Jugadores de Independiente abatidos tras el 2-1 ante Talleres, reflejo del colapso en 25 minutos fatales

🔴 Independiente se derrumba: de ganar 1-0 a caer 2-1 en 25 minutos fatales

Autodestrucción en Avellaneda: Independiente pasó del dominio absoluto y un gol de ventaja a un colapso defensivo que Talleres aprovechó para dar vuelta el marcador en solo 25 minutos.

El equipo de Gustavo Quinteros volvió a repetir el mismo guion que exaspera a su hinchada: un solo punto en los últimos 27 disputados, un récord que enciende todas las alarmas en un club que no logra estabilidad. Lo que comenzó como un partido para recuperar la confianza —con un primer tiempo de buen fútbol, ocasiones claras y un gol de Ávalos (su sexto en el torneo, líder goleador)— terminó en pesadilla. Talleres, sin brillar, capitalizó los errores rojos: la mala salida de Rey en un córner (que derivó en el 1-1 de Schott) y un contraataque letal con asistencia de Valoyes y definición de Dávila (2-1). El remate fue la expulsión de Abaldo por un foul a Cáceres cuando se iba solo al arco, dejando al equipo diezmado para los próximos compromisos.

Estamos muy dolidos“, admitió Quinteros, visiblemente afectado. “Independiente mereció ganar. Creamos el doble de situaciones que Talleres, pero el empate nos golpeó anímicamente. El ambiente está pesado: hay presión por jugar bien y ganar”. El técnico boliviano, conocido por su estilo analógico (tomaba notas en una libreta mientras rivales como Tevez usan tecnología), no encontró respuestas en los cambios: Fernández Cedrés y Cabral ingresaron y el equipo empeoró. Talleres, en cambio, se revitalizó con Valoyes y Dávila, dos piezas que inclinaron la balanza en el tramo final.

El partido que se escapó: de 3 chances claras a un error tras otro

Independiente arrancó con una intensidad que ilusionó. En los primeros 15 minutos, generó tres ocasiones nítidas: un remate de Millán que se fue alto, un cabezazo de Valdez despejado in extremis y una internada de Abaldo que Herrera contuvo con los pies. El equipo mostraba asociación fluida, con Montiel (en su reaparición) como cerebro creativo, Ávalos como pivote y Marcone dando equilibrio. Incluso Malcorra, el eslabón más débil, tuvo dos remates que obligaron al arquero rival. Talleres, por su parte, no tocó la pelota en los primeros 20 minutos: su única salida era el brasileño Rick, quien por la izquierda hacía sufrir a Arias con sus desbordes.

Ver  River ficha a Pablo Longoria: el español que revolucionará el fútbol argentino desde Núñez

El primer tiempo cerró con un 2-1 en corners y un 60% de posesión para Independiente, pero sin goles. La historia cambió en el complemento. A los 5 minutos, Ávalos estrelló un cabezazo en el poste —la cuarta ocasión roja— y, en la jugada siguiente, Talleres respondió con su primera llegada peligrosa: Rick asistió a Ronaldo Martínez, pero Rey evitó el gol con una atajada que celebró como si fuera un tanto. El arquero, figura en ese momento, sería luego el responsable indirecto del primer gol cordobés.

Schott, autor del empate de Talleres, festeja, mientras Marcone completa la escenaJUAN MANUEL BAEZ

El gol de Ávalos (1-0) llegó tras un rebote afortunado: Montiel remató desde media distancia, Herrera despejó al travesaño y, en la segunda jugada, el delantero paraguayo —convocado recientemente a su selección— definió con frialdad. Fue el premio a un dominio que parecía definitivo. Pero Independiente, otra vez, se relajó. Talleres, que había mejorado con la entrada de Ortegoza en el mediocampo, encontró oxígeno. El error de Rey en un córner (pelota corta que Schott cabeceó sin marca) empató el partido y rompió el espíritu rojo. En 10 minutos, Dávila sentenció con un contraataque letal.

¿Qué sigue? Dos clásicos con el equipo en crisis

La derrota deja a Independiente en una situación límite de cara a los próximos partidos: visita a Racing (clásico de Avellaneda) y Boca en la Bombonera, dos duelos que exigen solidez mental y física. El equipo acumula solo 1 punto en los últimos 9 disputados y una racha de 5 partidos sin ganar (4 derrotas y 1 empate). La hinchada, que silbó al final del partido, no perdona los mismos errores: falta de concentración en pelota parada, cambios que desequilibran al equipo y una defensa frágil en transiciones.

