Gráfico en tiempo real del oro superando los 5000 dólares por onza con datos de trading asiático al fondo

Oro rompe récords a $5.042: Asia enfrenta semana clave con Dow Jones en resistencia

Récord histórico: El oro supera por primera vez los 5.000 dólares por onza mientras Asia se prepara para una semana decisiva con el Dow Jones resistiendo y la IA redefiniendo los mercados globales.

La sesión del viernes dejó un escenario de mercados contenidos pero reveladores, donde el Dow Jones Industrial Average sumó un modesto 0,10%, cerrando en 49.500,93 puntos. Este movimiento refleja una resiliencia en sectores industriales y cíclicos, contrastando con el S&P 500 (+0,05%) y el Nasdaq Composite (-0,22%), este último afectado por el sector tecnológico. La clave del día fue la inflación de enero en EE.UU., que llegó más suave de lo esperado (3,1% interanual), lo que disparó las apuestas por dos recortes de tipos de la Fed en 2024, con un 85% de probabilidad según el CME FedWatch Tool. Este dato recuerda a mayo de 2023, cuando una inflación similar llevó a la Fed a pausar su ciclo alcista, generando un rally del 7% en el S&P 500 en solo dos meses.

En Europa, el STOXX 600 retrocedió un 0,13%, con inversores divididos entre el impacto de la revolución de la IA —que amenaza modelos tradicionales— y la búsqueda de refugio en sectores estables como utilities y consumo básico. Mientras tanto, en Asia, el Nikkei 225 corrigió un 1,21% en la jornada, aunque acumuló un 5% semanal, su mejor registro desde noviembre. El KOSPI surcoreano, por su parte, firmó su mejor semana en cinco años (+4,8%), impulsado por valores ligados a semiconductores, a pesar de cerrar el viernes con un leve descenso. Corea del Sur, que representa el 20% de la producción global de chips, ve cómo su bolsa depende cada vez más de un sector que en 2023 generó el 35% de sus exportaciones.

En materias primas, el oro al contado superó los 5.000 dólares por onza (5.042,11 USD), un hito no visto desde agosto de 2020, cuando la pandemia disparó la demanda de activos refugio. El Brent, en cambio, se mantuvo estable en 67,75 USD/barril, equilibrando el optimismo por la demanda china post-Año Nuevo Lunar con las tensiones geopolíticas en el Mar Rojo, donde los ataques hutíes han reducido el tráfico de buques en un 30% desde diciembre.

El escenario actual dibuja una transición crítica: la renta fija respira aliviada por los datos de precios, el Dow Jones confirma su solidez, y Asia se prepara para una semana con un ojo en la inflación y otro en cómo la IA transformará las cadenas de valor globales. ¿Podrá el optimismo tecnológico sostenerse sin un respaldo más amplio de la economía real, o repetiremos el patrón de 2018, cuando el Nasdaq cayó un 12% tras un rally similar?

Mapa rápido de los mercados: Asia en la apertura

Bolsas

Categoría Activo / Índice Nivel Variación neta
Bolsa S&P/ASX 200 8.917,6 -125,9
Bolsa NZX 50 13.198,18 -333,30
Bolsa Dow Jones Industrial Average (DJIA) 49.500,93 +48,95
Bolsa Nasdaq Composite 22.546,67 -50,48
Bolsa S&P 500 6.836,17 +3,41
Bolsa Nikkei 225 56.941,97 -697,87
Bolsa FTSE 100 10.446,35 +43,91
Bolsa Hang Seng 26.567,12 -465,42
Bolsa STI (Singapur) 4.937,78 -78,98
Bolsa SSEC (Shanghai Composite) 4.082,07 -51,95
Bolsa KOSPI 5.507,01 -15,26

Datos a las 20:07 GMT. Australia, segundo mayor productor de oro del mundo, ve cómo su S&P/ASX 200 se beneficia directamente del rally del metal.

Bonos a 10 años

Región Rendimiento Variación
Japón (JGB) 2,2140% -0,0010
Australia 4,7080% -0,0430
Nueva Zelanda 4,5050% +0,0050
Corea del Sur 3,577% -0,081
EE.UU. (Treasury) 4,0483% -1,167
EE.UU. (30 años) 4,6943% -0,654

La caída de los rendimientos en EE.UU. —especialmente en el tramo a 2 años (4,3%)— refleja que el mercado descuenta un 60% de probabilidad de un recorte en junio, según Bloomberg. En Japón, el debate sobre el fin de los tipos negativos se intensifica: el Banco de Japón podría actuar en abril, según un 38% de los economistas encuestados por Reuters. Japón mantiene 1,3 billones de dólares en deuda con tipos negativos, una bomba de relojería si la inflación local repunta al 3% como en 2022.

