Mapa electoral de Colombia dividido en rojo y azul con las caras de los dos candidatos superpuestas sobre la bandera nacional

“Choque de visiones”: ultraderecha vs. izquierda en la recta final por la Presidencia de Colombia

Elección polarizada: Colombia definirá su rumbo el 21 de junio entre dos proyectos antagónicos.

El candidato ultraderechista Rodrigo De la Espriella y el izquierdista Gustavo Cepeda se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial, en un duelo que refleja la profunda división política del país. La contienda, marcada por propuestas radicalmente opuestas en economía, seguridad y relaciones internacionales, ha generado una movilización sin precedentes en el electorado.

De la Espriella, exsenador y figura polémica por sus declaraciones sobre derechos humanos, promete un “gobierno de mano dura” contra la delincuencia y una reducción drástica de impuestos a las empresas. Su discurso, centrado en la “defensa de los valores tradicionales”, ha resonado en sectores conservadores y en regiones afectadas por la violencia.

Por su parte, Cepeda —exalcalde de Bogotá y líder de la coalición Pacto Social propone una reforma agraria, la nacionalización de sectores estratégicos y un diálogo con los grupos armados ilegales. Su plan incluye un impuesto a las grandes fortunas para financiar programas sociales, medida que ha sido criticada por los gremios económicos.

Esta elección recuerda al histórico enfrentamiento de 2018, cuando el uribista Iván Duque venció a Gustavo Petro por un margen ajustado (54 % vs. 42 %). Sin embargo, el contexto actual es distinto: Colombia enfrenta una inflación del 9,2 % (la más alta en dos décadas) y un aumento del 30 % en los homicidios en zonas rurales, según datos de la Defensoría del Pueblo.

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Los analistas coinciden en que el resultado dependerá de dos factores clave: la participación de los jóvenes (que en la primera vuelta votaron mayoritariamente por Cepeda) y el voto en regiones como la Costa Atlántica, donde De la Espriella tiene fuerte apoyo. ¿Podrá la izquierda romper el techo de cristal que la ha mantenido fuera del poder ejecutivo por 200 años?

La Costa Atlántica: bastión clave y su historial de volatilidad electoral

El artículo destaca el apoyo de Rodrigo De la Espriella en la Costa Atlántica, pero no profundiza en por qué esta región —compuesta por 7 departamentos y responsable del 18 % del electorado nacional es decisiva y impredecible. Su peso no es nuevo: en 2018, esta zona le dio a Duque un margen de 620.000 votos sobre Petro, pero en 2016 había apoyado mayoritariamente el “Sí” en el plebiscito por la paz (51 %), rompiendo con su tradición conservadora. ¿Qué explica estos giros?

La respuesta está en dos factores históricos. Primero, la Costa es el epicentro del clientelismo político: en 2019, un informe de la Misión de Observación Electoral (MOE) reveló que el 43 % de los alcaldes de la región habían sido investigados por compra de votos, una cifra 3 veces mayor que el promedio nacional. Segundo, su economía —basada en puertos, agroindustria y turismo— es altamente sensible a promesas de desregulación (como las de De la Espriella) o de subsidios (como los de Cepeda). En 2021, por ejemplo, el paro nacional paralizó el 70 % de las exportaciones bananeras del Magdalena, generando pérdidas por $120 millones de dólares en un mes y radicalizando el voto local.

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Sin embargo, el apoyo costeño no es monolítico. Mientras Barranquilla (donde De la Espriella ganó la primera vuelta con 58 %) es un feudo del uribismo, Cartagena ha alternado entre izquierda y derecha: en 2015, eligió al independiente Manolo Duque (sin partido), y en 2019, al progresista William Dau. Esta división se agudiza en zonas rurales: en el Cesar, el 60 % de los municipios votó por Petro en 2022, pese a ser un departamento tradicionalmente conservador.

¿Un espejismo o un voto estratégico?

Los sondeos internos de la campaña de Cepeda, filtrados a Semana esta semana, muestran que el 38 % de los indecisos costeños son mujeres menores de 40 años, un segmento que en 2022 apoyó a Francia Márquez (la actual vicepresidenta) con un 62 %. Si Cepeda logra movilizar este bloque —que prioriza temas como violencia de género (la región tiene la tasa más alta del país: 112 feminicidios en 2023) y empleo juvenil—, podría reducir la ventaja de De la Espriella. La pregunta no es si la Costa votará por la ultraderecha, sino con qué intensidad lo hará esta vez.

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