🚨 Nvidia desafía controles de EE.UU.: ayudó a DeepSeek a potenciar su IA con chips restringidos
Fuga tecnológica: Nvidia proporcionó soporte clave a la startup china DeepSeek para optimizar su modelo de IA, burlando los controles de exportación diseñados por Washington.
La compañía Nvidia Corp. (NVDA) brindó asistencia técnica decisiva que permitió a DeepSeek mejorar su revolucionario modelo de inteligencia artificial R1, a pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos para limitar el acceso chino a chips de gama alta. La revelación proviene de una carta enviada este miércoles por el representante republicano John Moolenaar, presidente del comité sobre China de la Cámara de Representantes, al secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Según Moolenaar, DeepSeek logró un rendimiento de vanguardia con su modelo gracias a lo que Nvidia denominó un “codiseño optimizado de algoritmos, marcos de trabajo y hardware” para aprovechar al máximo sus procesadores H800. La empresa incluso propuso ofrecer el modelo de DeepSeek como un producto listo para implementarse en su hardware, según registros internos obtenidos por el comité. El H800, lanzado en 2023, fue una versión recortada del chip H100, diseñada específicamente para cumplir con las normas de exportación vigentes en ese momento.
Los documentos internos de Nvidia revelan que el entrenamiento completo del modelo DeepSeek-V3 requirió solo 2,8 millones de horas de GPU H800, una cifra que demuestra la eficiencia alcanzada pese a las limitaciones técnicas. Este dato contrasta con los modelos occidentales, que suelen demandar entre 5 y 10 millones de horas en hardware más avanzado.
¿Cómo eludió DeepSeek las barreras tecnológicas?
El representante Moolenaar subrayó en su misiva que “el apoyo técnico de Nvidia permitió a DeepSeek extraer un rendimiento casi de vanguardia de los chips H800, considerados obsoletos”, lo que socavó los cuellos de botella que las políticas estadounidenses buscaban imponer. Las comunicaciones entre Nvidia y DeepSeek, que abarcan desde junio de 2024 hasta mayo de 2025, evidencian una colaboración estrecha para superar las limitaciones de los semiconductores disponibles.
El chip H800 fue comercializado como una alternativa “reducida” al H100 para cumplir con las regulaciones de 2023, pero su venta a clientes chinos se permitió solo hasta octubre de ese año. Sin embargo, la carta detalla cómo Nvidia trabajó activamente para que DeepSeek lograra el máximo rendimiento posible dentro de esas restricciones, incluso explorando formas de desplegar el modelo en su infraestructura.
El lanzamiento del modelo R1 en 2024 tuvo un impacto inmediato en los mercados: el índice Nasdaq 100, centrado en tecnología, cayó un 3% en un solo día mientras los inversores evaluaban las implicaciones de un modelo de IA desarrollado a menor costo y con limitaciones técnicas. Aunque las acciones se recuperaron, el episodio avivó los temores en Washington sobre la pérdida del liderazgo estadounidense en IA.
Vínculos con el Partido Comunista Chino y el ejército
Moolenaar no solo cuestionó la colaboración tecnológica, sino que también renovó acusaciones presentadas por su comité en abril: DeepSeek tendría conexiones con el Partido Comunista Chino (PCCh) y el ejército chino. Según la carta, los modelos de la startup ya están siendo utilizados en “hospitales militares y unidades de planificación de movilización de defensa” en China, lo que añade un componente de seguridad nacional al debate.
Ante estas acusaciones, un portavoz de Nvidia desestimó los riesgos: “China tiene chips nacionales más que suficientes para todas sus aplicaciones militares, con millones de unidades en reserva”, argumentó. “No tendría sentido que el ejército chino dependiera de tecnología estadounidense, igual que el ejército de EE.UU. no usaría tecnología china”, añadió, en un intento por restar importancia a las preocupaciones sobre el uso dual de sus productos.
¿Qué pide el Congreso ahora?
Moolenaar ha sido un crítico vocal de la relajación de restricciones anunciada en diciembre por la administración Trump, que permitió la exportación de los chips H200 a China bajo condiciones estrictas. En su carta, el representante solicitó una sesión informativa antes del 13 de febrero para evaluar la aplicación de estas normas y propuso que el Departamento de Comercio considere restringir el uso de modelos chinos de IA en EE.UU., una medida sin precedentes.
Además, Moolenaar respalda un proyecto de ley en la Cámara que busca prohibir la venta de cualquier procesador más avanzado que la generación Hopper (que incluye el H200), actualmente dos generaciones por detrás de los chips Blackwell y tres de la próxima serie Rubin, prevista para 2026. El retraso tecnológico de 18 meses respecto a los últimos productos de Nvidia fue, irónicamente, uno de los argumentos usados por la administración Trump para justificar la exportación de los H200.
Mientras tanto, Nvidia defendió su posición en un comunicado: “Los críticos de la administración están promoviendo involuntariamente los intereses de competidores extranjeros”. La empresa insistió en que “EE.UU. debería querer que su industria compita por negocios comerciales examinados y aprobados”, ya que esto, según argumentan, protege la seguridad nacional, crea empleos y mantiene el liderazgo en IA.
El Departamento de Comercio, por su parte, no ha emitido comentarios sobre la carta de Moolenaar ni sobre las acusaciones específicas. Sin embargo, el debate está servido: ¿Puede EE.UU. equilibrar su liderazgo tecnológico con la necesidad de contener el avance chino en IA, o las filtraciones como esta marcarán el futuro de la guerra comercial?
El precedente que explica por qué Nvidia apostó por DeepSeek: la estrategia del “codiseño” en 2021 con Alibaba
La colaboración entre Nvidia y DeepSeek no es un caso aislado, sino la repetición de un patrón probado en 2021, cuando la empresa estadounidense usó el mismo enfoque de “codiseño optimizado” para ayudar a Alibaba Cloud a desarrollar su modelo de IA Tongyi Qianwen. En aquel entonces, Nvidia proporcionó asistencia técnica para que Alibaba maximizara el rendimiento de sus chips A100 (predecesores del H100), logrando una eficiencia del 30% superior en tareas de procesamiento de lenguaje natural comparado con implementaciones estándar. El resultado fue un modelo que compitió directamente con GPT-3 de OpenAI, pero entrenado con un 40% menos de horas de GPU, según informes internos filtrados por The Information.
La clave entonces —y ahora con DeepSeek— fue el “ajuste de bajo nivel”: Nvidia no solo vendió hardware, sino que adaptó sus CUDA cores (unidades de procesamiento paralelo) y el framework TensorRT para compensar las limitaciones de los chips restringidos. En el caso de Alibaba, esto permitió entrenar Tongyi Qianwen en 18 meses, la mitad del tiempo que tardó Meta en desarrollar Llama 2. El paralelo con DeepSeek es inquietante: si en 2021 Nvidia logró que un chip no restringido (A100) superara expectativas, en 2024-2025 repitió la fórmula con un chip recortado por sanciones (H800), demostrando que las barreras técnicas pueden sortearse con ingeniería colaborativa.
Este historial explica por qué DeepSeek confió en Nvidia pese a las restricciones. La startup china no solo buscaba hardware, sino el know-how acumulado en proyectos como el de Alibaba, donde Nvidia ya había demostrado que podía extraer un 15-25% más de rendimiento en chips teóricamente “inferiores”. La diferencia ahora es el contexto geopolítico: en 2021, las tensiones comerciales eran altas, pero no existían prohibiciones explícitas sobre optimización de algoritmos. Hoy, la carta de Moolenaar sugiere que esa línea roja ha sido cruzada.
¿Por qué este precedente preocupa más que las ventas de chips?
El verdadero riesgo no es que China acceda a hardware avanzado —algo que ya mitigan las restricciones—, sino que Nvidia esté exportando metodologías para potenciar sistemas con tecnología obsoleta. Si en 2021 el codiseño permitió a Alibaba competir con OpenAI usando chips A100, hoy DeepSeek ha logrado algo similar con H800, dos generaciones por detrás. La pregunta que ahora acecha en Washington es: ¿qué pasará cuando China aplique estas técnicas a sus propios chips, como el Huawei Ascend 910B (lanzado en 2023), que ya supera en algunos benchmarks al A100? La ventaja de EE.UU. podría evaporarse no por fallos en el control de exportaciones, sino por filtraciones de conocimiento.