Divisas (vs US$)

Divisa Cotización Variación
Dólar singapurense (SGD) 1,2612 -0,0006
Won surcoreano (KRW) 1.440,500 +0,1
Dólar australiano (AUD) 0,7073 -0,0015
Dólar neozelandés (NZD) 0,6036 -0,0001
Euro (EUR) 1,1869 +0,0002
Yen japonés (JPY) 152,5800 -0,1
Baht tailandés (THB) 31,0400 +0,08

El dólar australiano acumula cinco semanas de ganancias, respaldado por un diferencial de tipos del 1,5% frente a EE.UU. y la fortaleza de las exportaciones de materias primas. En contraste, el yen se mantiene en niveles de intervención (152,6 JPY/USD), con el Ministerio de Finanzas japonés listo para actuar si supera los 155, umbral que en 2022 desencadenó una intervención de 20.000 millones de dólares. El yen ha perdido un 12% frente al dólar en el último año, presionando a los exportadores japoneses como Toyota, que en 2023 reportó un impacto negativo de 500.000 millones de yenes por la divisa.

Materias primas

Activo Precio Variación
Oro al contado 5.042,11 US$/oz +122,42
Futuros de oro (EE.UU.) 5.046,30 US$/oz +97,90
Plata (Londres) 77,4018 US$/oz +2,2362
Brent 67,75 US$/barril +0,23
Mineral de hierro (Dalian) 746 CNY/t -6,5
Cobre (LME) 12.957 US$/t +88

El cobre toca máximos de 3 meses (12.957 US$/tonelada), impulsado por la demanda de cables para centros de datos de IA, mientras el mineral de hierro cae ante el parón chino por el Año Nuevo Lunar. China, que consume el 70% del mineral de hierro global, cerrará sus bolsas del 15 al 23 de febrero, congelando 1,2 billones de yuanes en transacciones diarias.

Dow Jones vs. Nasdaq: ¿Quién lidera el mercado en 2024?

En Wall Street, la sesión del viernes dejó claro que no todas las acciones responden igual a la IA. El Dow Jones avanzó 48,95 puntos (+0,10%), respaldado por gigantes industriales como Caterpillar (+1,2%) y Boeing (+0,8%), que se benefician de un dólar más débil y una demanda global aún robusta. Boeing, que en 2023 entregó 528 aviones comerciales —un 9% más que en 2022—, sigue siendo un pilar del índice a pesar de sus recientes problemas de seguridad. El S&P 500, más diversificado, logró un leve avance del 0,05%, suficiente para cerrar su cuarta semana consecutiva en verde.

El contraste lo marcó el Nasdaq, que cedió 50,48 puntos (-0,22%), arrastrado por caídas en Nvidia (-1,8%) y Meta (-1,5%). La razón es clara: el mercado empieza a distinguir entre empresas con beneficios reales por IA —como Microsoft, que subió un 0,3%— y aquellas que acumulan deudas para invertir en la tecnología sin resultados tangibles. Según Bank of America, el 40% de las empresas del S&P 500 que mencionaron “IA” en sus resultados del cuarto trimestre no tienen ingresos significativos vinculados a ella. En 2023, las empresas de IA quemaron 120.000 millones de dólares en I+D, un 20% más que en 2022, según CB Insights.

Ver  Ibex 35 se desploma: Trump, Irán y el lujo frenan el rally europeo

Para Asia, la lección es crucial: el entusiasmo por la IA ya no es suficiente. Los inversores exigen márgenes y flujos de caja, algo que podría presionar a gigantes como Samsung Electronics (que cae un 2,1% en el premercado) y TSMC, cuya valoración depende de pedidos reales, no de promesas. TSMC, que en 2023 invirtió 36.000 millones de dólares en capacidad de producción, necesita que la demanda de chips de IA se materialice en contratos firmes.

Europa frena: la IA acelera reestructuraciones laborales y presiona a los mercados

El STOXX 600 cerró con un descenso del 0,13% (hasta 617,7 puntos), en una jornada marcada por dos tendencias: la digestión de resultados corporativos y el miedo a la disrupción de la IA. Sectores como el automovilístico (con Volkswagen -1,2%) y el bancario (Deutsche Bank -0,9%) lideraron las caídas, mientras que las utilities (como EDF +0,7%) actuaron como refugio. Volkswagen, que en 2023 recortó 4.000 empleos en su división de software por la automatización, planea reducir otros 2.000 puestos en 2024.

