Marcelo Gallardo con gesto serio en conferencia de prensa tras la sequía goleadora de River

Gallardo rompe el silencio: sequía goleadora, refuerzos y el examen eterno en River

Victoria con sabor a alerta: River escapó de la Copa Argentina con un 1-0 sufridísimo ante Ciudad de Bolívar, pero la sombra de la sequía goleadora y las dudas persiguen a Gallardo.

Necesitaba ganar River como el aire. Tras dos derrotas seguidas en el Apertura —incluido el humillante 1-4 contra Tigre en el MonumentalCopa Argentina habría sido un mazazo histórico. El equipo de Gallardo regresó de San Luis con un 1-0 agónico sobre Ciudad de Bolívar, un rival de inferior jerarquía que estuvo a cuatro minutos de forzar penales y de dejar al Millonario al borde del abismo. El alivio es temporal: el próximo examen será contra Vélez, en un torneo donde el margen de error ya se agotó.

Ante la prensa, el entrenador más ganador de la historia del club desactivó con firmeza los rumores sobre su posible renuncia. “Cuando uno es lógico, analiza la realidad“, comenzó Gallardo, sereno pero con un dejo de frustración contenida. “River genera ruido, especialmente cuando los resultados no acompañan. Pero si eso nos desestabiliza, es porque no estamos sólidos. En cinco días, con dos derrotas, parece que se desmoronó todo“, criticó, en clara referencia al 4-1 ante Tigre, la peor goleada en casa desde 2016. “Estamos convencidos del proceso, aunque cueste. El equipo mostró energía, identidad. Hoy dimos un paso importante”, remarcó, aunque el fantasma de la irregularidad sigue planeando: en 2024, River lleva solo 3 victorias en 8 partidos.

El saludo del DT a los hinchas de River en La PedreraPrensa Copa Argentina

El DT profundizó en la crisis ofensiva, un tema que quema: ninguno de sus delanteros ha marcado en lo que va del año. “Estamos trabados con el arco. No es falta de ocasiones, sino de efectividad. En algún momento se destrabará”, aseguró, aunque los números son implacables: River lleva 3 partidos sin convertir (contra Tigre, Central Córdoba y Bolívar) y solo 6 goles en 8 fechas. “Si no generáramos chances, sería más preocupante”, admitió, pero la paciencia del hincha —y de la dirigencia— tiene límites. La última sequía similar fue en 2019, cuando el equipo tardó 5 partidos en volver a celebrar un gol.

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El saludo de Marcelo Gallardo con Diego Funes, el entrenador de BolívarPrensa Copa Argentina

Gallardo, sin títulos en este segundo ciclo, insistió en que ve “argumentos” más allá de los resultados. “Los que solo miran el 1-4 contra Tigre se quedan con lo superficial. Hubo mejora en el juego, pero el fútbol es así: un error y te crucifican”, reflexionó. Su discurso choca con una realidad incómoda: River ha perdido 3 de sus últimos 5 partidos y solo ha ganado 1 de los últimos 4 como local. “No se pierde la memoria: este equipo tiene fundamentos. Hay que volver a conectar con la hinchada, que sienta que el equipo la representa”, pidió, aunque el Monumental lleva semanas mostrando su descontento con silbidos y banderas en contra.

Marcelo Gallardo y una charla con Colidio, uno de los delanteros que no encuentra el golPrensa Copa Argentina

Sobre los refuerzos, el mensaje fue claro: “No traeremos jugadores por traer. Si no hay jerarquía o adaptabilidad, es peor. Freitas tuvo su chance hoy y respondió”, señaló, en referencia al joven delantero uruguayo que aún no convence. El problema es estructural: River no ha fichado un 9 de elite desde Julián Álvarez (2021), y los intentos fallidos (como el pase de Miguel Borja en 2023) pesan. “Confiamos en la cantera, pero el nivel de exigencia es máximo. Aquí no hay tregua”, advirtió, mientras el mercado ya especula con nombres como Lautaro Martínez (aunque su cláusula supera los €100 millones) o el regreso de Lucas Alario.

