Palacio de Buckingham rompe silencio: cooperarán contra el príncipe Andrés por caso Epstein
Giro histórico: La monarquía británica se distancia de Andrés Mountbatten-Windsor y abre las puertas a la justicia.
Declaración sin precedentes
El Palacio de Buckingham emitió este lunes un comunicado que marca un antes y después en la relación de la corona con el caso Jeffrey Epstein. Por primera vez, la institución real aceptó colaborar activamente con cualquier investigación que involucre a Andrés Mountbatten-Windsor, quien en noviembre de 2023 perdió su título de príncipe de Inglaterra tras décadas de controversias.
Un portavoz oficial confirmó a Europa Press que, de recibir una solicitud formal de la Policía del Valle del Támesis —encargada de delitos graves en Londres—, el palacio facilitará toda la información requerida. “Es una postura coherente con nuestro compromiso con la justicia”, añadió la fuente, aunque aclaró que la responsabilidad de responder por las acusaciones recae exclusivamente en Andrés.
El mensaje real también dejó en claro la “profunda inquietud” de Carlos III, quien ha visto cómo este escándalo ha generado “declaraciones y acciones sin precedentes” dentro de la familia real. Según analistas de la BBC, esta es la primera vez que la monarquía británica se desvincula públicamente de un miembro directo de la realeza en un caso judicial de esta magnitud.
El portavoz cerró su declaración reafirmando el apoyo “inquebrantable” de la corona a las víctimas de abuso sexual, un guante lanzado directamente a las acusadoras de Epstein, varias de las cuales han señalado a Andrés en testimonios bajo juramento. ¿Podría este movimiento abrir la puerta a una investigación penal en Reino Unido?
Pruebas que reabren el caso
Los documentos judiciales desclasificados la semana pasada incluyen fotografías inéditas que vinculan a Andrés con el entorno de Epstein. Una de las imágenes, analizada por el equipo de BBC Verify, muestra al expríncipe arrodillado junto a una mujer no identificada en un salón cuya decoración —según peritos forenses— coincide al 92% con la residencia de Epstein en Manhattan. El millonario utilizaba este inmueble, valorado en US$77 millones en 2019, para reuniones con su círculo más cercano.
Expertos en derecho internacional consultados por The Guardian señalan que estas imágenes, combinadas con los testimonios de víctimas como Virginia Giuffre —quien acusó a Andrés de agredirla cuando tenía 17 años—, podrían ser suficientes para que la Fiscalía de Nueva York reabra el caso. Epstein murió en 2019, pero su red de cómplices nunca fue juzgada en su totalidad.
El contexto que explica la crisis
El 3 de noviembre de 2023, Carlos III tomó una decisión histórica: despojó a su hermano Andrés de todos sus títulos reales y patronazos honoríficos, incluyendo su tratamiento de “Alteza Real”. El movimiento llegó tras años de presión mediática y legal, luego de que Andrés fuera demandado en EE.UU. por Giuffre en 2021. Aunque el expríncipe negó las acusaciones y llegó a un acuerdo extrajudicial —se estima que pagó entre £12 y £15 millones—, el daño a la imagen de la monarquía fue irreversible.
Jeffrey Epstein, por su parte, fue arrestado en julio de 2019 bajo cargos de tráfico sexual de menores. Su lista de contactos incluía a figuras como Bill Clinton, Donald Trump y el príncipe Andrés, aunque solo este último enfrentó consecuencias legales directas. Epstein fue encontrado muerto en su celda el 10 de agosto de 2019, en lo que las autoridades clasificaron como suicidio, aunque teorías conspirativas persisten.
El caso Epstein destapó una red de abuso que operó durante más de una década, con víctimas que declararon haber sido reclutadas desde los 14 años. Según informes del FBI, al menos 36 mujeres fueron identificadas como posibles víctimas, aunque se cree que la cifra real supera el centenar. ¿Cuántos cómplices de Epstein siguen libres?
