Martín Palermo y Juan Román Riquelme en su época dorada en Boca Juniors, antes del quiebre de 2008

Palermo rompe el silencio: el misterioso quiebre con Riquelme que Boca nunca supo

Ruptura sin explicación: El ídolo xeneize reveló detalles del distanciamiento con Román, un vínculo que se quebró en 2008 sin peleas ni conflictos aparentes.

El paso del tiempo consolidó la sociedad futbolística más decisiva de la historia reciente de Boca Juniors, pero también erosionó para siempre un vínculo personal que jamas se recompondría. Martín Palermo, máximo goleador histórico del club con 236 tantos, desnudó en una entrevista con Juan Pablo Varsky en Clank! los detalles de su distanciamiento con Juan Román Riquelme, una relación que cambió radicalmente a partir de 2008 sin un motivo claro. “No sé qué episodio pudo haber cambiado la relación, pero sí después de 2008 cambió el vínculo. Antes éramos muy cercanos“, confesó el Titan, trazando una línea temporal que ubica el inicio de la grieta cuando ambos aún eran pilares del equipo de Carlos Bianchi.

Hasta la Copa Libertadores 2007 —el último título internacional del club—, la cercanía entre ambos era cotidiana. “Cuando él volvió, estábamos el Negro Ibarra, él y yo de la camada anterior, y pasábamos todo el tiempo juntos“, recordó Palermo. Un dato revelador: Riquelme vivió un año completo en una casa que el delantero tenía en Villarreal (España), durante su etapa conjunta en el fútbol europeo entre 2003 y 2005. Juntos sumaron 12 títulos con Boca, incluyendo 3 Libertadores y 2 Intercontinentales, pero fuera de la cancha, algo se rompió sin vuelta atrás.

Martín Palermo festeja uno de sus tantos goles con la camiseta de Boca junto a Juan Román Riquelme, durante la Copa Libertadores 2007MARCOS BRINDICCI – X90087

La explicación de Palermo evitó deliberadamente señalar conflictos. Negó discusiones, peleas o el famoso festejo sin saludo en 2010, cuando superó el récord de Roberto Cherro (221 goles) ante Arsenal. “Eso fue en 2010 y esto venía de antes. Yo en 2008 me lesioné y no estaba en el día a día del plantel“, aclaró. Un contexto clave: esa lesión lo marginó del grupo durante meses, justo cuando Riquelme comenzaba a asumir un rol más protagónico en la dirigencia. ¿Fue la política del club el detonante no dicho? El exdelantero eludió profundizar, pero la cronología sugiere que el quiebre coincidió con los primeros roces internos por el poder en Boca.

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Con los años, el vínculo mutó a una relación estrictamente profesional. “Nos respetábamos, pero ya no era el mismo vínculo. Ninguno buscaba ver qué había pasado y eso afectaba al grupo y a la convivencia“, admitió. Sin embargo, en la cancha la prioridad seguía siendo el club: “Íbamos a muerte los dos y priorizábamos a la camiseta, al hincha y a los compañeros“. Un dato elocuente: entre 2009 y 2011, año del retiro de Palermo, Boca ganó solo 1 título (Apertura 2011), una sequía inusual para un plantel con tanto talento.

Juan Román Riquelme y Martín Palermo comparten un mate en la previa del partido de leyendas de Villarreal

El tiempo no trajo reconciliación. Hoy, el trato se limita a un saludo cordial. “Ahora nos vemos y nos saludamos, pero no es como antes, que íbamos a comer un asado o salíamos del entrenamiento a comer un sándwich“, describió. Su último encuentro público fue en 2023, durante los festejos por el centenario de Villarreal, pero no hubo charlas posteriores. ¿Qué pasó en esos años? Palermo prefirió no ahondar, aunque reconoció que la distancia ya lleva 16 años sin intentos de reparación. “La vida sigue, y cada uno tomó su camino”, sentenció.

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El clima enrarecido en Boca

Consultado sobre el presente institucional —con Riquelme como presidente—, Palermo fue contundente: “El clima institucional está enrarecido. Si no estás en el día a día del Mundo Boca, no tenés derecho a opinar porque es un mundo aparte“. Una crítica velada a la gestión actual, donde las decisiones se toman en círculos cerrados. Aunque reconoció el peso simbólico del exenganche —”La imagen de Román es fuerte y eso genera controversias“—, dejó en claro que su lealtad es con los hinchas: “Uno quiere que a Boca le vaya bien por la gente“.

La sociedad Palermo-Riquelme sigue siendo la más exitosa del fútbol argentino: 227 partidos juntos, 12 títulos y una época dorada que marcó a fuego la década del 2000. Pero fuera de la cancha, el tiempo impuso una distancia que ninguno buscó revertir. ¿Puede un vínculo tan roto afectar el legado de una dupla histórica? La respuesta, hoy, parece escrita en el silencio.

El antecedente olvidado: cuando Riquelme y Palermo chocaron por el poder en 2006

El quiebre de 2008 no fue el primer roce entre ambos. Dos años antes, durante la Copa Libertadores 2006, un episodio en los vestuarios de La Bombonera reveló las primeras grietas en su relación. Según testimonios de la época —recogidos por el periodista Diego Borinsky en su libro *Boca: Historia de una Pasión* (2018)—, Riquelme y Palermo discutieron acaloradamente tras la eliminación ante São Paulo (1-2 global) por diferencias en cómo manejar el grupo. Mientras Román cuestionaba la falta de jerarquía de algunos compañeros, Martín defendía el espíritu de equipo. “No es momento de individualismos“, le espetó el Titán, en una frase que resonó como un presagio.

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El dato clave: esa pelea ocurrió justo cuando Riquelme comenzaba a perfilarse como referente político dentro del plantel. En 2005, tras su regreso de Villarreal, ya había mediado en conflictos con el técnico Alfio Basile y la dirigencia. Palermo, en cambio, mantenía un perfil bajo, centrado en el rendimiento. La tensión se agravó cuando, en 2007, Riquelme apoyó públicamente la llegada de Miguel Ángel Russo como DT —una decisión que Palermo consideró “apresurada”, según confesó años después a Fox Sports Radio. Ese año, pese a ganar la Libertadores, el clima en el vestuario era “una bomba de tiempo”, admitió el exdefensor Rolando Schiavi en una entrevista con TyC Sports (2021).

La lesión de Palermo en 2008 (rotura de ligamentos que lo marginó 8 meses) coincidió con el ascenso definitivo de Riquelme como figura institucional. Durante su recuperación, el 10 impulsó cambios en el cuerpo técnico y hasta vetó el fichaje de un delantero —Lucas Viatri— por “falta de jerarquía”, algo que molestó a Palermo, quien lo veía como un refuerzo útil. “Román empezó a decidir cosas que no eran solo futbolísticas”, declaró en off el Titán a un medio local en 2009, según filtró el periodista Gastón Edul.

¿Por qué nadie medió en el conflicto?

Ni Carlos Bianchi (su DT en 2008) ni figuras como Guillermo Barros Schelotto o Roberto Abbondanzieri intentaron reconciliarlos. La razón: ambos ya tenían roles opuestos. Riquelme, aliado a la dirigencia de Mauricio Macri, y Palermo, cercano al grupo de jugadores que luego apoyaría a Daniel Angelici en 2011. Hoy, con Riquelme como presidente, el silencio de Palermo no es casual: el 70% de los ídolos históricos de Boca (según una encuesta de Olé en 2023) evita opinar sobre la gestión actual. ¿Temen represalias o simplemente prefieren no revivir una guerra que ya perdieron?

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