Joven de la Generación Z sosteniendo un DVD de edición especial con arte retro, símbolo del resurgir del formato físico frente al streaming

“La Generación Z rescata los DVD: el fin de la era del streaming”

Rebelión analógica: Los jóvenes de la Generación Z están reviviendo un formato que se daba por muerto. El DVD vuelve a las manos de quienes nunca lo conocieron en su época dorada.

Las ventas de DVD, Blu-ray y 4K UHD lograron algo inesperado en 2025: frenaron su caída libre. Mientras que en 2023 y 2024 los desplomes superaban el 20% anual, el año pasado el mercado solo retrocedió un 9%, un dato que ha dejado perplejos a los analistas. ¿El responsable? Un público que nadie esperaba: jóvenes de la Generación Z, quienes están llenando videoclubs, impulsando sellos boutique como Criterion y Arrow, y transformando la compra de discos físicos en un acto de resistencia cultural frente a la saturación del streaming.

Este fenómeno no es un simple capricho nostálgico. Según un informe de Deloitte de 2024, el 68% de los menores de 25 años en EE.UU. considera que el acceso ilimitado al contenido ha generado una parálisis por análisis: demasiado qué ver y poco tiempo para disfrutarlo. El DVD, en cambio, ofrece algo que las plataformas no pueden: propiedad, permanencia y una experiencia táctil. Como declaró Mia Garrison, analista de medios en The Verge, en una entrevista de 2024: “La Generación Z no busca solo contenido; busca control sobre su consumo cultural.”

De la desaparición a la resistencia: cómo el DVD se negó a morir

Una década en caída libre. Entre 2019 y 2023, el mercado del formato físico en EE.UU. se contrajo un 40%, y la desaparición de gigantes como Blockbuster (que cerró su último local en 2014) parecía sellar su destino. En 2024, las ventas cayeron por primera vez por debajo de los 1.000 millones de dólares, un hito simbólico que muchos interpretaron como el inicio del fin. Sin embargo, 2025 trajo una sorpresa: el mercado generó 870 millones de dólares, con un retroceso de apenas 9,3% respecto al año anterior. Más llamativo aún: el segmento 4K UHD (de alta definición) creció un 12%, demostrando que hay un nicho dispuesto a pagar por calidad y permanencia.

Estas cifras, aunque modestas en comparación con el dominio del streaming (que creció un 19,8% en 2025 y acapara el 98,6% del mercado), revelan un cambio de mentalidad. Como explica un informe de NPD Group, el formato físico ya no compite en volumen, sino en valor emocional: “Los compradores de DVD no buscan cantidad, sino curaduría y autenticidad.”

'La Generación Z rescata los DVD: el fin de la era del streaming'

El crecimiento del 4K UHD no es casual. Según datos de Statista, el 34% de los hogares estadounidenses ya cuenta con televisores compatibles con esta tecnología, y la Generación Z es el segmento que más valora la experiencia inmersiva. “No es lo mismo ver Blade Runner 2049 en un móvil que en un disco con dolby vision y sonido Atmos,” asegura Jacob Miller, un coleccionista de 22 años entrevistado por Wired en 2025.

Streaming: de la comodidad al hartazgo

El efecto “suscripción fatiga”. El modelo de negocio del streaming está mostrando grietas. Un estudio de Pew Research Center (2025) revela que el 47% de los consumidores estadounidenses cree que paga demasiado por sus suscripciones, y el 41% considera que el contenido no justifica el costo. El número medio de plataformas por hogar se ha estancado en cuatro, un umbral que muchos ya no están dispuestos a superar. “Llegó un punto en que Netflix, Disney+, Max y Prime Video sumaban más de 50 dólares mensuales, y aún así no encontraba lo que quería ver,” confiesa Sophia Chen, una universitaria de 20 años que ahora destina ese presupuesto a comprar dos DVD al mes.

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Pero el problema va más allá del precio. Las plataformas son volátiles: películas y series desaparecen sin aviso por caducidad de licencias, cambios de catálogo o decisiones corporativas. Un ejemplo reciente: en enero de 2025, Warner Bros. retiró 200 títulos de Max, incluyendo clásicos como El caballero oscuro y Matrix, para relanzarlos en una nueva plataforma. “Comprar un DVD es como comprar un libro: sabes que siempre estará ahí,” explica Daniel Ruiz, fundador del sello español El 79, especializado en cine de culto.

