Gallardo al borde: ¿renuncia o resiste en su peor crisis en River?
Decisión en 48 horas: Marcelo Gallardo analiza abandonar River tras la tercera derrota seguida, un récord negativo no visto desde 1983 y sin victorias en cuatro fechas.
Por primera vez desde su segundo regreso al banco de River en agosto de 2024, Marcelo Gallardo cuestiona su continuidad tras la dolorosa caída 1-0 ante Vélez en el Amalfitani. El técnico, conocido por su temple en crisis anteriores, canceló la rueda de prensa y se recluyó para evaluar su futuro en las próximas horas. Con el equipo en el puesto 21 de la tabla anual, tres derrotas consecutivas en el Apertura 2026 y un plantel que no reacciona, la pregunta es inevitable: ¿Este es el fin de su ciclo? La respuesta podría llegar antes del duelo clave contra Banfield, este jueves a las 19.30 en el Monumental.
Según reconstruyó LA NACION, Gallardo permaneció 40 minutos en el campo tras el pitazo final, dialogando en privado con su cuerpo técnico. Luego, en un gesto inusual, se despidió uno por uno de cada jugador y colaborador en el vestuario visitante. Sin dar explicaciones, solo adelantó que necesitaría tiempo para “tomar la mejor decisión”. Se retiró en silencio, escoltado por seguridad y acompañado por sus asistentes Matías Biscay y Hernán Buján, mientras las caras largas del plantel y los dirigentes reflejaban la gravedad del momento. Nadie se atrevió a pronosticar su veredicto.
Un equipo sin rumbo: números que asfixian
La crisis no es coyuntural: es estructural. River perdió 12 de sus últimos 20 partidos (desde los cuartos de final de la Libertadores 2025 ante Palmeiras), con apenas 5 triunfos y 3 empates en ese lapso. Una marca que no se veía desde 1983, cuando el equipo terminó anteúltimo bajo el mando de José Varacka y Jorge Dominichi. Pero hay más:
- 18 juegos sin remontar: El Millonario no logra dar vuelta un marcador adverso en casi medio año, y perdió los últimos 11 partidos en los que empezó perdiendo.
- Sin victorias en 2026: Solo 2 triunfos en 6 fechas del Apertura, con goleadas como el 1-4 ante Tigre que expusieron sus debilidades defensivas.
- Objetivos fallidos: Quedó fuera de la Libertadores 2026 (jugará Sudamericana), perdió el Clausura 2025 y cayó en la Copa Argentina.
“Si te golpean, te levantás“, había sentado Gallardo tras la goleada ante Tigre. Pero las palabras no se tradujeron en hechos: el equipo no reacciona ni anímica ni futbolísticamente, con cambios de planes constantes, bajo rendimiento individual y refuerzos que aún no rinden, como Kendry Paez o Aníbal Moreno.
Refuerzos caros, lesiones y un plantel en jaque
El mercado de pases de verano dejó un saldo agridulce. River invirtió en figuras como Fausto Vera, Matías Viña y el propio Paez, pero ninguno ha logrado inclinar la balanza. Mientras, se despidieron pilares históricos: Enzo Pérez, Nacho Fernández, Milton Casco y Gonzalo Martínez (este último, clave en el ciclo anterior). También Manuel Lanzini, quien este domingo fue figura y verdugo con Vélez, anotando el gol que selló la derrota de su exequipo.
Las lesiones agravan el panorama:
- Franco Armani: Sufrió un desgarro en el gemelo durante la pretemporada. Volvió ante Vélez, pero no terminó el calentamiento y fue reemplazado por Ezequiel Beltrán al inicio del segundo tiempo.
- Sebastián Driussi: Recién recuperado de un desgarro grado 1 (lesión sufridas el 1° de febrero ante Rosario Central), volvió desfasado y sin impacto.
- Juanfer Quintero: Abandonó el campo a los 27 minutos por molestias físicas.
- Kendry Paez: Ingresó en el complemento, pero debió salir por un golpe en el hombro izquierdo.
Este lunes a las 18:00, el plantel se reunirá en River Camp bajo una tensión palpable. Los jugadores saben que el ambiente en el Monumental será hostil: la hinchada ya manifestó su descontento, y un nuevo traspié contra Banfield podría desencadenar una crisis institucional.
¿Qué pasa si Gallardo se va?
La posible renuncia de Gallardo abriría un escenario de incertidumbre en un club que, pese a sus crisis, sigue siendo uno de los tres grandes de Argentina con mayor presión por títulos. Su salida dejaría al descubierto problemas de fondo:
- Falta de identidad: El equipo oscila entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1 sin claridad táctica.
- Desgaste físico: La pretemporada desde el 20 de diciembre no se tradujo en rendimiento.