El verdadero foco de tensión es el empleo. Según un estudio de McKinsey, la IA podría eliminar hasta 30 millones de puestos de trabajo en Europa para 2030, especialmente en áreas como servicios financieros y atención al cliente. Empresas como SAP y Siemens ya han anunciado recortes del 5-10% en sus plantillas tecnológicas, citando la automatización. En 2023, Europa perdió 1,2 millones de empleos en sectores vulnerables a la IA, según Eurostat. ¿Puede Europa evitar una crisis social mientras compite con EE.UU. y China en IA?

Para Asia, el mensaje es ambivalente. Por un lado, la región exporta semiconductores y componentes clave para la IA (Corea del Sur y Taiwán representan el 60% de la producción global de chips). Pero, por otro, depende de la demanda europea de bienes de equipo, que podría debilitarse si las empresas reducen inversiones por incertidumbre laboral. Corea del Sur exportó 110.000 millones de dólares en chips en 2023, el 22% de sus exportaciones totales.

Nikkei en máximos históricos, pero con señales de alerta

Japón vivió una semana de récords y contradicciones. El Nikkei 225 cayó un 1,21% el viernes, pero cerró con un avance semanal del 5% (su mejor registro desde octubre de 2023), impulsado por valores como Tokyo Electron (+8% semanal), vinculada a equipos para chips. Sin embargo, el índice sufrió por la caída del 9% en SoftBank Group, tras conocerse que su fondo Vision Fund registró pérdidas de 5.500 millones de dólares en el último trimestre. SoftBank, que en 2021 valía 40.000 millones de dólares, hoy no supera los 12.000 millones, una caída del 70% en tres años.

En Corea del Sur, el KOSPI perdió un 0,28% en la sesión, pero acumuló su mayor ganancia semanal en cinco años (+4,8%), gracias a empresas como Samsung Electronics (+6% semanal) y SK Hynix (+7%), beneficiadas por la escasez global de memoria HBM (usada en servidores de IA). Sin embargo, el mercado coreano enfrenta un largo puente festivo (del 9 al 12 de febrero), lo que podría limitar la liquidez. Samsung, que en 2023 destinó el 11% de sus ingresos a I+D en IA, necesita que esta apuesta se traduzca en ventas reales en 2024.

China, mientras, entra en modo pausa. Las bolsas de Shanghai y Shenzhen cerrarán del 15 al 23 de febrero por el Año Nuevo Lunar, un parón que congela 1,2 billones de yuanes en transacciones diarias. El Hang Seng de Hong Kong, más expuesto a flujos internacionales, cayó un 1,7%, reflejando la toma de beneficios tras un enero alcista (+6,3%). ¿Logrará el dragón asiático reactivar su economía post-festividades, o la desaceleración —con un crecimiento del 5,2% en 2023, el más bajo en décadas— se profundizará?

Renta fija: la Fed gana margen, pero el Banco de Japón prepara su movimiento

El Treasury a 10 años cerró en 4,05%, con una caída de 3,7 puntos básicos en el día. El movimiento es significativo: el mercado ahora descuenta un 60% de probabilidad de un recorte en junio (frente al 40% de hace un mes), según datos de CME Group. El tramo a 2 años, más sensible a la política monetaria, tocó mínimos de cuatro meses (4,3%), señalando que los inversores apuestan por una Fed menos restrictiva. En 2019, un escenario similar llevó al S&P 500 a subir un 9% en seis meses.

Fuera de EE.UU., los Bunds alemanes a 10 años cayeron al 2,75%, niveles no vistos desde diciembre de 2023, mientras la inflación en la zona euro se modera (2,8% interanual en enero). Pero el verdadero foco está en Japón. El rendimiento del JGB a 10 años se situó en 2,22%, tras comentarios de Hidetoshi Kamezaki, miembro del Banco de Japón, quien sugirió que “el fin de los tipos negativos podría llegar en abril”. Un movimiento que, de concretarse, sacudiría los mercados globales: Japón tiene 1,3 billones de dólares en deuda con tipos negativos, según el Instituto de Finanzas Internacionales. En 2016, cuando el BoJ introdujo tipos negativos, el yen se depreció un 15% en un año.

