Gráfico de exportaciones chinas de chips y equipos de IA con crecimiento récord en abril 2026

“Guerra fría tecnológica”: China gana US$500 millones *por hora* con exportaciones de IA

Récord histórico: Las exportaciones chinas vinculadas a la IA generan US$500 millones cada hora, mientras EE.UU. y Pekín libran una batalla comercial con la misma arma.

Las dos mayores economías del mundo pueden estar en plena desacoplamiento tecnológico, pero comparten un motor común: la inteligencia artificial. Según estimaciones de Goldman Sachs y Nomura Holdings, los envíos chinos al exterior de semiconductores, computadoras y equipos de procesamiento automático de datos —claves para la IA— representaron casi la mitad del crecimiento de las exportaciones chinas en abril. Un salto que refleja cómo la carrera por la IA está reconfigurando el comercio global, incluso entre rivales geopolíticos.

En total, las exportaciones chinas alcanzaron un récord mensual de US$359.000 millones en abril, un 14% más que el año anterior. Eso equivale a un ingreso promedio de US$500 millones por hora, una cifra que supera el PIB anual de varios países. Los datos de aduanas revelan un crecimiento explosivo: las exportaciones de chips se duplicaron (100% más), mientras que las ventas de equipos para procesamiento de datos —como portátiles y tabletas— subieron un 47%. Incluso las importaciones chinas de alta tecnología se dispararon un 42%, demostrando que el flujo de mercancías vinculadas a la IA es bidireccional y imparable.

'Guerra fría tecnológica': China gana US$500 millones *por hora* con exportaciones de IA

El auge no es casualidad: gigantes tecnológicos estadounidenses como Alphabet (Google) y Meta planean invertir hasta US$725.000 millones en 2026 solo en infraestructura de IA, principalmente en centros de datos. Esta demanda ha beneficiado no solo a China, sino a toda Asia. Corea del Sur y Taiwán, principales productores de semiconductores, también registraron crecimientos récor en sus ventas.

Sin embargo, la relación comercial entre EE.UU. y China sigue siendo tensa. Aunque los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump se redujeron del 145% en 2025 a niveles actuales, la participación de EE.UU. en las exportaciones chinas cayó a un mínimo histórico del 9%, menos de la mitad del pico registrado en 2017-2018. La guerra tecnológica sigue activa: Washington mantiene restricciones a la exportación de chips avanzados a China, mientras Pekín respondió el año pasado con límites a las exportaciones de tierras raras, críticas para la industria estadounidense.

China: de dependiente a dominante en chips de IA

Pese a las barreras, China ha logrado un avance estratégico. Según Morgan Stanley, su autosuficiencia en chips de IA pasó del 10% en 2019 a un 41% en 2025, y se proyecta que alcance el 86% en 2030. Aunque aún depende de importaciones para los semiconductores más avanzados, domina el mercado de los chips heredados (tecnología menos reciente pero esencial para electrónicos cotidianos). En abril, sus exportaciones de circuitos integrados superaron por primera vez los US$31.000 millones, el doble que en años anteriores.

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'Guerra fría tecnológica': China gana US$500 millones *por hora* con exportaciones de IA

Este dominio se produce en un contexto de tregua frágil. En octubre de 2025, tras una cumbre entre Trump y Xi Jinping, EE.UU. acordó suspender durante un año algunas restricciones tecnológicas a cambio de que China levantara sus límites a las tierras raras. Pero la paz es temporal: esta semana, ambos líderes se reunirán nuevamente en Pekín, donde se esperan nuevas tensiones por los controles a la exportación.

El conflicto no frena el comercio. Las exportaciones chinas a EE.UU. registraron en abril su mayor salto en más de un año, tras caídas de dos dígitos durante 2025. Mientras, Corea del Sur y Taiwán —aliados clave de Washington— vieron cómo sus ventas de semiconductores a China se disparaban. ¿Paradoja? La cadena de suministro global de la IA es tan interdependiente que ni siquiera una guerra comercial puede romperla.

IA vs. petróleo: el doble rostro de la economía china

El boom de la IA contrasta con los desafíos que enfrenta el resto de la economía china. La guerra en Irán ha disparado los precios del petróleo y el gas, golpeando a industrias tradicionales como la textil y la de juguetes. Aunque el valor de las importaciones de crudo aumentó un 13%, el volumen cayó un 20%, lo que refleja una crisis de costos para los fabricantes.

'Guerra fría tecnológica': China gana US$500 millones *por hora* con exportaciones de IA

“Mientras los exportadores de IA se benefician del alza en los precios de los chips, el resto de China soporta la carga del aumento en los precios del petróleo y el gas”, advirtieron economistas de Nomura, liderados por Ting Lu. Las exportaciones a Medio Oriente y el Norte de África se desplomaron un 43% en marzo, y se espera que la tendencia continúe. Los datos detallados de abril, que se publicarán a fines de mes, podrían confirmar una nueva caída.

