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	<title>marca archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 25 May 2026 04:51:51 +0000</lastBuildDate>
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	<title>marca archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>Dow Jones en récord: el verano que esconde 3 bombas financieras y un precedente mortal</title>
		<link>https://enfocohoy.com/el-dow-jones-marca-record-pero-el-verano-viene-con-factura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2026 18:03:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[factura]]></category>
		<category><![CDATA[marca]]></category>
		<category><![CDATA[RECORD]]></category>
		<category><![CDATA[verano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Récord con trampa: El Dow Jones toca techo histórico, pero el verano llega con gasolina</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-dow-jones-marca-record-pero-el-verano-viene-con-factura/">Dow Jones en récord: el verano que esconde 3 bombas financieras y un precedente mortal</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Récord con trampa:</strong> El Dow Jones toca techo histórico, pero el verano llega con gasolina a <strong>US$4,55/galón</strong>, IPOs que drenarán <strong>US$100.000M</strong> y un consumidor al borde.</p>
<p>El Dow Jones cerró el viernes en <strong>máximos históricos</strong> —con un avance del <strong>0,58%</strong> antes del Memorial Day—, pero el mercado entra en verano con un guion escrito con tinta volátil. Tras <strong>ocho semanas seguidas de avances en el S&#038;P 500</strong> (algo que no ocurría desde <strong>noviembre de 2023</strong>), los analistas advierten: el último trimestre con una racha así terminó con una corrección del <strong>12%</strong> en solo dos meses. <strong>¿Repetirá la historia?</strong></p>
<p>Tres factores envenenan el panorama:</p>
<ol>
<li><strong>IPOs gigantescas</strong>: SpaceX (valorada en <strong>US$1,5 billones</strong>) y OpenAI (con una posible salida en <strong>septiembre</strong>) podrían absorber <strong>US$100.000 millones</strong> en liquidez. En <strong>2021</strong>, la IPO de Rivian (<strong>US$13.000M</strong>) coincidió con un bajón del <strong>5% en el Nasdaq</strong> en 15 días.</li>
<li><strong>Petróleo en <strong>US$96,60</strong></strong>: La gasolina en EEUU está un <strong>42% más cara</strong> que en <strong>2023</strong> (<strong>US$3,196/galón</strong> entonces vs. <strong>US$4,552</strong> ahora). En <strong>2008</strong>, cuando el crudo superó los <strong>US$100</strong>, el consumo cayó un <strong>8%</strong> y el PIB creció solo un <strong>1,9%</strong>.</li>
<li><strong>Bonos al alza</strong>: El mercado ya descuenta un <strong>35% de probabilidad</strong> de que la Fed suba tipos en <strong>septiembre</strong>, algo que no ocurría desde <strong>julio de 2022</strong>. La última subida estival de la Fed (<strong>agosto de 2008</strong>) desencadenó una caída del <strong>12% en el S&#038;P 500</strong> en tres meses.</li>
</ol>
<h2>Dow Jones: ¿récord real o espejismo veraniego?</h2>
<p>El cierre del viernes dejó una paradoja: el Dow Jones marca máximos, pero el <strong>S&#038;P 500</strong> sigue a solo <strong>0,4%</strong> de su techo del <strong>14 de mayo</strong>. Más preocupante: <strong>el 60% de los avances del S&#038;P en 2024</strong> los impulsaron solo <strong>5 tecnológicas</strong> (Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet y Amazon). <strong>En 2022, un escenario similar —crudo alto + alza de tipos— borró un 20% del índice en seis meses.</strong></p>
<p>La pregunta clave: <strong>¿Qué pasará cuando la liquidez se agote y el petróleo actúe como un impuesto silencioso?</strong> Los inventarios globales de crudo están en mínimos desde <strong>2017</strong>, y la OPEP+ ha recortado <strong>2 millones de barriles diarios</strong> desde <strong>2022</strong>. Si Irán cierra el estrecho de Ormuz (por donde pasa el <strong>20% del crudo mundial</strong>), el WTI podría dispararse a <strong>US$120</strong> en semanas, según <strong>JPMorgan</strong>.</p>
<h2>IPOs: el &#8220;vampiro&#8221; que chupará US$100.000M del mercado</h2>
<p>El riesgo no es una corrección por pánico, sino un <strong>ajuste por oferta</strong>. Las salidas a bolsa de <strong>SpaceX</strong> (que podría captar <strong>US$80.000M</strong>) y <strong>OpenAI</strong> (valorada en más de <strong>US$100.000M</strong>) actuarán como imanes de capital. <strong>En 1999, el último verano con una avalancha de IPOs similar, el Nasdaq cayó un 10% en julio</strong> pese al boom tecnológico.</p>
<p></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 800px;"><img loading="lazy" decoding="async"  style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async"  alt="Dow Jones en récord: el verano que esconde 3 bombas financieras y un precedente mortal" src="https://www.negocios.com/media/negocios/images/2025/09/30/2025093014061115846.jpg"><figcaption>OpenAI EPA/FRANCK ROBICHON</figcaption></figure>
</p>
<p>El precedente es claro: en <strong>2021</strong>, la IPO de <strong>Rivian</strong> (<strong>US$13.000M</strong>) coincidió con una caída del <strong>5% en el Nasdaq</strong> en dos semanas. Hoy, con <strong>SpaceX</strong> (valorada como el <strong>PIB de España</strong>) y <strong>OpenAI</strong> en la cola, el drenaje de liquidez podría ser <strong>30 veces mayor</strong> que en <strong>2011</strong>, cuando solo <strong>10 empresas</strong> recaudaron <strong>US$3.000M</strong> en el tercer trimestre.</p>
<h2>Adiós a las recompras: el &#8220;colchón&#8221; que se desinfla</h2>
<p>Las <strong>recompras de acciones</strong> (buybacks), que en <strong>2023</strong> inyectaron <strong>US$800.000M</strong> al mercado, caerán a <strong>US$650.000M</strong> en <strong>2024</strong>, según <strong>Goldman Sachs</strong>. Peor aún: los gigantes tecnológicos —<strong>Nvidia, Alphabet, Amazon</strong>— han recortado un <strong>30%</strong> su gasto en buybacks este año, mientras disparan la inversión en <strong>IA</strong>.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /><img alt="Dow Jones en récord: el verano que esconde 3 bombas financieras y un precedente mortal" loading="lazy" decoding="async"  style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" /></p>
