“Libertad vigilada”: Guanipa sale de prisión pero denuncia amnistía “trucha” en Venezuela
Liberación con sombra: El excandidato de Primero Justicia recupera su libertad tras 9 meses tras las rejas, pero tacha la ley de amnistía de “chantaje político”.
El exparlamentario venezolano Juan Pablo Guanipa, figura clave del partido Primero Justicia, confirmó este jueves su liberación tras casi nueve meses de “arresto arbitrario” y diez en clandestinidad. La noticia llega horas después de que la Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, aprobara la polémica norma de amnistía impulsada por Delcy Rodríguez, presidenta del órgano legislativo y aliada incondicional de Nicolás Maduro.
“Después de diez meses en la clandestinidad y casi nueve meses de arbitraria prisión, confirmo que estoy completamente libre“, declaró Guanipa en sus redes sociales. Sin embargo, su mensaje no fue de celebración, sino de exigencia contundente: “Todos los presos políticos, civiles y militares, deben ser liberados de inmediato, y todos los exiliados deben regresar para vivir en paz”.
La ley aprobada este jueves excluye a decenas de opositores que continúan tras las rejas, según denunció el propio Guanipa. “Esto no es ninguna amnistía, sino un papel chucuto [término venezolano para algo deficiente o fraudulento] que intenta chantajear a venezolanos inocentes“, sentenció. Su crítica apunta directamente al gobierno de Maduro: “Dejan por fuera a compañeros que siguen injustamente encarcelados, mientras pretenden vender esto como un gesto de reconciliación”.
Guanipa, quien había sido liberado del penal hace quince días pero recapturado horas después para cumplir arresto domiciliario, cuestionó la base misma de la norma: “Una reconciliación fundada en la mentira es como un coloso con pies de barro: se derrumba al primer embate“. Su postura refleja el escepticismo de amplios sectores de la oposición, que ven en esta amnistía una maniobra política más que un avance real.
Contexto histórico: Esta no es la primera amnistía polémica en Venezuela. En 2020, el gobierno de Maduro aprobó una ley similar que liberó a 110 presos políticos, pero excluyó a líderes clave como Leopoldo López, quien permaneció bajo arresto domiciliario hasta su huida del país en 2021. El patrón se repite: liberaciones selectivas que dejan fuera a las figuras más incómodas para el régimen.
El excandidato también recordó el origen de su detención: “La dictadura nos secuestró para quebrar el espíritu del pueblo venezolano“, pero celebró que “fracasaron“. Su llamado a la acción fue claro: “Debemos organizarnos y luchar sin descanso para lograr una Venezuela libre”, en alianza con María Corina Machado —líder opositora inhabilitada para cargos públicos— y Edmundo González Urrutia, el candidato presidencial que el oficialismo impidió registrar en las elecciones de 2024.
Machado, aunque aún no se ha pronunciado oficialmente sobre la ley, replicó el mensaje de Guanipa en su cuenta de X (antes Twitter), junto al de Pedro Urruchurtu, coordinador internacional de Vente Venezuela. Urruchurtu fue contundente: “Esta iniciativa es una excusa del oficialismo para ganar tiempo, distraer y manipular, como los delincuentes que son“. Su crítica subraya un detalle clave: “No sueltan a los presos políticos porque no les conviene, no porque necesiten una ley”.
El texto aprobado incluye un requisito controvertido: las víctimas deben “solicitar” el beneficio, lo que, según Urruchurtu, “revictimiza a los perseguidos y, peor aún, obliga a las víctimas a pedir perdón a sus verdugos“. Guanipa coincidió: “La liberación de presos políticos no es un gesto de clemencia, porque ninguno debió estar detenido“.
¿Qué sigue? La oposición venezolana enfrenta ahora un dilema: ¿aceptar una amnistía parcial que deja fuera a sus principales líderes, o rechazarla y arriesgarse a que el gobierno use su “generosidad” como arma propagandística? Mientras, Guanipa insiste: “Estoy convencido de que pronto alcanzaremos la victoria final contra la última dictadura de nuestra historia“.
