Irán bajo fuego: seis muertos en Qom y ataque masivo en Urmía en una noche de bombardeos
Noche de terror: Dos ataques aéreos sacuden Irán en la madrugada del viernes, dejando al menos seis muertos en Qom y destrucción masiva en Urmía, mientras Teherán acusa a Israel y EE.UU. de “crímenes de guerra”.
Las autoridades iraníes confirmaron en las primeras horas del viernes dos bombardeos contra zonas residenciales: el primero en Urmía (provincia de Azerbaiyán Occidental, noroeste), donde aún no se ha cuantificado el número de víctimas, y el segundo en Qom, ubicada a 150 km al sur de Teherán, con un saldo inicial de tres fallecidos. La ciudad de Qom, conocida por albergar el santuario de Fátima al-Masumeh —uno de los sitios más sagrados del chiísmo—, había sido blanco de tensiones previas, pero no registraba ataques directos de esta magnitud desde la escalada regional de abril de 2024.
Morteza Heydari, responsable de seguridad regional, actualizó la cifra de muertos en Qom a seis personas y advirtió que el número de heridos “sigue sin determinarse“. En una declaración transmitida por medios estatales, Heydari atribuyó el ataque a “agresores estadounidenses y sionistas” y precisó que el proyectil impactó en el barrio de Pardisan, al sur de la ciudad, destruyendo parcialmente tres viviendas y causando daños colaterales en infraestructuras cercanas. ¿Por qué Qom, un centro religioso y no una base militar? La elección del blanco sugiere una estrategia para maximizar el impacto psicológico en la población civil.
Horas antes, el director de la oficina de gestión de crisis de Azerbaiyán Occidental, citado por la agencia Fars, había alertado sobre un lanzamiento de misiles contra un barrio civil en Urmía. El funcionario tachó el hecho de “nuevo crimen de guerra” y lo atribuyó al “enemigo israelí-estadounidense“, sin proporcionar detalles sobre el tipo de munición utilizada. Testigos locales reportaron a medios independientes explosiones seguidas de incendios en al menos cuatro casas totalmente arrasadas, aunque las cifras oficiales de víctimas aún no han sido divulgadas. Equipos de rescate, incluyendo voluntarios de la Media Luna Roja iraní, trabajan contra reloj en medio de escombros y cortes de energía.
Estos bombardeos se enmarcan en una ola de ataques registrados durante las últimas cuatro semanas, ejecutados —según Teherán— por Israel y Estados Unidos. El balance oficial iraní eleva las víctimas a más de 1.500 muertos, aunque la ONG Human Rights Activists in Iran (HRAI), con sede en EE.UU., documenta 3.329 fallecidos desde el inicio de la escalada. La discrepancia en las cifras refleja el hermetismo del gobierno iraní y las dificultades para acceder a zonas afectadas. ¿Cuál es el umbral de Irán para una respuesta militar directa? Analistas advierten que el país podría activar a sus proxies en la región, desde Hezbolá en Líbano hasta las milicias hutíes en Yemen.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Naser Kanani, convocó una rueda de prensa de urgencia donde calificó los ataques como una “violación flagrante del derecho internacional” y prometió una “respuesta contundente“. Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) movilizó baterías antiaéreas en las provincias de Isfahán y Bushehr, zonas con instalaciones nucleares y bases militares. La pregunta ahora no es *si* habrá represalias, sino *cuándo* y *dónde*.
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Qom en la mira: por qué atacar una ciudad santa es un golpe estratégico (y no solo simbólico)
La elección de Qom como blanco no es casual: esta ciudad, epicentro espiritual del chiísmo, ha sido históricamente intocable en conflictos recientes, incluso durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), cuando Saddam Hussein evitó bombardearla pese a su valor estratégico. El último ataque registrado en su área metropolitana ocurrió en abril de 2024, cuando un dron israelí impactó cerca de una base de la Guardia Revolucionaria a 40 km del centro urbano, sin víctimas civiles. Que ahora se haya dirigido munición contra el barrio de Pardisan —a solo 3 km del santuario de Fátima al-Masumeh— marca un escalón en la doctrina de disuasión: se trata de erosionar la narrativa de invulnerabilidad que Teherán ha construido alrededor de sus ciudades sagradas.
Datos clave revelan la importancia de Qom más allá de lo religioso: alberga el mayor seminario chií del mundo (con 25.000 estudiantes de 80 países, según cifras de 2023) y es sede de fundaciones (*bonyads*) que controlan el 20% de la economía iraní, incluyendo empresas en energía, construcción y tecnología. Un informe de International Crisis Group (2021) señalaba que estas entidades, vinculadas al Líder Supremo, mueven anualmente unos $12.000 millones en activos no auditados. Atacar Qom, por tanto, no solo busca generar pánico: es un mensaje a las élites clericales que gestionan recursos críticos para el régimen. Además, la ciudad es nodos de redes de inteligencia —la IRGC opera allí un centro de ciberguerra desde 2019, según filtraciones de The Intercept—.
El precedente más cercano a esta estrategia se remonta a febrero de 2021, cuando Israel bombardeó un convoi de camiones en la provincia siria de Deir ez-Zor, matando a 22 milicianos proiraníes pero, crucialmente, destruyendo un cargamento de misiles Fateh-110 con destino a Hezbolá. La operación, bautizada como *«Bitán Sabán»* por el Mossad, buscaba cortar la cadena de suministro antes de que llegara a Líbano. Ahora, al golpear Qom —punto de origen de financiación y doctrina para esos mismos proxies—, se repite el patrón: decapitar la logística antes de que escalen las represalias.
¿Hacia dónde apunta el próximo movimiento de Irán?
Teherán tiene tres opciones sobre la mesa, pero solo una evita una escalada controlada: activar a sus proxies en Irak y Siria (donde opera Kataib Hezbolá) para atacar bases estadounidenses, como ocurrió en enero de 2020 tras el asesinato de Soleimani, cuando lanzaron 22 cohetes contra Ain al-Asad sin causar bajas. La alternativa —un ataque directo a Israel— arriesga una respuesta masiva como la Operación Guardia de los Muros (2021), cuando la aviación israelí destruyó 130 objetivos en Gaza en solo 6 días. La pregunta no es si Irán responderá, sino si Qom será el detonante para cruzar el umbral nuclear: el reactor de Arak, a 250 km de la ciudad, podría acelerar su programa si percibe que Occidente apunta ya a su corazón ideológico.