- Presión dirigencial: Stefano Di Carlo, nuevo presidente, apostó por él con refuerzos, pero los resultados no llegan.
Gallardo, ídolo máximo del club como jugador y entrenador, vive su peor momento desde 2018, cuando una seguidilla de malos resultados lo llevó a renunciar temporalmente. Pero esta vez el contexto es más complejo: sin títulos en su segundo ciclo y con un plantel que no responde. Este lunes, en la intimidad de River Camp, definirá si asume el desafío de revertir la historia o si, por primera vez, el “Muñeco” baja los brazos.
Mientras tanto, una pregunta resuena en Núñez: ¿Quién podría reemplazarlo en un vestuario fracturado y con una hinchada al borde del hartazgo?
El precedente de 2018: cuando Gallardo estuvo a un paso de irse (y volvió más fuerte)
La crisis actual de Marcelo Gallardo en River evoca un episodio casi idéntico en abril de 2018, cuando el técnico presentó su renuncia tras una derrota 2-0 ante Independiente en Avellaneda, su tercera caída consecutiva en el torneo local. Aquella vez, el equipo ocupaba el puesto 19° con solo 15 puntos en 14 fechas, una marca similar a la actual (21° con 5 puntos en 6 fechas del Apertura 2026). La diferencia clave: en 2018, la dirigencia —liderada entonces por Rodolfo D’Onofrio— rechazó la renuncia en menos de 24 horas y le dio un voto de confianza que Gallardo pagó con creces: ese mismo año, River ganó la Copa Libertadores (derrotando a Boca en la final de Madrid) y la Recopa Sudamericana. ¿Podría repetirse la historia?
El paralelo no es casual. En 2018, Gallardo también canceló la rueda de prensa post-partido y se recluyó con su cuerpo técnico (integrado, como ahora, por Matías Biscay). La hinchada, dividida entre el apoyo incondicional y el reclamo, coreó su nombre en el siguiente partido, un 2-1 ante San Lorenzo que marcó el inicio de la remontada. Hoy, sin embargo, el contexto es más hostil: el equipo no solo pierde, sino que no genera juego ni reacciona en partidos clave, algo que no ocurría ni en sus peores momentos de 2018. Además, entonces contaba con figuras consagradas como Lucas Pratto, Gonzalo Martínez (en su mejor versión) y Enzo Pérez, mientras que ahora los refuerzos estrella —Kendry Paez, Fausto Vera— están lejos de su nivel.
Otro dato revelador: en 2018, Gallardo tenía un saldo positivo en su ciclo (había ganado la Copa Argentina 2017 y la Supercopa 2018), lo que le dio crédito ante la dirigencia. Hoy, en cambio, lleva 20 partidos sin títulos y una eliminación temprana en la Libertadores 2025, algo que no ocurría desde 2016. La pregunta que pocos se atreven a formular es si, esta vez, el “Muñeco” ya agotó su capacidad de reinvención en un club donde su leyenda como jugador (campeón en 1996, 1997 y 1999) siempre le dio un margen extra.
| Crisis | Año | Posición en la tabla | Racha negativa | Desenlace |
|---|---|---|---|---|
| Primera renuncia (rechazada) | 2018 | 19° (15 pts en 14 fechas) | 3 derrotas seguidas | Liberadores 2018 + Recopa 2019 |
| Segunda crisis (sin renuncia) | 2021 | 12° (tras caída vs. Racing) | 2 derrotas + 3 empates | Campeón Torneo 2021 |
| Crisis actual | 2026 | 21° (5 pts en 6 fechas) | 3 derrotas + 0 victorias | ? |
¿Un adiós definitivo o el último round de un luchador?
Gallardo sabe que, si se va ahora, su legado quedará mancado por un final sin gloria, algo que contrasta con su historia de resiliencia. En 2018, el equipo respondió porque él cambió el discurso: pasó de exigir resultados a reconstruir la confianza con jugadores como Exequiel Palacios y Rafael Santos Borré, hoy figuras en Europa. Hoy, en cambio, el plantel parece sin líderes naturales (la salida de Enzo Pérez pesa más de lo admitido) y con una dirigencia —encabezada por Stefano Di Carlo— que, aunque lo respalda en público, ya evalúa nombres como Fernando Gago o Eduardo Domínguez por si la renuncia se consume. La clave estará en cómo maneje las próximas 48 horas: si opta por la dimisión, será la primera vez en su carrera que abandona un proyecto sin un título reciente. Si se queda, deberá explicar cómo piensa romper una racha que ni siquiera en sus peores épocas como DT había vivido: 12 derrotas en 20 partidos, un récord que ni Ángel Labruna (en sus últimos años) alcanzó.