Félix Páez Molina, presidente de la UAR, presenta el plan para el Mundial 2035 con mapa de sedes federales y apoyo estatal

Rugby argentino: “Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya”

Visión audaz: El nuevo presidente de la UAR apunta al Mundial 2035 con respaldo estatal y un plan de crecimiento récord.

La Unión Argentina de Rugby (UAR) ha demostrado en los últimos 18 años una estabilidad envidiable en un país donde la volatilidad suele ser la norma. Bajo un modelo de alternancia entre Buenos Aires e Interior —que garantiza equilibrio en la Mesa Directiva—, la entidad acaba de consagrar a Félix Páez Molina como su primer presidente cordobés, un hito que refuerza la unidad y proyecta ambiciones globales: organizar el Mundial 2035. Su elección, sin necesidad de votación entre listas rivales, consolida una gestión que prioriza la expansión ordenada sobre los cambios bruscos.

Páez Molina, formado en el Jockey Club Córdoba desde los 8 años y con una trayectoria que abarca desde la cancha hasta la dirigencia provincial (donde lideró un crecimiento del 5% en jugadores fichados en 2025), asume el desafío con un diagnóstico claro: “Intensificar lo que funciona“. Su hoja de ruta incluye potenciar el rugby de clubes —el eslabón más débil en la cadena de desarrollo—, replicar el éxito de Córdoba (donde el número de jugadores superó a Tucumán y Rosario) y blindar la salud financiera de la UAR, reconocida como una de las tres uniones no deficitarias del mundo, junto a Nueva Zelanda y Francia.

Rugby argentino: 'Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya'
“La UAR es una de las tres uniones mejor administradas en el mundo”, afirma con orgullo Páez Molina, que tiene la bandera de su provincia enmarcada en el despacho; es el primer cordobés en presidir la institución.Fabián Marelli

El contexto no podría ser más favorable: los Pumas brillan en el escenario internacional, las franquicias argentinas en el Súper Rugby Américas consolidan su competitividad, y el seven —aunque aún carece de una competencia estable— promete ser un nuevo frente de crecimiento. Pero Páez Molina advierte: “El rugby no puede dormirse en los laureles. Formosa creció un 15% en 2025, pero otras uniones decrecen. La clave está en seducir a las nuevas generaciones con propuestas atractivas y capacitar a los dirigentes locales”.

Rugby argentino: 'Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya'
Rodrigo Isgró y Santiago Carreras en acción en el triunfo de 2025 sobre Escocia en Murrayfield; a Páez Molina le toca la presidencia durante un estupendo momento de los Pumas.JUSTIN TALLIS – AFP

Su estrategia se basa en tres pilares: unidad institucional (en Córdoba, desde 2013 no hay listas enfrentadas), infraestructura (llevar el Mundial 2035 a sedes como River y estadios del interior) y alto rendimiento. “Soñamos con el Mundial porque Sudamérica es el único continente que nunca lo organizó“, afirma, respaldado por el compromiso del gobierno nacional y un plan económico que compite con las candidaturas de Japón y España. Mientras, la UAR negocia su futuro en el Nations Championship y trabaja para que el Argentina XV tenga una competencia acorde a su nivel.

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El modelo Córdoba: cómo crecer sin fracturas

El secreto del éxito cordobés, según Páez Molina, radica en un plan estratégico con metas claras: reuniones quincenales con todos los clubes, presencia dirigencial en el alto rendimiento y objetivos medibles. “Entre 2013 y 2025, pasamos de estar al mismo nivel que Tucumán y Rosario a liderar el ranking de jugadores fichados (5.492 en 2025)”, detalla. El desafío ahora es exportar ese modelo. “El 70% del Consejo Directivo es del Interior, y eso nos permite trabajar con parámetros lógicos. Pero necesitamos que todas las uniones entiendan que la unidad no es un eslogan, es una herramienta“, insiste.