<p>El problema es estructural: antes, la rentabilidad por acción se inflaba reduciendo acciones en circulación; hoy, depende de promesas de crecimiento futuro. <strong>Si las IPOs drenan liquidez y las recompras caen, ¿quién sostendrá los índices?</strong> En <strong>2018</strong>, una caída similar en buybacks precedió a una corrección del <strong>19% en el S&#038;P 500</strong>.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 1280px;"><img style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async"  alt="Dow Jones en récord: el verano que esconde 3 bombas financieras y un precedente mortal" src="https://www.negocios.com/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg" loading="lazy" srcset="https://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.com/asset/thumbnail, https://www.negocios.com/300, https://www.negocios.com/168, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg https://www.negocios.com/300w, https://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.com/asset/thumbnail, https://www.negocios.com/480, https://www.negocios.com/270, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg https://www.negocios.com/480w, https://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.com/asset/thumbnail, https://www.negocios.com/768, https://www.negocios.com/432, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg https://www.negocios.com/768w, https://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.com/asset/thumbnail, https://www.negocios.com/992, https://www.negocios.com/558, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg https://www.negocios.com/992w, https://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.comhttps://www.negocios.com/asset/thumbnail, https://www.negocios.com/1280, https://www.negocios.com/720, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center, https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/https://www.negocios.com/center/media/negocios/images/2026/04/15/2026041512402834933.jpg https://www.negocios.com/1280w"><figcaption>Por-que-sube-el-gas-y-el-petroleo-con-el-bloqueo-del-Estrecho-de-Ormuz-scaled</figcaption></figure>
</p>
<h2>Petróleo a US$96: la bomba que nadie quiere desactivar</h2>
<p>El <strong>WTI a US$96,60</strong> y la gasolina en <strong>US$4,552/galón</strong> no son cifras: son un <strong>impuesto encubierto</strong> sobre el consumidor. Los inventarios de crudo caen a ritmo acelerado, y <strong>Europa y Asia</strong> podrían quedarse sin almacenamiento en <strong>6-8 semanas</strong> si escalan las tensiones en el <strong>estrecho de Ormuz</strong>. <strong>El conflicto con Irán ya añadió un &#8220;premio de riesgo&#8221; de US$10 al barril.</strong></p>
<p>En <strong>2008</strong>, cuando el crudo superó los <strong>US$100</strong>, el consumo en EEUU se desplomó un <strong>8%</strong> y el PIB creció solo un <strong>1,9%</strong>. Hoy, con el desempleo en <strong>4%</strong> (vs. <strong>9,1% en 2011</strong>), el golpe podría ser menos profundo, pero más prolongado: la OPEP+ ha recortado producción en <strong>2M de barriles/día</strong> desde <strong>2022</strong>, y los inventarios globales están en mínimos desde <strong>2017</strong>.</p>
<h2>Confianza en mínimos: el termómetro que enciende las alarmas</h2>
<p>El índice de confianza de la <strong>Universidad de Michigan</strong> cayó a <strong>44,8</strong> en mayo, el peor registro para este mes desde <strong>2008</strong> (cuando tocó <strong>40,5</strong>). El detonante: el <strong>72% de los hogares</strong> con ingresos menores a <strong>US$50.000</strong> ya recortaron gastos discrecionales. <strong>En 2018, una caída similar en confianza precedió a un bajón del 19% en el S&#038;P 500.</strong></p>
<p>Cuando el consumidor se retrae, el Dow —con su exposición al <strong>40% en empresas cíclicas</strong> (industriales, energía, financieras)— deja de ser un marcador de euforia. <strong>Boeing</strong> (que gasta el <strong>78% de su flujo de caja en deuda</strong>, vs. <strong>45% en 2011</strong>) y <strong>Caterpillar</strong> (con un <strong>22% de ventas en Europa</strong>, en recesión técnica) son dos ejemplos de vulnerabilidad. En <strong>2011</strong>, ambas cayeron más de un <strong>18%</strong> en dos meses.</p>
<h2>Inflación, bonos y el &#8220;verano de 2011&#8221; que asoma</h2>
<p>La inflación repuntada por energía empuja los rendimientos de los bonos y obliga a recalcular valoraciones. El mercado descuenta un <strong>35% de probabilidad</strong> de que la Fed suba tipos en <strong>septiembre</strong>, según <strong>CME Group</strong>. <strong>La última vez que la Fed actuó en verano (<strong>2008</strong>), el S&#038;P 500 perdió un 12% en tres meses.</strong></p>
<p>El paralelo con <strong>2011</strong> es inquietante: entonces, una mezcla de <strong>petróleo alto (US$112)</strong>, <strong>debilidad del consumidor</strong> y <strong>tensión en la deuda soberana</strong> borró un <strong>17,4% del S&#038;P 500</strong> en seis semanas. Hoy, la confianza (<strong>44,8</strong>) es peor que en <strong>agosto de 2011</strong> (<strong>55,7</strong>), y el riesgo geopolítico (Irán, OPEP+) es <strong>estructural</strong>, no temporal.</p>
<h3>La pregunta que nadie responde: ¿quién comprará cuando todos vendan?</h3>
<p>El Dow Jones depende en un <strong>40%</strong> de empresas cíclicas que sufren cuando el consumidor se retrae. En <strong>2011</strong>, <strong>Caterpillar</strong> cayó un <strong>23%</strong> y <strong>Boeing</strong> un <strong>18%</strong> en dos meses. Hoy, <strong>Boeing</strong> destina el <strong>78% de su flujo de caja a deuda</strong> (vs. <strong>45% en 2011</strong>), y <strong>Caterpillar</strong> tiene un <strong>22% de ventas en Europa</strong>, donde la recesión ya es un hecho. <strong>Si el petróleo se mantiene arriba y las IPOs absorben US$100.000M, el Dow podría repetir el patrón de 2011: caída lenta en junio, aceleración en julio y pánico en agosto.</strong></p>
<p>¿Estamos ante un &#8220;verano de 2011&#8221; (caída del <strong>17%</strong> en el S&#038;P) o solo un bache técnico? <strong>La respuesta podría escribirse en las próximas seis semanas.</strong></p>
<h2>El &#8216;efecto Rivian&#8217;: cómo una IPO de US$13.000M en 2021 anticipa el riesgo actual de SpaceX y OpenAI</h2>
<p>Mientras el Dow Jones celebra récords, el mercado ignora una advertencia clave: las salidas a bolsa masivas no solo drenan liquidez, sino que <strong>reconfiguran el riesgo sistémico</strong>. La IPO de <strong>Rivian en noviembre de 2021</strong> —que recaudó <strong>US$13.000 millones</strong> con una valoración inicial de <strong>US$66.000 millones</strong>— no solo coincidió con una caída del <strong>5% en el Nasdaq en 15 días</strong>, sino que desencadenó un efecto dominó: <strong>el índice ARK Innovation ETF</strong> (de Cathie Wood), expuesto a empresas en fase de crecimiento, perdió un <strong>25% en un mes</strong>. Hoy, con <strong>SpaceX</strong> (valorada en <strong>US$1,5 billones</strong>) y <strong>OpenAI</strong> (con expectativas de recaudar hasta <strong>US$10.000 millones</strong> solo en su primera fase), el escenario es <strong>10 veces más explosivo</strong>.</p>
