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Tragedia en San Sadurniño: motorista muere en curva mortal de As Calvelas

Curva letal: Un motorista perdió la vida al chocar contra un coche en la peligrosa carretera de As Calvelas, San Sadurniño, este viernes a las 19:00 horas.

El accidente ocurrió en la parroquia de Santa Mariña do Monte, cuando la moto impactó contra un turismo. Según el 112 Galicia, testigos alertaron de que la víctima, lanzada violentamente del vehículo, no respondía. Los equipos de Urxencias Sanitarias de Galicia-061, Guardia Civil y Bomberos do Eume acudieron de inmediato, pero las lesiones fueron mortales. Esta zona, con un historial de tres accidentes graves en dos años, acumula ya cinco víctimas mortales en una década, tres de ellas motoristas.

Las causas se investigan, aunque la visibilidad reducida por la hora crepuscular podría ser clave. La curva, con radio de giro inferior a 50 metros y pendientes del 12%, carece de iluminación adecuada. ¿Cuántas muertes más se necesitarán para actuar?

As Calvelas: un punto negro con patrón repetido

La carretera de As Calvelas, que une San Sadurniño con Santa Mariña do Monte, es un tramo de alto riesgo. Según la Dirección Xeral de Tráfico (DXT), en la última década ha registrado cinco muertes, tres de motoristas. El último antecedente, en julio de 2022, involucró a un joven de 23 años que perdió el control a 120 km/h (el límite es 60). En el accidente de este viernes, testigos aseguran que la velocidad era moderada, lo que apunta a un ángulo muerto en la curva, agravado por vegetación que obstruye la visión.

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Un informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC) de 2021 ya alertaba: *”La combinación de curvas cerradas y falta de señales luminosas lo convierte en un punto de alto riesgo para motos”*. Otros siniestros graves en esta vía ocurrieron en 2019 (turismo en carril contrario), 2017 (atropello a ciclista) y 2020 (volcamiento de camión al esquivar a un motorista). Tras este último, la Diputación de A Coruña prometió *”medidas urgentes”*, pero solo se colocaron dos señales reflectantes, insuficientes en una zona con niebla 80 días al año.

Promesas incumplidas y un presupuesto que no llega

La Xunta de Galicia destinó 3,2 millones de euros en 2024 para reducir puntos negros en carreteras secundarias. Sin embargo, en As Calvelas las soluciones siempre llegan tras las tragedias. Los motoristas, que representan el 40% de las víctimas mortales en vías interurbanas gallegas (DXT), siguen expuestos. ¿Por qué se actúa solo cuando hay luto? La respuesta podría estar en la burocracia: desde 2017, cada mejora ha sido reactiva. Mientras, la curva sigue cobrándose vidas.

El patrón es claro: mismos horarios (18:00-20:00), mismos errores de diseño (falta de iluminación, vegetación sin podar) y mismos resultados. La próxima víctima podría evitarse con acciones concretas: señalización luminosa, reducir la vegetación y revisar los límites de velocidad. Pero, una vez más, todo depende de si las autoridades priorizan la vida sobre el papeleo.

La pregunta no es *si* habrá otro accidente en As Calvelas, sino *cuándo*. Y esta vez, la sangre no será solo del asfalto.

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El «efecto dominó» de As Calvelas: cómo otros puntos negros gallegos repiten el mismo error

La curva de As Calvelas no es un caso aislado en Galicia. Al menos siete tramos en la comunidad —desde la LU-540 en Lugo hasta la PO-533 en Pontevedra— comparten su mismo patrón: curvas cerradas sin iluminación, vegetación invasiva y promesas de mejora post-mortem. El más parecido es el km 12 de la AC-111 (A Coruña), donde entre 2018 y 2023 murieron cuatro motoristas en circunstancias idénticas: impacto frontal en horarios de baja visibilidad. Tras el último accidente (un hombre de 38 años en octubre de 2022), la Xunta instaló luces solares intermitentes, reduciendo los siniestros en un 60% en un año. ¿Por qué no se aplicó lo mismo en San Sadurniño?

El informe «Carreteras Secundarias: Riesgo y Abandono» (2023), de la Universidad de Santiago, analizó 15 puntos negros gallegos y concluyó que el 87% compartía tres fallos: 1) falta de mantenimiento (ramas que invaden la calzada), 2) señalización obsoleta (pinturas borrosas en un 30% de los casos), y 3) límites de velocidad mal calculados (en el 40% de los tramos, el límite era 20 km/h superior al recomendado por la DGT para curvas de radio inferior a 60 metros). En As Calvelas, el límite actual (60 km/h) supera en 10 km/h lo que la Asociación de Motoristas Gallegos (AMG) considera seguro para su geometría. Peor aún: en 2021, un estudio de la Estrada de Galicia S.A. ya propuso rebajarlo a 50 km/h, pero la medida nunca se ejecutó por *«falta de consenso municipal»*, según documentos obtenidos por En Foco Hoy.

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Mientras, en otros países con orografía similar, como Portugal o Escocia, se han implementado soluciones low-cost con resultados tangibles. En la N-222 portuguesa (tramo Vila Real-Braga), la instalación de barreras de plástico flexible y pintura antideslizante en curvas redujo las muertes de motoristas en un 72% entre 2019 y 2022. El coste por kilómetro: 18.000 euros, un 85% menos que las obras de reforma integral que Galicia pospone año tras año.

La próxima curva letal ya tiene nombre (y presupuesto)

El Plan de Infraestructuras 2025-2027 de la Xunta incluye 2,8 millones para actuar en 12 puntos negros, pero As Calvelas no está en la lista. En su lugar, se priorizan tramos con mayor tráfico de camiones, como la AG-55 (Ourense). La lógica es económica: cada accidente con víctima mortal en una carretera secundaria cuesta a la administración 1,3 millones en indemnizaciones y juicios (datos de la Consellería de Xustiza). Sin embargo, el coste político de actuar *antes* de que ocurran las muertes sigue siendo mayor. Mientras los técnicos debaten, los motoristas gallegos —que representan el 23% de las víctimas mortales en carretera en lo que va de 2024— siguen circulando por curvas que ya han escrito su epitafio: «Aquí murió alguien. El próximo podrías ser tú».

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