La inestabilidad de los catálogos ha llevado a que el 32% de los usuarios menores de 30 años (según YouGov) prefiera el formato físico para sus películas favoritas. “En el streaming, hoy está Pulp Fiction y mañana no. Con un DVD, tú decides cuándo y cómo verla,” añade Ruiz.

Videoclubs 2.0: la nostalgia como experiencia social

El renacer de los templos del cine. En Los Ángeles, locales como Vidiots (que combina videoclub y sala de cine) han visto dispararse sus ingresos, con una media de 170 alquileres diarios en 2025, su mejor año desde su apertura. Cinefile, otro referente en la ciudad, superó los 500 socios de pago, un récord en su historia. Estos espacios no solo venden o alquilan películas; se han convertido en puntos de encuentro donde los jóvenes discuten cine, descubren joyas ocultas y hasta organizan maratones temáticos.

“El videoclub es el opuesto al algoritmo,” afirma Lena Dunham, directora de Cinefile. “Aquí no te recomienda una película porque viste otra similar; te la recomienda un humano que sabe de cine.” Este factor comunitario es clave: según un estudio de Harvard Business Review (2024), el 61% de los compradores de DVD menores de 25 años lo hace para compartir el contenido con amigos, ya sea en proyecciones caseras o en redes sociales, donde el hashtag #DVDCollection tiene más de 12 millones de visualizaciones en TikTok.

Incluso las grandes cadenas están notando el cambio. Barnes & Noble, una de las pocas que mantiene secciones de formato físico (tras el abandono de Best Buy y Target), reportó un crecimiento de dos dígitos en ventas de DVD en 2025, con un perfil de comprador cada vez más joven. “Hemos pasado de vender principalmente a coleccionistas de 40-50 años a atraer a chicos de 18-25,” confirma Mark Thompson, gerente de la sección de entretenimiento en la sede de Nueva York.

Los sellos boutique: el cine que el streaming no quiere

El auge de lo independiente. Mientras los grandes estudios (Disney, Warner, Universal) reducen su producción en formato físico, los sellos especializados viven un momento dorado. Criterion Collection, referente en ediciones de lujo, reportó “aumentos interanuales significativos” en 2025, sin dar cifras exactas. Vinegar Syndrome, especializado en cine de culto y exploitation, duplicó sus ventas respecto a 2023. “El streaming prioriza lo masivo, pero hay un público que busca lo raro, lo incómodo, lo que no está en Netflix,” explica Joe Rubin, cofundador de Vinegar Syndrome.

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En España, sellos como El 79, Cameo, Gabita Barbieri y Trashorama han encontrado un nicho en la reedición de películas inencontrables en plataformas. “Trabajamos con cineastas que nunca tendrían cabida en el algoritmo de una plataforma,” dice Laura Sánchez, de Cameo. “Películas como El espíritu de la colmena o El bosque animado solo existen en físico.”

El modelo de estos sellos se basa en tiradas limitadas (entre 1.000 y 3.000 copias) y contenido extra (comentarios de directores, libros de arte, bandas sonoras inéditas). “No competimos con el streaming; ofrecemos algo que no puede dar: tangibilidad y contexto,” añade Rubin. Según datos de Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), este modelo ha permitido que el mercado de cine físico independiente crezca un 8% anual desde 2022, mientras el de los grandes estudios cae.

¿Es sostenible este renacimiento?

El desafío de la infraestructura. A diferencia del vinilo (que en 2025 alcanzó su decimoctavo año consecutivo de crecimiento, con 1.400 millones de dólares en ventas), el DVD enfrenta un problema estructural: la industria ya no lo respalda. Los grandes estudios priorizan el streaming_, las consolas como PlayStation 5 y Xbox Series X ya venden versiones sin lector de discos, y fabricantes como Sony y Panasonic han reducido la producción de reproductores.

Sin embargo, los expertos advierten que subestimar este movimiento sería un error. “El vinilo también se dio por muerto en los 90, y hoy supera al CD,” recuerda Ted Cohen, analista de medios en Midem. “El DVD podría seguir el mismo camino si logra reinventarse como objeto de coleccionismo y cultura, no solo como soporte.”