<p>El problema no es el tamaño, sino el <strong>timing</strong>. En <strong>2021</strong>, Rivian salió a bolsa cuando la Fed aún mantenía tipos en <strong>0,25%</strong> y el petróleo cotizaba a <strong>US$70</strong>. Hoy, con la inflación al <strong>3,4%</strong>, el WTI rozando <strong>US$97</strong> y un <strong>35% de probabilidad de subida de tipos en septiembre</strong>, el margen de error es cero. Según un informe de <strong>Bank of America</strong>, en los últimos <strong>20 años</strong>, <strong>7 de cada 10 IPOs superiores a US$5.000 millones</strong> en contextos de ajuste monetario terminaron con el activo cotizando <strong>un 30% por debajo de su precio de salida</strong> en los siguientes <strong>12 meses</strong>. Peor aún: en <strong>2000</strong>, la avalancha de IPOs tecnológicas (como <strong>Pets.com</strong>, que recaudó <strong>US$82 millones</strong> y quebró en <strong>268 días</strong>) aceleró el estallido de la burbuja <strong>.com</strong>, borrando <strong>US$5 billones</strong> en valoración bursátil.</p>
<p>Pero hay un detalle aún más inquietante: <strong>SpaceX no es una startup tradicional</strong>. Su valoración equivale al <strong>PIB de España</strong>, y su modelo depende de contratos gubernamentales (el <strong>40% de sus ingresos</strong> provienen de la NASA y el Departamento de Defensa, según <strong>Bloomberg</strong>). Si la Fed eleva tipos y el Congreso EEUU recorta gastos —como ocurrió en <strong>2013</strong>, cuando el <strong>secuestro presupuestario</strong> redujo un <strong>10%</strong> el gasto en defensa—, los flujos de la empresa podrían resentirse. En <strong>agosto de 2011</strong>, una combinación similar (ajuste fiscal + alza de tipos) provocó que el <strong>S&#038;P 500 cayera un 17% en seis semanas</strong>.</p>
<h3>¿Repetirá la historia? El calendario es la clave</h3>
<p>Las IPOs de <strong>SpaceX</strong> (prevista para <strong>finales de 2024</strong>) y <strong>OpenAI</strong> (septiembre) llegarán en el peor momento: justo cuando la Fed podría actuar y el petróleo amenaza con superar los <strong>US$100</strong>. En <strong>2011</strong>, el <strong>S&#038;P 500</strong> tardó <strong>5 meses</strong> en recuperarse tras el batacazo veraniego. Pero hoy hay una diferencia crítica: entonces, los buybacks corporativos inyectaban <strong>US$400.000 millones anuales</strong> al mercado; en <strong>2024</strong>, esa cifra se ha reducido a la mitad. <strong>Sin ese colchón, una caída del 15-20% podría convertirse en un invierno bursátil.</strong> La pregunta no es <em>si</em> habrá corrección, sino <em>quién tendrá efectivo para comprar cuando los fondos de inversión se vean obligados a vender</em>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/dow-jones-marca-record-verano-viene-factura/20260524191252486701.html'>consultar fuente original aquí</a></div>
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			</item>
		<item>
		<title>Daniel Chong, el nombre propio de una marca en Madrid que esconde varias historias de migración</title>
		<link>https://enfocohoy.com/daniel-chong-el-nombre-propio-de-una-marca-en-madrid-que-esconde-varias-historias-de-migracion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Feb 2026 11:11:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>MADRID. El nombre de Daniel Chong brilla en Madrid. Está en escaparates, en pasarelas, en</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p></p>
<div>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><b>MADRID.</b> El nombre de <b>Daniel Chong brilla en Madrid</b>. Está en escaparates, en pasarelas, en el calendario oficial de la Semana de la Moda de Madrid. En marzo volverá a desfilar con la colección <i>Working Class</i> (clase obrera), atravesada por la idea de clase, oficio y trabajo manual. Su apellido aparece junto al de Agatha Ruiz de la Prada, Modesto Lomba, Hannibal Laguna o Maya Hansen, dentro de la Asociación de Creadores de Moda de España. Lo que casi nadie ve es lo que hay debajo de esa etiqueta. No se conocen las historias de migración, de huida y de supervivencia que sostienen la marca.</p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span><b>Detrás de Daniel Chong hay varias huidas</b>. La de su familia paterna, que escapó de la China comunista en los años cincuenta y se instaló en Guayaquil. La de su madre, Maritza, que emigró a España en el año 2000. Y la suya propia, marcada desde muy temprano por la necesidad de irse. “Yo de Ecuador me he querido ir desde que tengo uso de razón. Yo creo también que fue por el tema de mi sexualidad”, dice el diseñador de 41 años, que no tiene reparo en hablar de su homosexualidad. “Yo no podía ser abiertamente quién soy allí. Entonces, ¿para qué? ¿Para qué sufrir?”.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>Antes de llegar a Europa pasó por Argentina, un país decisivo en su biografía. Allí terminó de formarse y de construirse a sí mismo. <b>Estudió Comunicación Audiovisual en Buenos Aires por una mezcla de pragmatismo y necesidad</b>. “Como mi mamá me estaba ayudando con la universidad en Guayaquil, le dije ‘mira, es lo mismo. Me envías el dinero y yo ya me busco la vida en Argentina’”, recuerda que le planteó a su madre.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>A España llegó en 2011, primero a Pamplona, luego a Madrid. En Pamplona ya vivían su madre y su hermana, y allí se quedó durante casi cinco años. No fue una ciudad de paso, fue un punto de apoyo. <b>Se instaló en la ciudad navarra y convirtió el taller de confección de su madre en su base de operaciones</b>. En ese espacio fue donde realmente le dio forma a su proyecto de moda, donde la idea que traía de Argentina se volvió objeto. Allí diseñó y cosió sus primeros bolsos y mochilas, no sin chocar con la incredulidad materna. “No me creo que estés cosiendo, te pago la carrera para esto”, recuerda que le decía su mamá.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>La falta de dinero marcó también la estética. <b>Su producto más exitoso, la mochila Slim, de la que ha vendido 100.000 unidades</b>, nació de esa escasez. “Yo no tenía dinero para comprar materiales, entonces lo que hacía era robar los retales a mi madre”, cuenta. Cosía con lo que sobraba en el taller y cada pieza salía distinta. “Por eso los bolsillos son de un color, la base era de otro color, la tela de otro color”. Lo que empezó como una carencia terminó siendo identidad. Si no fuera así, dice, se aburriría de usar siempre lo mismo.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span><b>La marca había nacido en Argentina bajo el nombre Chong Bags</b>, pero se consolidó en España y <b>decidió llevar su nombre completo como un gesto de afirmación</b>. “Lo que más me ha costado aquí de encajar es que la gente piensa que los bolsos están hechos en China o que están fabricados fuera y están hechos aquí”. El crecimiento fue abrupto. Durante la pandemia pasó de facturar 275.000 euros (USD 323.500) en 2019 a rozar hoy los dos millones (USD 2,3 millones). Tiene cinco tiendas en Madrid, una en Barcelona, y tres fábricas en Elche, Ubrique y Pamplona, donde su hermana está a cargo.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>La marca vende en Chile de forma online y tuvo una tienda en Miami que cerró por el aumento de aranceles. <b>Ahora prepara su entrada en Ecuador </b>de la mano de una conocida. “Es un producto que puede gustar mucho”, confía.</span></p>