Ver  "¡Nunca vi algo igual!": Colapinto electriza a la F1 en Miami tras su road show histórico

Quinteros, cuestionado por un sector de la parcialidad, deberá tomar decisiones drásticas. ¿Volverá a la titularidad Pozzo en lugar de Malcorra? ¿Se arriesgará con un doble cinco en el mediocampo para dar más protección a la defensa? Mientras tanto, Talleres, que sumó su tercera victoria consecutiva como visitante, se consolida en la zona alta de la tabla y demuestra que sabe sufrir y aprovechar los errores rivales.

La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿Hasta cuándo Independiente podrá permitirse el lujo de autodestruirse? Con un fixture que se complica y una hinchada al borde del hartazgo, el margen para el error se agota.

El fantasma de 2021: cuando Independiente colapsó en la misma cancha y contra el mismo rival

El derrumbe ante Talleres no es una novedad en la memoria reciente de Independiente. El 17 de octubre de 2021, en el mismo estadio Libertadores de América, el *Rojo* vivió un guion casi idéntico: ganaba 1-0 con gol de Alan Velasco (minuto 23), dominaba el partido con un 62% de posesión y generaba tres ocasiones claras en el primer tiempo. Pero en solo 18 minutos del complemento, Talleres dio vuelta el marcador con goles de Ramiro Méndez (67’) y Nahuel Bustos (75’), aprovechando errores en pelota parada y una defensa desorganizada. Ese día, el técnico Sebastián Beccacece —hoy en Newell’s— fue cuestionado por cambios tardíos (ingresó Silvio Romero a los 70’, cuando el equipo ya perdía), y el equipo cerró el torneo con solo 2 victorias en 10 partidos, una crisis que terminó con su salida.

Hay más paralelos inquietantes. En aquel 2021, Independiente también arrastraba una racha de 5 partidos sin ganar antes del duelo con Talleres, y el gol en contra que inició el colapso llegó tras un córner mal defendido (como el de Schott ayer). Además, el equipo cordobés tenía en sus filas a Nahuel Bustos, hoy en Pachuca (México), quien anotó 7 goles en 12 partidos contra el *Rojo* —una estadística que refleja la vulnerabilidad histórica de Independiente frente a equipos que presionan alto y explotan los espacios en transiciones. El dato más cruel: desde 2018, Talleres le ha ganado 5 de los últimos 7 enfrentamientos en Avellaneda, con un saldo de 12 goles a favor y solo 6 en contra.

Ver  "Golpes en el paraíso": el escándalo que sacudió al Real Madrid desde dentro

Otro detalle que repite la historia es el peso de las expulsiones. En 2021, Fabricio Bustos fue expulsado al minuto 80’ por una falta sobre Dayro Moreno, dejando al equipo con 10 y sin opciones de reacción. Ayer, la tarjeta roja a Abaldo —su segunda en el torneo— lo marginará ante Racing, un clásico donde Independiente ya acumula 3 derrotas seguidas (2022, 2023 y el 1-0 en la Copa de la Liga 2024). Sin su lateral derecho titular, Quinteros deberá improvisar con Arias o un cambio de esquema, algo que en el pasado reciente siempre terminó en más errores defensivos.

¿Un patrón o una maldición? Lo que viene es peor que el pasado

En 2021, el colapso ante Talleres marcó el inicio del fin para Beccacece. Hoy, Quinteros enfrenta un escenario aún más hostil: dos clásicos en una semana (Racing y Boca) con un equipo diezmado, una hinchada fracturada y un récord que lo persigue: ningún técnico de Independiente ha sobrevivido a una racha de 6 partidos sin ganar desde 2016, cuando Ariel Holan logró romper la mala racha in extremis con un triunfo ante San Lorenzo. La diferencia ahora es que el fixture no perdona: después de Racing y Boca, vienen River en el Monumental y Estudiantes en la Copa Argentina. Si el guion se repite, la historia no será un fantasma, sino un verdugo.

Referencia de contenido: aquí

Categorías