Premio Minotauro 2026 se decanta por la fantasía sombría del Egipto faraónico con ‘La sombra del loto negro’
La vigésima entrega del Premio Minotauro estrena rumbo: bajo el signo del aniversario, el certamen más prestigioso de la literatura fantástica hispanohablante premia a la zaragozana África Vázquez por su novela ‘La sombra del loto negro’, una fantasía oscura que se adentra en el Egipto de los faraones y llegará a las librerías el 25 de marzo.
En esta edición han concurrido 216 originales, la mayoría procedentes de España, aunque también han llegado trabajos de Argentina, México y otros países latinoamericanos. El galardón, dotado con 6.000 euros, recae en una autora ya veterana: con apenas 17 años ganó el Premio Jordi Sierra i Fabra y desde entonces ha publicado más de treinta títulos y ha sido reconocida, entre otros, con el Kelvin 505 del festival Celsius 232.
En su nueva obra, Vázquez transporta al lector al Egipto del Antiguo Imperio para seguir los pasos de una embalsamadora que planea una venganza. Su objetivo: infiltrarse en la corte del faraón Nekht-en-sen en Waset, la Ciudad de las Cien Puertas y capital del Ta-Mri. Lo que descubrirá trasciende el ámbito de los vivos: el Nilo esconde secretos capaces de pudrir la tierra y traer plagas, y la clave reside en las profundidades del Inframundo.
La trama, calificada por la editorial como fantasía mitológica épica y oscura, gira en torno a una sacerdotisa de Isis que urde una venganza ancestral. El jurado —integrado por Sabino Cabeza, Laura Díaz, Fernando Bonete, Judit Bertran y Francesc Gascó— ha destacado la ambientación: un Egipto tan minuciosamente descrito que «hasta puedes oler el ungüento de los embalsamadores y el perfume de los lotos del Nilo».
Para la autora, la novela es una devolución de todo lo que le regaló el país africano: «Mis padres me llevaron con trece años a descubrir las maravillas del Nilo; a los veintisiete repetí el viaje y recibí otro regalo que cambió mi destino». Por eso, aunque la muerte y la oscuridad campan a sus anchas en sus páginas, «la luz y la vida se niegan a apagarse».
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