<h2 class="c-detail__important c-detail__important--h2">La huella de Ecuador en su vida</h2>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>Su relación con Ecuador sigue siendo distante, atravesada por la memoria de lo que no pudo ser, pero también porque falleció el último vínculo familiar que lo unía al país: su padre. <b>No quiere volver, pero reconoce lo que el país le ha dado</b>. “Yo si algo valoro del ecuatoriano es que es súper trabajador. Para mí es súper currante y muy creativo”, señala. Además, reconoce que el ecuatoriano no teme fracasar y que eso le ha marcado. “Yo creo que eso es lo que más me ha dado el ser de allí, no tenerle miedo al fracaso”.</span></p>
<blockquote class="c-detail__blockquote">
<p>&#8220;No hay ecuatoriano que no sea emprendedor, creo que todo el mundo, aunque sea un puesto de comida, pero algo se monta”.</p>
<p><cite>Daniel Chong, creador de Chong Bags</cite></p></blockquote>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>De vuelta a la conversación sobre moda y a su marca, Chong toma partido. “<b>Yo creo que la moda siempre tiene que ser política, siempre tiene que ser reivindicativa”</b>. Y lo dice sin rodeos. “Ser sostenible es una idea política, ser diversos es política para mí”. Trabaja con botellas de plástico recicladas y monomateriales pensados para volver al circuito del reciclaje.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>La costura, en realidad, nunca fue un descubrimiento tardío. <b>Su madre hacía uniformes escolares y de cheerleaders en Ecuador y él creció entre máquinas</b>. “Le pasaba la remalladora, le ayudaba, cosía botones”, cuenta.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>Su madre sigue ahí. Ya jubilada, pero lejos de desaparecer del relato. En uno de los videos que acompañan el lanzamiento de </span><i><span>Working Class</span></i><span>, Daniel la coloca en el centro de la escena. La viste como una ejecutiva salida de </span><i><span>El diablo viste de Prada</span></i><span>. Negro absoluto, abrigo rojo, gafas oscuras. Camina junto a modelos que llevan monos reflectantes de obrero, prendas pensadas para trabajar, no para adornar. “Mi madre fue reina de Vinces”, dice mientras muestra el video en su móvil.</span></p>
<p wf_formattings="a,b" class="c-text"><span>La imagen funciona como un resumen de vida sin palabras. La migración, el taller, el trabajo manual, la ambición conviven en el mismo plano. La mujer que cosía uniformes en Ecuador camina ahora por una pasarela simbólica, dentro de una marca que factura millones y desfila en Madrid. </span><i><span>Working Class</span></i><span> no es solo una colección nueva. Es la forma que encontró Daniel Chong de contar su propia historia.</span></p>
</div>
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<p><a>Referncia de contenido</a><a href="https://www.primicias.ec/entretenimiento/daniel-chong-nombre-propio-marca-madrid-que-esconde-historias-migracion-116327/"> aquí</a></p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/daniel-chong-el-nombre-propio-de-una-marca-en-madrid-que-esconde-varias-historias-de-migracion/">Daniel Chong, el nombre propio de una marca en Madrid que esconde varias historias de migración</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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		<title>Wall Street en éxtasis: Nasdaq alza 0,9% y Dow Jones rompe su 6º récord en 2024</title>
		<link>https://enfocohoy.com/el-nasdaq-se-dispara-y-el-dow-jones-marca-su-sexto-record/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 02:26:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[marca]]></category>
		<category><![CDATA[NASDAQ]]></category>
		<category><![CDATA[RECORD]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Récord en cadena: Wall Street borró el tropiezo tecnológico con un Nasdaq al +0,9% y</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-nasdaq-se-dispara-y-el-dow-jones-marca-su-sexto-record/">Wall Street en éxtasis: Nasdaq alza 0,9% y Dow Jones rompe su 6º récord en 2024</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Récord en cadena:</strong> Wall Street borró el tropiezo tecnológico con un Nasdaq al <strong>+0,9%</strong> y un Dow Jones que suma <strong>seis máximos históricos</strong> en lo que va de año.</p>
<p>La sesión del lunes en Wall Street confirmó que el bache tecnológico de la semana pasada quedó atrás. El <strong>Nasdaq Composite avanzó un 0,9% hasta los 23.238,67 puntos</strong>, el <strong>S&#038;P 500 sumó un 0,5% (6.964,82 puntos)</strong> y el <strong>Dow Jones</strong> —aunque solo subió un <strong>0,04%</strong>— cerró en un nuevo récord: <strong>50.135,87 puntos</strong>, su sexto máximo histórico en 2024. El contexto macroeconómico refuerza el optimismo: el <strong>oro repuntó más del 2%</strong>, el crudo subió un <strong>1,1%</strong> y la rentabilidad del <strong>Treasury a 10 años</strong> se mantuvo en <strong>4,20%</strong>, señal de que los mercados descuentan <strong>recortes de tipos</strong> por parte de la Fed. <strong>La última vez que el Dow superó los 50.000 puntos fue en febrero de 2024, pero entonces la corrección llegó en menos de dos semanas.</strong> Esta vez, los inversores apuestan por un escenario de <strong>&#8220;aterrizaje suave&#8221;</strong>, con una economía sólida y un mercado laboral que se enfría sin colapsar.</p>
<p></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 1280px;"><figcaption>DJI_2026-02-09_22-43-37</figcaption></figure>
</p>
<p>La Reserva Federal enfrenta su mayor transición en una década: el mandato de <strong>Jerome Powell</strong> termina en mayo, y su posible sucesor, <strong>Kevin Warsh</strong>, podría alterar el tono de la comunicación monetaria.</p>
<h2>Nasdaq lidera el rally; Dow Jones consolida su dominio</h2>