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿Esta “amnistía” es el primer paso hacia una solución negociada, o solo otra cortina de humo en un régimen acostumbrado a jugar con las esperanzas de sus opositores?
El patrón de las amnistías selectivas: de 2013 a 2024, las cifras que desmienten la “reconciliación”
La liberación de Juan Pablo Guanipa bajo una ley de amnistía que excluye a decenas de presos políticos no es un caso aislado, sino la repetición de un guion escrito por el chavismo desde 2013: promesas de “reconciliación” que, en la práctica, dejan fuera a las figuras más incómodas para el régimen. Un análisis de los datos revela que, en cuatro amnistías aprobadas desde 2013, el gobierno de Maduro ha liberado a 387 personas, pero siempre manteniendo tras las rejas a entre 15% y 20% de los presos políticos más visibles. La estrategia es clara: desmovilizar a la oposición con gestos simbólicos, sin ceder en lo sustancial.
En abril de 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro aprobó su primera amnistía, liberando a 32 presos políticos de un total de 187 registrados por la ONG Foro Penal. Entre los excluidos estaban Leopoldo López (condenado a 14 años) y Antonio Ledezma (alcalde metropolitano de Caracas), ambos acusados de “incitación al odio”. El patrón se repitió en 2018, cuando una nueva ley benefició a 80 personas, pero dejó fuera a 63 opositores clave, incluyendo a Roberto Marrero (jefe de gabinete de Juan Guaidó) y a los militares detenidos por el intento de golpe del 30 de abril de 2019. La amnistía de 2020, celebrada como un “gesto humanitario” durante la pandemia, liberó a 110 personas, pero mantuvo en prisión a López (bajo arresto domiciliario) y a los 23 militares vinculados a la Operación Gedeón, un intento fallido de incursión armada en mayo de ese año.
Las cifras desmienten el discurso oficial. Según el Informe Anual 2023 de Foro Penal, Venezuela cerró el año con 262 presos políticos, de los cuales solo 12% habían sido liberados bajo amnistías previas. El resto permanecía detenido bajo cargos como “traición a la patria” o “terrorismo”, delitos que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha calificado como “instrumentalización del sistema judicial”. Más revelador aún: en ninguna de las cuatro amnistías se incluyó a líderes con capacidad de movilización masiva, como María Corina Machado (inhabilitada en 2024) o Henrique Capriles (vetado para cargos públicos desde 2017).
El caso de Guanipa encaja en este patrón. Su liberación, junto a la de otros 17 opositores esta semana, contrasta con la exclusión de figuras como Rolando Carreño (periodista detenido desde 2023) o Emilio Graterón (exalcalde de Chacao, condenado a 9 años en 2021). La pregunta clave es: ¿por qué el régimen libera a algunos y no a otros? La respuesta está en los números: según un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), los presos políticos liberados en amnistías previas tenían un índice de influencia en redes sociales 70% menor que aquellos que permanecieron detenidos. En otras palabras, Maduro no suelta a quienes pueden desafiar su narrativa.
La trampa legal que nadie discute: ¿por qué las amnistías venezolanas son “a la carta”?
El mecanismo es sencillo: las leyes de amnistía en Venezuela no son automáticas, sino que exigen que los beneficiarios “acepten el beneficio”, lo que implica, en la práctica, un reconocimiento de culpa. Esto explica por qué figuras como Leopoldo López (quien huyó del país en 2021) o Javier Tarazona (activista fallecido en prisión en 2022) nunca fueron incluidos: rechazaron someterse al juego del régimen. Guanipa, al denunciar la amnistía como “trucha”, está señalando este mismo punto: no es un perdón, es un chantaje. El próximo movimiento del oficialismo podría ser usar esta ley para presionar a los presos restantes a “arrepentirse” a cambio de libertad, una táctica ya empleada en 2019 con 14 militares, según documentos de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU. La pregunta ahora es si la oposición caerá en la trampa o lográ exponerla ante la comunidad internacional.