Messi desde el banco y Argentina arrasa: 3-1 a Jordania en el Mundial
Dominio absoluto: Argentina cerró fase de grupos con tres victorias y Messi como figura desde el banquillo.
Con 70.649 espectadores en el Dallas Stadium y una marea albiceleste en las gradas, la selección defeated 3-1 a Jordania con Lionel Messi observando desde el banco. Un partido que, más allá del resultado, sirvió para probar variantes tácticas y preservar a las estrellas de cara a los octavos de final. Por primera vez en 20 años, Argentina ganó un partido en un Mundial sin su capitán entre los titulares, igualando hazañas históricas como las de 1930, 1998 y 2006: tres triunfos en tres presentaciones.
Un equipo en evolución
El desafío era claro: mantener la identidad contra un rival ya eliminado y sin aspiraciones. Scaloni aprovechó para experimentar. Exequiel Palacios actuó como lateral derecho, Nicolás Paz rotó entre mediocentro, enganche y delantero, y Lautaro Martínez compartió ataque con Julián Álvarez, una fórmula que solo aparece cuando Messi no está en cancha. El equipo fue dinámico, con posiciones fluidas desde el mediocampo hacia adelante, dominando el balón (75% de posesión) y buscando el pase vertical para desequilibrar.
En momentos, Tagliafico y Giuliano Simeone se transformaron en extremos, estirando a una defensa jordana de cinco hombres y generando espacios entre líneas. La fórmula ya había funcionado en el gol de Messi ante Argelia y volvió a aparecer en el tanto anulado a Giovani Lo Celso tras un pase de Álvarez.
Goles y lecciones
Argentina quiso liquidar el partido rápido. Un tiro libre de Lo Celso desde la frontal del área terminó en gol: su remate se coló junto al palo derecho de Yazeed Abulaila, quien cometió un error clave al moverse antes del disparo y dejar media portería libre. Poco después, Lautaro Martínez aumentó la ventaja desde el punto penal.
El control parecía absoluto, pero el equipo bajó la intensidad al inicio del segundo tiempo. Jordania dio la lección: en un Mundial, no se pueden regalar ventajas. Con una jugada colectiva impecable, Mousa Al-Tamari definió casi bajo el travesaño. Un gol que pudo ser argentino por su factura.
Scaloni reaccionó al instante: ingresó Messi. El objetivo era doble: darle minutos al 10 para evitar que llegara con 11 días sin jugar al duelo ante Cabo Verde y, sobre todo, responder al descuento jordano. Y el astro no falló: en una de sus pocas intervenciones, ejecutó un tiro libre casi al centro del arco, su sexto gol en el Mundial 2026, y el estadio estalló.
De menor a mayor
El campeón avanza en progresión. Ante Argelia, ganó pero sufrió y dependió de la magia de Messi para resolver. Contra Austria, mostró solidez defensiva, pero poco juego ofensivo, y otra vez el rosarino apareció con un gol en cada tiempo. Frente a Jordania, empezó fuerte, se relajó, pero la entrada del 10 cambió el clima: equipo y hinchada terminaron unidos en un mismo grito.
Argentina cumplió el objetivo. Desde que conoció a sus rivales, la meta era sumar los nueve puntos en el Grupo J y llegar con confianza a la fase eliminatoria. El camino se presenta, en principio, accesible: primero Cabo Verde el próximo viernes en Miami; luego, en octavos, el ganador de Australia vs. Egipto; y en cuartos, Colombia, Ghana, Suiza o Argelia. La selección hizo su parte. Ahora el Mundial definirá si este equipo, que ya sabe cómo manejar estos partidos, volverá a hacer historia.
En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿puede Argentina mantener este ritmo ascendente cuando enfrenten a rivales de mayor jerarquía?

El mensaje táctico de Scaloni sin Messi
La ausencia de Messi en el once inicial no fue un simple descanso, sino una declaración de intenciones: Argentina ya no depende de un solo nombre para imponer su juego.
Lo que esto significa es que Scaloni ha logrado construir un equipo con múltiples soluciones. La fluidez posicional —con Palacios como lateral, Paz rotando en mediocampo y la dupla Martínez-Álvarez en ataque— demostró que el esquema puede adaptarse sin perder identidad. La posesión del 75% y el juego vertical no fueron casualidad, sino el resultado de una estructura que funciona incluso cuando el 10 no está en cancha.
La implicación inmediata es clara: si Argentina logra mantener este nivel de versatilidad, los rivales en octavos no podrán centrarse únicamente en neutralizar a Messi. La entrada del astro para sellar el partido con un tiro libre no solo dio tranquilidad, sino que reforzó la idea de que, cuando el equipo lo necesita, su magia sigue siendo letal.
El test definitivo
El verdadero examen llegará cuando enfrenten a un rival que no se limite a defender. Cabo Verde será el primer termómetro: ¿podrá el equipo mantener la intensidad sin Messi desde el inicio, o la ausencia del capitán expone grietas en la solidez colectiva?