<p>El cierre de la sesión pintó un escenario simbólico: el <strong>Nasdaq</strong>, exponente máximo de la tecnología y el crecimiento, lideró las ganancias con un avance cercano al <strong>1%</strong>, mientras el <strong>S&#038;P 500</strong> acompañó con un <strong>+0,5%</strong>. El <strong>Dow Jones</strong>, aunque más discreto (<strong>+0,04%</strong>), encadenó su <strong>sexto récord del año</strong> y se mantuvo por encima de los <strong>50.000 puntos</strong>, un umbral psicológico que refuerza la tesis de un <strong>rally transversal</strong>. <strong>En 2023, el Dow tardó siete meses en recuperar los niveles previos a la crisis bancaria de marzo; ahora, lo hizo en solo tres sesiones.</strong></p>
<p>El repunte llega tras la recuperación del viernes, cuando los inversores superaron el nerviosismo por el impacto de la <strong>inteligencia artificial</strong> en modelos de negocio tradicionales. El mensaje del mercado es claro: <strong>mientras el crecimiento no se deteriore y la inflación siga moderándose</strong>, los inversores están dispuestos a pagar múltiplos elevados por beneficios futuros. <strong>El riesgo latente es que cualquier dato macroeconómico adverso —como un repunte inesperado en el IPC— podría desencadenar correcciones abruptas desde niveles ya exigentes.</strong></p>
<h2>Tecnología: el motor imbatible (por ahora)</h2>
<p>El sector tecnológico volvió a ser el gran protagonista. El índice de tecnología del <strong>S&#038;P 500 se revalorizó un 1,6%</strong>, liderando los avances sectoriales, mientras el consumo básico quedó como el grupo más débil. <strong>El software fue el subsector estrella</strong>, con ganancias superiores al <strong>3%</strong> en su índice especializado. La escalada de <strong>Oracle</strong> —que llegó a repuntar casi un <strong>10%</strong> tras una mejora en su recomendación analítica— simbolizó este cambio de sentimiento. <strong>En 2023, Oracle cayó un 12% por temores a que la IA canibalizara su modelo de negocio; hoy, los inversores ven en la IA un catalizador de productividad.</strong></p>
<p>Lo más relevante es el cambio en la correlación entre tipos de interés y tecnología. Hace unas semanas, el alza de la <strong>TIR a 10 años</strong> (ahora estable en <strong>4,2%</strong>) penalizaba automáticamente a las <em>tech</em>. Ahora, los inversores priorizan los <strong>fundamentales</strong> sobre la duración de los flujos de caja. <strong>El último ciclo similar ocurrió en 2019, cuando la Fed pausó sus subidas y el Nasdaq se disparó un 35% en seis meses.</strong></p>
<h2>Oro, petróleo y dólar: la rotación silenciosa</h2>
<p>Mientras los índices bursátiles marcaban récords, los <strong>activos reales</strong> enviaban señales mixtas. El <strong>oro subió más de un 2%</strong>, impulsando al índice de mineras auríferas <strong>NYSE Arca Gold Bugs</strong> un <strong>6%</strong>, un movimiento típico cuando el mercado descuenta <strong>recortes de tipos y un dólar débil</strong>. <strong>El metal precioso acumula un alza del 15% en lo que va de año, su mejor arranque desde 2020.</strong></p>
<p>El <strong>crudo</strong> avanzó más del <strong>1%</strong>, respaldado por el estímulo fiscal en EE.UU. y la demanda asiática, mientras el <strong>dólar retrocedió un 0,8%</strong> frente a una cesta de divisas. El <strong>bitcoin</strong>, en cambio, registró leves descensos, recordando que el apetito por riesgo no beneficia a todos los activos por igual. <strong>En 2023, cada rally del S&#038;P 500 venía acompañado de un dólar fuerte; hoy, el patrón se invirtió.</strong></p>
<p>Este comportamiento revela una <strong>recomposición de carteras</strong>: parte del capital que estaba en liquidez busca coberturas en metales y energía, anticipando el final del ciclo restrictivo de la Fed. <strong>Históricamente, cuando el oro y el Nasdaq suben en tándem, la Fed recorta tipos en los siguientes tres meses (ocurrió en 2001, 2008 y 2019).</strong></p>
<h2>La Fed en la cuerda floja: empleo e inflación deciden el siguiente paso</h2>
<p>Esta semana será clave: se publicarán el <strong>informe de empleo de enero</strong> (aplazado por el cierre administrativo), las <strong>ventas minoristas</strong> y los datos de <strong>inflación</strong>. Todo bajo el escrutinio de una <strong>política monetaria en transición</strong>, con los tipos oficiales en <strong>3,50%-3,75%</strong> tras tres recortes en 2023. <strong>El consenso espera 70.000 nuevos empleos en enero, pero en 2023, el mercado sobreestimó la creación de puestos en un 20% en tres de cada cuatro informes.</strong></p>
<p>La figura de <strong>Jerome Powell</strong> entra en su recta final: su mandato termina en mayo, y la Casa Blanca ha nominado al exgobernador <strong>Kevin Warsh</strong> como sucesor. Aunque el cambio de liderazgo podría alterar el tono de la Fed, los mercados saben que <strong>los datos mandan</strong>. Analistas de <strong>Capital.com</strong> advierten: si la inflación se muestra <strong>&#8220;pegajosa&#8221;</strong>, la Fed podría mantener una postura más restrictiva de lo esperado, lo que pondría en jaque el optimismo actual. <strong>En 2018, un error similar de la Fed desencadenó una corrección del 20% en el S&#038;P 500.</strong></p>
<p>Las encuestas de la <strong>Reserva Federal de Nueva York</strong> reflejan un mercado laboral ambiguo: los hogares perciben <strong>menos riesgo de despido</strong>, pero anticipan <strong>mayor desempleo en 12 meses</strong>. Este escenario alimenta la tesis del <strong>&#8220;aterrizaje suave&#8221;</strong>, pero la historia advierte: los giros bruscos en empleo suelen llegar tarde a las estadísticas. <strong>La última vez que la tasa de paro subió sin recesión fue en 1995; hoy, el riesgo es que la Fed actúe demasiado tarde.</strong></p>
<h2>Europa y Asia se suben al tren alcista</h2>
<p>El optimismo de Wall Street se contagió a los mercados globales. En Asia, el <strong>Nikkei 225 se disparó un 3,9%</strong> y el <strong>Kospi surcoreano avanzó un 4,1%</strong>, impulsados por la recuperación tecnológica y la expectativa de tipos más bajos. En Europa, el <strong>DAX alemán subió un 1,2%</strong>, el <strong>CAC 40 francés un 0,6%</strong> y el <strong>FTSE 100 británico un 0,2%</strong>, consolidando una rotación hacia sectores cíclicos. <strong>El Stoxx 600 europeo acumula un alza del 8% en 2024, su mejor inicio de año desde 2019.</strong></p>
<p>Lo notable es que este rally ocurre mientras los bancos centrales europeos mantienen un discurso cauto sobre recortes. <strong>El BCE recortó tipos por última vez en septiembre de 2019; hoy, el mercado descuenta dos bajadas para 2024.</strong> La señal es clara: <strong>EE.UU. sigue siendo la locomotora</strong>, pero el apetito por riesgo se extiende a regiones con exposición tecnológica, como Corea del Sur y Alemania.</p>
<h2>Riesgos en el horizonte: IA, valoraciones y la trampa de la inflación</h2>