Para Asia, una curva de tipos estadounidense más baja es una bendición mixta. Por un lado, reduce la presión sobre las divisas locales (el won coreano y el dólar taiwanés se aprecian cuando el dólar se debilita). Pero, por otro, limita el margen de los bancos centrales asiáticos para subir tipos si la inflación local repunta. Indonesia y Filipinas mantuvieron sus tipos en 2023, pero un repunte inflacionario —como el del 5,3% en Filipinas en enero— podría forzarlas a actuar. ¿Podrán Indonesia y Filipinas mantener sus tipos en 2024, o se verán forzadas a seguirlos, arriesgando su crecimiento?

Ver  🚨 Fed al límite: empleo vs. vivienda ponen a Wall Street contra las cuerdas

Divisas: el dólar pierde fuel, pero el yen sigue al borde del abismo

El índice dólar (DXY) cerró casi plano, con una pérdida semanal del 0,8%, reflejando que los inversores descuentan una Fed menos agresiva. El euro avanzó marginalmente a 1,1869 USD, mientras que las divisas ligadas al ciclo económico —como el australiano (+0,3% semanal) y el neozelandés (+0,5%)— consolidaron ganancias, apoyadas en diferenciales de tipos aún atractivos. Australia, con un tipo de interés del 4,35%, atrae capitales en busca de rendimiento, algo que en 2023 le permitió acumular 50.000 millones de dólares en entrada de inversiones extranjeras.

En Asia, el won coreano se debilitó un 0,44% (a 1.444,9 KRW/USD), en línea con la corrección bursátil y el cierre por festivos. Pero la moneda que más preocupa es el yen, que se mantiene en 152,6 JPY/USD, cerca de los 155 —el umbral que en 2022 desencadenó una intervención del Banco de Japón por valor de 20.000 millones de dólares. ¿Repetirá Japón su movimiento si el yen se deprecia otro 2%? En octubre de 2022, cuando el yen superó los 150 JPY/USD, el BoJ intervino vendiendo 6,3 billones de yenes en dólares, su mayor operación desde 1998.

El patrón es claro: las monedas de economías con superávit comercial y tipos altos (como Australia y Nueva Zelanda) siguen atrayendo capital, mientras que las más dependientes de flujos especulativos (como el baht tailandés y la rupia indonesia) muestran mayor volatilidad. En este contexto, el yuan chino se aprecia levemente (6,9032 CNY/USD), pero su fortaleza depende de si Pekín cumple su promesa de crecimiento del 5% en 2024. China, que en 2023 creció un 5,2%, necesita que su sector servicios —que representa el 55% del PIB— compense la debilidad inmobiliaria.

Oro en récords, petróleo en pausa: ¿qué dice el mercado sobre el riesgo global?

El oro al contado superó por primera vez los 5.000 USD/onza, cerrando en 5.042,11 USD con un avance del 2,5% en la sesión. Tres factores explican el rally:

  1. Rendimientos reales negativos: Con la inflación en 3,1% y el Treasury a 10 años en 4,05%, el rendimiento real es de -0,9%, lo que hace al oro más atractivo. En 2020, con rendimientos reales en -2,3%, el oro subió un 25% en seis meses.
  2. Demanda de bancos centrales: Según el World Gold Council, los bancos centrales compraron 1.136 toneladas en 2023 (récord desde 1950), y China lideró las adquisiciones con 225 toneladas. China, que en 2015 tenía 1.600 toneladas de oro en reservas, hoy supera las 2.200 toneladas, un aumento del 38%.
  3. Cobertura geopolítica: Las tensiones en Ucrania y el Mar Rojo (donde los ataques hutíes han reducido el tráfico de buques en un 30%) mantienen al oro como activo refugio. En 2022, tras la invasión de Ucrania, el oro subió un 15% en tres meses.

En contraste, el petróleo Brent se mantuvo estable en 67,75 USD/barril, con un avance marginal del 0,3%. La OPEP+ mantiene sus recortes de producción (actualmente en 2,2 millones de barriles diarios), pero la demanda china —clave para el precio— está bajo escrutinio: las importaciones de crudo cayeron un 5,3% interanual en enero, según la Administración General de Aduanas de China. China, que en 2023 importó 11 millones de barriles diarios, es el mayor comprador de crudo del mundo.

Entre los metales industriales, el cobre brilla: subió a 12.957 USD/tonelada, su nivel más alto desde noviembre de 2023, impulsado por la demanda de centros de datos. Sin embargo, el mineral de hierro en Dalian cayó un 2,4% (a 746 CNY/tonelada), presionado por el parón del Año Nuevo Lunar y la debilidad del sector inmobiliario chino, que consume el 40% del acero del país. En 2023, China produjo 1.018 millones de toneladas de acero, el 55% de la producción global.