Rugby argentino: 'Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya'
El ex dirigente de Jockey Club Córdoba proviene de la segunda unión entre las más grandes del país; la de la provincia mediterránea toma distancia por delante de las de Tucumán y Rosario, que antes estaban a la par, pero el objetivo de Páez Molina es hacer crecer a todas.Fabián Marelli

La receta incluye capacitación dirigida (a través del programa Conecta Rugby, que Páez Molina considera “subvalorado”) y productos atractivos para captar jóvenes. “Los padres hoy tienen múltiples opciones para sus hijos. Debemos venderles el rugby como un proyecto de vida, no solo como un deporte”, explica. Un ejemplo concreto es el Seven de Mar del Plata, que podría expandirse a una liga invernal (diciembre-marzo) para mantener a los jugadores en actividad.

Economía sana y geopolítica del rugby

A pesar de la incertidumbre global —la salida de los Jaguares del Super Rugby y la ausencia del Rugby Championship en 2024—, la UAR navega con solvencia. “Somos la tercera unión mejor administrada del mundo. Cada inversión tiene respaldo, y los acuerdos con SANZAAR (Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia) nos blindan”, asegura Páez Molina. Además, la distancia geográfica ya no es un obstáculo: Agustín Pichot, dirigente en World Rugby, aboga por mayor presencia argentina en el calendario internacional.

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En 2026 no habrá Rugby Championship para los Pumas, pero según el nuevo presidente los ingresos para la entidad no están comprometidos en los próximos cuatro años.Prensa UAR – Gaspafotos (Juan Gasparini)

Sobre el Mundial 2035, el presidente es categórico: “Es realista. Sudamérica Rugby lidera el proyecto, pero la UAR está al frente. El Gobierno ya dio su apoyo, y económicamente estaremos a la altura de Japón o España”. Las sedes aún son una incógnita, aunque River Plate suena fuerte para las finales, junto a estadios del interior y posibles partidos en Uruguay y Chile. “Queremos que sea un Mundial federal, no solo porteño”, subraya.

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Conflictos de interés y el futuro de la alternancia

Uno de los puntos más sensibles es la alternancia Buenos Aires-Interior, un sistema que Páez Molina sueña con superar: “Ojalá el presidente sea simplemente el más apto, sin importar su origen”. Hoy, el Consejo Directivo refleja ese equilibrio (30% URBA, 70% Interior), pero el dirigente cordobés apuesta por un liderazgo “natural”.

Otro tema espinoso fue la incorporación de Rodrigo Roncero (exjugador y ahora secretario de la UAR) como dirigente, dado su vínculo previo con Play Patagonia, proveedora de la unión. “Roncero renunció a su participación en la empresa antes de asumir. Presentó los papeles y ya no hay conflicto”, aclara Páez Molina, quien destaca su “humildad y entusiasmo” para impulsar el área de Competencia y Desarrollo.

Rugby argentino: 'Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya'
Páez Molina cree que UAR “está ordenada” y “va creciendo en su desarrollo, en su alto rendimiento, en su organización y en su infraestructura”; a la vez, enfatiza que “lo que hay que replicar en el resto del rugby argentino es la unidad”.Fabián Marelli

El rugby argentino enfrenta un escenario de oportunidades históricas: consolidar su lugar en el mapa mundial, crecer en jugadores y sedes, y —el sueño máximo— organizar un Mundial. Pero el desafío es enorme: ¿Logrará Páez Molina romper la inercia de la alternancia sin fracturar la unidad que hoy sustenta a la UAR? La respuesta definirá si el rugby argentino pasa de ser un actor destacado a un gigante con visión de futuro.

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Sebastián Dubuc, de los Pumas 7s, vuela hacia un try contra España; la directiva plantea una nueva competencia de seven que alimente al exitoso seleccionado argentino de rugby reducido al que conduce Santiago Gómez Cora.Zach Franzen – World Rugby

Claves del plan de Páez Molina

  • Crecimiento federal: Llevar el Mundial 2035 a River y estadios del interior, con posibles sedes en Uruguay y Chile.
  • Seven en expansión: Crear una liga invernal (diciembre-marzo) para mantener a los jugadores en actividad.
  • Unidad institucional: Replicar el modelo cordobés (sin listas enfrentadas desde 2013) en todo el país.
  • Finanzas blindadas: La UAR es una de las tres uniones no deficitarias del mundo, con presupuestos auditados.
  • Alto rendimiento: Fortalecer la base (clubes) para alimentar a Pumitas, franquicias y Pumas.
  • Capacitación dirigida: Potenciar Conecta Rugby, un programa subutilizado para formar dirigentes y entrenadores.
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Rugby argentino: 'Soñamos con el Mundial 2035 y el Gobierno ya nos apoya'
“La postulación para organizar el Mundial de 2035 es totalmente realista”, confía el hombre del Jockey Club cordobés, que afirma que Argentina estará a la altura de las propuestas de España y Japón, las otras naciones que han declarado intención de postularse.Fabián Marelli