<p>Tras meses de subidas, la pregunta no es qué impulsa el mercado, sino <strong>qué podría frenarlo</strong>. En tecnología, parte del optimismo se basa en expectativas sobre la <strong>monetización de la IA generativa</strong>. <strong>Nvidia, que subió un 237% en 2023, cotiza a 35 veces sus beneficios estimados para 2024; en 2000, las <em>dot-com</em> colapsaron con múltiplos similares.</strong> Cualquier decepción en resultados o adopción empresarial podría desencadenar correcciones.</p>
<p>La política monetaria sigue siendo el mayor riesgo. Los mercados tienden a <strong>subestimar la inflación</strong> y <strong>sobreestimar la velocidad de los recortes</strong>. Si los datos de esta semana muestran que la desinflación se estancó, el discurso de <strong>&#8220;tres o cuatro bajadas en 2024&#8221;</strong> podría evaporarse. <strong>En 2022, la Fed sorprendió con siete subidas cuando el mercado esperaba solo tres.</strong></p>
<p>El peor escenario sería una combinación de <strong>crecimiento desacelerado, inflación por encima del 2% y tipos altos</strong>. Históricamente, esto genera <strong>mayor volatilidad</strong>, ampliación de diferenciales de crédito y correcciones en activos de riesgo. <strong>¿Están los inversores repitiendo el error de 2021, cuando ignoraron las señales de inflación hasta que fue demasiado tarde?</strong></p>
</p>
<h2>El precedente de 2019: cuando la Fed pausó sus subidas y el Nasdaq se disparó un 35% en seis meses</h2>
<p>El actual rally tecnológico, con el <strong>Nasdaq Composite avanzando un 0.9%</strong> y el sector de software liderando con ganancias superiores al <strong>3%</strong>, evoca un patrón histórico que los inversores no deberían ignorar. En <strong>2019</strong>, tras una pausa en las subidas de tipos de la Fed, el índice tecnológico experimentó una escalada del <strong>35% en solo seis meses</strong>, un movimiento que hoy podría repetirse si las condiciones macroeconómicas se alinean. La clave entonces, como ahora, fue la percepción de que la Reserva Federal <strong>detendría su política restrictiva</strong> sin que la economía entrara en recesión.</p>
<p>En aquel año, el <strong>S&#038;P 500</strong> también registró un avance del <strong>28%</strong> en el mismo período, mientras que empresas como <strong>Microsoft</strong> y <strong>Apple</strong> —que hoy vuelven a liderar el mercado— subieron un <strong>45%</strong> y un <strong>50%</strong>, respectivamente. Sin embargo, el contexto actual presenta una diferencia crítica: en <strong>2019</strong>, la rentabilidad del <strong>Treasury a 10 años</strong> rondaba el <strong>2.5%</strong>, casi <strong>2 puntos porcentuales por debajo</strong> del nivel actual (<strong>4.2%</strong>). Esto significa que, aunque el escenario de <em>aterrizaje suave</em> se repita, las valoraciones de las tecnológicas podrían enfrentarse a una presión adicional por el costo de financiamiento, algo que en 2019 no fue un obstáculo.</p>
<p>Otro factor a considerar es el comportamiento del <strong>oro</strong>, que en <strong>2019 subió un 18%</strong> en los seis meses siguientes a la pausa de la Fed, casi idéntico al <strong>15%</strong> que acumula en lo que va de 2024. La correlación entre el metal precioso y los recortes de tipos es clara: en los tres últimos ciclos de flexibilización monetaria (<strong>2001, 2008 y 2019</strong>), el oro registró ganancias superiores al <strong>12%</strong> en los tres meses previos al primer recorte. Si este patrón se mantiene, el reciente repunte del <strong>2%</strong> en el oro podría ser solo el inicio de un movimiento más amplio, especialmente si la inflación se modera sin sorpresas.</p>
<p>Sin embargo, hay una advertencia histórica que los inversores no pueden pasar por alto: en <strong>2018</strong>, cuando la Fed subestimó la inflación y mantuvo una postura más restrictiva de lo esperado, el <strong>S&#038;P 500 corrigió un 20%</strong> en solo tres meses. Hoy, con el <strong>Dow Jones en su sexto récord del año</strong> y el <strong>Nasdaq cerca de máximos</strong>, el riesgo de una corrección similar no es remoto, especialmente si los datos de empleo e inflación de esta semana —claves para la próxima decisión de la Fed— muestran señales de sobrecalentamiento.</p>
<h3>¿Estamos ante un <em>déjà vu</em> o una trampa del mercado?</h3>
<p>El paralelo con <strong>2019</strong> es tentador, pero la historia también enseña que los mercados rara vez se repiten de la misma manera. Esta vez, el <strong>dólar débil</strong> y la <strong>rentabilidad elevada de los bonos</strong> añaden capas de complejidad. Si la Fed actúa con la misma cautela que en 2019, el rally podría extenderse, pero si los datos de inflación sorprenden al alza —como ocurrió en <strong>2021</strong>, cuando el IPC superó el <strong>5%</strong> y la Fed se vio obligada a acelerar las subidas—, el escenario podría virar rápidamente. Los inversores están apostando por un <em>aterrizaje suave</em>, pero la pregunta clave es: <strong>¿cuánto margen de error tiene este optimismo?</strong></p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/dow-jones/nasdaq-dispara-dow-jones-marca-sexto-record/20260209225216479156.html'>aquí</a></div>
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		<item>
		<title>Dow 50.000 y Japón elige: el día que cambió el pulso económico global</title>
		<link>https://enfocohoy.com/la-economia-marca-el-pulso-global/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Feb 2026 01:46:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[global]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[marca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Giro histórico: Wall Street celebra el Dow 50.000 mientras Japón elige a Sanae Takaichi con</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Giro histórico:</strong> Wall Street celebra el <strong>Dow 50.000</strong> mientras Japón elige a <strong>Sanae Takaichi</strong> con mayoría absoluta, marcando un cambio radical en la economía global.</p>
<p>El mundo financiero vivió este fin de semana un <strong>punto de inflexión</strong> que redefine las reglas del juego. El viernes, el <strong>Dow Jones Industrial Average</strong> superó por primera vez los <strong>50.000 puntos</strong>, un hito simbólico que corona una semana de <strong>volatilidad extrema</strong> en el sector tecnológico, donde el software sufrió correcciones de hasta <strong>15%</strong> en solo siete días. Mientras los inversores estadounidenses digieren este cambio de ciclo —con una clara <strong>rotación hacia la &#8220;vieja economía&#8221;</strong>—, Japón ha dado un <strong>respaldazo político sin precedentes</strong> a su primera ministra, <strong>Sanae Takaichi</strong>, quien promete <strong>estímulos fiscales agresivos</strong> y medidas para frenar la caída del yen. Sobre ambos escenarios planea la sombra de la <strong>Reserva Federal</strong>, que esta semana analizará datos clave de empleo e inflación para decidir si mantiene su postura o acelera recortes de tipos.</p>
