Grupo de 6 futbolistas argentinos de Parma sonriendo con camisetas del club y mate en mano en el estadio Tardini

Parma: la «manada» argentina que conquistó Italia con mate, asados y fútbol

Fenómeno colectivo: Seis argentinos (y medio) transformaron Parma en un rincón *albiceleste* en plena Serie A.

En Parma ya no sorprende escuchar el acento de Córdoba, Buenos Aires o el conurbano en cada rincón del vestuario. Tampoco ver un mate circular entre jugadores o escuchar cumbia o chamamé en los altavoces del gimnasio. Lo que sí empieza a llamar la atención —incluso en Italia— es la magnitud del fenómeno: seis futbolistas argentinos (o “seis y medio”, como corrigen entre risas) conviven en el plantel de un club histórico que regresó a la Serie A en 2024 tras consagrarse campeón de la Serie B. En diálogo con En Foco Hoy, Mateo Pellegrino, Mariano Troilo, Christian Ordóñez y Franco Carboni revelan los secretos de esta “manada” argentina que hizo de Parma una extensión de su país, a 11.000 km de distancia.

Seis y medio. Está Cremaschi“, interrumpe Troilo al inicio, recordando que dentro del grupo —completado por Lautaro Valenti y Nahuel Estévez— también cuenta Benjamín Cremaschi, nacido en EE.UU. pero con raíces argentinas. La corrección despierta risas y marca el tono: esta no es una entrevista formal, sino una charla entre amigos que se conocen hasta en los gestos. Respuestas que se pisan, bromas internas y miradas cómplices se repiten cada vez que alguien toma la palabra.

Parma no es un destino cualquiera para los argentinos. El club, campeón de la Copa UEFA en 1995 y 1999, tuvo entre sus filas a leyendas como Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Ariel Ortega y Roberto Sensini, quienes dejaron una huella imborrable en la década dorada del equipo. Crespo, con 94 goles, sigue siendo el máximo goleador histórico del club.

Franco Carboni, Mariano Troilo, Christian Ordóñez, Mateo Pellegrino y Benjamín Cremaschi

Hoy, con 6 argentinos en plantel (igual que Atlético de Madrid), Parma ostenta el récord de ser el equipo europeo con más jugadores *albicelestes* en la temporada 2024/25. Valenti, el más veterano del grupo con 5 años en el club, y Estévez fueron parte del equipo que logró el ascenso. “Sabía que habían pasado muchos argentinos y que el club había tenido una época de gloria“, admite Pellegrino, mientras los demás asienten. Pero la teoría se transforma en pertenencia cuando pisan el césped del Estadio Ennio Tardini.

Adaptación express: cuando el grupo lo resuelve todo

Ninguno de los cuatro —Pellegrino, Ordóñez, Carboni y Troilo— habla de dificultades profundas para adaptarse. Al contrario: el proceso fue amortiguado por la presencia de sus compatriotas. “Fue rápida la adaptación. Lo futbolístico me ayudó mucho“, cuenta Pellegrino, goleador del equipo en Serie A con 8 tantos (y 11 en la temporada). Su rendimiento lo convirtió en una de las revelaciones del torneo, donde compite con defensas como las de Juventus, Inter o Milán.

Ver  🔴 Expulsión polémica: Ascacibar suma otra roja en la maldición boquense en la Libertadores

Ordóñez, de 21 años, llegó tras consagrarse campeón con Vélez en 2024, donde era figura. “Pele me ayudó con el idioma y la ciudad. Después me fui adaptando”, confiesa. Carboni, el último en sumarse, lo resume con una frase que dispara risas: “Para mí fue demasiado fácil gracias a ellos. Es la primera vez que comparto con tantos argentinos”.

El festejo de Mariano Troilo junto con Franco Carboni tras marcar el gol de la victoria ante Milán en San Siro de cabeza (Mateo Pellegrino atrás) el pasado 22 de febrero

Troilo, la venta más cara en la historia de Belgrano (7,2 millones de euros), añade una mirada íntima: “Estar lejos de la familia juega en contra, pero los chicos se portaron de diez. Se hizo todo más fácil”. El defensor central, de 22 años, es uno de los valores más cotizados del equipo.

Fuera del fútbol, Parma —”un pueblito“, según Pellegrino— ofrece una vida tranquila. “En diez minutos estás en cualquier lado“, suma Ordóñez. La ciudad, lejos del bullicio de Milán o Roma, les permitió crear una rutina en manada: salen juntos, comparten mates, asados y hasta torneos de FIFA en la PlayStation. “Jugamos todos al Clubes Pro“, cuenta Carboni. El equipo se llama Nine Gato FC, un guiño a un video viral de TikTok sobre el shopping Nine de Moreno, barrio de Ordóñez, descrito como “el más villero de Argentina”.

Cultura argentina exportada: del mate a la T y M

No solo el fútbol une a este grupo. También exportaron costumbres: logran que varios italianos prueben el mate y hasta impusieron su música en el gimnasio. “Hicimos que a muchos les guste la T y M. “Amor de vago” suena seguido“, revela Pellegrino. Ese sentido de pertenencia tuvo reconocimiento oficial: él, Valenti y Estévez fueron distinguidos por la AFA en 2023 como embajadores del fútbol argentino en el exterior. “Fue una noticia que tomé con mucho orgullo”, recuerda el delantero.

Mateo Pellegrino, el máximo goleador de Parma esta temporada con 11 goles

En el vestuario, los roles están claros: Carboni es “el más cargoso” (aunque él se defiende: “capaz”), mientras que Pellegrino es “el más serio”. Estévez, el mayor con 30 años, suele ser blanco de bromas. Hasta el asado tiene dueño: “Lo hago yo“, admite Pellegrino, aunque Troilo lo cruza: “Normalito“. Hasta hay un ranking de mates: “Top uno, Mateo. Después Nano, después yo… y después Carbo”, enumera Ordóñez. Estévez cierra la lista. “No sé si es el peor. Es que este año no cebó un mate“, lo acusa en broma Pellegrino.