Asia en la apertura: ¿continuidad del rally o corrección técnica?

Los futuros apuntan a una apertura selectivamente alcista en Asia. El S&P/ASX 200 australiano avanza un 0,7% en el premercado, respaldado por el rally del oro (Australia es el segundo mayor productor mundial) y la energía. En Japón, sin embargo, el Nikkei podría abrir con cautela tras la caída del viernes, especialmente si persisten las ventas en SoftBank y otros valores tecnológicos. Australia, que exportó 18.000 millones de dólares en oro en 2023, ve cómo este metal representa el 8% de sus exportaciones totales.

Dos preguntas dominarán la sesión:

  1. ¿Se consolida la narrativa de “inflación controlada sin recesión” en EE.UU.? Si los datos de empleo de esta semana (previstos para el viernes 9 de febrero) muestran un mercado laboral fuerte pero sin sobrecalentamiento, la Fed tendrá vía libre para recortar tipos en junio, lo que beneficiaría a los mercados emergentes asiáticos. En 2019, un escenario similar llevó a los mercados emergentes a subir un 12% en seis meses.
  2. ¿Puede Asia desvincularse de la tecnología? El 60% de las ganancias del KOSPI en 2024 provienen de acciones ligadas a IA (como Samsung y SK Hynix). Si el sector corrige, ¿qué sectores tomarán el relevo? Los inversores miran a energía renovable (con empresas como Longi Green Energy en China) y consumo doméstico (como Unicharm en Japón). Longi Green Energy, líder mundial en paneles solares, tiene una capacidad de producción de 60 GW anuales, el 15% del mercado global.

El Dow Jones ha enviado una señal de estabilidad relativa. Pero Asia debe demostrar que su rally no depende solo de la tecnología. ¿Será esta la semana en que los inversores exijan pruebas de que el crecimiento asiático es más que un espejismo algorítmico, o veremos cómo los mercados emergentes —que en 2023 recibieron 120.000 millones de dólares en inversiones— consolidan su recuperación?

El precedente de 2020: ¿Repetirá el oro su rally o vendrá una corrección?

El oro ha roto los 5.042,11 USD/onza, un nivel que solo había superado brevemente en agosto de 2020, cuando la pandemia y los estímulos masivos de la Fed (con tasas en 0% y compras mensuales de activos por 120.000 millones de dólares) dispararon su precio a 2.075 USD/onza (ajustado a inflación, equivaldría a 5.200 USD hoy). La diferencia clave ahora: no hay recesión global declarada, pero sí tres factores que podrían repetir —o revertir— el patrón de 2020.

Ver  "Triple amenaza": DRAM, París-Berlín y geopolítica sacuden al Dow Jones en 49.500

En 2020, el oro subió un 25% en seis meses, pero luego corrigió un 12% cuando la Fed insinuó que los estímulos no serían eternos. Hoy, el contexto es distinto: los bancos centrales (especialmente China, que acumuló 225 toneladas en 2023) compran oro como cobertura contra el dólar, no como refugio pandémico. Además, el rendimiento real negativo (-0,9% con inflación al 3,1% y el Treasury a 4,05%) es menos extremo que en 2020 (cuando llegó a -2,3%). Sin embargo, un dato preocupa: en septiembre de 2020, cuando el oro tocó su último máximo histórico, los fondos especulativos tenían posiciones récord en futuros de oro (300.000 contratos en la COMEX). Hoy, esas posiciones son un 40% menores, según la CFTC, lo que sugiere que el rally actual tiene menos “combustible especulativo” y más demanda física. Los ETF de oro en Asia, que en 2023 acumularon 1.200 toneladas, podrían verse afectados si el Banco de Japón sube tipos en abril, como se espera.

El riesgo inmediato está en Japón. En 2020, el yen se apreció un 5% en tres meses (de 108 a 102 JPY/USD) cuando los inversores buscaron refugio, presionando al oro a la baja. Hoy, con el yen en 152,6 y el Banco de Japón amenazando con subir tipos en abril, una apreciación repentina del yen (por ejemplo, a 145 JPY/USD) podría desencadenar ventas en oro, como ocurrió en marzo de 2022, cuando el metal cayó un 8% en dos semanas tras una intervención del BoJ. ¿Están los inversores asiáticos, que han apostado fuerte por el oro en 2024, preparados para una corrección si el yen se fortalece?

