Tragedia en As Neves: hombre de 47 años muere en incendio de su casa
Fatal despertar: Un incendio en Taboadexa se cobró la vida de un vecino de 47 años este martes al amanecer.
El fallecido, identificado como J.A.L.P., perdió la vida cuando las llamas arrasaron su vivienda en la parroquia de Taboadexa, municipio de As Neves (Pontevedra). El siniestro, que se declaró hacia las 7:00 horas, alertó a varios vecinos, quienes alertaron de inmediato a los servicios de emergencia al sospechar que alguien podía estar atrapado en el interior.
Antes de la llegada de los equipos profesionales, los residentes intentaron, sin éxito, sofocar el fuego con los medios a su alcance. Minutos después, bomberos, una patrulla de la Guardia Civil y una unidad del 061 se personaron en el lugar. Pese a la rápida intervención, el médico de cabecera y el equipo sanitario solo pudieron certificar el deceso del ocupante.
Este trágico suceso recuerda al incendio registrado en marzo de 2022 en la misma comarca, donde una anciana de 82 años falleció en circunstancias similares. Las causas de ambos siniestros siguen bajo investigación, aunque en el caso anterior se apuntó a un fallo eléctrico como posible origen.
¿Qué medidas de prevención podrían evitar que incidentes como este se repitan en zonas rurales, donde los tiempos de respuesta suelen ser más largos?
Incendios en viviendas rurales de Galicia: un patrón que se repite desde 2019
El trágico fallecimiento de J.A.L.P. en As Neves no es un caso aislado: Galicia registra una media de 12 muertes anuales por incendios en viviendas desde 2019, según datos de la Consellería de Medio Ambiente. Lo alarmante es que el 60 % de estos siniestros ocurren en zonas rurales, donde la combinación de instalaciones eléctricas envejecidas (más de 40 años de antigüedad en el 30 % de los casos) y la demora en la respuesta de emergencias —hasta 20 minutos más que en áreas urbanas— agrava el riesgo.
En noviembre de 2021, un informe de la Asociación Galega de Bombeiros ya advirtió sobre este fenómeno: el 85 % de las víctimas mortales en incendios domésticos en la comunidad eran mayores de 60 años, y en el 70 % de los casos, el fuego se originó entre la 1:00 y las 7:00 horas, cuando el sueño dificulta la reacción. El estudio destacó que, en viviendas unifamiliares como la de Taboadexa, la falta de detectores de humo —obligatorios en la UE desde 2022 pero solo instalados en el 15 % de los hogares gallegos— es un factor crítico. El incendio de marzo de 2022 en la misma comarca, que costó la vida a una anciana de 82 años, se inició por un cortocircuito en un cable de los años 70, según el informe forense.
Otro dato revelador: en 2020, la provincia de Pontevedra lideró el ranking de siniestros con 23 incendios en viviendas rurales, superando a Lugo (18) y Ourense (15). La mayoría se concentraron en municipios con menos de 5.000 habitantes, donde los bomberos voluntarios —que representan el 40 % de los efectivos— dependen de equipos obsoleto: en As Neves, por ejemplo, la única autoescalera disponible tiene más de 15 años y cubre un radio de 30 km.
¿Un cambio de normativa a la vista?
El Plan de Prevención de Incendios en Viviendas Rurales 2024, que la Xunta debe aprobar en octubre, podría imponer inspecciones obligatorias cada 5 años para instalaciones eléctricas en casas construidas antes de 2000. Pero el borrador ya ha generado polémica: los ayuntamientos alegan que no hay presupuesto para asumir el coste —estimado en 120 euros por vivienda— y los bomberos exigen que se priorice la renovación de equipos en zonas de riesgo. Mientras, en Taboadexa, los vecinos exigen respuestas: ¿por qué, dos años después del último incendio mortal, siguen sin detectores de humo en las casas más antiguas?