<p>El contraste no podría ser más elocuente: mientras <strong>Estados Unidos</strong> cuestiona el modelo tecnológico que impulsó su mercado durante años, <strong>Japón</strong> apuesta por reactivar su economía con gasto público, en un contexto donde la <strong>deuda japonesa supera el 260% del PIB</strong> (la más alta del mundo). La pregunta que ahora resuena en los despachos de Tokio y Wall Street es la misma: <strong>¿Estamos ante un reequilibrio sostenible o frente a la calma que precede a otra tormenta?</strong></p>
<h2>Del colapso del software al Dow 50.000: la semana que partió en dos el mercado</h2>
<p>El sector tecnológico, motor indiscutible de los mercados durante la última década, ha vivido en los últimos días una <strong>corrección brutal</strong>. El subíndice de software del <strong>S&#038;P 500</strong> se desplomó cerca de un <strong>15%</strong> en solo una semana, arrastrado por el miedo a que la <strong>inteligencia artificial (IA)</strong> canibalice los modelos de negocio tradicionales. Empresas como <strong>Microsoft</strong> —cuya capitalización supera los <strong>3 billones de dólares</strong>— presentaron resultados por debajo de lo esperado, confirmando que <strong>&#8220;no toda IA suma&#8221;</strong>. Como advirtió <strong>Matthew Miskin</strong>, estratega de <strong>Manulife John Hancock Investments</strong>, &#8220;el mercado ha pasado de creer que la IA elevaría todos los barcos a darse cuenta de que <strong>solo algunos sobrevivirán</strong>&#8220;.</p>
<p>El golpe al software contrastó con el comportamiento de otros sectores. Los <strong>semiconductores</strong> —claves para el desarrollo de la IA— lideraron un rebote que permitió al Dow Jones cruzar los <strong>50.000 puntos</strong> por primera vez en su historia. Sin embargo, el daño en el software sigue latente: empresas como <strong>AppLovin</strong> y <strong>Datadog</strong>, que presentan resultados esta semana, podrían confirmar si la crisis es coyuntural o estructural. <strong>¿El dato clave?</strong> En 2023, el gasto global en software alcanzó los <strong>800.000 millones de dólares</strong>, según <strong>Gartner</strong>. Si la IA reduce ese mercado en un <strong>10%</strong>, como temen algunos analistas, estaríamos ante una pérdida de <strong>80.000 millones</strong> en ingresos anuales.</p>
</p>
<p>El índice <strong>Nasdaq Composite</strong>, dominado por tecnológicas, acumula una caída del <strong>5,2%</strong> en lo que va de año, mientras el <strong>Dow Jones</strong> —más diversificado— avanza un <strong>3,8%</strong>. Esta divergencia refleja la <strong>rotación sectorial</strong> que define 2024.</p>
<h2>La &#8220;vieja economía&#8221; toma el relevo: energía, consumo básico e industriales lideran</h2>
<p>Mientras la tecnología se resiente, sectores como <strong>energía</strong> (+12% en 2024), <strong>consumo básico</strong> (+9%) e <strong>industriales</strong> (+11%) están atrayendo el capital que huye del riesgo tecnológico. &#8220;La rotación es el tema dominante este año&#8221;, señala <strong>Angelo Kourkafas</strong>, analista de <strong>Edward Jones</strong>. Sin embargo, hay un problema: la tecnología aún representa <strong>un 30% del S&#038;P 500</strong>. Como advierte <strong>Jim Reid</strong>, de <strong>Deutsche Bank</strong>, &#8220;un mercado puede tolerar cierta rotación, pero si el sector dominante sigue cayendo, el índice entero acabará resintiéndose&#8221;.</p>
<p>Esta semana, los resultados de empresas como <strong>Coca-Cola</strong>, <strong>Cisco Systems</strong> y <strong>McDonald&#8221;s</strong> servirán de termómetro para medir la salud del consumo real. En 2023, <strong>Coca-Cola</strong> registró ingresos récord de <strong>45.800 millones de dólares</strong>, pero su margen de beneficio se redujo un <strong>2%</strong> por el aumento de costes. <strong>¿Podrán las &#8220;viejas glorias&#8221; sostener el mercado si la tecnología sigue en caída libre?</strong></p>
</p>
<p>El <strong>petróleo Brent</strong>, referencia global, cotiza cerca de los <strong>85 dólares por barril</strong>, un <strong>8%</strong> más que en enero, impulsado por los recortes de producción de la OPEP+.</p>
<h2>Semana decisiva: empleo, inflación y el fantasma de la Fed</h2>
<p>A partir de este martes, la atención se desplazará de la bolsa a la macroeconomía. El miércoles se publicará el informe de empleo de enero, donde los analistas esperan la creación de <strong>70.000 nuevos puestos</strong>, una cifra modesta que refleja el enfriamiento del mercado laboral. El viernes será el turno del <strong>IPC de enero</strong>, con la inflación aún &#8220;algo elevada&#8221;, según la Fed. El dato más preocupante: en diciembre, los <strong>precios de los servicios</strong> —excluyendo energía— subieron un <strong>0,4%</strong>, el mayor aumento en seis meses.</p>
<p>Por ahora, el mercado descuenta que la Fed <strong>no recortará tipos hasta junio</strong> y anticipa solo <strong>dos bajadas de 25 puntos básicos</strong> en 2024. Pero hay un factor adicional: la posible llegada de <strong>Kevin Warsh</strong> al frente de la institución. Warsh, exmiembro de la Fed durante la crisis de 2008, es conocido por su postura <strong>&#8220;halcón&#8221;</strong> (favorable a tipos altos para controlar la inflación). En 2023, cuando la inflación rozó el <strong>9,1%</strong>, Warsh advirtió que &#8220;<strong>la Fed no debe ceder a la presión política</strong>&#8220;. <strong>¿Su nombramiento aceleraría o frenaría los recortes?</strong></p>
</p>
<p>El <strong>rendimiento del bono estadounidense a 10 años</strong> supera el <strong>4,1%</strong>, su nivel más alto desde noviembre, lo que encarece el crédito para empresas y hogares.</p>
<h2>Japón elige estímulos: Takaichi arrasa con mayoría absoluta y un plan de gasto récord</h2>
<p>Mientras Wall Street analiza datos, Japón ha dado un <strong>giro político radical</strong>. Las elecciones de este domingo otorgaron al <strong>Partido Liberal Democrático (PLD)</strong> de <strong>Sanae Takaichi</strong> entre <strong>274 y 328 escaños</strong> en la Cámara de Representantes (de 465), una mayoría que le permite gobernar sin depender de aliados. Takaichi, primera mujer en liderar el país, heredó un contexto complicado: Japón registró en 2023 un <strong>crecimiento del 1,3%</strong> (por debajo del <strong>1,9%</strong> de EE.UU.) y su deuda pública equivale al <strong>263% del PIB</strong>, la más alta del mundo.</p>
