Petroglifo inédito en Loja al recuperar el Qhapaq Ñan
Descubrimiento histórico: Un petroglifo inédito emerge en Loja durante la recuperación de 5.173 metros del Qhapaq Ñan, el antiguo Camino Principal Andino.
Recuperación sin precedentes en Quilanga

Más de cinco kilómetros del Qhapaq Ñan fueron rescatados en el cantón Quilanga, provincia de Loja. Este logro forma parte del proyecto Redescubriendo el Qhapaq Ñan en Quilanga, que no solo restauró el tramo Las Aradas–Plaza del Inca, sino que también documentó un hallazgo arqueológico único: un petroglifo que podría ser el primero de su tipo fuera de Pambamarca, en Pichincha.
Lo que esto significa es un avance clave para el patrimonio cultural ecuatoriano. Cada metro recuperado y cada símbolo tallado en piedra amplían el mapa histórico de los pueblos andinos, conectando el pasado con el presente de manera tangible.
El proyecto, financiado con USD 30.000 por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), combina investigación, conservación y puesta en valor de este corredor, declarado Patrimonio Mundial como parte del Sistema Vial Andino.

Byron Ortiz, arqueólogo y coordinador de la iniciativa, destacó el uso de tecnología puntera: drones, fotogrametría aérea y LiDAR permitieron elaborar un modelo 3D del sitio. “Cada metro recuperado fortalece el conocimiento sobre nuestro patrimonio y abre nuevas oportunidades para el turismo cultural. Este camino aún tiene mucho que revelar sobre la historia de los pueblos andinos”, afirmó.
En este contexto, la tecnología no solo acelera la recuperación, sino que garantiza una documentación precisa, esencial para futuras generaciones.
El petroglifo que reescribe la historia
El hallazgo más impactante llegó durante las labores de limpieza en la Plaza del Inca: un petroglifo con características similares a los de Pambamarca, pero en una ubicación inédita. Este registro podría redefinir los límites conocidos de la distribución de estos grabados en Ecuador, ofreciendo nuevas pistas sobre las rutas y conexiones culturales prehispánicas.

La implicación inmediata es clara: Quilanga se consolida como un punto clave en el mapa arqueológico nacional. Además, la participación activa de la comunidad —a través de mingas y el grupo Guardianes del Qhapaq Ñan— demuestra que la protección del patrimonio es también un esfuerzo colectivo.
Este proyecto no solo rescata un camino, sino que reactiva la economía local. El turismo cultural emerge como una oportunidad real, vinculando historia, gastronomía, artesanía e iniciativas comunitarias en un solo destino.
¿Podría este petroglifo ser la pieza que falta para entender mejor las redes de comunicación y poder de los pueblos andinos?
El impacto cultural y económico de un hallazgo único
El petroglifo de Quilanga no solo amplía el mapa arqueológico, sino que redefine el valor simbólico del Qhapaq Ñan como eje de conexión entre comunidades.
En este contexto, el hallazgo obliga a replantear las narrativas históricas: si estos grabados se extendían más allá de Pambamarca, las rutas de intercambio y poder prehispánico podrían haber sido más complejas de lo que se creía. Lo que esto significa es que cada símbolo tallado en piedra es una ventana a redes sociales y políticas aún por descifrar.
La implicación inmediata va más allá de lo académico. La combinación de tecnología avanzada y participación comunitaria demuestra que el patrimonio puede ser un motor de desarrollo sostenible. La pregunta clave ahora es cómo este descubrimiento transformará la identidad local y atraerá a visitantes en busca de autenticidad histórica.
¿Un nuevo capítulo para el turismo en Loja?
La reactivación económica a través del turismo cultural depende de que este hallazgo se convierta en un imán para investigadores y viajeros, consolidando a Quilanga como destino imprescindible en el circuito andino.