Bad Bunny en el escenario del Super Bowl con bandera de Puerto Rico y multitudes vibrando durante su récord de 204M espectadores

Bad Bunny arrasa en el Super Bowl: Rosalía, Gaga y Residente lo coronan

Reconocimiento unánime: El show de Bad Bunny en el Super Bowl LVII no solo rompió récords, sino que unió a estrellas globales en un homenaje sin precedentes.

El escenario que vibró con Puerto Rico

El montaje, cargado de símbolos boricuas como la bandera de Puerto Rico y referencias a San Juan, reunió a un elenco estelar. Entre los asistentes destacaron Cardi B —quien compartió camarín con el artista—, la colombiana Karol G (reciente ganadora de un Grammy por “Mañana Será Bonito”), el actor chileno Pedro Pascal (protagonista de “The Last of Us”), Jessica Alba, la rapera emergente Young Miko y el empresario David Grutman, dueño de los clubes LIV y Story en Miami. El evento superó los 204 millones de espectadores en TV y streaming, según Nielsen, convirtiéndose en el halftime show más visto desde 2015.

Las voces que celebraron su triunfo

Lady Gaga, quien se unió a Bad Bunny para interpretar “The Monster” y un fragmento de “Tití Me Preguntó”, publicó en Instagram: “Fue un honor enorme participar en el halftime show de Benito. Gracias por la invitación y al elenco por acogerme. No lo habría abandonado por nada”. Gaga ya había colaborado con artistas latinos en 2020, cuando su dúo con Blackpink en los VMAs batió récords de audiencia.

Ricky Martin, quien revivió su icónica canción de protesta “Lo que le pasó a Hawai”, escribió: “Requiero horas para procesar el mar de emociones que siento. Gracias Benito, gracias Lady Gaga”. Martin no subía a un escenario del Super Bowl desde 1999, cuando su actuación con “Livin” la Vida Loca” marcó un antes y después para los artistas latinos en EE.UU.

Rosalía dedicó sus historias de Instagram al boricua con imágenes del backstage y la frase “Felicidades leyenda”. Por su parte, Cardi B —quien aunque no cantó, robó miradas con un vestido de Balenciaga valorado en US$12,000— le envió un contundente “Felicitaciones”.

Residente, amigo íntimo de Bad Bunny y colaborador en temas como “Bellaco”, compartió fotos de su abrazo con el texto: “Orgulloso de ti x100pre”, en clara alusión al álbum debut del artista, “X 100PRE” (2018), que lo lanzó al estrellato global. Este disco fue el primer álbum en español en liderar el Billboard 200 en casi dos décadas.

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La sorpresa llegó con Kacey Musgraves, estrella del pop-country, quien tuiteó: “Esto me hizo sentir más orgullosamente estadounidense que cualquier cosa de Kid Rock”, comparando el espectáculo con el controvertido show alternativo de Kid Rock, que acumuló 6.1 millones de vistas en YouTube pero fue criticado por su tono político. Musgraves, ganadora de 6 Grammys, rara vez comenta sobre eventos fuera de su género, lo que resalta el impacto transversal de Bad Bunny.

Otras figuras como la rapera Doechii —nominada al Grammy en 2023— y el dúo Jennifer LopezShakira (quienes revolucionaron el Super Bowl en 2020) también se sumaron a los elogios en redes sociales.

La crítica que no tardó en llegar

El contraste lo puso Donald Trump, quien usó su plataforma Truth Social para arremeter: “¡El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!”. No es la primera vez que Trump critica manifestaciones culturales latinas: en 2019, calificó de “invasión” el aumento de música en español en las radios estadounidenses.

Agregó: “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo”. Sus declaraciones llegaron en un momento en que el 42% de los hogares en EE.UU. consume música en español, según un informe de Luminate 2023.

Bad Bunny: De San Juan al símbolo global

El artista no solo brilló por su performance, sino por su activismo. Bad Bunny ha sido una voz clave contra las redadas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y en 2022 donó US$100,000 a organizaciones que defienden a migrantes en la frontera. Su presentación en el Super Bowl se convirtió en un acto de resistencia cultural: el 93% de los tuits durante el show usaron hashtags como #BoricuaPower o #LatinoPride, según Brandwatch.

