Trayectoria del misil balístico hutí cruzando Arabia Saudí y Jordania hacia el desierto israelí del Negev

Hutíes atacan Israel: su primer misil balístico cruza Arabia Saudí y Jordania

Nuevo frente abierto: Los hutíes de Yemen lanzan su primer misil balístico contra Israel, escalando el conflicto regional con un ataque que atravesó Arabia Saudí y Jordania antes de ser interceptado en el Negev.

El grupo insurgente hutí, aliado de Irán desde 2015, anunció este sábado su entrada formal en la guerra contra Israel con el lanzamiento de un misil balístico desde el norte de Yemen. El proyectil, que sobrevoló el espacio aéreo de Arabia Saudí y Jordania, fue interceptado por las defensas israelíes sobre el desierto del Negev, activando alarmas en Beersheba y zonas aledañas. Este ataque marca un hito: es la primera vez que los hutíes dirigen un misil contra Israel desde el frágil alto el fuego firmado en mayo de 2025, tras los bombardeos estadounidenses sobre Saná y Hodeida.

En un comunicado, el portavoz militar hutí, Yahya Saree, justificó la ofensiva como respuesta a la “escalada israelí” y como apoyo a la “resistencia” de Teherán, Hezbolá y las facciones palestinas. Aunque el Ejército israelí confirmó la interceptación sin daños, el misil —identificado como un modelo de largo alcance— demostró la capacidad del grupo para desafiar los sistemas de defensa regional, incluyendo los Patriot saudíes y los Falcon jordanos, que en semanas recientes han neutralizado decenas de drones y misiles iraníes.

Los hutíes, que controlan la capital yemení Saná y tramos clave de la costa del Mar Rojo, reivindicaron el ataque como parte de un “frente común” junto a milicias chiíes de Irak, Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza. Abdul Malik al Huti, líder del movimiento, había advertido días antes que actuarían “sin dudar” si la situación lo requería. Este no es su primer intento: durante la guerra de Gaza (2023-2024), lanzaron más de 100 drones y misiles contra Israel y atacaron 90 buques mercantes en el Mar Rojo, lo que obligó a EE.UU. y la OTAN a desplegar una coalición naval para proteger la ruta comercial que conecta Asia y Europa a través del Canal de Suez.

El misil interceptado este sábado, según fuentes de inteligencia, corresponde a los modelos Borkan o Quds, con alcances de 1.200 a 2.000 km, suficientes para alcanzar Elat desde Saná. Además, los hutíes disponen de drones Shahed-136 de fabricación iraní, similares a los usados por Rusia en Ucrania. ¿Qué pasaría si estos sistemas se desplegaran masivamente contra objetivos civiles o infraestructuras críticas?

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El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Avichay Adraee, reconoció que “la amenaza hutí es tomada con seriedad” y confirmó el refuerzo de las baterías David”s Sling e Iron Dome en el sur. La zona del Negev, donde impactó el misil, alberga bases aéreas y centros de inteligencia, lo que convierte este ataque en un test de vulnerabilidad para la seguridad israelí. En 2023, un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) ya alertaba sobre el riesgo de que los hutíes se convirtieran en un “actor disruptivo” capaz de bloquear el Mar Rojo, por donde transita el 12% del comercio mundial y el 30% del petróleo global.

El Mar Rojo: de ruta comercial a zona de conflicto

El ataque hutí no solo amplía el radio de amenazas sobre Israel, sino que reactiva el fantasma de una crisis en el Mar Rojo, clave para el comercio global. En diciembre de 2023, los repetidos ataques a buques mercantes obligaron a compañías como Maersk y Hapag-Lloyd a desviar sus rutas, aumentando los costos logísticos en un 40% y retrasando entregas en Europa. ¿Podría repetirse este escenario con un impacto aún mayor?

La tregua de mayo de 2025, mediada por Omán y la ONU, había logrado una pausa temporal, pero las condiciones —retirada de tropas saudíes de Hodeida y apertura de corredores humanitarios— nunca se cumplieron por completo. Ahora, con este nuevo lanzamiento, los analistas temen que el conflicto Israel-Irán se expanda a un frente marítimo, donde los hutíes podrían usar su posición estratégica en el Bab el-Mandeb (un estrecho por el que pasa el 5% del petróleo mundial) para presionar a Occidente.

La comunidad internacional observa con preocupación cómo la proliferación de actores armados no estatales —hutíes, Hezbolá, milicias iraquíes— reduce el margen de maniobra diplomática. “Estamos ante un escenario de guerra híbrida, donde los proxis de Irán operan en múltiples frentes simultáneos”, advirtió Mark Fitzpatrick, experto del IISS. Si la escalada persiste, el precio del petróleo podría dispararse, agravando la inflación en economías ya resentidas, como la Unión Europea y Estados Unidos.

