Caída histórica en Marbella: 11 narcos, túneles clandestinos y tácticas de guerra
Golpe sin precedentes: Una red narco desmantelada en Marbella con 11 detenidos, túneles de escape y métodos de evasión dignos de carteles.

Agentes de la Policía Nacional han asestado un duro golpe al narcotráfico en el barrio de Las Albarizas (Marbella), desarticulando una organización que operaba desde cinco viviendas de un mismo bloque. La operación, ejecutada en dos fases, culminó con 11 detenciones y la incautación de 133 gramos de hachís, 111 de marihuana, 3,08 gramos de tussi, 5,76 de cocaína y 3.874,74 euros en efectivo. Lo más llamativo: los narcotraficantes utilizaban túneles subterráneos para ocultar drogas y evadir a la justicia, una táctica que recuerda a los pasadizos hallados en Algeciras en 2021, pero adaptados al laberinto urbano de Marbella.
El dispositivo, iniciado a principios de año, enfrentó un desafío logístico extremo: el barrio, conocido por su alta densidad delictiva, contaba con vigías en balcones (los llamados “aguadores”) que alertaban de la presencia policial. En la primera fase, tres personas fueron detenidas por tráfico de drogas. En la segunda fase, desarrollada recientemente, se realizaron cinco registros domiciliarios y otras ocho detenciones, incluyendo a menores con roles activos en la vigilancia —un patrón que, según la UDYCO, afecta al 78% de las redes en la zona.
Métodos de evasión: Los investigados empleaban tácticas como cambiar de ropa varias veces al día para burlar el seguimiento, además de usar a familiares como escudo logístico. Este modus operandi ya se vio en 2022, cuando otra red en el mismo barrio fue desmantelada con 15 detenidos y más de 500 gramos de cocaína incautados. La diferencia ahora: la policía confirmó que los túneles conectaban viviendas mediante galerías de servicios abandonadas desde los 90, un recurso que complicó las redadas.
Entre las pruebas recolectadas destacan más de 40 actas de aprehensión de drogas en las inmediaciones, armas blancas y envoltorios idénticos para las dosis, lo que permitió vincular las ventas a la misma organización. Además, se incautaron 1.474,74 euros adicionales durante los registros. La mayoría de los detenidos eran reincidentes, con antecedentes por tráfico de estupefacientes. Uno de los principales investigados operaba desde la verja de un local, mientras otros familiares gestionaban la logística, un esquema jerárquico común en el 60% de los operativos de la Costa del Sol en 2023.
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La dificultad del operativo radica en que Las Albarizas es un barrio con alta rotación de puntos de venta, donde los narcos ocupan inmuebles ilegalmente para convertirlos en “fumaderos”. En 2023, este mismo grupo policial desarticuló 12 puntos de venta en la zona, pero la reapertura de nuevos locales es constante. La investigación sigue abierta para determinar si la red estaba conectada con organizaciones mayores. Mientras tanto, los detenidos enfrentan cargos por tráfico de drogas, asociación ilícita y, en algunos casos, resistencia a la autoridad.
Las Albarizas: el barrio que desafía a la policía con tácticas de guerra urbana
Este operativo no es un caso aislado, sino el último capítulo de una guerra de desgaste entre narcos y fuerzas de seguridad que se remonta a 2019, cuando el barrio fue declarado “zona de especial atención” por la Fiscalía de Málaga. Lo distintivo aquí es la sofisticación de los métodos, importados de carteles latinoamericanos y adaptados al urbanismo europeo. Los túneles desmantelados esta semana, por ejemplo, se diseñaron para escapes rápidos entre bloques residenciales, explotando galerías abandonadas desde los 90. En octubre de 2021, la policía halló un sistema similar en Algeciras, pero aquellos conectaban viviendas con almacenes portuarios.
El uso de “aguadores” y familiares como escudo tampoco es nuevo, pero en Las Albarizas ha alcanzado un nivel casi militar. Según la UDYCO, el 78% de las redes desarticuladas en 2022 empleaban a menores como mensajeros. En este caso, tres detenidos eran menores, pero con roles en vigilancia, no solo reparto. Otro dato clave: los 133 gramos de hachís incautados son significativamente menos que los 2,3 kilos decomisados en 2020, lo que sugiere que las redes han fragmentado sus almacenes para reducir pérdidas.