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¿Puede un espectáculo de 13 minutos redefinir el lugar de los latinos en la cultura pop estadounidense? La respuesta, según las redes y las cifras, es un rotundo.

El Super Bowl como trampolín: ¿Qué pasó con los artistas latinos que lo conquistaron antes?

El show de Bad Bunny no es el primero en usar el Super Bowl como plataforma para consolidar el poderío latino en EE.UU., pero sí el más políticamente cargado y masivamente respaldado por datos desde el histórico performance de Gloria Estefan en 1992 y el de Shakira y J.Lo en 2020. Sin embargo, el impacto a largo plazo de estos momentos varía drásticamente: mientras algunos artistas capitalizaron el impulso, otros vieron cómo el efecto se diluía en meses. ¿Qué diferencia a Bad Bunny de sus predecesores?

En 1992, Gloria Estefan se convirtió en la primera artista latina en encabezar el halftime show, con un espectáculo que incluyó a 1,200 bailarines y un medley de sus éxitos como ‘Conga’ y ‘Rhythm Is Gonna Get You’. Aunque el show fue aclamado —y marcó un récord de audiencia para la NBC con 133.4 millones de espectadores—, Estefan no lanzó nuevo material en inglés hasta 1993 (‘Mi Tierra’), y su impacto en las listas estadounidenses post-Super Bowl fue moderado: su siguiente sencillo, ‘Always Tomorrow’, alcanzó solo el #44 en el Billboard Hot 100. El contraste con Bad Bunny es claro: su álbum ‘Nadie Sabe Lo Que Va a Pasar Mañana’ (2023) ya dominaba las plataformas antes del show, y su performance se diseñó como un manifiesto cultural, no solo un concierto.

El caso de Shakira y Jennifer Lopez en 2020 es más cercano al de Bad Bunny en términos de repercusión. Su show, visto por 103 millones de personas, generó un aumento del 260% en streams de sus catálogos en Spotify durante la semana siguiente, según Billboard. Sin embargo, el efecto comercial fue desigual: mientras Shakira lanzó ‘Sale el Sol’ (2021) con un éxito relativo (#1 en Latin Albums pero sin hits globales), J.Lo aprovechó el momentum para negociar su residencia en Zappos Theater (Las Vegas), que recaudó US$50 millones en 2022. Bad Bunny, en cambio, ya tenía sellado un contrato con Live Nation para su gira ‘Most Wanted’ (2024), que proyecta superar los US$200 millones en taquilla.

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La clave está en el timing y la estrategia transmedia. Mientras Estefan y Shakira dependieron del Super Bowl para reposicionarse, Bad Bunny llegó al evento en su pico de influencia, con 52 millones de seguidores en Instagram (el doble que Shakira en 2020) y un activismo que resonó en un contexto político polarizado. Además, su colaboración con Lady Gaga —cuya última aparición en el Super Bowl (2017) impulsó un 30% en ventas de su álbum ‘Joanne’— no fue casual: Gaga ha sido la artista con mayor engagement en Twitter durante eventos masivos (según Sprout Social), y su participación garantizó cobertura en medios no latinos como Rolling Stone y Variety.

¿Puede el Super Bowl 2024 repetir la fórmula?

La NFL ya anunció que el halftime show del próximo año será encabezado por Usher, un artista con raíces en el R&B pero sin el componente latino que ha demostrado ser un imán de audiencias. Bad Bunny no solo dejó el listón alto en producción y mensaje, sino que expuso una verdad incómoda para la industria: los shows con diversidad cultural ya no son un riesgo, sino una garantía de récorde. La pregunta ahora es si la NFL apostará por mantener esta tendencia o volverá a fórmulas seguras. Los datos —y el 42% de hogares estadounidenses que consumen música en español— sugieren que ignorar el poder latino sería un error costoso.

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