Irán amenaza con minar el golfo Pérsico: «EEUU e Israel pagarán el precio»
Amenaza sin precedentes: Irán advierte que convertirá el golfo Pérsico en un campo minado si Washington o Tel Aviv atacan sus islas estratégicas.
Las autoridades iraníes lanzaron este lunes una advertencia contundente: si Estados Unidos o Israel ejecutan cualquier acción militar contra la costa sur del país o sus islas, Teherán responderá transformando todas las rutas marítimas del golfo Pérsico en una zona infestada de minas. El Consejo de Defensa iraní dejó claro que “la responsabilidad total de las consecuencias recaerá sobre el agresor”, según un comunicado oficial difundido hoy.
El organismo militar detalló que cualquier hostilidades desencadenarán un minado sistemático de accesos y líneas de comunicación en la región. La operación incluirá el despliegue de minas navales de diverso tipo, incluyendo artefactos flotantes lanzados desde tierra, una estrategia que podría paralizar el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20 % del petróleo mundial— durante un período prolongado. “Durante ese tiempo, el golfo Pérsico y el estrecho quedarán efectivamente sellados“, subrayaron las fuentes.
El mensaje evoca un precedente histórico: en los años ochenta, durante la guerra Irak-Irán (1980-1988), más de 100 buques desminadores internacionales intentaron limpiar la zona sin éxito. Según registros militares, solo lograron neutralizar una mínima fracción de los artefactos, lo que prolongó el bloqueo y generó pérdidas millonarias en el comercio global. Teherán parece confiar en que, esta vez, el impacto sería aún mayor dada la dependencia actual del petróleo de la región.
La advertencia llega en medio de informes del portal Axios, que sugieren que EEUU evalúa atacar o bloquear la isla de Jarg —ya bombardeada en días recientes— para forzar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz. El Consejo iraní respondió que, en caso de conflicto, la única ruta segura para naves no beligerantes será coordinar su paso directamente con las autoridades de Teherán, un guante de desafío lanzado a la comunidad internacional.
Esta escalada es la respuesta directa a los ataques iniciados el 28 de febrero por Israel y EEUU, que incluyeron bombardeos a posiciones iraníes y acciones contra buques mercantes en el estrecho. La Guardia Revolucionaria ha reivindicado además recientes ofensivas contra territorio israelí y bases estadounidenses en Oriente Próximo, incluyendo el uso de misiles balísticos y drones. Según analistas, el golfo Pérsico se ha convertido en el punto más inflamable del tablero geopolítico actual: ¿estamos al borde de un conflicto que podría disparar los precios del petróleo a niveles récord?
El estrecho de Ormuz: el cuello de botella que Irán ha usado como arma antes (y con éxito)
La amenaza de minar el golfo Pérsico no es retórica: Irán ya demostró en el pasado su capacidad para paralizar el estrecho de Ormuz, un paso marítimo de apenas 33 km de ancho en su punto más angosto, por donde fluye el 30% del petróleo transportado por vía marítima global. En julio de 1987, durante la guerra Irak-Irán, Teherán desplegó minas que dañaron al buque estadounidense USS Samuel B. Roberts, un incidente que escaló a la Operación Mantis Religiosa (abril 1988), donde EEUU hundió dos plataformas petroleras iraníes y destruyó parte de su flota. El resultado: el petróleo Brent subió un 18% en dos semanas, y los costos de seguro marítimo se dispararon un 300% para buques en la zona.
El precedente más reciente ocurrió en 2019, cuando Irán derribó un dron estadounidense RQ-4A Global Hawk (valorado en $130 millones) cerca del estrecho, tras acusar a Washington de violar su espacio aéreo. Aunque no se minaron las aguas, la tensión llevó a ataques con drones contra petroleros —como el MT Front Altair, propiedad de una empresa noruega— y a un aumento del 10% en los fletes de transporte de crudo en solo 48 horas. Según datos de la EIA (Energy Information Administration), cada día de cierre total del estrecho costaría a la economía global $1.200 millones en pérdidas directas, sin contar el efecto dominó en cadenas de suministro.
Lo que hace esta amenaza distinta es su escala: en los 80, Irán usó minas contacto simples (activadas por impacto), pero hoy su arsenal incluye minas influenciadas por presión magnética y acústica, como las EM-52 (de fabricación rusa, adquiridas en 2007), capaces de detectar buques a 500 metros de distancia y resistentes a contramedidas electrónicas. Además, la Guardia Revolucionaria ha probado en ejercicios recientes el despliegue de minas desde lanchas rápidas tipo Boghammar (usadas en el ataque al USS Cole en 2000), que pueden sembrar campos minados en menos de 2 horas.
¿Un jaque mate energético o un farol calculado?
Irán sabe que, esta vez, el mundo no tiene un plan B. En 2019, Arabia Saudita activó el oleoducto East-West (capacidad: 5 millones de barriles/día) para eludir el estrecho, pero hoy opera al 60% por mantenimiento. Mientras, los stocks estratégicos de la IEA están en su nivel más bajo desde 2008: 1.500 millones de barriles, insuficientes para cubrir una interrupción prolongada. La pregunta no es si Teherán puede ejecutar su amenaza, sino si está dispuesto a asumir el costo: en 2012, cuando amenazó con cerrar el estrecho, el rial iraní se devaluó un 40% en un mes. Pero hoy, con el petróleo a $90 el barril y un gobierno bajo presión interna, el cálculo podría ser distinto.