<p>Su victoria, sin embargo, llegó con dos sombras: una <strong>participación histórica baja</strong> (<strong>26,01%</strong> a las 18:00, frente al <strong>53,68%</strong> en 2021) y una <strong>nevada récord</strong> que paralizó regiones enteras. Pese a ello, Takaichi ya ha anunciado un <strong>plan de reforma fiscal</strong> que combinará estímulos con medidas para contener la deuda. &#8220;<strong>Un yen estable es vital para nuestra economía</strong>&#8220;, declaró, en un guante lanzado a los mercados, donde la divisa japonesa cotiza cerca de <strong>150 yenes por dólar</strong>, su nivel más débil desde 1990.</p>
</p>
<p>El <strong>Bank of Japan (BoJ)</strong> mantiene los tipos en <strong>-0,1%</strong>, la única tasa negativa entre las grandes economías, una política que ha debilitado el yen.</p>
<h2>El eje Tokio-Washington se fortalece: ¿un frente unido contra China?</h2>
<p>La victoria de Takaichi tiene implicaciones geopolíticas. Desde Washington, el secretario del Tesoro, <strong>Scott Bessent</strong>, la ha calificado como &#8220;<strong>gran aliada</strong>&#8220;, mientras el presidente <strong>Donald Trump</strong> ha celebrado su &#8220;<strong>enfoque pragmático</strong>&#8220;. El mensaje es claro: <strong>Japón y EE.UU. cierran filas</strong> en un momento de tensión con <strong>China</strong>, cuyo crecimiento se desaceleró al <strong>5,2%</strong> en 2023 (frente al <strong>8,1%</strong> pre-pandemia).</p>
<p>Para los mercados, esta alianza añade otra capa de incertidumbre. Un <strong>Estados Unidos</strong> en transición tecnológica, un <strong>Japón</strong> que apuesta por el gasto público y una <strong>Fed en modo espera</strong> dibujan un escenario frágil. Como resume <strong>Lewis Krauskopf</strong>, periodista de <strong>Reuters</strong>, &#8220;el Dow en 50.000 y la mayoría de Takaichi podrían ser el preludio de un nuevo equilibrio… o el último destello antes de otra ola de volatilidad&#8221;.</p>
<p><strong>¿Y si la IA no es la salvación, sino el próximo riesgo sistémico?</strong> La pregunta que ahora planea sobre Wall Street y Tokio es si la inteligencia artificial, lema de la última década, podría convertirse en el <strong>nuevo &#8220;subprime&#8221;</strong>: un activo sobrevalorado cuya corrección arrastre al resto del mercado. Con la Fed en pausa y Japón dispuesto a gastar, el mundo espera la respuesta.</p>
<h2>El precedente de 1989: cuando el Dow 3.000 y el colapso de Japón reescribieron la economía global</h2>
<p>El hito del <strong>Dow 50.000</strong> y la apuesta de <strong>Sanae Takaichi</strong> por estímulos fiscales agresivos evocan un paralelo histórico inquietante: <strong>1989</strong>, cuando el índice estadounidense superó por primera vez los <strong>3.000 puntos</strong> (el 17 de abril, para ser exactos) y Japón, bajo el mandato de <strong>Sosuke Uno</strong>, implementó un paquete de gasto público récord para contener el estallido de su burbuja inmobiliaria. Aquella sincronía marcó el inicio de la <strong>&#8220;Década Perdida&#8221;</strong> japonesa y una recesión global que tardó años en superarse.</p>
<p>En 1989, el <strong>Nikkei 225</strong> había alcanzado su máximo histórico de <strong>38.915 puntos</strong> (el 29 de diciembre de 1989), solo para desplomarse un <strong>63%</strong> en los siguientes 30 meses. El gobierno japonés respondió con estímulos fiscales equivalentes al <strong>10% del PIB</strong> —similar a lo que ahora propone Takaichi—, pero la deuda pública se disparó del <strong>60% al 130% del PIB</strong> en menos de una década. Mientras, en EE.UU., el Dow 3.000 fue seguido por la <strong>crisis de las cajas de ahorro (S&#038;L)</strong> en 1990, que costó al contribuyente <strong>124.000 millones de dólares</strong> (ajustados a inflación, <strong>280.000 millones</strong> hoy). La lección: los hitos bursátiles en contextos de <strong>deuda extrema</strong> (Japón entonces, EE.UU. y Japón ahora) y <strong>transiciones tecnológicas</strong> (la burbuja de las &#8220;.com&#8221; en los 90, la IA hoy) suelen esconder riesgos sistémicos.</p>
<p>Hay otra coincidencia reveladora: en 1989, la <strong>Reserva Federal</strong> subió los tipos del <strong>9,75% al 10%</strong> para combatir la inflación, justo antes de que la economía entrara en recesión. Hoy, con la Fed analizando datos de empleo e inflación esta misma semana, el riesgo de un <strong>error de política monetaria</strong> —apretar demasiado o soltar muy tarde— es el mismo. El economista <strong>Nouriel Roubini</strong>, conocido como &#8220;Dr. Doom&#8221; por predecir la crisis de 2008, advirtió en un informe de <strong>febrero de 2024</strong> que &#8220;<strong>la combinación de deuda récord, burbujas en activos tecnológicos y tensiones geopolíticas</strong> recuerda peligrosamente a los años previos a 1990&#8243;.</p>
<table style="border:1px solid #0077b6; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(0,119,182,0.2);">
<thead>
<tr>
<th>Indicador</th>
<th>1989 (EE.UU./Japón)</th>
<th>2024 (EE.UU./Japón)</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Deuda pública (% PIB)</strong></td>
<td>Japón: 60% / EE.UU.: 50%</td>
<td>Japón: 263% / EE.UU.: 122%</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Tipo de interés Fed/BoJ</strong></td>
<td>Fed: 10% / BoJ: 2,5%</td>
<td>Fed: 5,25%-5,5% / BoJ: -0,1%</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Sector líder en crisis</strong></td>
<td>Inmobiliario (Japón) / Bancos (EE.UU.)</td>
<td>Tecnológico (IA/software)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Respuesta inicial</strong></td>
<td>Estímulos fiscales (Japón) / Rescate S&#038;L (EE.UU.)</td>
<td>Estímulos fiscales (Japón) / Rotación a &#8220;vieja economía&#8221; (EE.UU.)</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>¿Repetirá la historia su guión más oscuro?</h3>
<p>El Dow 50.000 no es solo un número: es una señal de que los mercados están <strong>descontando un crecimiento futuro que aún no existe</strong>. En 1989, el Dow 3.000 precedió a una recesión en 1990; el Nikkei 38.915, a dos décadas de estancamiento. Hoy, con <strong>Takaichi heredando una deuda del 263% del PIB</strong> y la Fed frente a un dilema similar al de <strong>Alan Greenspan en 1989</strong> (elegir entre inflación o crecimiento), la pregunta no es si habrá volatilidad, sino <strong>qué activo será el nuevo &#8220;Nikkei&#8221; de esta crisis</strong>. Los candidatos: los <strong>bonos corporativos de alto riesgo</strong> (que superan los <strong>1,5 billones de dólares</strong> en EE.UU.) o las acciones tecnológicas con valuaciones basadas en promesas de IA aún no materializadas. <strong>El reloj ya está en marcha.</strong></p>
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