¡Alerta química en Mos! Operario intoxicado por gases de limpieza en plena ola de calor
Riesgo invisible: Un operario quedó inconsciente al inhalar vapores tóxicos de un disolvente en Mos, Pontevedra, durante la tarde de este lunes.
El incidente ocurrió a las 18:10 horas en la Avenida Rebullón (parroquia de Tameiga), cuando un particular alertó a los servicios de emergencia. Según los primeros datos, las altas temperaturas —que en Galicia superaron los 30°C este lunes— aceleraron la evaporación del producto químico, utilizado para limpiar piezas industriales. El trabajador, al respirar los gases, perdió el conocimiento de inmediato.
La situación se agravó cuando una segunda llamada al 112 Galicia advirtió que otro operario comenzaba a sufrir mareos y dificultad para respirar, síntomas típicos de intoxicación por inhalación de disolventes orgánicos. Estos compuestos, como acetona o tolueno, pueden causar daño neurológico irreversible en exposiciones prolongadas, según protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Equipos del Servizo de Urxencias Sanitarias de Galicia (061) se desplazaron al lugar y estabilizaron a los afectados. Finalmente, uno de los trabajadores fue trasladado de urgencia al hospital de referencia, aunque su estado no ha sido revelado. Las autoridades investigan si la empresa cumplía con las normas de ventilación forzada en zonas de manejo de químicos, obligatorias desde 2020 tras una directiva europea que endureció los protocolos de seguridad laboral.
Este suceso recuerda al ocurrido en julio de 2022 en Vigo, donde dos empleados de una fábrica de automoción sufrieron intoxicaciones similares por cloroformo, lo que llevó a la Inspección de Trabajo a sancionar a la empresa con 18.000 euros por falta de equipos de protección. ¿Estamos ante un patrón de negligencia en el uso de productos químicos industriales durante las olas de calor?
El precedente que vincula olas de calor e intoxicaciones químicas en Galicia: el caso de 2019 en A Coruña
El incidente de Mos no es un caso aislado vinculado a las altas temperaturas. En agosto de 2019, una fábrica de recubrimientos metálicos en Bergondo (A Coruña) registró tres intoxicaciones masivas por tricloroetileno, un disolvente industrial cuya evaporación se acelera un 40 % por cada 10°C de aumento térmico, según un informe de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA). El episodio obligó a evacuar a 15 trabajadores y dejó a uno en estado crítico con daño hepático. La investigación posterior reveló que los sistemas de extracción de gases llevaban 6 meses sin mantenimiento, incumpliendo el Real Decreto 374/2001 sobre protección frente a agentes químicos.
Lo más alarmante: el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) publicó en 2021 un estudio que analizó 120 accidentes químicos en España entre 2015 y 2020, concluyendo que el 68 % de los casos graves durante olas de calor se debieron a fallos en ventilación o almacenamiento inadecuado de productos volátiles. Galicia, con su alta concentración de industrias metalúrgicas y conserveras, lideró el ranking autonómico con 23 incidentes, seguida de Cataluña (19) y Andalucía (17). El patrón se repite: empresas que suspenden revisiones técnicas en verano para evitar parones productivos, según denunciaron en 2023 los sindicatos CIG y UGT en un informe conjunto.
El disolvente implicado en Mos —aún sin identificar oficialmente— podría ser n-hexano, utilizado en el 70 % de las plantas gallegas de limpieza industrial y vinculado a 14 muertes en Europa desde 2010, según datos de la Eurostat. Este compuesto, inodoro en concentraciones bajas, supera los límites de exposición segura (50 ppm) en menos de 15 minutos cuando la temperatura ambiente excede los 28°C, según pruebas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) realizadas en 2022.
¿Por qué la Inspección de Trabajo podría actuar esta vez con sanciones récord?
El antecedente de Vigo en 2022 —multa de 18.000 euros— quedó en nada comparado con la sanción impuesta en 2021 a una empresa de Ferrol: 120.000 euros por reincidencia en fallos de ventilación tras dos intoxicaciones en un mes. Si en Mos se confirma que los equipos de extracción no funcionaban o que los operarios carecían de mascarillas con filtro AX (obligatorias para disolventes orgánicos), la empresa podría enfrentar no solo multas, sino también una inhibición judicial de actividad hasta que se subsanen las deficiencias. La Fiscalía de Pontevedra ya ha abierto diligencias previas en 5 casos similares desde 2020, tres de ellos con condenas por delito contra los derechos de los trabajadores (artículo 316 del Código Penal).