Gol agónico: el hijo de Gallardo le robó el triunfo a Lanús en el 93′
Dramático final: Lanús ya celebraba su liderazgo en solitario, pero un cabezazo de Matías Gallardo —hijo del DT de River— igualó el partido en el minuto 92 y dejó todo en suspenso.
El empate 2-2 ante Instituto de Córdoba dejó a Lanús con un sabor agridulce, pero sin perder su invicto en la Zona A del Torneo Apertura. Aunque el Granate dominó el segundo tiempo y dio vuelta el marcador con goles de Sasha Marcich (9″ ST) y Marcelino Moreno (26″ ST), un error defensivo en un córner permitió el gol agónico de Gallardo, quien con 1.85 m se impuso en el área para salvar un punto clave para la Gloria. Instituto, que venía de caer ante Vélez y Platense, sumó su primera unidad en el campeonato y evitó un tercer traspié consecutivo.
El resultado mantiene a Lanús como líder —junto a Platense y Vélez—, pero con una advertencia: su defensa, que ya había sufrido en el primer tiempo, volvió a flaquear en los minutos finales. Ahora, el equipo de Mauricio Pellegrino enfrentará a Talleres de Córdoba el próximo lunes en La Fortaleza, un duelo que promete ser explosivo tras este tropiezo moral. Mientras, Instituto viajará a Mendoza para medirse ante Gimnasia el domingo 8 a las 22:15, con la necesidad de sumar de a tres para salir de la zona baja.
El partido arrancó con polémica: a los 25 minutos, el árbitro Bryan Ferreyra no cobró una falta clara de Carlos Izquierdoz sobre Alex Luna hasta que el VAR intervino. Franco Jara no perdonó desde los doce pasos y abrió el marcador para Instituto. Fue el inicio de un primer tiempo donde los cordobeses dominaron: Galván tuvo dos cabezazos claros que exigieron al máximo al arquero granate, Nahuel Losada, figura en esa etapa. Lanús se fue al descanso abajo en el marcador y con más dudas que certezas, especialmente en su línea defensiva, que acumulaba 3 errores graves en los últimos 2 partidos.
La reacción de Lanús llegó con cambios tácticos: Dylan Aquino y Nicolás Morgantini ingresaron por Agustín Medina y Tomás Guidara, dando mayor velocidad al ataque. El empate llegó al inicio del complemento con una jugada colectiva: Marcelino Moreno asistió a Sasha Marcich, quien definió con zurda cruzada para vencer a Manuel Roffo. Pero el golpe definitivo llegó a los 26 minutos, cuando Moreno, nuevamente asistido por Rodrigo Castillo, remató débil pero con precisión: la pelota se le escapó a Roffo y Lanús dio vuelta el partido. Fue el cuarto gol de Moreno en el torneo, consolidándose como uno de los máximos artilleros.
El error que costó dos puntos
Con el 2-1 a favor, Lanús administró el partido, pero un contragolpe mal cerrado casi le cuesta caro: Dylan Aquino remató fuerte y Roffo respondió con una atajada clave. Sin embargo, el golpe final llegó en el minuto 92. Tras un córner desde la derecha, la defensa granate quedó descolocada, y Matías Gallardo —quien había ingresado a los 75 minutos— apareció sin marca para cabecear al ángulo. El gol del empate no solo le dio oxígeno a Instituto, sino que expuso una vez más los problemas de Lanús en pelotas paradas: 6 de los últimos 9 goles en contra llegaron así.
¿Podrá Pellegrino corregir estos errores antes del duelo ante Talleres, un rival que aprovecha al máximo las distracciones defensivas? La respuesta llegará el lunes, pero el mensaje de Córdoba es claro: sin solidez atrás, hasta los partidos ganados se pueden escapar.
Matías Gallardo: el gen del gol en los minutos finales y un récord familiar que persigue
El cabezazo de Matías Gallardo en el 92’ no solo salvó un punto para Instituto, sino que reafirmó un patrón que lo acompaña desde sus inicios: marcar en instantes decisivos. Este gol —su tercero en la temporada— lo consolida como un especialista en remates de área, con un 67% de sus goles en Primera División anotados de cabeza (5 de 7 en total). Pero hay más: su capacidad para aparecer en el último cuarto de hora. En 2023, cuando jugaba en Defensa y Justicia, anotó dos goles entre el 80’ y el 90’ que le dieron victorias clave a su equipo, incluyendo un 2-1 sobre Racing en la fecha 15 del Torneo Clausura, donde su remate en el 88’ cambió el destino del partido.
El apodo *«El Hijo del Muñeco»* —por su padre, Marcelo Gallardo, ídolo de River— le añade presión, pero también un legado que parece heredar. Marcelo fue autor de 12 goles en tiempo de descuento durante su carrera (según datos de la Asociación del Fútbol Argentino), incluyendo el famoso 2-1 a Boca en 2004 que le dio el Clausura a River. Matías, con solo 24 años, ya lleva 3 goles en los últimos 10 minutos de partido desde su debut en Primera en 2021. Su promedio de un gol cada 280 minutos en 2024 supera al de su padre en etapas similares (1 cada 310 minutos en sus primeras temporadas).
Sin embargo, hay un récord familiar que aún no iguala: Marcelo Gallardo convirtió 5 goles de cabeza en un solo torneo (Apertura 1997), marca que Matías podría alcanzar si mantiene su actual ritmo. Su próximo desafío será ante Gimnasia de Mendoza, un equipo que, curiosamente, sufre más goles de pelota parada que cualquier otro en la Zona A (7 en lo que va del año, según Opta Sports). ¿Podrá el hijo del *Muñeco* sumar otro capítulo a su historia de *killer* en los minutos finales?
La sombra de un fantasma defensivo
Mientras Gallardo celebra, Lanús enfrenta una estadística que Pellegrino no puede ignorar: desde 2022, el equipo ha recibido 18 goles en los últimos 15 minutos de partido, el peor registro entre los equipos que pelean los primeros puestos. El próximo rival, Talleres, tiene en Michael Santos a un delantero que anotó 4 goles en ese mismo lapso en el último año. Si la defensa granate no corrige sus errores en pelotas paradas —como el que permitió el empate de Instituto—, el liderato podría escaparse en un abrir y cerrar de ojos.