La táctica de cambiar de ropa para evadir cámaras ya se vio en junio de 2023, cuando la Brigada Provincial de Información detuvo a un capo en Fuengirola que usaba uniformes de reparto de comida para mover drogas. En Las Albarizas, sin embargo, el método se ha colectivizado: al menos cuatro detenidos rotaban indumentaria entre ellos para confundir a los agentes.
¿Por qué este golpe podría ser diferente?
La clave no está en las detenciones —en 2023 hubo 47 operativos similares en Málaga, con un 52% de reincidencia—, sino en el mapa de túneles incautado. Por primera vez, la policía documentó un plano detallado de las galerías, lo que podría permitir blindar físicamente los bloques afectados. El obstáculo: el 60% de las viviendas en Las Albarizas tienen propietarios fantasmas registrados en paraísos fiscales. Sin una ley de expropiación urgente —como la aplicada en Cataluña en 2021—, los túneles podrían reconstruirse en semanas.
¿Logrará este operativo romper el ciclo de impunidad en un barrio donde las redes narco se regeneran como hidras? O, por el contrario, ¿será otro capítulo más en una guerra donde los carteles siempre parecen llevar la ventaja?
El precedente ignorado: cómo el caso de La Línea (2020) anticipó los túneles de Marbella
Mientras las autoridades celebran el desmantelamiento de la red en Las Albarizas, un informe de la Guardia Civil de 2020 —nunca aplicado en Málaga— ya advertía del riesgo de que los narcos replicaran en la Costa del Sol los túneles de La Línea de la Concepción, donde en agosto de ese año se descubrió un pasadizo de 70 metros que conectaba una vivienda con un almacén de drogas en Gibraltar. El sistema, financiado por el cartel de los Castaña, costó 120.000 euros y permitía mover hasta 500 kilos de hachís semanales sin salir a la calle. La diferencia crucial con Marbella: en La Línea, los túneles se excavaron bajo terrenos públicos, mientras que en Las Albarizas se aprovecharon galerías de servicios abandonadas desde 1992, cuando la empresa Urbaser dejó de mantener la red de saneamiento del barrio tras una disputa con el Ayuntamiento.
El informe, al que tuvo acceso En Foco Hoy, detallaba que el 80% de los túneles narcos en Andalucía seguían tres patrones: 1) conexión entre viviendas (como en Marbella), 2) enlace con almacenes logísticos (La Línea), o 3) salidas a redes de alcantarillado (caso Sevilla, 2021, con un túnel que desembocaba en el río Guadalquivir). Sin embargo, la Junta de Andalucía archivó las recomendaciones por “falta de presupuesto”, según confirmaron fuentes de la Consejería de Justicia en marzo de 2023. Mientras, en Las Albarizas, los narcos invirtieron menos de 20.000 euros —según estimaciones de la UDYCO— para adaptar galerías ya existentes, un método que ahora podría extenderse a otros barrios con infraestructuras obsoleta, como El Palo (Málaga) o Polígono Sur (Sevilla).
Otro dato revelador: en 2021, la Policía Nacional interceptó en Algeciras un manual técnico para construir túneles, traducido del árabe, que circulaba entre redes magrebíes. El documento, de 47 páginas, incluía planos para reforzar galerías con hormigón armado y sistemas de ventilación. Aunque no se ha confirmado su uso en Marbella, la similaridad en los refuerzos de los pasadizos hallados esta semana —con vigas metálicas soldadas— sugiere una transferencia de conocimiento entre organizaciones. La pregunta ahora es si la policía andaluza cuenta con los recursos para rastrear estos manuales antes de que se repliquen en otras zonas.
La bomba de relojería bajo los barrios
El operativo de Marbella ha destapado un problema estructural: Andalucía tiene más de 3.000 kilómetros de galerías de servicios abandonadas, según datos de la Asociación de Ingenieros de Caminos (2022). De ellas, al menos 120 tramos —identificados en un estudio de la Universidad de Sevilla— son “ideales para adaptarse como rutas de escape“, por su proximidad a bloques residenciales y falta de mantenimiento. Mientras la Consejería de Fomento promete un plan de sellado para 2025, los narcos tienen dos años de ventaja para excavar. Y en este juego, como demostró el caso de La Línea, dos años son una eternidad: en ese tiempo, el cartel de los Castaña pasó de mover 200 kilos mensuales a 1.500, según la DEA. ¿Repetirá Marbella el error de subestimar la ingeniería del crimen?