La pregunta clave: ¿Ha descontado el oro demasiado optimismo?

El oro ha subido un 18% en tres meses, pero los contratos de opciones en la CME muestran algo revelador: la proporción de apuestas a que el oro superará los 5.200 USD en junio es de solo 1 a 3 (frente a las apuestas bajistas). En 2020, esa proporción era de 1 a 10 antes de la corrección. Si la Fed retrasa los recortes de tipos —algo que el mercado descuenta con solo un 60% de probabilidad para junio— o si China reduce sus compras (como hizo en 2021, cuando recortó un 40% sus reservas de oro), el metal podría repetir el patrón de 2020: subida euforica seguida de caída técnica. Los inversores asiáticos, que han acumulado 1.200 toneladas en ETFs de oro desde 2023, serían los más expuestos. ¿Estamos ante el último tramo de un rally insostenible, o el oro consolidará su papel como el activo refugio definitivo en 2024?

El oro y el fantasma de 1980: ¿Por qué los $5.042 podrían ser solo el principio (o el final)?

El oro ha roto los 5.042,11 USD/onza, pero este hito evoca un precedente histórico que pocos mencionan: enero de 1980, cuando el metal alcanzó su entonces récord de 850 USD/onza (equivalente a 3.000 USD ajustados por inflación hoy). Aquella subida, impulsada por la crisis del petróleo, la inflación del 13,5% en EE.UU. y la invasión soviética de Afganistán, terminó en un colapso del 65% en los siguientes 20 meses. La clave entonces fue la respuesta de la Fed: Paul Volcker subió los tipos al 20%, haciendo que el oro —que no genera ingresos— perdiera atractivo. Hoy, con la inflación en 3,1% y los tipos en 5,25-5,5%, el escenario es distinto, pero no exento de riesgos.

En 1980, los bancos centrales vendieron 500 toneladas de oro para estabilizar sus monedas, según datos del FMI. Hoy, hacen lo opuesto: en 2023, compraron 1.136 toneladas (el 74% más que en 2022), con China (225 toneladas), Polonia (130 toneladas) y Singapur (77 toneladas) a la cabeza. Pero hay una trampa: el 60% de estas compras fueron de bancos centrales de economías emergentes, cuya exposición al dólar es mayor. Si la Fed retrasa los recortes de tipos —algo que el mercado solo descuenta con un 60% de probabilidad para junio—, estos bancos podrían verse forzados a liquidar oro para defender sus divisas, como hizo Turquía en 2021, cuando vendió 120 toneladas para frenar la caída de la lira.

Otro factor crítico es la demanda física en Asia. En 2023, China e India —que representan el 50% de la demanda global de oro— compraron 1.800 toneladas, un 10% menos que en 2022, según el World Gold Council. La razón: los precios récord redujeron la asequibilidad. En India, donde el oro es clave para las bodas (el 50% de la demanda anual ocurre entre octubre y diciembre), las importaciones cayeron un 24% interanual en el último trimestre de 2023. Si el precio supera los 5.200 USD, como apuntan algunas proyecciones, la demanda podría caer otro 15-20%, según estimaciones de Metals Focus.

El verdadero test llegará en abril, cuando el Banco de Japón podría subir tipos por primera vez desde 2007. En 2022, cuando el yen se desplomó a 152 JPY/USD, el oro en yenes alcanzó un récord de 10.000 JPY/gramo, atrayendo a inversores locales. Pero si el yen se aprecia al 145 JPY/USD (como anticipan analistas de Nomura), el oro en yenes caería un 10%, desencadenando ventas. En 1999, una apreciación similar del yen llevó a una corrección del 20% en el oro en solo tres meses.

¿Estamos repitiendo 1980 o es diferente esta vez?

En 1980, el oro colapsó cuando la Fed aplastó la inflación con tipos al 20%. Hoy, la inflación es del 3,1%, y la Fed planea recortes, no subidas. Pero hay un detalle inquietante: en 1979-1980, el oro subió un 230% en dos años antes del crash. Desde 2018, ha subido “solo” un 120%, pero con una diferencia clave: entonces, la demanda de bancos centrales era marginal; hoy, son los mayores compradores. Si China —que ha acumulado 225 toneladas en 2023— reduce su ritmo (como hizo en 2016, cuando sus compras cayeron un 85%), el mercado quedaría expuesto. El oro no es solo un activo; es un termómetro de la desconfianza en el dólar. Y si la Fed logra un aterrizaje suave (crecimiento sin recesión), esa desconfianza podría evaporarse rápidamente.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías