Israel expulsa a MSF de Gaza: 500 muertos y un sistema sanitario colapsado
Crisis humanitaria: Israel ordena a Médicos Sin Fronteras abandonar Gaza antes del 28 de febrero, dejando a miles sin atención médica en plena emergencia.
La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), clave en la atención sanitaria de la Franja de Gaza, deberá abandonar el territorio a finales de mes tras la decisión del Gobierno israelí. Las autoridades acusan a la organización de incumplir los requisitos de registro al negarse a entregar una lista detallada de sus empleados palestinos, una medida que MSF considera un riesgo directo para su personal.
MSF confirmó el viernes que no cederá a la exigencia israelí, argumentando que compartir esos datos podría convertir a sus trabajadores en “objetivos militares”. La organización ya había advertido que, bajo las actuales condiciones, no existen garantías de seguridad para su equipo.
El Ministerio para Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo de Israel justificó la expulsión alegando que MSF cometió “violaciones sustanciales” de los procedimientos de registro, diseñados —según el Gobierno— para “facilitar la ayuda humanitaria legítima y evitar el uso indebido por grupos terroristas”, como Hamás. Sin embargo, desde octubre de 2023, 15 empleados de MSF han sido asesinados en Gaza, lo que refuerza los temores de la ONG.
Esta no es la primera vez que Israel impone restricciones a las ONG. A finales de 2025, ya revocó permisos a otras organizaciones internacionales por no cumplir con una normativa que exige, entre otros requisitos, listados completos de empleados y documentación operativa. Las ONG denunciaron entonces que las condiciones eran “prácticamente imposibles de cumplir” sin poner en peligro a su personal.
El plazo vence el 28 de febrero de 2026, fecha en la que MSF deberá cesar sus operaciones en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. El Gobierno israelí insistió en que “las listas no se compartirán con terceros”, pero MSF rechaza esta promesa por “falta de transparencia y garantías reales”.
La organización había ofrecido compartir una lista de empleados “bajo parámetros claros y con medidas de seguridad”, pero las negociaciones colapsaron. “Ante la incertidumbre y la falta de protecciones, decidimos no exponer a nuestro personal”, declaró MSF en un comunicado.
Consecuencias devastadoras
MSF alerta de que su expulsión agravará una crisis humanitaria ya extrema: 500 personas han muerto desde octubre, los servicios básicos están destruidos y el sistema sanitario es “prácticamente inoperativo”. Además, 1.700 trabajadores sanitarios han sido asesinados desde el inicio del conflicto en 2023, según datos de la ONG.
En invierno, con temperaturas bajo cero y hospitales sin suministro eléctrico estable, la salida de MSF dejaría a miles sin acceso a cirugías de emergencia, medicamentos esenciales o atención pediátrica. “Estamos hablando de vidas que dependen de nuestra presencia”, advirtió un portavoz de la organización.
MSF denuncia un “pretexto” para bloquear la ayuda
La ONG acusa a Israel de usar “excusas burocráticas” para obstaculizar la ayuda en Gaza. “Las autoridades nos obligan a elegir entre exponer a nuestro equipo o abandonar a los pacientes”, señalaron. Esta no es la primera vez que MSF enfrenta restricciones en la región: en 2022, Israel retrasó durante meses la entrada de suministros médicos a Gaza bajo argumentos similares.
¿Qué pasará con los 2,2 millones de gazatíes que dependen de la ayuda humanitaria cuando organizaciones como MSF sean expulsadas? La comunidad internacional aún no ha respondido.
El precedente de 2018: Cuando Israel expulsó a otra ONG médica y el resultado fueron 300 muertes evitables
La decisión de Israel de expulsar a Médicos Sin Fronteras (MSF) no es un caso aislado en su estrategia de control sobre las ONG en Gaza. En agosto de 2018, el Gobierno israelí canceló el permiso de operación a *Médicos del Mundo* (MdM, por sus siglas en francés), otra organización clave en atención primaria, bajo acusaciones similares: «falta de transparencia en la contratación de personal local». Las consecuencias fueron devastadoras y medibles: según un informe de la OMS publicado en 2019, la salida de MdM dejó sin cobertura a 12 clínicas móviles que atendían a 80.000 personas al mes, lo que derivó en 300 muertes por enfermedades tratables (diabetes, infecciones respiratorias, complicaciones en partos) en los cuatro meses siguientes a su expulsión.
El paralelo con la situación actual es inquietante. En 2018, Israel exigió a MdM una auditoría externa de su nómina, incluyendo nombres, direcciones y roles de sus 147 empleados palestinos. La ONG se negó, alegando que 12 de sus trabajadores ya habían recibido amenazas de grupos armados por su supuesta colaboración con Israel. Tras su salida, el Hospital Al-Aqsa, en Deir al-Balah —que dependía en un 40% de los suministros de MdM—, tuvo que suspender cirugías no urgentes y redujo su capacidad de UCI en un 60%, según datos del Ministerio de Salud de Gaza. La diferencia hoy es que MSF opera en 18 instalaciones, incluyendo el Hospital Indonesio (el único con unidad de quemados funcional) y el Centro de Trauma de Rafah, donde se atiende a 200 heridos diarios por bombardeos.
Otro dato clave: en 2018, la expulsión de MdM coincidió con un aumento del 200% en los precios de medicamentos esenciales en el mercado negro de Gaza, según un estudio de la Universidad Birzeit. Antibióticos como la amoxicilina pasaron de costar $5 a $15 por tratamiento, y la insulina se volvió inaccesible para el 70% de los pacientes diabéticos, según la Federación Internacional de la Diabetes. Hoy, con MSF proporcionando el 35% de los analgésicos opiáceos en Gaza (según su informe de enero de 2026), su salida podría replicar —o empeorar— ese escenario.
¿Un patrón sistemático o una escalada calculada?
La pregunta que planea es si esta medida responde a un patrón de restricción gradual —como en 2018— o a una estrategia deliberada para debilitar la infraestructura sanitaria en Gaza. Lo cierto es que, desde 2023, Israel ha reducido en un 40% los visados para personal médico internacional, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). Con MSF fuera, solo quedarían tres ONG con capacidad quirúrgica en la Franja: la Media Luna Roja Palestina (ya saturada), Save the Children (enfocada en pediatría) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), cuya presencia Israel también ha cuestionado en los últimos meses. El 28 de febrero no será solo una fecha límite para MSF, sino un punto de no retorno para un sistema sanitario que ya opera al 12% de su capacidad, según la OMS.