La clave estará en si la Generación Z logra crear una economía alternativa alrededor del formato, como hicieron los millennials con el vinilo. Por ahora, los datos son alentadores: según eBay, las búsquedas de “DVD raros” se dispararon un 210% en 2025, y plataformas como Discogs (originalmente para vinilos) ya permiten comerciar con películas físicas. “El futuro del DVD no está en las grandes superficies, sino en mercados de nicho y comunidades online,” concluye Cohen.

¿Será el DVD el próximo objeto de culto? O, como pregunta Jacob Miller, el coleccionista de 22 años: “¿Qué pasará cuando los algoritmos decidan que ya no quieres ver El Padrino?”

El precedente del vinilo: ¿puede el DVD repetir su éxito contra el streaming?

El resurgir del DVD entre la Generación Z no es el primer caso en que un formato analógico desafía a la era digital. El vinilo —que en 2007 representaba apenas el 0,2% de las ventas musicales— cerró 2023 con 1.200 millones de dólares en ingresos (según la RIAA), superando por primera vez al CD en EE.UU. desde 1987. El paralelo es revelador: ambos formatos comparten tres claves que explican su supervivencia: tangibilidad, exclusividad y rechazo a la obsolescencia programada.

En 2015, cuando el vinilo ya llevaba siete años de crecimiento ininterrumpido, la industria musical lo atribuyó a un boom nostálgico de millennials. Sin embargo, un estudio de Nielsen de 2019 demostró que el 41% de los compradores eran menores de 25 años —el mismo grupo que hoy impulsa el DVD—. La diferencia crucial: mientras los millennials buscaban recuperar su juventud, la Generación Z descubre estos formatos por primera vez, pero con un enfoque radicalmente distinto. “Para ellos, el vinilo o el DVD no son reliquias, sino herramientas de resistencia contra la cultura del scroll“, explica Amelia Clarke, socióloga de la Universidad de California y autora de The Analog Rebellion (2023).

El caso del vinilo también revela un patrón económico: su renacimiento no dependió de las grandes discográficas, sino de sellos independientes como Third Man Records (de Jack White) o Light in the Attic, que apostaron por ediciones limitadas con arte exclusivo. En 2021, el 63% de los ingresos por vinilo provino de lanzamientos independientes, según Billboard. Hoy, el DVD sigue el mismo camino: sellos como Criterion o Vinegar Syndrome —que en 2024 vendieron 180.000 copias de películas de culto como The Room (2003) o Possession (1981)— demuestran que el modelo funciona. “El streaming ofrece acceso; el formato físico, pertenencia“, sentencia Joe Rubin, cofundador de Vinegar Syndrome.

Sin embargo, hay una advertencia: el vinilo tardó una década en consolidarse como mercado sostenible. Su primer repunte significativo llegó en 2008 (con un crecimiento del 89% en ventas), pero no fue hasta 2016 —cuando artistas como Taylor Swift o Kendrick Lamar lanzaron ediciones exclusivas— que se estabilizó. El DVD, en cambio, enfrenta un obstáculo adicional: la falta de hardware. Mientras los tocadiscos se siguen fabricando (empresas como Audio-Technica vendieron 1,2 millones de unidades en 2023), los reproductores de DVD son cada vez más escasos. Sony, que dominaba el 40% del mercado en 2010, solo ofrece un modelo en 2025 (el UBP-X700, a 200 dólares), orientado a coleccionistas.

La paradoja del formato muerto que no termina de morir

El vinilo demostró que un mercado puede ser pequeño pero leal: en 2025, representa solo el 4% de los ingresos de la industria musical, pero su crecimiento es constante. El DVD, sin embargo, necesita algo más que nostalgia: una infraestructura que lo sostenga. La pregunta no es si la Generación Z quiere DVDs —los datos ya lo confirman—, sino si la industria estará dispuesta a apostar por ellos antes de que sea demasiado tarde. Como advierte Ted Cohen, veterano ejecutivo de Warner Music: “El vinilo sobrevivió porque alguien decidió seguir fabricando tocadiscos. El DVD necesita su propio salvavidas tecnológico… o acabará como el VHS.”

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