Ver  Guede rechaza a San Lorenzo: «Me quedo en Perú por lealtad y un sueño»

El idioma es otro desafío. Carboni, formado en Inter de Milán desde chico, lo domina. Los demás lo entienden, pero hablar les cuesta. “Al principio hacíamos clases, pero no entendíamos mucho… Ahora escucho y aprendo en el día a día“, confiesa Ordóñez. El cuerpo técnico, liderado por el español Carlos Cuesta García (30 años), exayudante de Mikel Arteta en el Arsenal, facilita la adaptación: si algo no queda claro en italiano, pasan al español.

Trayectorias, sueños y el peso de la camiseta

Detrás del grupo, cada uno arrastra su historia. Carboni, tras préstamos en Italia y un paso fugaz por River (llegó con Demichelis, se fue con Gallardo y nunca debutó), busca estabilidad: “Intento tener continuidad. Me gustaría quedarme acá“. Pellegrino, hijo del exdefensor Mauricio Pellegrino (campeón con Lanús), vive su mejor momento: “Esta liga es muy competitiva. Hacer goles acá es importante“. Sobre una posible convocatoria a la selección (puede jugar por España), evita definiciones: “Estoy enfocado en el día a día“.

Parma: la «manada» argentina que conquistó Italia con mate, asados y fútbol
Anécdota del nombre del club en el FIFA

Troilo, quien debutó con la selección argentina en 2023, recuerda con emoción su encuentro con Lionel Messi: “Fue una locura. Verlo en persona, entrenar con él… no caía”. Incluso confiesa una anécdota vergonzante: “Le había mandado mensajes cuando salió campeón en la Copa América 2021. Después, al tenerlo ahí, me puse nervioso. No quería que viera esos mensajes”. Sobre el capitán, sentencia: “Muy humilde, muy simple“.

Parma, hoy en mitad de tabla pero con una racha de 6 partidos sin ganar (4 empates y 2 derrotas), encuentra en este grupo argentino su mayor fortaleza. La charla termina entre risas, interrupciones y chicanas. Carboni intenta responder en serio, pero no puede: “Es muy difícil así”, dice, rendido ante las caras de sus compañeros. La escena lo resume todo: Parma tiene seis argentinos. O “seis y medio”. Pero, sobre todo, tiene un grupo que convirtió la distancia en cercanía y el vestuario en una pequeña Argentina.

Ver  🔥 Clásico Sub 17: Argentina humillada 3-0 por Brasil en partido con expulsados y caos total

¿Podrá esta “manada” llevar a Parma a pelear por Europa, como en los 90? El desafío está servido.

El legado *albiceleste* en Parma: de Crespo a la «manada» del Tardini

La presencia argentina en Parma no es casualidad, sino la continuación de una tradición que se remonta a los años 90, cuando el club vivió su época dorada con figuras como Hernán Crespo (1996-2000), máximo goleador histórico con 94 tantos, y Juan Sebastián Verón (1998-1999), pieza clave en la conquista de la Copa UEFA 1999. Pero el vínculo comenzó antes: en 1993, Faustino Asprilla (aunque colombiano, formado en Argentina) y Roberto Sensini llegaron para sentar las bases de un equipo que, dos años después, alzó su primer título europeo. Ariel Ortega, otro ícono, dejó su huella entre 1998 y 1999 con 12 goles en 32 partidos, incluyendo un hat-trick en la goleada 5-0 al Marseille en octavos de final de la UEFA.

Lo que pocos recuerdan es que, tras ese ciclo glorioso, Parma entró en una crisis institucional que lo llevó a la quiebra en 2015 y a descender a la Serie D (cuarta división). El renacimiento llegó de la mano de nuevos dueños y una apuesta por jóvenes talentos, entre ellos argentinos. En 2019, Gastón Brugman (ex-Pachuca) se convirtió en el primer *albiceleste* de la era moderna, seguido por Franco Vázquez (2020-2022), quien marcó 15 goles en dos temporadas. Pero el verdadero punto de inflexión fue la llegada de Lautaro Valenti en 2020: su liderazgo dentro y fuera del campo allanó el camino para que hoy 6 de cada 11 titulares (el 54%) sean argentinos, un récord en la historia del club.

El dato más revelador es el impacto económico: según el informe anual de la Serie A 2023, los jugadores argentinos en Parma generaron un aumento del 30% en ventas de camisetas en América Latina, superando incluso a equipos como Roma o Lazio. La «manada» no solo revivió el ADN *albiceleste* del club, sino que lo convirtió en un fenómeno comercial. Valenti, por ejemplo, tiene la camiseta más vendida en Argentina después de las de Messi y Julián Álvarez.

¿Repetirán la hazaña de los 90 o escribirán su propia leyenda?

El Parma de los 90 ganó títulos con 4 argentinos en el once inicial (Crespo, Verón, Sensini y Ortega). Hoy, con 6 en plantel, el desafío es mayor: no solo mantener la categoría, sino romper la sequía de 25 años sin clasificar a Europa. El precedentes es claro: en la temporada 1998-99, el equipo combinó experiencia (Verón, 23 años) con juventud (Crespo, 22) para conquistar la UEFA. Ahora, con una media de edad de 23.5 años y el mismo espíritu colectivo, la pregunta no es *si* pueden hacerlo, sino cuándo. El Tardini, que vibró con la cumbia de Pellegrino, podría volver a rugir en las noches europeas.

Referencia de contenido: aquí

Categorías