Choque brutal en Morata de Tajuña: herido grave al quedar atrapado en su furgoneta
Impacto devastador: Un hombre de 56 años lucha por su vida tras un choque frontal que lo dejó atrapado en su vehículo.
El accidente ocurrió este domingo en el kilómetro 6,8 de la M-311, una vía secundaria pero con tráfico frecuente de vehículos industriales y turismos. Según el 112 Comunidad de Madrid, la colisión se produjo cuando la furgoneta —conducida por el hombre herido— impactó de frente contra un coche, en un tramo donde la velocidad máxima permitida es de 90 km/h.
El conductor quedó atrapado entre los hierros de la furgoneta, lo que obligó a los bomberos de la Comunidad de Madrid a realizar maniobras de excarcelación de urgencia. Tras ser liberado, fue evacuado en helicóptero medicalizado del SUMMA112 con un politraumatismo grave, según fuentes sanitarias. Este tipo de lesiones, que afectan a múltiples órganos, suelen requerir intervención quirúrgica inmediata y tienen un riesgo elevado de complicaciones en las primeras 72 horas.
La conductora del otro vehículo, una mujer de 25 años, logró salir por sus propios medios, aunque fue trasladada a un centro hospitalario como “potencialmente grave” debido a la violencia del impacto. Los servicios de emergencia activaron el protocolo de trauma severo, que prioriza la atención a víctimas con riesgo vital en accidentes de tráfico.
La Guardia Civil de Tráfico se ha hecho cargo de la investigación, con apoyo de la Policía Local de Morata de Tajuña. Las primeras hipótesis apuntan a un posible despiste o invasión de carril, aunque se analizarán datos como las marcas de frenada y el estado de los neumáticos. En 2023, este mismo tramo de la M-311 registró 3 accidentes con víctimas, uno de ellos mortal, según informes de la DGT.
¿Podría este nuevo siniestro reabrir el debate sobre la falta de barreras de contención en vías secundarias de Madrid, donde el 40% de los choques frontales terminan con heridos graves?
La M-311: una carretera con historial de siniestros y reclamos vecinales desde 2019
El tramo donde ocurrió el accidente —el kilómetro 6,8 de la M-311, entre Morata de Tajuña y Perales de Tajuña— acumula 5 víctimas mortales y 12 heridos graves desde 2019, según datos de la Asociación de Vecinos de Morata. Pese a ser una vía de doble sentido sin separación física, su límite de 90 km/h y la presencia de curvas cerradas cerca de zonas industriales la convierten en un punto negro no oficial. En 2021, un informe técnico de la Universidad Politécnica de Madrid ya advirtió que esta carretera incumplía 3 de los 7 criterios de seguridad vial de la UE para vías interurbanas: falta de arcenes pavimentados, señalización horizontal desgastada y ausencia de sistemas de contención en tramos con desnivel.
El ayuntamiento de Morata solicitó en octubre de 2022 a la Dirección General de Carreteras de Madrid la instalación de barreras metálicas en 1,2 kilómetros críticos, pero el proyecto fue paralizado por un conflicto presupuestario. Mientras, los bomberos de la zona han atendido 23 excarcelaciones en este tramo desde 2020 —una cada 78 días—, según registros del Consorcio de Bomberos de la Comunidad. El último caso previo al actual ocurrió el 12 de marzo de 2024, cuando un camión volcó tras chocar con un turismo, dejando dos heridos leves. La Guardia Civil de Tráfico emitió entonces un parte recomendando reducir la velocidad a 70 km/h en horarios de alta densidad de vehículos pesados (6:00-9:00 y 13:00-15:00), medida que nunca se implementó.
¿Un patrón ignorado o un error de diseño?
La DGT madrileña tiene pendiente desde 2023 un estudio de reclasificación de la M-311, que podría rebajarla a vía convencional con límite de 70 km/h o incluso convertirla en carretera de plataforma única (con separación física). Pero el proceso está estancado: fuentes de la Consejería de Transportes admitieron a este medio que “no hay fecha” para actuar, pese a que el coste de instalar barreras en los 1,2 km críticos ronda los 280.000 euros —un 0,012% del presupuesto anual de la comunidad para infraestructuras. Mientras, los vecinos exigen respuestas: ¿cuántas víctimas más harán falta para que la M-311 deje de ser un experimento fallido de convivencia entre turismos, furgonetas y camiones?