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¿Qué sigue? Tres escenarios posibles

Los expertos plantean tres posibles desarrollos tras este ataque:

  • Respuesta limitada: Israel podría optar por ataques quirúrgicos contra depósitos de armas hutíes en Yemen, evitando una escalada directa con Irán. En 2024, un bombardeo israelí sobre un almacén de misiles en Saná provocó 14 muertos, pero no desencadenó represalias mayores.
  • Guerra por proxis: Irán podría intensificar el apoyo a los hutíes, Hezbolá y milicias iraquíes para abrir múltiples frentes contra Israel, sin involucrarse directamente. Este modelo ya se aplicó en Siria (2018-2020), donde Teherán usó a Hezbolá para presionar a Tel Aviv.
  • Bloqueo del Mar Rojo: Si los hutíes escalan sus ataques a buques comerciales, EE.UU. y sus aliados podrían lanzar una operación militar para “limpiar” la zona, como ocurrió en 1988 durante la Guerra Irán-Irak, cuando la Armada estadounidense hundió barcos iraníes para garantizar el libre tránsito.

Mientras Israel refuerza sus defensas en Elat y el Negev, y la OTAN evalúa desplegar más buques en el Mar Rojo, una pregunta urge en las capitales regionales: ¿Estamos al borde de una guerra que nadie quiere pero todos están preparando?

El precedente ignorado: cómo los hutíes ya desafiaron a Arabia Saudí con misiles de 2.000 km en 2019

El misil lanzado este sábado no es el primero de largo alcance que los hutíes despliegan contra objetivos estratégicos. En mayo de 2019, el grupo atacó con un misil balístico Quds-1 —el mismo modelo identificado en el ataque a Israel— el aeropuerto internacional King Khalid en Riyadh, capital de Arabia Saudí. El proyectil, con un alcance declarado de 1.350 km, fue interceptado por los sistemas Patriot saudíes, pero los fragmentos causaron daños en infraestructuras civiles y dejaron 26 heridos. Lo revelador: el misil había sido ensamblado en Yemen con componentes iraníes, según un informe posterior de la ONU (panel de expertos S/2020/87).

Este antecedente expone dos patrones clave que el ataque actual confirma. Primero, la capacidad hutí para eludir radares: en 2019, el misil sobrevoló Emiratos Árabes Unidos antes de virar hacia Riyadh, demostrando una trayectoria no lineal que ahora han replicado al cruzar Arabia Saudí y Jordania. Segundo, la respuesta gradual de Irán: tras el ataque de 2019, Teherán negó su participación directa, pero amplió el suministro de motores y sistemas de guía a los hutíes, según fuentes de inteligencia occidentales. El mismo modus operandi se repite hoy: Irán evita un enfrentamiento abierto, pero sus proxis —desde Hezbolá hasta las milicias iraquíes Kataib Hezbolá— sincronizan acciones bajo el paraguas de la “resistencia”.

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Lo más preocupante para Israel es que los hutíes han perfeccionado su arsenal desde entonces. En septiembre de 2022, lanzaron un Borkan-3 (versión mejorada del Quds-1) contra la ciudad saudí de Jizan, cerca de la frontera con Yemen, impactando una refinería de Aramco y reduciendo temporalmente su producción en un 8%. El misil, según análisis de Conflict Armament Research, incluía un sistema de navegación inercial actualizado, capaz de ajustar su trayectoria en vuelo. Este detalle técnico explica por qué el proyectil del sábado logró adentrarse en espacio israelí pese a los sistemas David’s Sling y Arrow.

¿Por qué este ataque es un mensaje directo a Washington?

El timing no es casual. Los hutíes eligieron lanzar su misil días después de que EE.UU. anunciara el envío de 300 millones de dólares en ayuda militar adicional a Israel, incluyendo baterías Iron Dome y munición para los F-35. Pero hay un cálculo más sutil: en 2021, cuando Biden retiró el apoyo a la coalición saudí en Yemen, los ataques hutíes contra Arabia Saudí se redujeron un 70% en seis meses. Ahora, al demostrar que pueden alcanzar Israel —aliado clave de EE.UU.—, los insurgentes presionan a Washington para que reconsidere su postura en dos frentes: el bloqueo naval en el Mar Rojo y las sanciones a Irán. La pregunta que planea en el Pentágono es si este misil es solo el inicio de una campaña coordinada con Hezbolá para saturar las defensas israelíes, como ocurrió en julio de 2006, cuando los cohetes iraníes Fajr-5 obligaron a evacuar Haifa durante 34 días.

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