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El precedente que inspira: cómo Uruguay logró el Mundial Sub-20 y qué enseña a Argentina

Mientras la Unión Argentina de Rugby (UAR) sueña con organizar el Mundial 2035, un caso reciente en la región demuestra que los proyectos audaces en Sudamérica pueden concretarse: Uruguay fue sede del Mundial Juvenil (Sub-20) en 2023, un hito que rompió décadas de dominio europeo y oceánico en la organización de torneos globales. El evento, disputado en el Estadio Charrúa de Montevideo (con capacidad para 14.000 espectadores), dejó lecciones clave que Páez Molina podría replicar —y superar— en su ambicioso plan.

El éxito uruguayo no fue casual. La Unión de Rugby del Uruguay (URU) invirtió US$ 8 millones en infraestructura (incluyendo la remodelación del Charrúa y la construcción de un centro de alto rendimiento en Piriápolis), pero el 80% del presupuesto provino de acuerdos público-privados. El gobierno de Luis Lacalle Pou declaró el torneo de interés nacional, facilitando exenciones fiscales a sponsors como Antel (telecomunicaciones) y Paysandú (energía), que aportaron $1,2 millones cada una. Además, la URU vendió los derechos televisivos a ESPN por $3,5 millones, cifra récord para un evento juvenil en la región. El legado fue inmediato: en 2024, el número de jugadores federados en Uruguay creció un 12%, y el país logró su primera victoria ante Fiyi en un Seven.

Sin embargo, el caso uruguayo también expuso riesgos que Argentina debe evitar. La falta de sedes alternativas obligó a concentrar todos los partidos en Montevideo, lo que generó críticas por la centralización y dejó fuera a ciudades como Colonia o Punta del Este, con potencial turístico. Además, la URU subestimó la demanda de entradas: el partido entre Francia y Nueva Zelanda se agotó en 48 horas, pero el estadio solo alcanzó el 78% de ocupación promedio en la fase de grupos. Páez Molina ya anticipó que Argentina buscará un modelo federal (con sedes en Córdoba, Rosario y Mendoza), pero el desafío logístico será mayor: el Mundial 2035 requerirá al menos 8 estadios con capacidad mínima de 20.000 espectadores, según los estándares de World Rugby.

Otro dato revelador: Uruguay aprovechó el torneo para lanzar su Liga Profesional de Seven, que debutó en 2024 con un presupuesto de $800.000 anuales y atrajo a jugadores de Argentina y Chile. La UAR podría imitar esta estrategia para dar viabilidad al Seven local, hoy relegado por la falta de competencia estable. Como advirtió el exjugador Diego Ormaechea (leyenda de los Teros y actual director de Desarrollo de World Rugby): *«Un Mundial no es solo un evento, es un catalizador. Si no dejás estructuras, el legado se evapora en seis meses»*.

La prueba de fuego: ¿podrá Argentina superar el ‘efecto post-Mundial’?

El riesgo más grande no es ganar la sede, sino qué pasará después. Sudáfrica, tras organizar el Mundial 1995, tardó 15 años en volver a ser potencia en Seven; Japón, anfitrión en 2019, vio caer su audiencia televisiva un 40% en 2022. La UAR tiene una ventaja: su modelo económico (con superávit desde 2018) y la experiencia de Páez Molina en Córdoba, donde el crecimiento del 5% anual en jugadores se mantuvo después de los eventos masivos. Pero el reloj ya corre: World Rugby definirá la sede 2035 en 2027, y Argentina debe presentar antes de fin de 2025 un plan con garantías bancarias, sedes confirmadas y un legado deportivo medible. El precedente uruguayo prueba que es posible; el desafío argentino será demostrar que puede hacerse a mayor escala y sin dejar ciudades atrás.

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