“Robots + IA”: El mercado que valdrá **$1 billón** en 2035 y quiénes lo dominarán
Futuro en marcha: La robótica con IA transformará industrias enteras antes de 2035, según Barclays.
El mercado global de robots autónomos y máquinas impulsadas por IA podría alcanzar un valor de $1 billón para 2035, una expansión exponencial frente a su tamaño actual, según un informe de Barclays (BCS) titulado “La década del robot”. Los analistas, liderados por Zornitsa Todorova, jefa de investigación temática de renta fija, señalan que este crecimiento estará impulsado por avances en “cerebros” (IA), “músculos” (actuadores) y baterías, componentes que están llevando a la robótica a un punto de inflexión histórico.
El informe destaca que, a diferencia de la primera ola de IA —centrada en lo digital—, esta nueva era prioriza la “IA física”: sistemas que interactúan con el mundo real. “Estamos ante una cadena de valor más diversa y profunda que cualquier tecnología previa”, advierten los expertos. La transición ya es visible en sectores como la logística, donde Amazon opera más de 1 millón de robots en sus centros de cumplimiento, una cifra que, según Barclays, “aún es solo una fracción de su potencial”.
¿Quién liderará la revolución robótica?
Barclays identifica tres frentes clave en esta carrera:
- Vehículos autónomos: La tecnología más avanzada actualmente, con prototipos ya en pruebas masivas.
- Drones: Usos que van desde entregas hasta agricultura de precisión.
- Robots humanoides: Los más complejos, diseñados para tareas generales en entornos no estructurados. Elon Musk anunció que Tesla venderá su robot Optimus al público en 2027, un hito que podría acelerar la adopción masiva.

El informe subraya que China domina hoy el despliegue de robots industriales y humanoides, pero el ecosistema global incluye a 200 empresas públicas, de las cuales 100 ya tienen bonos corporativos en circulación. Entre los actores destacados:
- Fabricantes de automóviles: Mercedes-Benz usa el software Omniverse de Nvidia para rediseñar fábricas virtualmente, minimizando paradas de producción.
- Gigantes tecnológicos: Amazon y Walmart integran robots en logística, mientras Tesla apuesta por automatizar desde líneas de ensamblaje hasta hogares.
- Proveedores de hardware: Empresas como TSMC (semiconductores), Samsung (electrónica) y CATL (baterías) son “la columna vertebral” de estas plataformas.
Las baterías y los chips: El “talón de Aquiles” de la robótica
El informe advierte que el éxito de esta revolución dependerá de dos factores críticos:
- Baterías de alta capacidad: Empresas chinas como EVE Energy y Contemporary Amperex Technology (CATL) lideran el desarrollo de soluciones energéticas para robots que requieren autonomía prolongada. Sin avances en este campo, los robots humanoides podrían quedar limitados a entornos controlados.
- Semiconductores especializados: Nvidia, con sus chips para IA, y TSMC, como fabricante de semiconductores, son “habilitadores clave”. La escasez de chips en 2021-2022 demostró cómo este sector puede frenar (o impulsar) toda una industria.
Barclays también destaca el papel de los “facilitadores”: empresas que no solo construyen robots, sino que moldean el ecosistema, como Amazon con su red logística automatizada o Tesla con Optimus. “Estas compañías están redefiniendo qué significa ser un \’fabricante\’ en el siglo XXI”, señalan los analistas.
¿Qué sectores se transformarán primero?
El impacto será desigual, pero algunos sectores ya muestran señales claras:
- Almacenamiento y logística: Robots que clasifican paquetes en almacenes de Amazon o Walmart ya reducen costos en un 30%, según estimaciones de la industria.
- Automoción: Las fábricas de Mercedes y Tesla usan simulaciones con IA para optimizar líneas de producción, recortando tiempos de reequipamiento en un 40%.
- Retail: Tiendas como Walmart prueban robots para inventario y limpieza, con pilotos que muestran una reducción del 50% en errores humanos.
- Agroindustria: Drones con IA monitorean cultivos en tiempo real, aumentando rendimientos hasta en un 20% en proyectos piloto.
El informe cita ejemplos concretos, como el uso de Omniverse por Mercedes-Benz para simular cambios en fábricas sin interrumpir la producción, o el enfoque de Tesla en robots durante su última presentación de resultados. “La robótica ya no es ciencia ficción; es una apuesta de inversión con plazos definidos”, concluyen.
Pero hay un desafío oculto: la brecha de habilidades. Barclays estima que, para 2030, el mundo necesitará 50 millones de trabajadores capacitados en mantenimiento y programación de robots, una demanda que los sistemas educativos actuales no podrán cubrir. ¿Están las economías preparadas para formar a esta nueva fuerza laboral?
El precedente que explica por qué Tesla podría dominar (o fracasar) en robots humanoides
Cuando Elon Musk anunció en 2022 que Tesla vendería su robot Optimus al público en 2027, el mercado reaccionó con escepticismo. No era la primera vez que una empresa prometía revolucionar la robótica doméstica: Honda lanzó su ASIMO en 2000 con fanfarria similar, pero tras invertir $300 millones anuales durante dos décadas, lo discontinuó en 2018 sin lograr comercializarlo. La diferencia clave ahora es el ecosistema de IA y hardware que Tesla ya controla —y que Honda no tenía.
Barclays destaca en su informe que Tesla no parte de cero: su división de Dojo, el supercomputador de IA para entrenamiento de redes neuronales, ya procesa 1.8 exaflops (equivalente a 10,000 GPUs Nvidia A100). Esto le da una ventaja crítica en el desarrollo de algoritmos para Optimus, cuyo prototipo actual (presentado en septiembre de 2023) ya ejecuta tareas como clasificar objetos con precisión del 99% en entornos no estructurados. Pero el riesgo persiste: Boston Dynamics, adquirida por Hyundai en 2020, lleva 30 años perfeccionando robots como Atlas (capaz de parkour) sin lograr aún un modelo rentable para consumidores. La pregunta no es si Tesla puede construir a Optimus, sino si podrá venderlo a un precio que justifique su costo estimado de $20,000 por unidad (según filtraciones de 2023).
Otros actores han intentado —y fallado— en este espacio. SoftBank Robotics lanzó Pepper en 2014 como el primer robot “emocional” para retail, pero tras vender solo 27,000 unidades en seis años (muy por debajo de las 1 millón proyectadas), detuvo su producción en 2021. El error fue subestimar que los consumidores no querían un robot “compañero”, sino uno que resolviera problemas concretos, como limpieza o cocina. Tesla parece haber aprendido la lección: Optimus se enfoca en tareas repetitivas en hogares y fábricas, un nicho donde la demanda ya existe (el mercado de robots de servicio creció un 42% anual entre 2020-2023, según la IFR).
2025: El año en que sabremos si Optimus es viable
Tesla planea desplegar 10,000 unidades de Optimus en sus propias fábricas para 2025, un movimiento estratégico: si logran reducir los costos de producción en un 15% (como prometió Musk en la AI Day 2023), tendrán el caso de uso perfecto para escalar. Pero el reloj corre: Figure AI, una startup respaldada por $675 millones de inversores como Microsoft y Nvidia, ya tiene un prototipo funcional de robot humanoide (Figure 01) que supera a Optimus en velocidad de movimiento (según benchmarks de 2024). La batalla no será técnica, sino de ecosistema: ¿quién integrará primero su robot con plataformas existentes, como Amazon Logistics o Apple HomeKit? Barclays apunta a 2026 como el año en que se definirá el líder —y donde veremos si Tesla repite el éxito de sus coches o el fracaso de SolarCity.