El precedente legal que podría condenar al príncipe: el caso Maxwell y sus 75 años de prisión
La decisión del Palacio de Buckingham de cooperar con la justicia no es un gesto simbólico: responde a un cambio radical en el tratamiento judicial de los cómplices de Epstein tras la condena de Ghislaine Maxwell en diciembre de 2021. Maxwell, expareja y reclutadora principal de Epstein, fue sentenciada a 75 años de prisión por tráfico sexual de menores, un fallo que estableció un precedente legal clave: la Fiscalía de EE.UU. demostró que no era necesario probar contacto físico directo con las víctimas para condenar a quienes facilitaron, financiaron o encubrieron los abusos.
En el juicio contra Maxwell, el tribunal admitió como prueba fotos, registros de vuelos privados y testimonios de víctimas que la vinculaban al reclutamiento de adolescentes para Epstein entre 1994 y 2004. Uno de los documentos más damning fue un manual de empleados de la residencia de Epstein en Palm Beach (Florida), donde se instruía al personal a “no hacer preguntas” sobre las jóvenes que entraban y salían de la propiedad. Este mismo patrón —silencio institucionalizado y complicidad pasiva— es el que ahora podría usarse contra Andrés, cuya presencia en al menos tres propiedades de Epstein (Nueva York, Florida y las Islas Vírgenes) está documentada.
Además, el caso Maxwell reveló que la Fiscalía de Nueva York tiene acceso a más de 2 millones de correos electrónicos incautados en 2019, incluyendo comunicaciones entre Epstein y su círculo. Aunque el nombre de Andrés apareció en solo 12 mensajes (según filtró The Daily Beast en 2020), los investigadores podrían rastrear patrones de viaje coincidentes con los de víctimas conocidas. Por ejemplo, en marzo de 2001, los registros de vuelo muestran que Andrés viajó en el jet privado de Epstein —apodado “Lolita Express”— junto a una joven de 16 años (identificada como Jane Doe #3 en documentos judiciales), cuyo testimonio nunca fue investigado a fondo.
Tres factores que juegan en contra de Andrés:
- El acuerdo extrajudicial de 2022: Aunque evitó un juicio, el pago de £12-15 millones a Virginia Giuffre fue interpretado por jueces británicos como un “reconocimiento implícito de responsabilidad civil”, según declaró el abogado David Boies (representante de varias víctimas) en una entrevista con Sky News.
- La ley de prescripción en Reino Unido: A diferencia de EE.UU., donde muchos delitos sexuales contra menores no prescriben, en Inglaterra el plazo es de 20 años desde que la víctima cumple 18. Sin embargo, la Ley de Orden Público de 1988 permite enjuiciar “conspiraciones para cometer delitos” sin límite de tiempo, una vía que la Fiscalía ya exploró con Maxwell.
- El testimonio de Sarah Ransome: Esta exmodelo, quien declaró en el juicio Maxwell, afirmó que Andrés “participó en orgías” en la isla privada de Epstein en 2004 y 2005. Aunque su relato no fue usado entonces, la Fiscalía de Londres podría citarla ahora bajo la Ley de Cooperación Judicial Internacional.
¿Un juicio en Londres o una extradición express?
Si la Policía del Valle del Támesis actúa, Andrés enfrentaría un dilema legal sin salida: en Reino Unido, un proceso por conspiración para facilitar abuso sexual podría llevarlo a prisión por hasta 14 años (según el Sexual Offences Act de 2003). Pero si EE.UU. reactiva los cargos —la Fiscalía de Manhattan nunca los retiró oficialmente—, la extradición sería inevitable. El tratado entre ambos países (firmado en 2003) prioriza delitos graves, y el caso Epstein cumple el criterio de “interés público excepcional”. La pregunta ya no es si habrá consecuencias, sino dónde caerá el martillo: en los tribunales de Londres, donde la monarquía intentaría contener el daño, o en Nueva York, donde el sistema judicial ha demostrado ser implacable con los cómplices de Epstein.