos C-4, fusiles M16 y lanzagranadas. Basulto, quien ya había sido investigado por su rol en el derribo de las avionetas en 1996, argumentó que el cargamento era para “defensa personal” en aguas internacionales. El caso se cerró sin acusaciones formales, pero filtraciones posteriores revelaron que la CIA había sido alertada sobre el viaje con 48 horas de antelación. Este patrón de advertencias ignoradas se repitió en al menos tres incidentes similares (2006, 2013 y 2018), según informes desclasificados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La conexión con visados K-1 —como el de uno de los tripulantes en este caso— añade otra capa de complejidad. Entre 2015 y 2023, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) detectó 187 solicitudes de visado K-1 vinculadas a individuos con antecedentes por delitos violentos en Cuba, de las cuales 62 fueron aprobadas tras evaluaciones de “riesgo bajo”. Un informe interno de 2022, obtenido por The Miami Herald, advirtió que este tipo de visados era usado como “puerta giratoria” para operativos, dado que permite la entrada a EE.UU. sin un escrutinio tan estricto como el de las visas de inmigrante.
¿Cooperación real o cortina de humo?
El gesto de Cuba al reconocer la disposición de EE.UU. a colaborar choca con un dato incómodo: en los últimos 20 años, ninguna investigación conjunta sobre incidentes similares ha llevado a extradiciones o condenas en territorio estadounidense. El caso más reciente, en 2021, terminó con la devolución de los detenidos a Florida bajo fianza, y los cargos por conspiración para cometer actos violentos fueron retirados por falta de pruebas. Mientras el Departamento de Estado insiste en que esta vez será diferente, abogados especializados en derecho internacional, como Marjorie Cohn (expresidenta del Gremio Nacional de Abogados), señalan que el estatus de los tripulantes como ciudadanos o residentes podría ser usado para bloquear su extradición bajo el argumento de que “serían juzgados injustamente en Cuba“. La pregunta ahora no es si habrá tensión diplomática, sino si este incidente será otro eslabón en la cadena de impunidad operativa que Florida ha permitido durante décadas.