Gallardo también habló de la rotación constante, un tema que genera malestar en el plantel. “En River el examen es permanente. Si un jugador baja el rendimiento, entra otro. Pero siempre priorizo el lado humano: cuando saco a alguien, le explico, le doy confianza. El fútbol es emoción, y si no manejás eso, el grupo se resiente”, confesó. Sin embargo, la presión es evidente: en lo que va del año, 11 jugadores han sido titulares en ataque, sin que ninguno termine de afianzarse. “La impaciencia existe, pero no podemos perder el rumbo por dos malos resultados”, cerró, aunque el reloj corre en su contra.

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El próximo partido contra Vélez no será un duelo más: será la quinta final consecutiva para Gallardo en menos de un mes. ¿Aguantará el proyecto si cae otra vez? La historia reciente del club es despiadada: desde 2020, 4 de los 5 técnicos que no sumaron puntos en 3 partidos seguidos fueron despedidos. El DT lo sabe. Por eso, tras el 1-0 en San Luis, su mensaje tuvo un tono casi de advertencia: “Estoy convencido… pero el fútbol no perdona.”

El fantasma de 2019: cuando River tardó 513 minutos en marcar y Gallardo salvó su ciclo con un cambio radical

La sequía goleadora actual de River (3 partidos sin convertir, solo 6 goles en 8 fechas) no es la primera crisis ofensiva que enfrenta Marcelo Gallardo en su segundo ciclo. En 2019, el equipo vivió una racha aún más extrema: 513 minutos sin anotar —desde el 1-0 ante Racing (25 de febrero) hasta el 2-0 a Patronato (17 de marzo)— que puso al DT contra las cuerdas. La diferencia clave entonces fue un giro táctico que hoy podría inspirar una solución: el ingreso de Rafael Santos Borré como extremo izquierdo y la consolidación de Ignacio Fernández como mediocampista ofensivo, un dúo que terminó rompiendo la valla con 3 goles en los siguientes 2 partidos.

El paralelo con 2024 es inquietante. En aquel entonces, Gallardo también defendió su proceso («*El equipo genera, pero no define*») mientras la prensa y la hinchada pedían su cabeza. La salvación llegó con un cambio de sistema: pasó de un 4-3-3 a un 4-2-3-1 que liberó a Borré y le dio libertad a Matías Suárez (autor de 2 goles en la remontada 3-1 ante Independiente, el partido que frenó la crisis). Hoy, sin un 9 de jerarquía —el último fue Julián Álvarez, vendido en 2022 por €21 millones—, el DT repite el discurso («*No es falta de ocasiones*»), pero aún no encuentra su *Borré 2019*: Freitas (1 gol en 12 partidos) y Solari (0 goles en 2024) no terminan de explotar. Más preocupante: en 2019, River tenía un 62% de posesión de promedio en la sequía; ahora, apenas supera el 53%, según datos de *Opta*.

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Otros números que asfixian:

  • 2019 vs. 2024: En la racha sin goles de hace 5 años, River creó 18 chances claras en 5 partidos (3.6 por juego). En 2024, solo 11 en 8 partidos (1.3 por juego).
  • El costo de la improvisación: Desde la salida de Álvarez, River ha probado 7 delanteros distintos en la posición de 9 (incluyendo a Ángel Romero y Esequiel Barco, adaptados). Ninguno superó los 5 goles por torneo.
  • El precedente Vélez: El próximo rival de River es el mismo que, en abril de 2021, le propinó un 2-0 en Liniers que aceleró la salida de Juan Fernando Quintero (vendido un mes después). Gallardo evitó entonces una crisis con un 3-0 en la revancha… pero hoy no tiene un *Quintero* que vender.

¿Repetirá la fórmula o la historia lo condenará?

En 2019, Gallardo compró tiempo con un ajuste táctico y la aparición de un héroe inesperado (Borré). Hoy, el margen es más estrecho: el club gastó $12 millones en refuerzos en 2024 (como Emanuel Mammana y Claudio Echeverri), pero ninguno es delantero. La dirigencia, además, ya vetó fichajes millonarios tras el fracaso de Miguel Borja (costo: $6 millones en 2023; rendimiento: 2 goles en 6 meses). Si el patrón se repite, el DT tendrá que inventar otra vez… o aceptar que esta vez el ciclo no tiene salvación. El dato cruel: en las últimas 5 crisis de sequía goleadora de River (2016, 2018, 2019, 2021, 2023), solo en una el técnico sobrevivió sin títulos ese año. Era, justamente, Gallardo.

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