Pero la IA no es el único salvavidas. Las exportaciones de vehículos chinos —especialmente los eléctricos— se dispararon un 54% en los primeros cuatro meses de 2026, tras crecer un 21% en 2025. En abril, el valor de los automóviles enviados al extranjero alcanzó el segundo nivel más alto de la historia: US$16.000 millones. Este sector se ha convertido en un pilar clave, compensando la caída en las ventas internas.

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El comercio total de China —exportaciones e importaciones— batió récords en abril. Las compras al exterior crecieron un 25%, hasta US$275.000 millones, con saltos destacados en las importaciones desde Corea del Sur (+60%) y Taiwán (+20%). Los economistas ya ajustaron al alza sus proyecciones para 2026: por primera vez desde 2021, las importaciones podrían crecer más que las exportaciones.

Sin embargo, el efecto precio distorsiona las cifras. Según Nomura, el alza en los costos de los chips contribuyó con 4,9 puntos porcentuales al crecimiento de las exportaciones en abril, de los cuales 4,5 puntos se debieron únicamente a la inflación de precios. ¿Burbuja o sostenibilidad? Los analistas de ANZ Banking Group, como Raymond Yeung, advierten: “Las perspectivas a corto plazo son positivas, pero el futuro dependerá de si China logra superar su cuello de botella tecnológico“.

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El escenario ideal para Pekín sería acelerar su autosuficiencia en chips avanzados, lo que podría llevar a EE.UU. a relajar sus controles. “Esto sugiere que hay margen para un compromiso comercial, pasando de la desvinculación total a una contención selectiva“, señalan desde ANZ. Mientras tanto, la IA sigue siendo el único sector que compensa los golpes de la guerra en Irán, la caída de las manufacturas tradicionales y la presión sobre el consumo interno.

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Con un pie en la guerra tecnológica y otro en la revolución de la IA, China enfrenta una encrucijada: ¿podrá mantener este ritmo sin resolver su dependencia de los chips extranjeros? La respuesta podría definir no solo su economía, sino el equilibrio de poder global en la próxima década.

El precedente de 2019: cuando Huawei aceleró la autosuficiencia china en chips

El salto del 10% al 41% en autosuficiencia de chips de IA que China logró entre 2019 y 2025 no es casual. Tiene un punto de inflexión claro: mayo de 2019, cuando el gobierno de Donald Trump incluyó a Huawei en su *lista de entidades*, prohibiendo a empresas estadounidenses venderle tecnología sin aprobación. Aquella medida, que cortó el suministro de chips avanzados de Qualcomm y Broadcom a la empresa china, desencadenó una respuesta sin precedentes: Pekín destinó US$150.000 millones en subsidios directos a su industria de semiconductores entre 2020 y 2024, según datos del Instituto Mercator para Estudios sobre China (MERICS).

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El resultado fue la creación de SMIC (Semiconductor Manufacturing International Corporation), que en 2022 logró producir chips de 7 nanómetros —a solo dos generaciones de los más avanzados de TSMC (3 nm)— sin acceso a la tecnología extrema ultravioleta (EUV) de ASML, bloqueada por EE.UU. Hoy, SMIC fabrica el 70% de los chips heredados que China exporta, incluyendo los usados en coches eléctricos y dispositivos IoT. Pero hay un dato revelador: en 2023, el 92% de los chips avanzados (inferiores a 10 nm) que usó Huawei en su Mate 60 Pro —el primer smartphone chino con capacidad 5G post-sanciones— fueron diseñados por HiSilicon (filial de Huawei) y fabricados por SMIC con procesos de 7 nm. Un logro que costó US$30.000 millones en I+D, según filtró el South China Morning Post.

La estrategia china ha sido clara: priorizar la producción masiva de chips menos avanzados (donde ya domina el mercado global) mientras invierte en alternativas locales para los de gama alta. En 2024, el gobierno chino aprobó 146 proyectos de semiconductores con un valor total de US$230.000 millones, según el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT). Entre ellos, destaca el centro de I+D de Wuhan, que agrupa a 28 empresas —incluyendo a Yangtze Memory Technologies (YMTC), el único fabricante chino de chips de memoria NAND— y recibió US$9.000 millones en fondos estatales.

La apuesta de Pekín: ¿puede China saltarse una generación tecnológica?

El modelo chino tiene un riesgo: mientras EE.UU. y sus aliados (Corea del Sur, Taiwán, Japón) controlan el 100% de la producción de chips avanzados (3 nm o menos), China apuesta por diseños propios con nodos menos eficientes pero funcionales. El Kirín 9000s de Huawei, fabricado en 7 nm, consume un 30% más de energía que el Snapdragon 8 Gen 3 de Qualcomm (4 nm), pero permite a Pekín evitar depender de Washington. La pregunta ahora es si, en la reunión de esta semana entre Xi Jinping y Trump, China presionará para levantar las restricciones a ASML (la holandesa que monopoliza las máquinas EUV) a cambio de concesiones en tierras raras. Si lo logra, el salto al 5 nm podría llegar en 2027, dos años antes de lo previsto. Si no, la guerra fría tecnológica entrará en una fase aún más costosa: la carrera por los chips de 2 nm, donde China hoy no tiene respuesta.

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