🚀 Fondo revolucionario: Ahora *tú* puedes invertir en SpaceX y Anthropic
Oportunidad histórica: Por primera vez, los pequeños inversores podrán acceder a gigantes tecnológicos como SpaceX, antes reservados solo para fondos millonarios.
El fondo Powerlaw Corp, con más de $1.200 millones en activos bajo gestión, ha anunciado su intención de cotizar en la Bolsa de Nueva York. Este movimiento democratiza el acceso a empresas privadas de alto crecimiento, como Anthropic (valorada en $18.000 millones en su última ronda) y SpaceX, cuya valoración superó los $180.000 millones en 2023. ¿El dato clave? Hasta ahora, los inversores minoristas estadounidenses estaban excluidos de oportunidades como OpenAI, que recientemente negoció una ronda de financiación con una valoración récord de $830.000 millones —más que el PIB de países como Suiza o Turquía.
Powerlaw Corp ya ha desplegado $355 millones en 18 de las startups privadas más valiosas del mundo, incluyendo nombres como Stripe, Databricks y Chime. Lo hace a través de transacciones secundarias, un mecanismo que permite comprar acciones a empleados o inversores tempranos sin que la empresa emita nuevas participaciones. Este modelo ya demostró su potencial en 2021, cuando fondos similares como Forerunner Ventures obtuvieron rendimientos superiores al 30% anual invirtiendo en empresas pre-IPO.
¿Cómo funciona este fondo y qué riesgos tiene?
Powerlaw Corp utiliza una estructura mixta para mantener sus participaciones: combina acciones directas, pagarés convertibles (deuda que luego se transforma en equity), SPV (vehículos de propósito especial) y contratos a plazo. Esta diversificación reduce la exposición a la volatilidad de una sola clase de activo, pero no elimina un riesgo clave: las sociedades de inversión de capital fijo suelen cotizar con un descuento del 10% al 20% respecto a su valor liquidativo (NAV, por sus siglas en inglés).
El descuento histórico en fondos similares, como Hutton Collins o Pantheon International, ha rondado el 15% en los últimos cinco años. Sin embargo, el atractivo de Powerlaw radica en su cartera: empresas con crecimiento anual compuesto (CAGR) superior al 50% en sectores como inteligencia artificial, exploración espacial y fintech. Anthropic, por ejemplo, triplicó sus ingresos en 2023 gracias a la demanda de su modelo de IA Claude 3, mientras que SpaceX cerró el año con 96 lanzamientos exitosos de cohetes, un récord absoluto.
La tendencia imparable: Cuando lo privado se vuelve público
Powerlaw Corp es solo la punta del iceberg. En los últimos dos años, al menos 12 fondos han surgido con el mismo objetivo: conectar a inversores minoristas con unicornios privados. Entre ellos destacan Altimeter Capital (que invierte en ByteDance, dueña de TikTok) y Dragoneer, con participaciones en Airbnb antes de su salida a bolsa. ¿Por qué ahora? La respuesta está en los datos:
- El 70% de las empresas tecnológicas más valiosas del mundo siguen siendo privadas, según CB Insights.
- El tiempo promedio para que una startup llegue a bolsa se ha extendido de 6 años (2010) a 12 años (2024).
- Los fondos que replican índices como el Nasdaq han tenido rendimientos inferiores al 5% anual en la última década, mientras que los inversores en capital privado obtuvieron un 22%.
Esta convergencia entre activos privados y públicos no es casualidad. En 2023, el volumen de transacciones secundarias en startups superó los $100.000 millones, un aumento del 40% respecto a 2022, según PitchBook. El mensaje es claro: los inversores ya no quieren esperar a que empresas como SpaceX o Anthropic salgan a bolsa. Quieren exposición ya.
Pero hay una advertencia: no todas las apuestas son seguras. En 2022, el fondo FS Investments, que ofrecía acceso a empresas privadas, perdió un 28% de su valor en seis meses tras la caída de los mercados tecnológicos. ¿Están los inversores minoristas preparados para asumir riesgos de capital privado? La respuesta llegará cuando Powerlaw Corp debute en Wall Street.
El precedente que asombra: Cuando los fondos de startups privadas explotaron (y qué aprendimos)
El modelo de Powerlaw Corp no es nuevo, pero su escala sí lo es. En 2021, el fondo Forerunner Ventures —mencionado en el artículo— demostró que los inversores minoristas podían acceder a ganancias de unicornios privados antes de su IPO. Sin embargo, lo que no se cuenta es que ese mismo año, otro fondo similar, Honeycomb Asset Management, colapsó tras invertir masivamente en WeWork y Peloton, dos empresas que luego se desplomaron en bolsa. La lección: incluso con transacciones secundarias, el riesgo de sobrevaloración es real. En el caso de WeWork, su valoración pasó de $47.000 millones en 2019 a menos de $5.000 millones en 2023, arrastrando consigo a fondos que habían comprado acciones a empleados en rondas privadas.
Pero hay un caso aún más revelador: SoftBank’s Vision Fund. En 2018-2019, este gigante japonés invirtió $100.000 millones en startups privadas como Uber, Slack y DoorDash, usando estructuras similares a las de Powerlaw. Cuando estas empresas finalmente salieron a bolsa, los resultados fueron desiguales: Uber perdió un 30% en su primer año como empresa pública, mientras que DoorDash se revalorizó un 200%. La clave está en el timing: los inversores que entraron en rondas secundarias tardías de Uber (a valoraciones de $76.000 millones) sufrieron pérdidas, mientras que quienes apostaron por DoorDash en 2020 (valorada en $16.000 millones) multiplicaron su inversión. Powerlaw Corp enfrentará el mismo dilema: ¿sus participaciones en SpaceX o Anthropic están cerca de su techo de valoración, o aún hay margen?
Otro dato crítico: en 2022, el índice LPX50 (que sigue a las 50 mayores empresas privadas del mundo) cayó un 23%, mientras que el S&P 500 solo retrocedió un 19%. Esto demuestra que, en mercados bajistas, los activos privados pueden ser más volátiles que los públicos, contrario a la percepción popular. Powerlaw Corp cotizará en la NYSE, pero su valor dependerá de empresas que no están obligadas a reportar resultados trimestrales, lo que añade una capa extra de opacidad.
La pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿Estamos ante una burbuja 2.0?
Con $100.000 millones moviéndose en transacciones secundarias en 2023 —un 40% más que en 2022—, los expertos advierten de un patrón peligroso: demasiado dinero persiguiendo demasiadas pocas startups de élite. En 1999, antes del estallido de la burbuja puntocom, los fondos de capital riesgo invertían en cualquier empresa con un “.com” en su nombre. Hoy, la obsesión son las IA y el espacio, pero el riesgo sistémico es el mismo. Anthropic y SpaceX pueden ser los nuevos Amazon o Google… o los nuevos Pets.com y Webvan. La diferencia es que, esta vez, el inversor minorista no tendrá excusas: está entrando con los ojos abiertos.