Gráfico del bono de 100 años de Google con cupón 6,125% y demanda récord 9x sobreofertada

Google apuesta por un bono de 100 años para financiar su guerra de IA

Movida audaz: Alphabet, matriz de Google, emite deuda centenario por 1.000 millones de libras para impulsar su expansión en inteligencia artificial.

La compañía madre de Google, Alphabet, realizó una operación financiera sin precedentes al vender un bono a 100 años como parte de una emisión global de deuda que alcanzó los 31.510 millones de dólares. Este movimiento llega en un contexto donde el gasto desbocado en IA está incrementando los niveles de endeudamiento entre los gigantes tecnológicos de EE.UU., como Microsoft, Meta y Amazon, que en 2023 destinaron más de 200.000 millones de dólares conjuntos a desarrollo de inteligencia artificial, según datos de Bloomberg Intelligence.

Se trata de la primera emisión de un bono centenario en el sector tecnológico desde 1997, cuando Motorola —entonces líder en telecomunicaciones— lanzó una operación similar. Para Jason Granet, director de inversiones de BNY Mellon, el momento actual es “histórico” debido a la revolución tecnológica que vive el mundo. “Los bonos a 100 años solían ser dominio de gobiernos o empresas de infraestructura, como ferrocarriles. Que una tech los emita refleja la escala de su apuesta por la IA”, explicó Granet en declaraciones a Financial Times.

La operación en libras esterlinas sumó 7.530 millones de dólares, dividida en cinco tramos. El más llamativo: el bono centenario, que captó 1.000 millones de libras (unos 1.260 millones de dólares) con un cupón del 6,125%. La demanda superó nueve veces la oferta inicial, cerrando con un rendimiento del 6,05%. ¿Quiénes compraron? Principalmente aseguradoras de vida (como Prudential), fondos de pensiones británicos (entre ellos, Legal & General) y gestores patrimoniales, atraídos por la rareza del instrumento y la solidez financiera de Alphabet, cuya calificación crediticia es AA+ según S&P Global.

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En paralelo, Alphabet colocó bonos en dólares por 3.980 millones, con vencimientos entre 3 y 25 años, y otra emisión masiva de 20.000 millones de dólares en siete tramos, con plazos que se extienden hasta 2066. Pese a la confianza del mercado en su deuda, las acciones de Alphabet cedieron un 1,78% al cierre del martes, en una jornada donde el Nasdaq Composite perdió un 0,9%.

Bonos sin red: el riesgo oculto de la deuda de Google

Lo más llamativo de estos bonos no es solo su plazo, sino su falta de cláusulas protectoras para los inversores. Tradicionalmente, los bonos corporativos —especialmente en el sector tecnológico— incluyen “covenants” (pactos) que limitan acciones como la ventas de activos clave o el exceso de endeudamiento. Sin embargo, Alphabet eliminó casi todas estas restricciones, un movimiento que, según analistas de Goldman Sachs, “podría sentar un peligroso precedente”.

¿Por qué los inversores aceptaron? La respuesta está en dos factores: 1) La fortaleza financiera de Google, con 140.000 millones de dólares en efectivo (según su último balance); y 2) La escasez de activos seguros a largo plazo en un mercado donde los bonos soberanos ofrecen rendimientos negativos ajustados por inflación. “Es una apuesta a que Google seguirá dominando la IA en 2124”, señaló Emma Wall, estratega de Hargreaves Lansdown.

IA vs. beneficios: la paradoja que preocupa a Wall Street

El giro de las Big Tech hacia la deuda ha encendido las alarmas. Mientras el gasto en IA se disparó —Alphabet destinó 12.000 millones solo en el primer trimestre de 2024—, los beneficios no acompañan el ritmo. Según un informe de Morgan Stanley, las empresas que adoptan IA han visto ganancias de productividad del 3% anual, muy por debajo del 15% prometido por consultoras como McKinsey.

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El bono centenario de Google es, en realidad, un símbolo de la carrera armamentística en IA. Satya Nadella (CEO de Microsoft) ya advirtió en 2023 que “quien lidere la IA dominará la próxima década”, pero el costo es astronómico: el centro de datos de IA de Google en Iowa consume tanta energía como 200.000 hogares estadounidenses, según datos de The Verge. ¿Valdrá la pena?

Mientras los inversores celebran la audacia de Alphabet, surge la pregunta incómoda: ¿Estamos ante una burbuja de deuda tecnológica disfrazada de innovación? El tiempo —y los balances trimestrales— tendrán la respuesta.

El precedente olvidado: cuando Disney emitió bonos a 100 años y casi todo salió mal

La emisión de Alphabet no es la primera vez que una empresa icónica apuesta por deuda centenario para financiar una apuesta estratégica. En 1993, The Walt Disney Company lanzó un bono a 100 años por 150 millones de dólares con un cupón del 7,55%, en plena expansión de sus parques temáticos y adquisición de Capital Cities/ABC. El movimiento, celebrado entonces como un “golpe maestro” por The Wall Street Journal, terminó siendo un dolor de cabeza décadas después.

Para 2019, cuando los tipos de interés globales cayeron a mínimos históricos, Disney se vio obligada a recomprar parte de esa deuda a un precio un 30% superior al nominal, según informes de Bloomberg. El problema no fue la solvencia de la empresa —que seguía siendo sólida—, sino el costo de oportunidad: los bonos a 30 años de Tesla, emitidos ese mismo año, ofrecían un 4,2%, casi la mitad. Los tenedores originales, como el fondo de pensiones CalPERS, habían locked in un rendimiento obsoleto. Hoy, con la inflación en 3,5% (dato de la Fed en mayo 2024), el bono de Disney de 1993 rinde negativo en términos reales.

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El paralelo con Alphabet es inquietante. Disney emitía en un contexto de expansión orgánica (parques, películas); Google lo hace en medio de una guerra de capital intensivo contra Microsoft y Meta, donde los retornos son inciertos. Según un estudio de Bank of America sobre bonos corporativos ultra largos, el 68% de las emisiones con plazos superiores a 50 años entre 1990 y 2020 terminaron siendo recompradas o refinanciadas antes de su vencimiento, con un costo medio adicional del 22% sobre el principal.

Otro dato clave: en 2009, durante la crisis financiera, el bono de Disney llegó a cotizar a 50 céntimos por dólar (rendimiento efectivo del 15%), pese a su calificación A+. La lección: ni siquiera las empresas más estables están a salvo de los shocks de liquidez cuando el horizonte temporal se alarga hasta lo absurdo.

¿Repetirá Google el error de Disney?

El bono centenario de Alphabet nace con una ventaja clave: su cupón (6,125%) está 100 puntos básicos por encima del que ofreció Disney en 1993. Pero también enfrenta un riesgo único: la IA no es un parque temático. Si en 2030 —cuando venza el primer gran tramo de deuda de Google— los modelos de lenguaje no han monetizado como se espera, la compañía podría verse forzada a emitir nueva deuda para pagar la antigua, un círculo vicioso que ya hundió a gigantes como General Electric en 2018. Los inversores actuales apuestan a que la IA será el “nuevo petróleo”; la historia sugiere que, a 100 años vista, hasta el petróleo se agota.

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